09. Un sacrificio

1906 Words
Bruno había preparado galletas con una botella de whisky que Greta buscó y así distraerlo en el salón de magia. Lo que no se imaginó, era que su padre regresara al despacho porque sospechaba de que algo no iba bien. El niño supo que el plan se había ido por el caño y más cuando Greta no regresó enseguida. Se sentó en el piano desanimado dispuesto a pagar las consecuencias de su error. Con el rabillo del ojo vió al teniente Von Weber comer galletas observando los libros en un silencio sepulcral, cuando pegó un respingo al ver que su institutriz entraba agitada por la puerta. El capitán Von Weber la miró curioso cuando se sentó en el piano. —¿Estoy en problemas?—preguntó Bruno asustado Ella le sonrió. —No cariño, todo está bien. Vamos con las lecciones. El capitán Schmidt ingresó al salón observando el perímetro con precisión. Paseó su vista entre Von Weber, Greta y su hijo. Se sentó en el sofá y con sus piernas cruzadas bebió vino y comió galletas en compañía del teniente que ambos no dejaban de mirar a Greta. ***** Cuando Greta salió de la casa Schmidt sintió el alma regresarle al cuerpo. No pudo evitar evocar el recuerdo de los labios del capitán, de ese beso tan salvaje que se habían dado en el despacho. Lloró, no pudo evitarlo. Se había besado con un nazis, le había provocado, incluso, insinuado. Era una desgracia, una deshora para su familia, para Yahweh. Caminó bajo el frío de Berlín, recorriendo las esquinas, las calles que la llevaban a un lugar, a ese que tenía prohibido ir, solo en caso de emergencia. Al lugar dónde podía preparar su huida lejos de las garras de Arthur Schmidt. Tocó la puerta un par de veces, diciendo el código secreto, uno que solo los judíos con identidades falsas tenían. Al abrirse la puerta entró, de inmediato los niños la abrazaron, Greta les correspondió secándose las lágrimas antes de darle afecto. Habían muchos niños, una cantidad considerable como para sacarlo de la mano nazi. —¡Leah!—la saludó una mujer. Ella la abrazó cn fuerza con las lágrimas a flor de piel—. Cariño...¿Que paso? —Necesito hablar con Dreko. —¿Que pasó?—sondeó la mujer judía preocupada. —Necesito salir de Berlín. Con esas palabras, Greta se echó a llorar sin fin, sin rumbo. Los demás jóvenes se le quedaron mirando son atreverse a preguntar, todos sabían que caminaban en un infierno grande con una salvación pequeña. Tanto Greta como ellos habían perdido todo durante ese tercer Reich. —¡Leah, ven conmigo!—dijo Dreko una vez la vió en ese estado. Arrastró los pies con pesadez a un cuarto separado de los demás. Cerró la puerta. Lo único que había en esa habitación era una lámpara de aceite que alumbraba en medio de la oscuridad. —¿No tienes alimentos?—preguntó, sentándose en un mueble asqueroso pero aún servible. Greta negó con la cabeza buscando la manera de aclarar su garganta. —Necesito irme Dreko, estoy en peligro. Dreko se alarmó. —¿Cómo así? Entonces, en un llanto, Greta le contó todo a Dreko. De cómo vió a Arthur por primera vez, en como se reencontraron cuando tocaba en el restaurante, de como trabaja para él dando clases de piano, en el documento que leyó, y en el beso, solo que omitió la parte donde ella fue quien lo besó cambiandolo al contrario. —Necesito salir de Berlín Dreko, si ese hombre descbre quien soy me matará sin duda—dijo en lágrimas. Dreko se alzó de la silla caminando por la oscura habitación, se tocaba la barba pensativo a medida que veía a Greta con total interés. —Le gustas...—soltó —¿Disculpa? —Le gustas al capitán Schmidt... Greta se le quedó mirando a Dreko indignada. —¿Y? —Podemos sacar provecho de eso. —¿¡Que!?—se alarmó despavorida. —Dices que leíste la carta, es una advertencia a los alemanes, eso significa que está mierda está a punto de acabarse, ¿sabes que significa Leah? ... —la tomó de los hombros emotivo—. Significa libertad. Si tienes la facilidad de entrar a casa de Schmidt pudieras averiguar lo que puedas y así hacer los traslados más seguros. —¿Estás sugiriendo que permanezca en esa casa? —Unos meses más, solo hasta que podamos conseguir la manera de escaparnos. —No, no, no... me rehuso a volver a esa casa, después de lo que sucedió. Él... intentará llegar a mí...—negó con la cabeza—. No, no volveré nunca —Entra en razón Leah, puedes evitar la situación incómoda con él, solo necesitamos que recopiles información. —No, absoluto no. Me matará. —No lo hará. —¿Cómo lo sabes? —Enamoralo lo suficiente para que cuando eso pase, no pueda hacerlo. Greta se crispó. —No lo tolero, quiero que esté a millones de kilómetros lejos de mí Dreko, no eres tú quien está corriendo el riesgo, soy yo la que me tengo que sacrificar por ustedes. Dreko miró a Greta indignado. —Salvarías miles de vidad. —¿Y quien me salva a mí? —Te sacaremos en la redada con los niños, y todos los que estamos aquí. Se quedó callada fulminando con la mirada a Dreko. —No, no lo haré. No voy a enamorar a ese hombre... ¿cómo lo haría?—dijo exasperada. —Facil. Si te besó, es porque le gustas mucho. Usa tú belleza, seducelo, llévalo a la locura, condenalo, hazlo prisionero tuyo, luego, destruyelo, vengate por todos nosotros, destroza su corazón en pedazos, haz que pague todo lo que hemos sufrido. Solo será unos meses, te irás de aquí o si te sientes en peligro te sacaremos de aquí. Greta negó nuevamente con la cabeza en lágrimas. Dreko la miró, la tomó de la muñeca sacándola del cuarto, hasta llegar a dónde se encontraba el resto, en un sitio oscuro, andrajoso. —Miralos Leah, mira a los niños, a estos adolescentes, a todos... Greta cerró los ojos empapando sus mejillas en lágrimas. —¡Miralos! Abrió los ojos. —Moriran, todos moriremos si no salimos lo antes posible de aquí. Te necesitamos, salvarlos. La chica lloró mientras veía cada uno de los rostro de los pequeñines. —Eres una espía, averigua a lo más que pueda. Confiamos en tí. Miró a Dreko. —Necesito aire—iba a caminar por la puerta cuando Dreko la llamó. Se quedó paralizado. —Estamos en guerra Greta, a veces son necesarios los sacrificios para salvar a otros. Tú serás la salvadora de ellos. Siguió su camino, abrió la puerta y salió de allí en llanto. Cómo Dreko podía proponerle enamorar a un nazis, y no a cualquier nazis, a un capitán, a uno bastante intimidante. Eso significaba: besarlo, tocarlo, hacerle el amor. Es una aberración, completa traición a su esposo fallecido. No podía abrirle las piernas, fingir que no pasa nada y entregarse solo por información, ese no era su costumbre, ni sus principios. Greta se sentía tan humillada, tan asqueada, que al llegar a su casa se dió una ducha, y se envolvió en las sábanas pensando en la idea de Dreko. Usa tú belleza, seducelo, llévalo a la locura, condenalo, hazlo prisionero tuyo, luego, destruyelo, vengate por todos nosotros, destroza su corazón en pedazos, haz que pague todo lo que hemos sufrido. Solo será unos meses, te irás de aquí o si te sientes en peligro te sacaremos de aquí. Quiero que me hagas de todo... Ya te dije. De todo. Posiblemente, hazme solo tuyo. Pensó en el beso, en sus labios que encajaban tan bien con los suyo, en su olor, en su necesidad de hacerla suya en ese despacho. Cerró los ojos, no quería volver a pensar en Arthur, al menos por lo que restaba de esa noche. Vió el diario, lo abrió leyendo otra página. Querido Yahweh. Hace mucho que no te escribo, solo que... he pasado por momentos tristes. Desde la última ves que te escribí, te conté lo feliz que estaba junto a Benjamín y los besos que nos dábamos en secreto. Oh dios, si supieras la tragedia que ocurrió. Uriah me descubrió, me amenazó, me chantajeó usando mi secreto para hacer todos los oficios del hogar, sin embargo, eso no fue lo peor. Lo peor ocurrió cuando una tarde, una hermana de la congregación nos vió, y se lo contó a mi padre. ¡Que alboroto! casi golpeó a Benjamín, gracias a tí que, pudo salir ileso aunque por cuánto a mí, me llevarán lejos, para nunca más verlo. Tengo el corazón roto Dios, tanto que ha dejado de latir. No me abandones... ayuda a Benjamín dónde esté, y que algún día, nos podamos volver a ver. Leyendo esa hoja, Greta durmió con un lío en su cabeza. ******* La tarde siguiente, cuando Greta llegó, agradeció que el capitán no estuviera, por lo menos no tenía que enfrentarse con él, eso era un alivio. Vió a Ana peor que nunca, con fiebre, y tirada en la cama tosiendo. Su pelo n***o en un completo desastre, unas ojeras terribles y seguís en ropa de cama. —¿Te sientes bien? —Estoy terrible. Me duele todo. —Te ves muy mal —Es que lo estoy Greta. Tengo que levantarme, debo cuidar a Bruno—hizo que se levantaba solo para desvanecerse en la cama nuevamente. —¿Y tú hermano regresará? —Durará unos días fuera de casa, por dios, sabe que estoy enferma. Greta recordó las palabras de Dreko Investiga... espía. —Bueno, quizás puedo ayudarte con Bruno. Ana tosió. —¿Cómo así? —Si quieres, mientras tú hermano llega y tú te recuperas, puedo quedarme a cuidar de Bruno. Una sonrisa se ensanchó de los labios de Ana. —Si no es una molestia Greta, no quiero abusar de tí. Greta se rió. —No lo haces, déjame ayudarte. —Le diré a Arthur que te pagué el doble —tosió nuevamente. —¡Es mejor que te quedes en cama! Ana asintió, acostándose. Cerrando sus ojos confiadamente. Greta cerró la puerta y después de pasar toda la tarde con Bruno, leyendole cuentos y practicando el piano, lo acostó cuando se quedó dormido, así, Greta se puso alerta en investigar la casa, caminando por los pasillos hasta descubrir una habitación peculiar, antigua, con objetos llenos de polvos. Ingresó curiosa, observando los cuadros, las pinturas, un violín, más libros, muñecas de porcelanas, trajes de baile, trajes militares. Estornudo por tanto polvo, se veía que tenían años que no ingresaban a este lugar de la casa ni siquiera para limpiar. Greta tocó el violín con la yema de sus dedos, luego, los borde de los cuadros. Visualizó los dibujos de: cielo estrellado, luna, sol, paisaje, y un bebé... ¿Quien era ese bebé?se preguntó, más no halló respuesta. Salió de esa habitación directo al despacho en un silencio sepulcral, jaló el pomo para abrir pero se encontraba cerrada con llaves. Bufó, cerró los ojos y se fue al salón de la magia, dónde se empotrono en el sofá con el sueño apunto de vencerla y así lo hizo, reviviendo lo que ocurrió la noche innombrable. ****** Notita: déjenme sus comentarios. Los quiero
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