Pov. Jade
Lili y yo estamos viendo por la abertura de una ventana como nuestro profesor de matemáticas está sosteniendo relaciones sexuales con unas de nuestras compañeras. Ella está sentada en el escritorio mientras él la embiste, la vemos contener sus gritos que parecen dolor, por la expresión que tiene. Se supone que nuestro profesor está casado y acaba de tener un hijo con su esposa, de hecho, hace poco lo bautizaron en la capilla del internado, sin embargo, aquí está, siéndole infiel a su esposa con una alumna.
—¿Crees que le duela? – pregunta Liliana.
—Pienso que sí. Él está tan concentrado en satisfacerse que no se da cuenta – espero que cuando me toque, no me traten así.
—Bueno, ella es la que siempre lo vive buscando. No puede quejarse – me dice.
La que está con nuestro profesor en estos momentos es Wendy; la que está más pendiente a sus atuendos y en verse bonita que a estudiar, eso me llega a suponer que está teniendo sexo con el profesor para pasar la materia, eso es más común de lo que suponemos. Nos quedamos hasta que él se corre dentro de ella, y ni siquiera tiene protección, leí que es importante usarla. Sale de su interior, busca papel, y levanta la larga falda que las monjas nos obliga a utilizar, para limpiar su entrepierna. Cuando termina le da un beso, y la despacha.
El profesor limpia su pequeño pene, y sube su pantalón, mira hacia la ventana donde estamos nosotras. Rápidamente, nos escondemos y salimos corriendo, hasta que vemos a la rectora venir a nuestro encuentro. ¿Que pasara ahora con esta mujer? Me gustaría saber si alguna vez ella se toca. Sé que algunas novicias lo hacen, meses atrás vi a la hermana Nora y Eliana tocarse. No veo nada malo en que disfruten.
—Señorita Brown, la estoy buscando, venga a mi oficina, señorita Lester, vaya a su clase de pintura, por favor – nosotras asentimos – Por cierto, ¿Han visto al profesor Keller? – se refiere al profesor de matemáticas que minutos atrás estaba con una de nuestras compañeras. Lili y yo nos miramos con sorpresa y luego negamos – Bien vamos.
Voy con ella hasta su oficina, cuando veo a mi papá, corro hacia donde está. Él es el mejor, es el único que se interesa por mí. Mi madre es una ex modelo que logro atrapar al sortero más cotizado de New York, creo que solo me tuvo para asegurar su futuro. Ella siempre me ha criticado mi figura; soy de apariencia voluptuosa, y estoy bien con ello.
—¡Papá! ¿Por qué estás aquí hoy?, pensé que vendrías el próximo mes – le digo feliz de verlo.
—Quería ver a mi pequeña curiosa, ¿No puedo? – me dice. La rectora nos deja solos.
—Sí, si pues. Luces cansado, ¿Es por el viaje? – sé que le pasa algo.
—Pequeña, no quiero que te asuste, pero papá tiene que decirte algo importante – yo me quedo a la expectativa – Estoy enfermo cariño, no quiero que llores, solo escucha a tu padre; puede no vaya a mejorar, y en unos meses ya no este físicamente contigo. Tú aún eres muy joven, por eso necesito dejarte protegida.
—¿Dejarme protegida?, no entiendo papá, ¿Qué quieres decir con eso? – una lágrima recorre por mis mejillas al entender solo una cosa, que él puede morir. Papá limpia mis lágrimas.
—Cuando ya no esté, muchas personas malas querrán hacerte daño para quedarse con lo que te dejaré, por esa razón, quiero que te cases – yo me levanto de un salto de mi asiento.
—¿¡De que hablas papá!? Soy muy joven, para eso, ni siquiera tengo los 18 años – él me toma de las manos.
—Jade Giselle Brown, escúchame. A veces las cosas no salen como queremos. Hija mía, sé que te falta mucho por a prender, confía en tu padre, no haría nada que te dañara – yo asiento. Él me abraza – Él te cuidará, lo sé.
Él me sigue explicado sus planes, no entiendo muchas de las cosas que dice, no obstante, confío en él. Al parecer en dos semanas conoceré a mi futuro esposo. Ahora mi preocupación es perder a mi papá. ¿Por qué no me lo dijo antes?
—Me quedaré sola - digo horas después de que se fuera.
Ya en la noche acostada en mi cama, mirando al techo y preocupada por la salud de mi padre, mi amiga que hasta el momento me ha dado espacio, no lo resiste, y se acuesta junto a mí.
—No has dicho nada desde que hablaste con tu papá en la tarde, ¿Qué te dijo? – yo me volteo para quedar frente a ella.
—Que está enfermo – ella me ve con tristeza, y comienza a acariciar mis mejillas.
—Lo siento mucho Jade, ¿Es grave? – me pregunta.
—Creo que sí. Él quiere que me case – ella agranda sus ojos.
—¿En serio?, ¿Con quién?, ¿Lo conoces? – ella me bombardea con preguntas, yo solo niego – Quizás sea muy guapo.
—No quiero casarme con un hombre que no conozco – entrelazamos nuestras piernas para luego abrazarnos.
—Puede que te apoye con lo de ir a la escuela de medicina – ojalá sea así.
—Tienes razón, tal vez sea una buena persona.
Espero que mi futuro esposo no se interponga en mis metas de estudio y con mi curiosidad s****l. En otro lado, me preocupa mi padre, no sé si estoy lista para qué darme sola ¿En serio piensa que mi esposo me cuidara? Papá tiene mucho dinero, y son muchas las personas que harían lo que sea para tener una parte del pastel. Mi madre me vendería si eso le diera el control de las empresas de mi padre, de eso estoy segura.