Se aproxima un ataque.

856 Words
La reina Oscura. Rey de Smut. Narrador. La tierra de Smut se preparaba para un encuentro con un reino que no está dispuesto para recibirlo, pero una futura reina tiene una fuerza sin igual, siendo la solución ella, pero no lo sabe. El rey Henry no tiene nada que perder más que su dignidad al enfrentarse con un poder que desconoce, pero la misma Antonieta Stuardo también lo hace. Ambos se reencontraron después de todo el tiempo en que la princesa estuvo es un castillo por decisión de su padre. Frente al pueblo de Neverest, la futura reina se descubrió ante el Rey de Smut, mostrando una pizca de su poder con uno de los elementos fundamentales de la naturaleza como lo es el fuego. — Mi señor — su sirviente hizo una reverencia con un respeto sin igual. — Tengo noticias que van a interesarle — — ¡Habla ya! — demandó. — El muro ha caído. El hechizo se debilitó completamente y sé de fuentes cercanas que el pueblo de Neverest está sumamente preocupado y la princesa no ha aparecido — y suspiró. — Debemos atacar ahora — — Atacaremos de noche mi señor, de esa forma los Smuters nos acompañarán — decía otro sirviente que se encontraba en el gran salón. — Quiero todo perfecto, no quiero errores — dijo apretando la mandíbula. — Quiero a mi sobrina viva, deseo su sangre y sus dones. Me demostró una pequeña prueba de lo que es capaz y algo me dice que esconde algo más fuerte — — Así será mi señor, la victoria será suya, pero no se deje llevar en eso que percibió de ella — — Mañana atacaremos con todo, no habrá reservas. Llegó la hora de probar lo que se siente ganar y destruir Neverest para siempre y llevar mi magia a otro nivel — — ¿Y si la bruja la acompaña? —preguntó su sirviente. — No lo hará, el pacto era no acercarse demasiado a ningún rey y ya sabemos que con Louis fue más allá, pero no podemos permitir que ahora se acerque a la princesa — y respiró agotado viendo que sus palabras cumplían el efecto deseado. Después de marcharse sus sirvientes, quedó reflejado en él una fuerza, un poder que lo hacía sentir incontrolable y fuera de sí. Se acercaba el momento en el que se adueñaría de eso que tanto deseaba. Su sobrina para él, le había mostrado algo de debilidad e iba a tomar eso como una oportunidad para apropiarse de Neverest y ser el dueño de dos reinos. Por un lado, un reino supremo que caerá a pedazos y por otro, un reino que se sumergirá en un hoyo n***o lleno de maldiciones y fuerzas oscuras. El rey de Smut ya se preparaba con su armadura. Antes tomó un baño de esencias, un hábito casi infalible debido a su devoción por la juventud. Él reconocía que su inmortalidad se iría pronto y es por eso que deseaba a toda costa destruir Neverest y emparejarse con su sobrina después que un Smuters la tocase. Sus sirvientes no entendían ese afán por la juventud cuando era un hombre poco agraciado y no contó con la misma suerte de su hermano Louis, el rey fallecido de Neverest. — Mi señor, estamos listos — decía su sirviente. — Déjame solo — dijo el rey. Al ver que su sirviente cerró la puerta tras sí, sonrió de forma maléfica y tocó la pared que estaba detrás de su cama. Espectros unos tras otros salían de la pared. Hombres y mujeres con una fealdad única e inigualable, para segundos después convertirse en figuras hermosas y llenas de simpatía. Las mujeres besaban los labios del rey mientas que los hombres lo miraban con lujuria. Las aberraciones qué habían cometido eran el principio de todo lo que a puertas cerradas el rey experimentaba con todos. Cuando obtuvo todo su ejército Smuters, dio indicaciones de esperar con el ejército de Smut para de esa forma, combatir con la futura reina de Neverest y todo su ejército, en especial Eskel. Ya preparados en fila, se embarcaron hasta allá. El rey en carruaje mientras que los Smuters volaban por el aire. Evidentemente tenían un plan y uno que consideraban infalible era enviar a los Smuters a debilitar más a todo el pueblo para enfocarse en María Antonieta Stuardo. Al llegar a menos de 500 metros de la casa más cercana del pueblo, el rey pidió parar y ver a lo lejos como el pueblo corría y otros morían gracias a los ataques de los Smuters. El ejército de Neverest venía hacia ellos en una cantidad que superaba al ejército de Smut, pero su impresión fue mayor cuando salió del carruaje y en el castillo había una luz brillante que dominaba por completo a los Smuters. Corrió muy rápido y tomó un caballo para acercarse, el pecho lo tenía agitado, quería ver qué sucedía, necesitaba presenciar de que se trataba todo ese poder y de quién provenía. Cuando estuvo a metros, su asombro creció a tal punto de pensar en volver a su castillo.
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