Smut.

1035 Words
La Reina Oscura. Tierra de Smut. Narrador. La sangre era uno de los placeres más primitivos de ésta ciudad o por lo menos eso era lo que permitía ver. Louis Stuardo, hermano del Rey de Smut ha sido considerado un Rey modelo y es el estorbo que no desea tener. Se ha caracterizado por destruir todo a su alrededor, pero nadie entiende el propósito de sus escrúpulos. El pueblo de Neverest critica la manera en como se maneja dicha tierra. Desde los dieciocho años supo que una fortuna ya inmensa estaría a su disposición cuando muriera su padre. Así que se vio obligado a adelantar su muerte e incrementó mucho a continuación con sus exacciones, experimentó todos los inconvenientes que nacen en tropel alrededor de un joven rico, famoso por su avaricia y el desdén incalculable de maldad. Casi siempre en tal caso la medida de las fuerzas equivale a la de los vicios. Si el Rey Henry hubiera recibido de la naturaleza unas cuantas cualidades primitivas, quizás estas hubieran equilibrado lo peligroso de su posición, pero con una mente muy perversa y maligna, le había dado el alma más malvada y más dura, acompañada de unos desórdenes en los gustos y en los caprichos de los que nacía el horrible libertinaje al que el Rey era tan singularmente propenso. Nacido falso, duro, imperioso, bárbaro, egoísta, tan pródigo para sus placeres como avaro cuando se trataba de ser útil, mentiroso, borracho, cobarde, sodomita, incestuoso, asesino, incendiario, ladrón, ni una sola virtud compensaba tantos vicios. No solo no reverenciaba ninguna, sino que todas le horrorizaban, y se le oía decir a menudo que un hombre, para ser realmente feliz en este mundo, debía no solo entregarse a todos los vicios, sino jamás permitirse una virtud, y que no solo se trataba de hacer siempre el mal, sino que se trataba también de no hacer jamás el bien. * El pueblo de Smut hace más de un siglo atrás, era una tierra productiva, nada mágica y algo lejana. Sin reyes o nobles que pudiesen hacerla menos próspera o en el mejor de los casos, llena de magia blanca, pero una fuerza sobrenatural se apoderó de ella. Una r**a imponente a la que los habitantes llamaron “Smuters”. Un término que fue usado con gran temor. Las consecuencias al nombrarlos fueron catastróficas. Se decía que andaban en el aire, otros apoyaban la teoría que salían de los ríos, espantando y degollando sus cuerpos hasta no verlos jamás, pero la más acertada era que te dejaban a los aldeanos de Smut sin sangre. Henry criticaba severamente a su hermano por las de decisiones que iban tomando con el pasar del tiempo y aunque eso lo convirtía en uno de los mejores reyes, para Henry era simplemente un débil que no reconocía la fuerza de su poder inmortal y como juntos habrían dominado tierras, no siendo permisivo y de buen corazón. Su hija era producto de su ira descomunal, creando en él ideas de aleación con fuerzas del más allá para destruirla y quedarse con su reino. No había rey que no adorara la tierra de Neverest, pero Louis creó en su pueblo un armazón de poder, de fuerza, de inmortalidad, guerreros fieles y un sinfín de virtudes que lo hacían leal a su rey y pronto a su futura reina, María Antonieta Stuardo. Ella que llena de dotes pretende liberar toda una nación, está a punto de ser sorprendida por un ataque del que probablemente no se espere nunca. — Quiero que consigas al brujo más poderoso. Uno que pueda batallar con esa bruja que posee mi hermano — decía Henry a su sirviente. A este le falta un brazo y camina arrastrando una pierna. Era feo, al extremo de ser delgado y con un olor desagradable. — Lo haré mi señor — — ¡Quiero destruir esa tierra. La quiero para mí!— y sus ojos ya no eran grises. El sirviente se marchó, algo asustado por ver a su rey tan enojado. Henry miraba fuera de su castillo y pensaba en todas las maneras en las que quería destruir a su hermano. — Quiero a esa niña aquí — hablar solo era una de sus mañas más fuertes, pero no siempre era así ésta vez. Detrás de las paredes comenzaban a salir espíritus, con una fealdad no discutible, pero en cada proceso de aparecer frente a su rey comenzaban a cambiar su aspecto. Un rostro y vestimenta hermosa. El que viera esto, de seguro pensará que es obra del demonio y tal vez sí. La forma en la actuaban y hablaban dejaban claro, que no eran de este mundo. — Estaba esperándolos — dijo el Rey Henry con una sonrisa malévola en su rostro. — Mi señor — una reverencia hicieron las dos mujeres. — ¿En que podemos servirte? — — ¿Cómo haces tal pregunta? — gritó. Ellas de inmediato bajaron su rostro cubiertas de miedo. — ¡Quiero a la que llaman “futura reina” muerta! — — No podemos mi señor, está hechizada con una protección más fuerte que nuestro poder — — ¡Claro que no! — y él rey comenzó a caminar de lado a lado. Estaba furioso. Alguien era más poderoso y en este caso, su sobrina. — ¡Largo!— Y las mujeres se convirtieron en espectro y se marcharon por dónde mismo. Molesto Henry, llamó a su sirviente para así convocar una reunion inmediata con su ejército y las tropas Smuters. — María Antonieta debe tener una debilidad y quiero saberla — éste era el rey dando una orden después de haber decidido ir tras ella. — Podríamos atrapar a la bruja y de esa forma saber — — ¡Eres un estúpido! — y escupió su cara. — Llevamos décadas intentando rastrear a la muy astuta, pero sabe cómo librarse — y respiró como un animal enjaulado. — La quiero viva y para mí, ¿He hablado claro? — Todos asintieron. La noche estuvo cargada de un realismo expectante, el licor era dueño de sus cuerpo y las aberraciones sexuales producto de la intensidad de los escrúpulos de todos los asistentes en la cena.
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