Capítulo 20

2286 Words
Apuesto a que muchos se habrán confundido un poco con el capítulo anterior. Por una parte; vimos a una hermana destrozada por su reciente rompimiento, mientras que la otra al parecer tuvo o tiene cierta historia con su profesor de idiomas. Como he dicho, desde un principio, ambas hermanas prácticamente vivían sus vidas por separado y cabe destacar que Ana Marie lleva viviendo en la ciudad por tres largos años y muy pocas veces visitaba su pueblo natal y su familia. Tanto Ana Marie como Ana Lucía llevaban vidas distintas y experiencias distintas resaltando así sus diferentes personalidades. Ahora les relatare el pasado entre el profesor Clarke y Ana Marie Buenaventura. Hace tres años; cuando Ana Marie recién se mudó a la ciudad Santo Domingo era una joven de diecisiete años introvertida, estudiosa y muy seria. Lo primero que hizo luego de instalarse en su departamento fue a visitar la universidad donde estudiaría los siguientes años. Cuando entro a la universidad como visitante se había quedado maravillada con la estructura, los salones y, sobre todo, con la biblioteca. También conoció a los que serían sus profesores entre ellos el profesor Clarke. Ana Marie siempre fue una joven que prefería la compañía de adultos desde que era una niña, cuando no quería jugar o hablar con otros chicos de su edad se refugiaba con los profesores, conserjes o cocineras. Ellos con el tiempo se convirtieron en sus más queridos amigos. El profesor Clarke se había ofrecido darle el recorrido por la universidad y durante el recorrido congeniaron en algunos temas de conversación, como el gusto de ambos por la literatura clásica y moderna. –Eres una muchacha con intereses muy particulares, señorita Buenaventura –alagó y noto como Ana Marie sonreía apenada dándole una imagen encantadora –. He de decir que no muchas jóvenes tienen mucho interés por la lectura. De hecho, hace mucho que no escucho a una chica de su edad hablar así de un libro como usted. Ana Marie bajo la mirada apenada ante el alago de su futuro profesor, pero por dentro estaba complacida de haberlo impresionado, garantizando así una excelente relación de profesor-alumna. Ahora la universidad no le parecía tan aterradora como se lo había imaginado. –De hecho hay muchas chicas de mi edad que leen –comentó en un murmullo –. Aunque no mucho, claro está. Pero tengo entendido que el género de comedia romántica está tomando fuerza hoy en día. –Muy cierto –coincidió afable –. El mundo sería muy sombrío si no hubiera algo de comedia, la risa puede ser la mejor medicina en algunos casos. Ana Marie arrugo el rostro. – ¿Ah, sí? –el profesor Clarke asintió –. Usted no parece un hombre cómico. El profesor la miro incrédulo y Ana Marie al darse cuenta de su atrevimiento hizo ademan de disculparse, pero las carcajadas del profesor la desorientaron al igual que a otros alumnos que caminaban por el pasillo, mirando sin disimulo alguno la escena ante ellos. Las mejillas de la joven se encendieron y quiso que la tierra la tragase y la escupiera en Sierra Cayena o en Miami. Al parar de reír noto el rostro abochornado de la joven y las miradas indiscretas de los alumnos que pasaban por el pasillo, al mirarlos a todos seriamente los alumnos siguieron con lo suyo. Luego centró su mirada en Ana Marie, quien bajaba la mirada en un claro signo de vergüenza. Sí que es tímida, se dijo Alan Clarke. –Señorita Buenaventura –la chica alzó la mirada poco a poco –, no soy un cómico, pero puedo serlo cuando la situación lo amerite. Me gusta ver la sonrisa de las personas.  –Es usted un profesor muy… particular –comentó sin comprender mucho lo que dijo –. No se parece a mis antiguos profesores.   Alan estaba intrigado. La chica si bien no hablaba casi, pero ahora parecía que estaba tomando más confianza y eso le agradaba. En todos sus años como profesor le gustaba ver el progreso de sus alumnos ya sean académicos o personales, le gustaba pensar que ayudaba con un pequeño empujón o consejo a los que más lo necesitaban. Al ver a la que sería su alumna dentro de poco pudo notar su falta de seguridad y autoestima, seria presa fácil para los abusadores y en el ámbito laboral nadie la tomaría enserio. –No todos los profesores somos iguales –se encogió de hombros –. Ya casi terminamos el recorrido, solo falta mostrarle la biblioteca. –Leí sobre ella –le hizo saber –. Leí que es muy impresionante. –Y lo es, pero es mejor admirarla por uno mismo. Ana Marie le siguió con un brillo en los ojos, parecía una niña que iba al parque de diversiones, pero en vez de un parque era una biblioteca. El profesor Clarke la miro de reojo y sonrió levemente mientras le explicaba los horarios de la biblioteca. …………………………………………. En su primer día de clases Ana Marie se había esforzado para estar lo más presentable posible en el primer día, se puso unos vaqueros ajustados, camisa de manga corta negra sin escote, su cadena, gafas y por ultimo peino cada rizo de su cabello cuidadosamente y su maquillaje fue ligero; polvo, mascarilla y bálsamo labial.                                                                                                                                      Al llegar a la universidad esta estaba atesada de muchos alumnos, la mayoría recién llegado como ella. La chica trago saliva pesadamente aferrando sus manos en el libro que traía para leer durante el descanso, por un momento considero irse y alegar que estaba enferma pero desecho la idea rápidamente. No, no puedes hacer eso. ¿Qué te pasa?, se regañó así misma; creerán que eres una irresponsable. Al entrar a la institución no pudo evitar chocar con algunos alumnos apurados, recibió algunas disculpas y malas miradas hasta que sin darse cuenta choco con una chica que iba corriendo. Ambas cayeron al suelo adoloridas, Ana Marie recogió rápidamente su libro antes de que se estropease más, mientras que la otra chicas mascullaba maldiciones hacia su mala suerte. –Lo siento, no te había visto –Ana Marie se disculpó pese a que ella no iba corriendo por el pasillo. La chica cuyo cabello era castaño con dos mechones rubios a los lados de su rostro, detuvo sus maldiciones y miro a Ana Marie ligeramente apenada. –No; la que debería disculparse aquí soy yo –dijo lacónica pero amable –. Soy Daniela por cierto, y ¿tú eres? –Ana Marie –respondió –. Un placer en conocerte, Daniela. Y perdona la pregunta pero, ¿Por qué estabas corriendo? –Me surgió un problema con mi asignatura y tuve que correr como loca por mis papeles –relató con un encogimiento de hombros restándole importancia, la campana sonó y Daniela se despidió con una sonrisa –. Sera mejor que nos movamos. ¿Qué carreras estudias, Ana Marie? –Administración de empresas –respondió –, ¿y tú? –Que lástima, creí que estudiarías comunicación social –hizo un gesto decepcionado –. No importa, igual nos cruzaremos en algún momento. Fue un gusto conocerte –se fue a su primera clase antes de que Ana Marie respondiese. Ana Marie la vio irse con las cejar arqueadas. Guardó su libro para asegurarse de que no se le volviera a caer y saco el programa de sus clases, al parecer este año tendría idiomas en la primera hora. Sonrió al recordar que el profesor de dicha materia es profesor Clarke. ………………………………………………. Pese a la timidez a la hora de hablar con otras personas. Ana Marie demostró ser muy participativa en las clases, impresionando al profesor Clarke por su desenvoltura en el idioma. La chica demostró ser hábil para hablar y escribir en inglés, hasta dijo que estaba pensando en tomar cursos fuera de la universidad para reforzar su lingüística. Dejando al profesor claramente impresionado. Al terminar la clase el profesor Clarke pidió hablar con ella después de clases. – ¿Hice algo mal? –fue lo primero que preguntó, consternada. –No, señorita Buenaventura –negó rápidamente –. ¿Qué le hizo pensar eso? Solo quería decirle que tiene un gran desempeño y que espero que siga así. – ¿Enserio? El asintió con una sonrisa.  –Muchas gracias, profesor Clarke –sonrió con timidez. –Ya puedes retírate, señorita Buenaventura. Con el tiempo se fueron acercando; hablaban después de clases, se prestaban libros y hasta compartían anécdotas divertidas, también Ana Marie se fue acercando a Daniela quien le contó que el arrendador del edificio a donde vivía la había echado a la calle. Además de que se negaba a vivir en alguna de las fraternidades de la universidad, alegando que no le gustaba vivir con un montón de chicas superficiales a lo que Ana Marie discrepo diciendo que no todas son iguales. Ambas estaban sentadas en el patio de la universidad, cuando de repente Daniela chillo emocionada sobresaltando a Ana Marie. –Antes que nada. ¿Vives con una compañera en tu departamento? –inquirió ansiosa. –No, pero… – ¿Puedo vivir contigo? No seré una molestia, lo prometo. Pagare la mitad de la renta y todo. –Hmm, no lo sé a decir verdad –poso su mano en su barbilla –. Nunca me plantee la posibilidad de tener una compañera de apartamento. Normalmente me gusta la soledad. –Vamos, será divertido –insistió Daniela –. En verdad no quiero quedarme en las piezas del campus. Ana Marie lo pensó un poco más y llego a la conclusión de que no era una mala idea. Espero no arrepentirme, se dijo internamente. –Está bien –aceptó –. Puedes ser mi compañera de apartamento. Daniela chillo emocionada, y salto hacia Ana Marie en un asfixiante abrazo. –Espacio vital, por favor. Me estas asfixiando –dijo mientras le palmeaba la espalda –. ¿Ya te había dicho, que no me gusta mucho las muestras de cariño en público? Ni siquiera abrazo a mi hermana. Daniela se separó rápidamente. –Ya verás que no te arrepentirás –declaró ignorando su comentario. …………………………………………….. Un día el profesor Clarke tuvo que dar su clase a los estudiantes de administración y a los de comunicación social, como una actividad interactiva para ambos grupos; cuando hizo los grupos asigno a Ana Marie con Lisa Thompson esperando que, la chica se integrara más socialmente y creía que ellas terminarían siendo amigas. Por desgracia; ambas chicas no se llevaron bien y Lisa noto las miradas, aunque fugaces, del profesor y su compañera de actividad. Cuando Ana Marie obtuvo la calificación máxima ganándole por dos puntos, sospecho que entre profesor y alumna había algo. Cuando salió espero a que todos se fuera y se asomó con cuidado en la puerta y presenció el abrazo entre el profesor Clarke y Ana Marie Buenaventura. –Con que así es como obtienes tus perfectas calificaciones –susurro para sí misma, sonrió maliciosamente y saco su celular para tener pruebas contra ella. – ¿Qué estás haciendo? –preguntó alguien a sus espaldas, haciendo que se sobresaltara y soltará su teléfono haciendo un sonido sordo y rompiéndose su pantalla. Lisa se giró furiosa contra la persona que la asusto encontrándose con Daniela, quien la miraba con los brazos cruzados y la mirada fruncida. – ¡Mira lo que me hiciste hacer! –chilló señalando su teléfono estropeado –. Eso vale más que tu vida, Daniela. Daniela rodó los ojos. –Ya deja el drama, Lisa, vine a buscarte. Se nos hace tarde. –Pero… –intentó objetar. –Nada de peros, ya vámonos –la jalo Daniela alejándola del salón del Profesor Clarke. ………………………………………. Al terminar el abrazo. Ana Marie tenía las mejillas encendidas y miraba el libro nuevo que el profesor le había conseguido, era un libro con los mejores escritos y poemas de William Shakespeare, le había comentado una vez que quería dicho libro pero nunca pensó que se lo conseguiría. El profesor Clarke sonrió satisfecho por la reacción de Ana Marie. Por un segundo un mísero segundo, se había mostrado como realmente era ella. –Feliz cumpleaños, señorita Buenaventura. –Pero cumplo el sábado –corrigió aun con la mirada perdida en su nueva adquisición. –Lo sé. Pero usted se ira a su pueblo a celebrarlo con su familia. Por lo que quería darle mi regalo antes de que se fuese –explicó –. No solo es mi mejor alumna, también eres una buena amiga. –Muchas gracias, Alan –dijo su nombre bajito –. Es un lindo regalo. Luego de eso salió del salón con una gran sonrisa en los labios. ………………………………………………. Los rumores sobre Ana Marie y el profesor Alan Clarke no se hicieron esperar. Lisa aseguraba que ambos tenían una relación íntima, haciendo que muchos susurraron y señalaron a Ana Marie pero ella no estaba sola, Daniela junto con Álvaro un chico que Ana Marie ayudó en una materia la apoyaron y pidieron de Lisa alguna prueba. Obviamente Lisa no tenía prueba alguna. Además, la relación de Ana Marie y el Profesor Clarke solo era amistosa, por lo que el director no le creyó ni una palabra a Lisa y con el tiempo el rumor se fue apagando. Ya que ningún alumno pudo ver diferencia alguna en cómo el profesor trataba a sus alumnos y a Ana Marie por lo que creyeron que Lisa lo había inventado todo. Pero para asegurar que los rumores no volvieran a su auge, tanto Ana Marie como Alan Clarke dejaron su inusual amistad en el pasado, pese a la renuencia de ambos.
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