Capítulo 2.

2895 Words
—No encuentro mi bolígrafo, Alei— susurró en respuesta— Juraría que lo habría dejado uno antes de irme, pero . . .— —Eres un despistado.— soltó con una risita. —Y tú una pesada. —¿Pero yo qué he hecho? —Te cuento de mis problemas y tú solo te burlas. —¿Pero qué otra cosa podría hacer? —¿Hello?, ayudarme por ejemplo, duh. Harley duda, pero mira el bolígrafo de repuesto que había tomado por si acaso, y lo toma entre sus dedos. —Toma, me sobra uno— el chico la mira sorprendido, pero un breve golpe por parte de su amiga lo hace reaccionar y lo toma. —Gracias— ella le sonríe y ambos se quedan mirando— Soy Thom. —Harley— la castaña mira a su amiga. —Alei— mira la hora y vuelve su atención a la chica— ¿Eres nueva, verdad?— murmuró, mientras copiaba lo de la pizarra. —Sí, ¿tanto se nota? ella negó divertida— no, solo es que lo supuse porque nunca te había visto por aquí. —¿Hace cuánto vives por acá? —También se podría decir que soy nueva, llegué hace unos meses a mitad de curso— finalizó te contar— ¿Tienes planes para la salida?. Podríamos ir por comida o hacerte un recorrido por el pueblo— pausa— También podríamos acompañarte hasta tu casa. Harley le regala una sonrisa— Lo último suena bien. —¡Genial! La clase transcurría con normalidad hasta que el timbre sonó, anunciando así el final de las clases, los chicos se pararon, para agarrar su cosas y guardarlas. Los mellizos se acercaron a la castaña y se despidieron de ella, o al menos Olivia lo hizo efusivamente mientras que Dereck movió la cabeza en señal de despedida, a lo que la castaña le dió una pequeña sonrisa. —Nos vemos, Ley— pronunció la rubia, besando la mejilla de su nueva amiga. —Hasta mañana, Liv. ella se dió media vuelta pero luego paró para voltearse nuevamente— ¿Tienes como volver?, podemos llevarte a casa si deseas. Alei y Thom tomaron sus cosas, parándose al costado de ambas chicas. —No te preocupes, Liv , nosotros la llevaremos— habló Thom. —Igualmente muchas gracias— le sonrió la castaña, haciendo que le devolviera la sonrisa. —Oh, claro, ¡Los veo mañana, chicos! La pelinegra les pidió que si primero podrían pasar por la entrada del bosque porque debía ver algo, ambos asintieron algo confundidos y cambiaron de dirección del estacionamiento hasta la entrada. Harley pensaba varios escenarios, recién los conocía y la llevaban al solitario bosque, ¿no planearian matarme?, pensó, imposible, ¿para qué?, quizá para vender mis órganos en el mercado n***o, ¿será buen momento para decirles que mis órganos ni siquiera son buenos?. Puedo decir que mi comida no es balanceada y solo se basa en comida chatarra. Sacudió la cabeza ante esos pensamientos, debería de dejar de leer tantos libros de suspenso. Aunque gracias a eso podría estar preparada para una situación de vida o muerte. Hace unos días había leído un libro donde unos gemelos llevaban a una chica al bosque para supuestamente buscar a su gato, ¿lo curioso?, que no tenían un gato y eso la chica no lo sabía, cuando estuvieron en el bosque en un descuido de la chica uno de los gemelos sacó una clase de daga y le cortó la garganta a aquella muchacha, manchando así la nieve de un color carmesí, el otro se encargaba de llevar el cuerpo en la parte del lago que estaba levemente congelado por el frío, con una pala pudo quebrarlo lanzando así el cuerpo, no habían dejado pistas porque ambos chicos fueron astutos, llevaban guantes en todo momento y el arma del homicidio no la encontrarían porque ya se habían desecho de ella. Sí, definitivamente dejaría de leer tantos libros de ese género. —¿Entonces tu mamá es doctora?— indagó Alei mientras caminaban por el bosque. —Síp, le ofrecieron un mejor empleo y aquí estamos. —Y a buena hora, eh— el chico asintió de acuerdo—. Me hacía falta una amiga. Harley soltó una risita— debo agradecer eso a mi mamá. Unos gritos lastim ros hicieron que la chica se alarmara y frunciera el ceño mirando a todos lados. —¿Escucharon eso? ambos chicos negaron confundidos, así que la chica solo se limitó a asentir algo preocupada. Llegaron a un árbol y Alei se acercó cuidadosamente, buscando entre las ramas, cuando encontró lo que buscaba soltó un gritito para agarrar su cámara colgada. —¿Acabas de sacar una cámara?— preguntó el único chico ahí, un poco sorprendido. —¿No es obvio?— mostró la cámara moviendola, y enarcando una ceja, mirándolo. —¿Por qué? la chica soltó un suspiro, sentandose en el verde pasto, cosa que las dos personas ahí imitaron su acción. —Llegué hace seis meses— comenzó contando— el día que llegué todo fue un tanto extraño. —¿A qué te refieres con extraño?— preguntó Thom, interrumpiendo a la pelinegra, ella frunció el ceño por haberla cortado. —Su gente fue extraña, no digo que no sean amables— se apresuró a decir, frunciendo más el ceño— solo que me dan una vibras un tanto misteriosas, su aura es un tanto extraña. —¿A qué te refieres con extraña?— preguntó está vez la castaña. —La ventana de mi habitación da directa al bosque, y siempre veo que un grupo de chicos se meten por horas de la madrugada. —Eso no es extraño. la pelinegra miró a su amigo— deja de interrumpirte— aclaró su voz, señalando lo— lo es si vienen con la ropa desgarrada. —Eso es algo turbio. ambas asintieron— el pueblo oculta algo, por lo tanto su gente también. Harley frunció el ceño— y todo lo que este pueblo oculta, está en la cámara— terminó por finalizar la nueva amiga del grupo. Ella asintió con una sonrisa— Exacto. Tom suelta un suspiro— Sí, eso no me gusta para nada— se paró, y les ofreció su mano para ayudar a parar a sus amigas y después sacudir su ropa— ¿Ya podemos ir por el auto? Ambas chicas asintieron, Harley se despidió de ambos chicos cuando llegó a su casa, se había tardado más de lo que pensaba, aunque su madre igualmente no lo notaría, ya que ese día tenía turno en el hospital. Por lo que la chica se quedaría toda la noche sola y vería a su madre el día siguiente. [ . . . ] —¡Harley! La adolescente da un salto en su silla ante el grito de su madre que la mira preocupada. —Cielo, ¿Te encuentras bien?. Has estado removiendo tu desayuno durante veinte minutos— la chica parpadea y mira confundida su comida, como si fuese la primera vez que lo ve. —Perdón, solo no ha . . . sido un buen día. Una forma de decir que—de nuevo—esos gritos tan extraños la han atormentado todo el día. —¿Te ha ido mal en la escuela? —No, no es eso solo que— no podía decirle que escucha cosas que otros no, así que solo se limitó a decirle una mentira más— . . .fue un poco cansado, aún no hemos terminado de desempacar las cosas, ya sabes. no es que Harley no confiara en su madre, solo que no podía preocuparla con más cosas, tampoco es que la castaña mintiera seguidamente a su madre, solo lo hacía cuando quería esquivar preguntas que no quería responder. Mientras la joven vuelve a encerrarse en su propia mente, su madre se acerca a su hija y posa su mano en su frente. —Es mejor que faltes a la escuela, Ley. Estás ardiendo en fiebre. —Mamá, estoy bien. Lo prometo— volvió a insistir. —Sabes que no tendré problema si te quedas en casa ¿cierto? Ella asiente— Estoy bien. Además necesito distraerme, ya no aguanto más esos gritos— susurró lo último, aunque de igual manera su madre lo escucho. La castaña se obliga a darle una sonrisa a su madre a lo que ella le besa la cabeza y se despide— repitiéndole que no habría problema si se quedara, pero volvió a insistir de que se encontraba bien— Harley termina a rastras su desayuno y sale rumbo a la preparatoria. Decidió ir caminando por lo que salió antes, la calle se encontraba oscura, a penas se podía ver por los faros de luz, comenzó a escuchar gritos de auxilio, cómo reflejo pasó su vista por todo el lugar, pero no había absolutamente nadie. Encendió la linterna de su celular, para poder tener una mejor visibilidad, pero todo fue en vano, escuchó los gritos nuevamente, y al girar se sorprendió al ver el gran bosque, con firmeza decidió adentrarse al bosque aún con linterna en mano. ¿No me pasará nada si entro, verdad?, se preguntó mientras se recriminaba al no llevar el auto consigo. Cuando decidió que era una mala idea, quiso dar media vuelta e irse, pero su cuerpo no se movía. —¿Qué demonios?— susurró. Comenzó a escuchar pasos detrás, inmediatamente volteo el rostro buscando aquellas pisadas, al no encontrarlas comenzó a desesperarse, con un gran impulso pudo salir corriendo. Su respiración era agitada, su pecho subía y bajaba con desesperación. Los pasos seguían sonando— cada vez se escuchaban más fuertes— giró. Nada. Pero al volver su mirada al frente, se dió cuenta que ya había llegado a la preparatoria. Frunció el ceño confundida, era imposible haber llegado tan rápido. Un gran rugido hizo que se tapara los oídos— realmente estoy teniendo un mal sueño, pensó— levantó la vista, y se encontró con una clase de animal que parecía bastante enfadado, pero no con ella, sino con lo que parecía estar detrás, giró lentamente el rostro encontrándose con una clase de sombras, sintió un gran dolor en la cabeza y antes de que todo se volviera n***o, lo último que vio fue aquellos ojos azules. Quiso acercarse a ella, para poder auxiliarla, pero al ver que un auto se acercaba, decidió retirarse, antes de adentrarse al bosque le dió una última mirada a la chica de cabellos castaños. —¿Segura que la preparatoria está abierto a esta hora?— preguntó Tom, por enésima vez. Alei vira los ojos—¡Qué, sí, pesado!— exclamó saliendo del auto— ¿Ley, ya estará llegando? —¡Harley!— se alarmó Tom, al verla inconsciente en el piso. —Sí, tonto, Harley, ¿no te dijo algo? Tom ignoró a su amiga, yendo directamente dónde la castaña para cargarla en brazos. —¡Oh, dios, Harley! —Eso es lo que trataba de decirte— habló Thom entrando a la escuela que para sorpresa de él estaba abierta, para ir a la enfermería. Acercó el algodón con alcohol a su rostro, después de unos minutos Ley comenzó a parpadear continuamente, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana. —¿Estás bien?— preguntó Alei, cuando la vio levantada. Con ayuda de Thom se sentó—Sí, solo me duele la cabeza— ¿Había sido solo un sueño?—¿Qué pasó? —Te encontramos desmayada— la chica hizo una cara de sorpresa pero asintió como respuesta. —¿Segura estás bien?, Estás ardiendo en fiebre— siguió Thom. Realmente había sido un delirio por su fiebre. —Sí, tomaré una pastilla y se me pasará. —¿Estás segura?, Sería mejor que descanses, Ley— contestó Thom, notablemente preocupado. —Tranquilo, si me siento mal, me iré— frunció el ceño al ver dónde se encontraban— ¿Dónde estamos? —En la escuela, y al parecer, nadie llega aún. Después de que la chica tomara la pastilla— que su madre le había dado antes de salir— los tres amigos se fueran al patio de la preparatoria, para ver lo que había grabado la cámara el día anterior. —Es que no lo entiendo— dijo Alei, tocándose la frente— después de los treinta minutos todo se vuelve n***o, y después de unas horas todo está con claridad. —Y cuando la cámara parece estar averiada en esas horas se oye demasiado ruido— agregó la castaña. —¡Eso es!— gritó Thom— lo más probable es que hayan manipulado la cámara para que no podamos verlo, pero la pregunta es: ¿Por qué? —¡Porque ocultan algo! Los dos chicos asintieron de acuerdo a Alei. —¿Será algo tan grave? —Debemos averiguarlo por eso esta tarde, pasaremos la noche los tres en el bosque. Ley se encogió de hombros— mi mamá estará hasta mañana en urgencias, cuenta conmigo. —¡Y conmigo!— soltó el castaño— aunque siento que esto no me gustará para nada. —No les queda de otra, ya dijeron que estarían conmigo. La campana sonó y entraron a clases. Harley iba a sentarse junto a sus nuevos amigos, pero al ver la cabellera de Olivia, alzando la mano a su dirección se disculpó con ellos y fue hacia su rubia compañera. —Hola, Olivia. Sonrío— ¿Cómo estás, Ley? —Cansada— admitió— ¿Tú, estás bien? La voz del profesor sonó por todo el salón, las chicas se dieron una sonrisa para luego mirar al frente y prestar atención a la clase. Los minutos transcurrían y Harley cada vez estaba más cansada, su vista comenzó a ponerse borrosa y sudaba frío, eso no pasó desapercibido por Thom y Alei, que miraban preocupados a la castaña. El profesor al ver que los chicos intercambiaban miradas, se acercó discretamente a ella diciéndole que podía ir al baño, le regaló una sonrisa y susurro un gracias, él simplemente asintió y felicitó a los chicos que habían resuelto el ejercicio. Harley se levantó de su asiento y salió del aula, Thom se paró y fue por su amiga— después de disculparse con el señor Black— ante la atenta mirada de todos, Olivia no pasó desapercibido que su hermano observaba todo con una mueca. —¿Qué pasa, Ley? Ella alzó la mirada— No pued-do respirar. —Tranquila, cuenta conmigo ¿si?— asintió— 1... 2 ... 3 ... 4 ... 5 ... 6 ... 7 ... 8 ... 9 ... 10. Su respiración se volvió más pausada, aunque su pecho seguía subiendo y bajando frenéticamente. —¿Estás mejor? Ella volvió a mover la cabeza afirmando— ¿Puedo decirte algo raro? —Claro. —¿Pero no pienses que estoy loca, si? —De acuerdo— respondió confundido. —Escucho gritos todo el tiempo, y están en mi cabeza— confesó caminando en círculos y haciendo movimientos con las manos— solo yo puedo escucharlos y siempre son de ayuda, no sé que hacer ¡no se que hacer! Ley, no estaba segura de decírselo a alguien, pero realmente se sentía segura y que no le estaría juzgando y llamándola loca, aunque eso realmente sonaba descabellado. Él la detuvo suavemente— Calma, ¿Desde cuándo ocurre lo de las voces? —Desde que llegué a este pueblo, al principio pensé que era producto del cansancio, pero después los escuchaba constantemente— soltó una risa nerviosa— creo... creo que me estoy volviendo loca. —Hey, no estás loca, yo te creo. —¿De verdad? Asintió— Te ayudaré a saber que es lo que pasa. —Gracias. El timbre volvió a sonar, anunciando que la clase había terminado, la puerta fue abierta abruptamente y por ella apareció Alei y Olivia, las dos realmente se veían preocupadas. Ella les dijo que se encontraba bien y que solo era por el cansancio, pues no iba a decirles que escuchaba voces, o bueno, no ahora, primero quería saber que es lo que pasaba realmente. Olivia se disculpó con ellos diciéndoles que tenía que ir con su hermano— quién se encontraba preocupado por el estado de la chica — ella le dijo que no se preocupara, a lo que la rubia le dió una sonrisa apenada insistiendo que el día de mañana la llevaría a la mejor heladería a lo que aceptó y volviendo a repetir que no era necesario. —Ley— llamó, fijo su vista en Alei— escuché lo que le decías a Thom— la miró nerviosa— no quería hacerlo, salí antes para saber cómo estabas y lo escuché, pero si te sirve de algo, también te creo. Ella la miró agradecida. —Tambien te ayudaré a saber que es lo que pasa y sé que tiene que ver con el misterio que nos oculta este pueblo o mejor dicho el bosque. —¿Sigue en plan lo de la tarde?— preguntó el chico a lo que ellos compartieron una mirada. —Entonces, está noche sabremos lo que realmente pasa o por lo menos lo intentaremos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD