6. ✎ ¿Qué quieres para navidad? ✎

1592 Words
A la lejanía lo notaba dar una vuelta a la derecha para regresar a su hogar, estaba totalmente paralizada, sin saber como reaccionar aun toqueteando mis labios. Por unos momentos me sentí como una adolescente, esa yo del pasado que Dave acompaño en su bicicleta porque habia practicado hasta tarde con la banda de la escuela. Por unos segundos, mi corazon dio un latido olvidándose de la tragedia que vivimos. ¿Qué hubiera pasado si el no me hubiera traicionado? Quien sabe, tal vez me hubiera quedado en este pueblo, nunca me hubiera hecho escritora, tal vez hubiera terminado trabajando en lo que fuera para estar a su lado. Nos amamos con una pasión tan impresionante que era de esos amores de veranos donde no puedes olvidarse a pesar de los años. Las memorias vividas de mi recuerdos perpetuos me perseguían uno y otra vez…..tal vez nos hubiéramos casados, tal vez hubiéramos sido felices, tal vez, muchos tal vez invadían mi cabeza pero todo se arruino por su traición. Siempre fui dura con mis convicciones y una traición era lo único que no podia perdonar. ¿Por qué? La confianza se rompe, si se deterioraba poco a poco mi confianza sobre si fui lo suficiente buena para el. Sentimientos de enojo, tristeza, ira, invadían mi cuerpo en ese tiempo. Me sentia usada por su mera diversión y la falta de confianza me invadió. En la secundaria no era la mas agraciada, no era la mas popular, solo era una chica normal que habia coincidido con el mariscal de campo mas atractivo con las que todas deseaban estar. Siempre fue amable conmigo y esa amabilidad me hizo caer por él, su sonrisa tan encantadora que me ocasiono suspirar por él. Cuando me invito a salir pensé que era por una apuesta, pensé que solo se quería burlar, pero sus sentimientos parecían tan sinceros que me dejé llevar. Tras su traición su mejor amigo Travis y yo coincidimos en el tren donde en ese tiempo se tomaba para ir al aeropuerto. El me confesó que Dave solo me utilizo, que el solo se divirtió, que solo era un simple juguete para todos. El me beso, pero lo termine cacheteando con fuerza pues sentia que era una falta de respeto lo que hizo. Tras esto me jure que no volvería a este pueblo donde los hombres parecían que no entendían a las mujeres. Me trataron como un juguete, me sentia como un juguete, el dolor de mi corazón era tanto que la desconexión emocional me invadió por un par de años. Me sentí desatada, avergonzada, sin autoestima y por un tiempo despreciada. En mis años de universidad me mantuve totalmente sola hasta que conoci a final del año a Emilio. Él estaba estudiando administración de empresa para manejar la compañía de su familia que se encargaba de marketing, la cual me ayudo muchísimo cuando comencé a publicar mis libros. Él se encargó de promocionarlo tantos que fue una bomba, sus ventas fueron impresionante porque era bueno, aunque no quisiera admitirlo el ayudo muchísimo a que mis obras se hiciesen tan conocida……por eso en nuestro divorcio de todo lo que gane con mis libro debí entregarle el noventa porciento de todas mis ganancias pues, sin darme cuenta cuando firme con el eso tenia en el contrato. Tontamente firme sin leer, y con esto aprendí que los hombres no valían para nada. ¿Ame a Emilio? Para nada, solo fue un premio de consolación por no tener a Dave. Mis te amo nunca se los di, solo un te quiero momentáneo asi que en parte de que tal vez se buscara a otra era algo mía. Nunca me entregue completamente, y aunque intente darle todo, aparentar ser la mas feliz esposa nunca pude serlo. Y aquí estaba yo siendo destrozada por infidelidades por el amor de mi vida y por mi plato de segunda mesa. ¿Acaso ese era mi castigo? Quien sabe, tal vez mi destino era ser la típica loca amante de los gatos que nunca pudo encontrar el amor. Sujetaba mis bolsas por fin moviéndome hacia mi hogar de la infancia. Al entrar note que mi madre y mi hermana se movieron con una rapidez de la ventana como si hubieran estado observando por un largo rato y fueron atrapadas en un crimen. —¡Vel! —grito levemente sorprendida Helen sonriendo de manera nerviosa cerrando la cortina de la ventana que daba a la calle— ¿Cómo estás? Pareces feliz —su voz extremadamente contenta hacia juego con su enorme sonrisa— ¿Qué tal te fue en tus compras? —Normal —caminaba de manera tranquila hacia la mesa para dejar mis compras. —¿Qué compraste? —Cosa para los niños y algunos regalos para ustedes —dejaba las bolsas en la mesa sintiéndome ligeramente incomoda por la cercanía de mi hermana junto a la de mi madre— ¿Qué? —Nada —mi madre dejaba vislumbrar una enorme sonrisa sentándose en la silla del comedor donde habia dejado los regalos— es que pareces viva ¿Algún suceso que nos quieras hablar? ¿Algo diferente? —Nada, todo normal —las observe a ambas con detenimiento— Por cierto, Helen ¿Qué haces aquí? —Mamá se preocupó porque no llegabas asi que deje a los niños con Ángel, íbamos a llamar a emergencia hasta que te vimos venir en la camioneta de Dave —abrazaba mi brazo. Su mirada curiosa inquiría saber todo y mucho más— ¿Se arreglaron? —Para nada. Encontré a su hija haciéndole una rabieta y me vi obligada a ayudarle. Aun lo detesto como la lepra—suspire levemente intentando no recordar el extraño suceso. —¿En serio? Como lo mirabas irse no parecía eso—el tono burlesco de Helen resonó en la habitación. —¿Le hizo una rabieta? Esa niña es un angelito—el sonido pensativo de mi madre era latente. Ella intento ver algunas de las bolsas, pero fue evitado por mí al cerrar mejor las bolsas. —No veas hasta navidad —le hice una leve mueca mientras mi madre solo sonrió— Y aunque no lo parezca le hizo un berrinche horrible, creo que me decía mamá o algo asi. —Oh —Helen tomaba una manzana del frutero encima de la mesa limpiándola con una servilleta que se encontraba al lado del frutero— ahora que lo pienso su fallecida esposa si se parecía mucho a ti. Incluso algunos pensaron que te cambiaste el nombre para hacer una broma, fue un poco incomodo. —¿Incomodo? —Incómodo para mamá —Helen la apuntaba con la cabeza— ella era muy amable, cada vez que mamá la miraba cuando iba a la panadería se recordaba de ti y lloraba a cántaro, más que no se podia comunicar contigo y todo lo que sabia de ti era por papá. Aquello me hizo sentir algo incomoda. No le habia dicho a mi madre nada de mi vida, ni siquiera que me case ni cuando me gradúe, nunca la espere en mi boda pues aunque no quisiera admitirlo mi matrimonio fue más compromiso del noviazgo, nada especial, por eso no pensé que era correcto invitarla. Ella me observo notándome ligeramente pensativa a lo que me abrazo. —Pequeña, eso ya paso ¿De acuerdo? Por ahora creo que deberías arreglar lo que dejaste en tu pasado aquí. Pequeña ¿No crees que deberías hablar con Dave? —No quiero mamá—taje con una voz sin sentimiento alguno, fría, testaruda pero siempre seria yo. —Hermana, tu sabes que yo te apoyo en muchas cosas —le dio un ligero bocado a la manzana y tras tragarla me observo en silencio por unos segundos— pero ya han pasado doce años ¿No crees que deberías hablar con Dave? Ya no son niños. —No lo hare. —Pequeña, sé que estuviste enojada, es entendible —un tono sereno acompañado con un suave abrazo de mi madre me hizo viajar a mi infancia— quiero que me cumplas un pequeño deseo para esta navidad. —¿Qué quieres para navidad? —Quiero que hables con Dave, no pasa nada si después de hablar no son mejores amigos, pero quiero que lo escuches, quiero que hagas eso como un regalo de navidad por los doces regalos que me debes desde que te fuiste. Helen simplemente lanzo un leve silbido riéndose. —Madre, eso es jugar sucio. Lo era, mi madre sabía que yo moría por ella. Era mi todo, solo mi orgullo era igual de grande que mi amor por ella. Mordía mi labio con mucha fuerza, quería gritarle que no, que me iria, pero ya no era una recién adulta cuando me fui, ahora tenía treinta y uno. Pensaba que era mejor dejar enterrado el pasado, pero, aunque no quisiera admitirlo tenia esa espinilla clavada por él. El rencor de esa infidelidad siempre me persiguió, era un veneno que no me dejaba descansar. Suspire levemente, ya era tiempo para soltar todo. No pude insultarlo todo lo que quise, quería escuchar de primera mano porque me traiciono. Mi madre y Helen me observaban expectante a mi respuesta a lo que simplemente suspire. —Bien, hablare con el pero no esperen nada. Mis palabras parecieron ser un hechizo mágico pues ellas aplaudieron emocionadas ¿Por qué? Quien sabe. Por ahora, debía buscar el momento perfecto para hablar con el sin parecer una ex loca, vengativa y toxica.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD