5. ✎ Hasta luego ✎

1901 Words
La mirada petrificante de Dave era algo insoportable, la pequeña mano jalándome hacia ella era escalofriante. Sensaciones desconocidas por mi comenzaban a brotar, me abrumaba tantas emociones a las cuales no estaba acostumbranda. —Papi, llevemos a mami a casa. —Ella no es tu mamá Mónica. —¡Si lo es! —Mónica, princesa, aléjate de esa mujer. —¡No quiero! Escuchaba a los dos peleando mientras intentaba despegar mi mano de la niña. Mientras mas jalaba la mano ella la sujetaba aún más fuerte provocándome un ligero sentimiento de ansiedad. Sentimientos desconocidos que me atrapaban. —Mónica, princesa, suéltala y vayamos a casa. —¡No quiero irme sin mamá! —Ella no es tu madre. —¡Tu me dijiste que mama estaría a mi lado cuidándome! —su rabieta comenzaba a aumentar al punto de que las personas a nuestro alrededor nos comenzaban a juzgar— ¡Mamá me ha cuidado tanto que vino a buscarme a la tienda! —Mónica…por favor….vayamos a casa…. Su tono se enterneció, por primera vez desde que llegué al pueblo vi esa mirada vulnerable. Era tierno, amoroso, de que esa niña era su todo, la misma mirada que me daba cuando estábamos enamorados. —¡No! No me voy a mover si no es con mi mami. —Mónica deja de decir esas cosas, debemos volver que mañana tienes escuela. Parecía una batalla perdida, inhale levemente intentando pensar que seria lo correcto. Exhale, ambos tenían una personalidad de personas testarudas. —A mi no me molesta llevarte a casa. —¡Mami vendrá mi casa! —Veliza, no tienes que hacer eso —exclamo con ira, sus ojos gélidos me escudriñaban como si buscaran un motivo oculto. Desvié levemente nuestro contacto visual porque me sentia paralizada momentáneamente. Yo debía ser quien debía odiarlo, pero aun asi en el fondo no podia hacerlo completamente. —No tengo mucho que hacer, no me molesta acompañar a la niña. —Mami, no me digas niña, yo soy tu ángel ¿Recuerdas? Asi me llamabas. Tragaba ligeramente en seco, la cercanía que ella me ofrecía me incomodaba ligeramente. Tendía a ser una persona que solo se abría con las personas que le hacia sentir seguridad, pocos vieron mi verdadera personalidad y entre esos pocos estaba Dave. —Mónica, ella no es tu madre y no te llamara asi ¡Entiéndelo! Gruño de un modo tan fuerte que nos hizo temblar. Sentia la mano de la niña temblar en mi toque escondiéndose detrás de mis piernas. La escuché sollozar detrás de mí, solo con eso pude ver la parte más frágil del. Parecía desorientado, sin entender que hacer. Me gire hacia la pequeña para agacharme a ella, le sonreí de la manera más tierna que conocía y tras esto le acaricie el cabello con mi mano libre. —Mónica, vayamos a casa yo te llevare. —¿Lo prometes? —Si, lo prometo ¿Vendrás conmigo? —suavizaba mi voz mirándole con ternura para hacerle sentir tranquila. —Si mami —sus mirar llena de lagrima podia destrozar a quien fuerza. Sin poder evitarla la cargaba entre mis brazos sintiéndola acurrucarse en mi. Me levantaba con ella en brazo acariciándole con ternura la espalda. —No tienes que hacer esto Veliza porque yo…. Lo mire con de una manera glacial, el solo agacho su mirada levemente como si entendiera que no podia decir nada solo acatar lo que yo dijera. —Por aquí —murmuro levemente cargando las bolsas de compra que habia dejado en el suelo. Una caminata silenciosa saliendo del centro comercial hasta llegar a su camioneta. Coloque a la pequeña en su asiento, para mi era como un cubo de Rubik pues no entendía como cerrarlo. —Se hace de esta manera Veliza. Se colocaba a mi lado para colocarlo correctamente los cinturones. Su cercanía me quemaba, el olor de su perfume de madera hizo temblar mi cuerpo. Mis piernas temblaron, queriendo ceder, le mande mensajes a mi cerebro para que se calmaran sus hormonas. Entre la oscuridad del parqueo gracias a la luz note su garganta, su manzana de Adán, pecaminosos pensamientos recorrieron mi sistema donde quisiera lamerlo. —¿Me escuchaste? —¿Disculpa? —exclame un poco sorprendida algo exaltada como si hubiera sido atrapada en algo malo— ¿Qué dijiste? —¿Quieres ir a mi lado? Quiero decir del lado del copiloto, o prefieres estar al lado de Mónica. —Preferiría estar al lado de la niña, digo, Mónica. Me sentaba a su lado siendo recibida con una risueña sonrisa. Sus ojuelos eran preciosos me recordaba a Dave cuando era adolescente. Aunque pensé que seria un viaje totalmente pesado Mónica comenzó a hablarme de muchas cosas. Entre eso descubrí que ella estaba en la escuela con mi sobrina menor, que era su mejor amiga. En ningún momento solto mi mano hablando de manera totalmente eufórica y emocionada. Fue un transcurro moderado donde podia ver que entrabamos en una finca, era enorme, de reojo no pude evitar mirar a Dave pues el no era rico. Recordaba que su madre trabajaba de costurera mientras su padre era mecánico ¿Acaso se volvió rico de la nada? ¿Habia ganado la lotería? Patee mi curiosa imaginación hasta que el detuvo su auto. Con su ayuda pude bajar a Mónica la cual se negaba a soltar mi mano. El suspiro levemente al tener la negativa de su hija de querer tomarle la mano solo tomando su bolsa junto a la mias para entrar. Al entrar una señora con un vestido n***o con blanco a su rodilla se acercó a nosotros. —Ya ha llegado señor Dave—su mirada paseo de Dave a mi pasmándose en cuestión de segundo— Señora Ivanna —se acerco con rapidez intentando tocar mi rostro, gesto que fue interrumpido por Dave. —Irene, ella es Veliza una conocida de la secundaria. Veliza ella es Irene mi ama de llave. —Un placer. —El placer es todo mío señora….señorita…. —Solo llámame Veliza. Durante el tiempo que estuvimos la señora no dejaba de observarme. Ella nos sirvió una cena que era de otro mundo además de que ayudo a Mónica a prepararla para dormir. Cuando pensé que podia irme tuve que volver pues la niña se negaba ir a la cama si no estaba yo a su lado. Su habitación era tan de niña que era un placer visual, todo de rosa, de princesa con un hermoso toldo de rosa con luce que rodeaba su cama. Una sensación totalmente mágica mas que su cama estaba rodeada de osos, unicornios y ositos. Hablamos durante una hora donde tuve que inventarle una historia para dormir. Me pareció divertido crear un cuento infantil, usualmente hacia historias para adolescentes, pero esa chiquilla me hizo reinventarme en algo que al final me gusto. Se recostaba en mis piernas sonriéndome como si fuese su universo. Se acurrucaba de mi dejando escapar un muy ligero bostezo. —Mamá, no me vas a dejar de nuevo ¿Verdad? —Mónica yo…. —No quiero que me dejes de nuevo —entre la sabana de volvía una pequeña bolita hasta encogerse en mis piernas—yo lloro por ti mamá, papá siempre anda triste, no quiero que estemos triste. Sin saber como reaccionar en esos momentos solo acaricie su cabello con ternura. Solo necesite diez minutos haciéndole mimos hasta que por fin ella quedo completamente dormida. La acomode en su cama y tras arroparla salía de la habitación notando a Dave al lado del marco de la puerta afuera esperando. Sus ojos me recorrieron lentamente. —Gracias, últimamente se nos dificulta ponerla a dormir, tiene pesadillas y termina afectándole en la escuela—cuchicheo enseñándome con la mano la escalera la cual bajamos juntos—gracias. —No pasa nada —susurre levemente. Con una mirada inquisitiva revisaba el lugar, estaba muy bien amueblada y parecía que se habia gastado una fortuna en el lugar. —Si sigues mirando mi casa asi tendré que traer un sacerdote por si le échate mal de ojo. Aquello me provoco una leve carcajada— disculpa, solo me dio algo de curiosidad ¿Cómo conseguiste todo? —Hace unos años atrás gane una demanda, bueno no ganar, una persona cercana a la demandante me dio una buena cantidad de dinero para que me tranquilizara el cual invertí en esta finca ganadera. La leche que produzco es la mas solicitada y he terminado enviando a otros estados, asi que me va muy bien. —Comprendo —con mi mirada buscaba mi bolsa de compras— Ya debo volver a casa, mi madre debe de estar preocupada. —¿Quieres que te lleve? —lo note bajar levemente la mirada mientras acariciaba su nunca riendo levemente nervioso— digo, como agradecimiento por venir, es tarde y no me sentiría cómodo mandándote sola. —Claro, vámonos. El tomaba mis bolsa guiándome a su camioneta. Su ama de llave se encargaría de Mónica para que Dave estuviera tranquilo. Fue un transcurro silencioso, pero para nada incomodo. Las palpitaciones en mi corazon iban a una velocidad inaudita, me aterraba que el pudiera escucharlo. Cerraba mis ojos donde recuerdos de nosotros dos volaron, fue tanta hasta que por fin pude relajarme. Una livianes que adoraba invadió mi cuerpo hasta que el automóvil se detuvo. No sé cuánto tiempo estuve allí, mi cuerpo habia estado dormitando todo el transcurro. Mi cerebro obligo a mi cuerpo a despertar, estrujaba mis ojos entre ellos mimos pudiendo sentir un aire caliente en mis cerca de mis labios. Abria mis ojos notándolo de mi lado, su rostro cerca del míos, nuestros ojos se sostenían, mi respiración se agitaba. Sentia que moriría en ese asiento sentada, el solo continúo mirándome de una manera totalmente penetrante dejando escapar una sonrisa de media luna. —Imagino que no me escuchaste, dije que llegamos pero te quedaste por cinco minutos con los ojos cerrado por lo que me preocupe —desataba mi cinturón de seguridad— solo quería…desatarte para cargarte a tu casa. —¡No tienes que hacerlo! Con mis manos lo empuje obligándolo a darme distancia. Mi cuerpo estaba en un éxtasis sorprendente que bajé de la camioneta tan rápido que no se como lo hice. Tome mis bolsas que estaban detrás sintiéndome ligeramente avergonzada pues me paso por la mente pensamientos donde estábamos Dave y yo, mi enemigo mas mortal que jure odiar hasta morir. Sujetaba mis bolsas con fuerza notando una ligera tensión entre nosotros. Yo lo miraba desde la acera mientras el me miraba desde su camioneta, lo note relamerse levemente sus labios y tras esto sonreír de manera enigmática. —Hasta luego Veliza, ten una buena noche —Hasta luego Dave. Estuvimos mirándonos por unos segundos que parecieron milenios, el volvió a sonreír levemente y tras esto se acomodo en el auto tras ponerse su cinturón de seguridad e irse. Lo vi alejarse, un frio invadió mi corazon, pero no era el frio de la temporada si no de algo más. Mis mejillas y mi nariz peleaban con mi cuerpo para entrar a la casa, pero me quede estática como si hubiera sido hechizada. Mi mano derecha que estaba libre se dirigió a mis labios, lo acaricie levemente pues sentia un leve cosquilleo en ellos como si mi cuerpo supiera cosas que mi mente no conociera.
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