—¿De nuevo usted? —exclamó el doctor, negando con la cabeza. No podía creer que cada vez que ella acudiera al hospital siempre estuviera golpeada, como si trabajara de boxeadora. Él no la había atendido a su llegada, pero supuso que llegó en el turno anterior. Aún no estaba enterado de qué era lo que tenía, pero leyendo su expediente se dio cuenta de las cosas y realmente se sorprendió. ¿Cómo era posible que siguiera viva después de unos impactos de bala? Siguió leyendo y entonces pudo saber la razón, y negó ante las hojas que aún seguía leyendo. —Le dije que si no se cuidaba como se debía y volvía a tener un trauma como el anterior, podía poner en riesgo a los bebés. El doctor habló con calma, tratando de razonar con la paciente por el bien de todos. Lo que no se percató fue cómo Ken la

