La sola idea de que algo así me esté pasando me aterra. Me palpo mi vientre, siempre había imaginado como seria tener un bebé, mi propio hijo, pero no así, no donde el padre no sienta nada por mí. No como un error. Los días siguientes parecen tomar su curso normal. Retomo el habitual horario de mis ahora cuatro trabajos, el constante movimiento hace que al menos olvide todos los cambios de los cuales estoy siendo víctima. Las náuseas están empeorando cada día más, a demás de un fuerte dolor en el pecho y una constante fatiga. Pero me obligo a ignorar cada uno de mis malestares. Víctor se disculpó por el imprevisto de hace unos días, y más que nada por como su prometida había querido matarme por lo que pasó aquella noche, también me contó lo que en realmente pasó con Hani, ellos solo plati

