La atmósfera en la "Sala de Guerra" de la villa ya no era la de una hostilidad abierta, sino la de una tensión compartida. El aire olía a café cargado y a la electricidad estática de los monitores que funcionaban a pleno rendimiento. Ian ya no se mantenía al margen; estaba inclinado sobre la mesa de mapas, justo al lado de Lena. Sus hombros casi se rozaban, y la formalidad de los títulos había sido enterrada bajo la urgencia del cronómetro. —Mira esto, Ian —dijo Lena, señalando un punto en la batimetría láser—. Según los textos de Estrabón, la configuración del puerto no era una línea recta desde el templo. Los ptolemaicos utilizaban los rompeolas para desviar las corrientes de lodo. Si el templo está aquí, el puerto debe de haber colapsado hacia el noreste debido a la licuefacción del su

