—Sí, bueno. Eso ya me lo imaginaba —murmuró Carlos, confirmando sus sospechas. —¿Y quién es ese tal Oliver? —cuestionó Kocoa, sentándose frente a la laptop, su actitud cambiando de irritada a analítica. —Oliver Ignacio Bernal —recitó PATO con voz mecánica—. Según los registros, agente de investigación del Ministerio Público. Fue oficial uniformado durante cinco años, inspector tres años en narcóticos. Consiguió la Medalla al Valor “Generalísimo José María Morelos y Pavón” por contener, él solo, a dos grupos armados que querían pelear por territorio en Tepito, hasta que llegaron los refuerzos. Una sonrisa amplia, casi de admiración, se dibujó en el rostro de Carlos. Era exactamente la clase de persona en la que, instintivamente, sentía que podía confiar. Aunque, tratándose de un detectiv

