Cynthia
A la mañana siguiente se me había olvidado todo lo que Thalía me había dicho… Bueno había querido olvidarlo.
Pero ¿Qué probabilidades hay de que los disparates de mi hermanastra sean ciertos?
Es ridículo.
Y ¿Por qué yo la había escuchado de todas maneras?
Yo no creo en esas cosas pero me vi empujada a hacerlo de alguna forma.
Después de asearme bajé las escaleras encontrándome con la “familia feliz” que me causó náuseas y deseos de salir corriendo de ahí lo más pronto posible por eso me decidí cada vez más a llevar a cabo el juego de la seducción que me había auto impuesto. Causar líos era algo sumamente normal en mí así que no se me haría muy difícil.
—Me voy a la playa, haré dinero haciendo tatuajes falsos —avisó la rara mayor a la vez que comía su desayuno.
Yo la ignoré pero al escuchar playa mis sentidos se encendieron, yo también quería ir.
—Yo también iré a la playa, ¿Hay muchos chicos sexys por aquí? —pregunté antes de deslizar un trozo de melón por mi boca.
Todas las miradas estuvieron en mi de repente haciéndome encogerme en hombros pero la menor de las chicas fue la única que me respondió.
— ¡Oh sí! Ethan Ivanović es tan sexy… —murmuró ella con voz soñadora mientras su estúpido padre la miraba con el ceño fruncido y la malicia enseguida me golpeó ideando un plan rápidamente.
Plan para irritar a este bastardo y también, plan para largarme de aquí lo más pronto posible.
Estoy segura que al posemumu no le caerá en gracia que yo corrompa a sus niñas y llamar la atención de uno de sus amigos sería la cereza del pastel. Con eso estoy segura que me enviaran a casa más rápido de lo que canta un gallo.
— ¿Entonces qué esperamos? ¡Vamos a la playa! —exclamé maliciosa y vi como el estúpido marido de mi madre parecía tenso.
—Cynthia, las niñas buenas no van de caza a la playa —me reprendió Demetria como si yo fuera a escucharla.
Era absolutamente ridícula.
—Es que yo no soy una niña buena, ese es el problema —le dije antes de guiñarle un ojo y levantarme de la mesa.
Mi madre boqueó como pez fuera del agua pero no logró decir nada.
—Primero debemos ir por un traje de baño —le dije a la menor y ella asintió emocionada de inmediato.
Pude ver la incomodidad en las facciones de Rafael, estoy segura que va a prohibirle a su niña que salga con una corruptora como yo y estoy solo me llena de diversión.
—Yo te puedo prestar uno —dijo Thalía llamando mi atención.
Sin embargo negué con la cabeza.
Necesitaba un traje de baño atrevido y estoy segura de que está chica ni siquiera porque le paguen se podría algo con mi gusto.
—No, es más divertido ir de compras.
—No van a ir conmigo —renegó Syni pero sinceramente me importó una mierda mientras la menor de las chicas se supiera el camino.
—Nadie te necesita y ciertamente no soportaría tu presencia por más de cinco minutos —me burlé y ella dejó su comida a medio comer enfadada.
Bien.
Todos lamentaran el haberme traído aquí.
Giré mi mirada a la entusiasta hija de Rafael y le dije:
—Levántate, será divertido.
La chica asintió a la vez que se levantaba como yo había dicho.
Más tarde nos encontrábamos caminando por el muelle con el traje de baño más sexy y hermoso que he visto en mi vida… Y que también costó bastante caro sin embargo no me preocupaba demasiado, este había salido de la generosidad de mi madre… Solo que ella no sabía que era tan costoso.
Sonreí con malicia ante ese pensamiento y la voz de la menor de las chicas, de la cual siempre olvidaba su nombre, me distrajo.
—Esos son los buques de los marines —dijo ella señalando los buques que estaban en las orillas del muelle anclados pero yo no les presté demasiada atención.
El que si me llamó la atención fue un crucero justo al lado de los buques.
Se veía sumamente elegante y hermoso, secretamente deseé montarme en él.
La chica pareció notar que yo lo miraba fijamente pues su respuesta me llegó de inmediato aún sin yo pedirla.
—Ese pertenece a Aric, es precioso por dentro.
El nombre llamó rápidamente mi atención haciendo que volviera mi mirada a la chiquilla que no paraba de parlotear.
— ¿Aric? El tipo que tiene el rostro marcado…
Ella me miró como si hubiera dicho una palabrota sin embargo me importó una mierda.
—No puedes expresarte así, si mi madre te escucha…
Ante su respuesta apreté rápidamente mi mandíbula con rabia por saber como llamaba a mi madre suya.
—Ella no está aquí, además, por si no te das cuenta su opinión me importa lo mismo que caminar desnuda por la playa —bufé ocultando mis tontos celos—. Y qué hay de malo en que diga que está marcado. Lo está —afirmé cruzándome de brazos y la chica me miró indignada.
—Eso es grosero, podrías llamarlo... No sé, el chico de los ojos azules y cabello castaño.
Yo bufé por lo bajo aunque sabía que ella de alguna manera tenía razón sin embargo no lo admitiré.
—Como sea, dijiste que es precioso por dentro lo que supone que has entrado —inquirí arqueando una ceja y ella asintió relajándose un poco.
—Aric casi siempre nos lleva a navegar cuando no tiene que ir a misiones, a Subir le encanta.
Yo volví mi mirada al barco elegante cada vez más curiosa.
— ¿Crees que a Aric le moleste que lo abordemos? —pregunté sin apartar la mirada.
Nunca me había montado en uno pero este extrañamente me llamaba.
— ¿Hablas de... Entrar a escondidas? —me preguntó espantada mi hermanastra y yo me limité a encogerme en hombros indiferente—. Alguien podría vernos, de hecho alguien nos verá, están siendo vigilados —añadió señalando a un vigilante y me mordisqueé el labio tratando de idear un plan.
Iba a entrar en ese barco de cualquier manera.
Rápidamente giré a ver a la chica causando que mi cabello azotara mi cara y que ella me mirara con sospecha al ver la sonrisa maliciosa que cruzó mi rostro.
—No voy a hacer nada malo —advirtió y tuve que contenerme para no reír.
—Obviamente no...
—Soy Efthimia —me miró ofendida por no recordar su nombre.
¿Pero acaso tengo yo la culpa de que su padre sea tan subnormal y le ponga a sus hijas esos nombres?
¿Pueden culparme por olvidarlos?
—Mia, así voy a llamarte y será mejor que le des ese nombre a los chicos porque sinó huirán de ti —advertí y ella se quedó muda como si estuviera sopesándolo—. Lo que vas a hacer es desmayarte frente a él para distraerlo y yo colarme en el barco.
»No me tardaré demasiado, lo prometo. Solo echaré una miradita.
Ella abrió sus ojos con sorpresa negando con la cabeza.
—No puedo hacer eso... —balbuceó.
—No seas tonta, saldré antes de que note que me he colado además piensa esto, voy a ayudarte con ese chico del cual me platicaste en la tienda de traje de baños.
—Promete que saldrás rápido —dijo con temor aunque también pude ver en sus ojos la emoción.
—Lo prometo, ni siquiera me extrañarás —afirmé y ella asintió poco convencida.
Sin embargo caminó cerca del vigilante y como le había indicado se desmayó a los pies de este haciendo que este se doblara para ver qué le había sucedido.
Divertida rápidamente me colé en el barco hasta que nadie del exterior pudiera verme.
Esta vez no reprimí la sonrisa de excitación que cruzó por mis labios.
Mi primera vez en un barco y además estaba completamente sola.
—Me encanta —dije en voz alta curioseando todo a mi alrededor.
Como había dicho Mia todo era muy bonito y elegante.
Me fijé en los detalles dándome cuenta que en el interior habían tres habitaciones pequeñas además de un baño. Todo estaba ordenando y perfecto.
El color que predominaba era el n***o y el dorado haciendo ver cada detalle mucho más elegante.
Curiosa entré en la última habitación tocando con la yema de mis dedos el escritorio color n***o el cual estaba frente a una cama matrimonial pero éste estaba vacío de cosas personales.
Solo había sobre el un sobre sellado.
Perdí el interés de este al ver la suave cama arreglada con sábanas blancas y no tardé demasiado en dejarme caer en esta comprobando verdaderamente lo cómoda que era esta.
Incluso me acomodé mejor dejando en el suelo mis sandalias.
—Dios, esta cama me hace sentir en el cielo.
Echaba de menos mi cama así que cerré mis ojos escuchando solo como el mar sonaba gracias al ojo de buey que estaba abierto.
Me relajé de inmediato hasta que un sonido llamó mi atención ocasionando que abriera mis ojos de forma sobresaltada y justo frente a mí me encontré con quien menos esperaba ver hoy.
Su pelo estaba húmedo lo que me indicaba que acababa de darse una ducha y su camisa a medio poner me lo confirmó.
Mi corazón tembló ante se presencia y yo me estremecí al ver como sus pupilas me quemaban con furia.
Su mandíbula se apretó en tensión, entonces entendí que estaba en grabes problemas.
— ¿Qué haces tú aquí? —gruñó él y mi respiración se detuvo de inmediato.
De repente yo, Cynthia Beckett me quedé sin palabras por primera vez en la vida.
Al menos espero que gracias a esta invasión me envíen a casa.
Pensé.
Sin previo aviso mis atrevidos ojos solo recorrieron el camino de su cuerpo el cual parecía sumamente atractivo y musculoso notando que la calidez me golpeaba y un extraño fuego se encendía en mí.