Juntos

1830 Words
Fue una de las cosas más sorprendentes de ella. Había gastado tal vez casi 500 dólares en comprarme eso. Me preguntaba porque lo vio. Cristina siguió acercando a mi. Está vez no me podía resistir, también quería estar con ella, nos besamos apasionadamente. Ahora yo era el que tenía la iniciativa, le empecé a quitar la ropa lentamente, mientras ella me acariciaba en el cuello. En ese momento estaba traía con un vestido de flores, yo no sabía cómo quitárselo. Me quedé por varios minutos intentándolo. Hasta que ella me detuvo, me tomo de las manos y me lanzó lentamente a la cama. Trate de sentarme un poco, me reí por ese acto, yo quería ser el que quedara arriba, no iba a ser el que estuviera abajo. Me quite la camisa, para no quedarme atrás. Ella misma se quito el vestido y quedó en ropa interior. Por fin pude ver su hermoso cuerpo, sus curvas definidas y sus senos casi descubiertos. Cristina se acercó a mi de nuevo, estaba arriba, sentada en mis piernas, apunto de desnudarse completamente, pero preferí terminar de hacerlo yo mismo. La tome de las manos y le desabroche el brasier Empecé a besar sus senos lentamente. —¡Jhon! Ah,ah,ah. La hice gemir un poco, pero ella me devolvió eso, sentándose sobre mi, pero esta vez encima de la zona más caliente. Yo todavía estaba vestido y me empezó besar mi abdomen. Hasta que llego a mi zona pélvica. Allí en adelante el que empezó a gemir fui yo. Era imposible ganarle, cada vez que me tocaba de esa forma me hacían suspirar demasiado. Ella me bajo el pantalón y fue la que tuvo toda la iniciativa, en nuestra faena s****l. Toda la noche el pasivo fui yo, no pude superar las caricias, ni la experiencia de ella. Todo el placer que sentía era indescriptible hace años no había estado con una mujer, y menos que me tratará de esa forma. […] La noche anterior había sido grandiosa para ambos, me sentí muy feliz y animado para continuar en el concurso, me creí invencible que me llevaría a todos por delante, tenía la fuerza para hacerlo todo, pero de nuevo mi celular sonó. No sabía si era mi familia a la cual yo le mandé por redes mi nuevo número, mi exnovia o una broma de Esteban. Fue algo muy curioso y extraño. Estaba sentado en la cama medio desnudo, Cristina estaba a mi lado dormida. Me levanté y me fui al baño a contestar sin que ella se diera cuenta. Conteste la llamada esperando que esa persona hablara. —Hola… —Veo que te fuiste, ¿donde estas?. Fue terrorífico, era mi exnovia, como había conseguido mi número, probablemente fue por un familiar, el problema era que debía evitar que ella supiera dónde estaba y no me pusiera más nervioso… —Estoy en otra ciudad. —Jhon, recuerda eres mío y de nadie más, si me estás engañando iré por ti. Otra vez empezaba a acosarme, no entendía porque se obsesiono conmigo, tal vez por qué yo era muy pasivo y eso me hacía ver cómo el débil. Yo le colgué de inmediato, a buena hora le dio por llamarme. Había encontrado apoyo en otra persona y viene ella a complicarlo todo, me molesto mucho, incluso empecé a llorar por lo que pasó, mis miedos empezaron a regresar. Alguien de mi familia le había dado mi número.  Me quedé en el baño tal vez por una hora, pensando en eso. Cristina de un momento a otro tocó la puerta.. —Jhon, ¿estás aquí??. —Eh…si, ya salgo. Salí de allí a los minutos, con la cara triste. Cristina me abrazo. —¿Qué te paso? —Eh no es nada, solo recuerdos no te preocupes. Ella me abrazo y me recostó en la cama, estaba confundida por mi repentino cambio de actitud, ayer reía y estaba feliz. De un momento a otro cambie de estado de ánimo. El único refugio que encontré fue apoyarme en su pecho. Y pensar en como sobrellevar lo que vivía. Me senté en la cama con ella, pero no le dije nada. Solo quedó como un simple ataque de pánico mío. Cristina ni siquiera había ido a su cuarto, estuvo conmigo toda la noche de una manera apasionante, dándolo todo en la cama, cumpliendo sus deseos en mi. Los dos no fuimos a bañar juntos en el baño de mi habitación, o ese era el objetivo al principio. La situación se tornó demasiado s****l, ambos estábamos desnudos, y yo ya no podía evitarlo. Tuve una erección por mirarla demasiado. Sabía que los primeros días de relación eran así de agitados y encendidos, pero no de esta forma, me sentí excitado solo al verla, ella no se quedaba atrás, no dejaba de mirarme abajo. Todo apuntaba a que ella quería hacerme sexo oral. No se porque, pero también quería hacerlo. Demasiado tiempo solo me había hecho daño. Ahora todo lo que hacíamos me hacía sentir excitado. Ella se me acercó un poco puso su dedo en mi pecho y empezó a bajar lentamente. Hasta que llegó al lugar que buscaba. Lo único que pude hacer fue tocar de sus cabellos negros, disfrutar el momento y continuar con nuestra faena s****l. […] Después de esa continuas Salimos a desayunar como cualquier los habíamos hecho últimamente. Ya parecíamos una pareja que andaba de la mano y nos comprendíamos mutuamente. Era como volver a los días en que tuve ni primer pareja, pero estás vez era más bonita, más especial. Sentía las mariposas de una forma intensa. En el sitio donde fuimos nos encontramos a los otros participantes. Ellos nos miraban un poco, creo que pocas personas sabían que ella y yo estábamos juntos, porque al principio estábamos separados hablábamos como amigos. Nosotros no cruzamos palabras con ninguno solo nos sentamos en una mesa para desayunar. Había mucha gente en ese momento. Cristina se levanto a pedir algo para los dos. En medio la cantidad de personas, porque lo que yo hice en la mañana. La entendía, era difícil para ella tratar de calmar a alguien, que a veces tenía recaídas. Hasta yo empecé a sentir lastima de mi mismo. Mientras pensaba alguien se sentó frente a mi, era alguien del concurso, yo no sabía su nombre solo lo había visto. Creo que fue el último clasificado. Cabello n***o y ojos claros, tenía cejas pobladas, alto, labios pequeños y una nariz bastante grande. —Hola, veo que fuiste el único que trajo su pareja al concurso, que cosas no. Mientras todos piensan como superar los retos de los jueces. Tu tienes a alguien que te consuela y te calienta todas las noches. —Te equivocas, nosotros nos hicimos pareja hace algunos días. —Entonces, ¿ella está contigo por interés? Esa persona empezó a insinuar cosas, no sabía si buscaba hacerme dudar de Cristina o hacerme caer en cuenta de algo. —Lo lamento, eso ya es algo privado, nos corresponde solo a ella y yo. —Entiendo, pero sabes quién es ella, ¿Confías tanto en una desconocida?. —Solo te puedo decir que me ayudó a resolver muchas dudas y me a apoyado. No es suficiente para confiar en esa chica, ¿y tu? ¿Quién eres? El se levantó. —Mi nombre es Carlos Otero, si tal vez no salí ni en los cinco primeros, no escribo tan rápido como ustedes, pero mira por lo menos llegue hasta aquí, ya es algo. Ten cuidado es mucho dinero, cualquiera puede intentar hacerte juego sucio, saben que tu tienes a esa chica y ella te ayuda a recuperarte. Yo le habría dado un puño a Esteban por lo que hizo, nadie tiene derecho a meterse en tu vida privada. Lo mejor es que no los vean tan juntos, sigan como al principio. No sabía porque me ayudaba, ni siquiera éramos amigos ni nada, pero antes de irse me dijo algo. —No creas que te digo esto porque te quiero ayudar, es solo que no soporto a Mónica, Esteban ni a Marlon. Sin demasiado creídos, cada uno tiene un grupo de personas que se encargaban de menos preciar a los demás participantes, solo nos miraban como basura, se les notaba el desprecio hacia todos. Prefiero que ganes tu o Ana. No me aguantaría ver esas risas creídas de esos otros. Ese chico se fue y su advertencia me hizo plantear la forma que de ahora en adelante, como dijo Carlos nadie quería perder y seguirían con el juego sucio. Ella llevo con un desayuno más o menos, bueno fue lo que encontró, no podía reprocharle nada y me comimos juntos. […] Llegamos al hotel de nuevo a las 10 de la mañana, dimos otra vuelta por la ciudad y nos demoramos un poco. Si no fuera una ciudad tan peligroso habría intentado tomarme una foto. Todo quedó en quizás, faltaban algunas horas para ir a almorzar, pero eso no era la preocupación que tenía. Era Cristina, yo debía a hablar con ella. —Eh…tenemos que hablar de algo en la habitación. —¿Del concurso?—Me pregunto ella. —Algo así, pero mejor entremos a la habitación. Los dos lo hicimos yo cerré la puerta, y quise averiguar algunas cosas, como sugirió Carlos. —Dime, ¿hay algo más que me ocultas? —Algo, ¿Cómo que? —No se, por eso te pregunto. Ella volteo la cara y hizo un puchero. —¿Paso algo?, ¿hice algo mal?. —Hay en juego mucho dinero, ya se metieron conmigo, también lo pueden hacer contigo. Ya muchos saben que nosotros tenemos algo, solo es eso. —Bueno, no tengo nada que ocultar ¿y tú?. —No, le respondí. Ella me dio un beso en la boca y hasta allí llegó nuestra discusión. Me sentí como un tonto preguntándole eso, pero fue necesario. —Adiós, cuando vayas a irte, me escribes. Cristina salió del cuarto y me dejó solo. De ahora en adelante debía estar más pendiente de ella. Cuando hay mucho dinero en juego algunos hacen trampa, pero en este caso era muy difícil, lo más fácil era distraer al adversario con los problemas personales y ya era demasiado sencillo, que yo me saliera de casillas. Me recosté en la cama y comencé a dormir, estaba cansado por lo que había hecho todo la noche. Ella no se satisfacía con nada, no me dejo dormir mucho. Y yo tampoco había tenido muchas novias, solo la que me acoso y me secuestro casi a las malas estuve con ella para que no me hiciera nada. Fue bastante tráumante, en algún momento pensé que iba ser aterrador estar con una chica otra vez, pero fue todo lo contrario. Mientras seguía pensando cómo había sido mi vida me quedé dormido pensando en ella y en todo los que hicimos.
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