Llegué junto con Cristina al hotel, los recepcionistas nos miraban algo sorprendidos, porque era muy temprano. Más o menos todos los concursantes llegábamos entre la 8 y las 9. La que pidió la llave del cuarto fue ella, yo solo me quería esconder y no hablar con nadie, me sentía humillado, usado como un estúpido al que utilizaron para lucirse.
Todavía tenía la gorra en la cabeza, escondiendo mi rostro abatido. No quise ver a nadie más a los ojos, nadie comprendería lo que yo sentía, un hombre que fue torturado es una historia de risa para muchos.
Cristina me llevo del hombro como si yo fuera un borracho, y tenía razón no sabía que hacía en ese momento solo caminaban porque tenía que hacerlo, había perdido el rumbo de mi vida en pocas horas.
En ese momento no había nadie por los pasillos, nadie me vio. Nunca pensé desear tanto entrar a mi habitación de hotel como en ese momento.
Cristina y yo entramos allí, lo primero que hice fue recostarme en la cama, pero esta vez lo hice de forma normal, la mire a ella y note que estaba preocupándola mucho, en algo que solo me correspondía a mi, me sentí un poco mal, yo la estaba deprimiendo. Ya no estaría en el concurso y nuestro trato ya no serviría. Solo se me ocurrió algo para compensarla y sacarme de esta depresión.
—Puedes hacer lo que querías hacer conmigo, no te preocupes por los puntos.
Ella se quedó en silencio y no me dijo nada, solo se sentó a mi lado como lo había hecho los todo este tiempo. Yo no había estado con otra mujer además de mi exnovia, pero sentía curiosidad de que se sentiría estar con Cristina, pero la chica trato de hablar y desviar la conversación.
—Primero hablemos, entonces, ¿esa persona con la que te engaño tu novia era tu padre? Enserio….eso…es…
—No te preocupes no era mi padre, era mi padrastro, fue una gran persona, no fue culpa de él, poco a poco como lo contó Esteban me di cuenta que el era una víctima más. Lo lamento, pero no puedo hablar más de eso.
—Entonces, ¿tu quieres que yo te toque?....Es que…bueno, no se me sentía rara hacer eso contigo, no me gusta tener la iniciativa, y….
Ella se empezó a ruborizar de una forma impresionante, bastante curioso para alguien que escribe ese género, y me empezó a pegar esa vergüenza a mi, poco a poco empecé a olvidar los motivos por lo cuales yo le decía eso.
—Solo quiero olvidarme de todo, por unos minutos y hacerte sentir bien, se que tu quieres hacerlo….es eso solamente. Yo acepté tener una aventura contigo tal vez no estemos más de dos días juntos por lo que pasó, aprovechemos el poco tiempo que nos queda y disfrutémoslo.
Mi repentina respuesta la dejo un poco confundida. Yo estaba deprimido y quería tener sexo con ella solo porque si.
Aún así Cristina me tomo de cabello y empezó a acariciarme, yo no intente ni siquiera desvestirme, deje que ella lo hiciera todo.
Empezó a besarme en la boca y a acariciarme en el pecho, hasta que me quito la chaqueta y poco después la camisa, fue algo distinto para mi, me hacía suspirar algo que nunca hice con mi novia con algo tan simple, como una caricia que para mí antes no era nada.
Con el torso descubierto ella se puso encima de mi, y trato de quitarme el pantalón. Fue el momento más inquietante para ambos, sabía lo que ella haría probablemente después de eso, pero alguien tocó la puerta del cuarto interrumpiéndonos.
Fue bastante raro, no sabía que hacer en medio de esa situación, así que no fui a abrir, pero esa persona insistía.
Cristina se tuvo que alejar de mi, y me dio mi camisa, para que yo pudiera hablar.
—No te preocupes—me dijo ella.
Yo camine lentamente y abrí la puerta, era la organizadora peli teñida rubia.
—Hola, Jhon, vengo a disculparme formalmente por lo que pasó, ya se están tomando correctivo. A Esteban se le dieron 0 puntos y se debate si continúa.
Aún tenía el corazón acelerado por Cristina, estaba dudando un poco, y no me sentía bien al hablar con ella.
—¿Estas nervioso?, ¿Te sientes mal?.
—Eh…no..no..no…
—Si quieres podemos buscarte a una terapeuta, sabemos que vivir una experiencia así es difícil, nosotros podemos ayudarte. Nuestros números están en la página, su necesitas algo solo dínoslo.
No estaba preparado para tener una conversación con otra persona. No tenía ni idea de que responderle y menos después de lo que estaba apunto de hacer.
Ella me tocó la cabeza y me trató de consolar.
—Puedes hablar conmigo si quieres.
No había forma de sacarle el cuerpo a una charla con ella, pero no iba a irme con nadie, prefería charlar con Cristina.
—Mañana tomare una decisión, solo quiero estar aquí, yo me comunicaré con usted si me siento mal, no se preocupe.
—Bueno, esperamos tu respuesta.
Cerré la puerta y me dirigí hacia ella otra vez.
Cristina estaba sentada esperando para seguir en lo nuestro, pero yo estaba pensando en otra cosa. Me recosté a su lado y le dije lo que pensaba
—Creo que lo mejor que puedo hacer es dormir un poco, muchas emociones por un día, lamento haberte ilusionado.
Ella puso su dedo en mi boca.
—Lo entiendo, lo que me dijiste fue demasiado impulsivo. Creí que ibas a llevar las cosas lentamente, por el tiempo que quedaba. Mejor hablemos de tu vida.
—Eh…de eso, mmm solo soy un friki, antes era una persona normal, un estudiante de secundaria teníamos muchos amigos, alguien que vivía con su madre y su padrastro. No hay mucho que decir de mi.
Yo estaba recostado en su regazo suspirando un poco al recordar algunas cosas de mi vida. Al principio pensé que no funcionaría, pero cada vez me sentía mejor, Cristina era demasiada encantadora algunas veces, y esos ojos negros a veces me intimidaban, ella sabía cómo tratarme, y a mí me encantaban esas caricias, y poco a poco me empecé a dormir. Seguí hablando con ella acerca de mi vida aunque no sabía cómo contar ese tipo de cosas.
[…]
Desperté temprano casi a las 6 de la mañana, abrazado por ella, era increíble como me fui volviendo más cercano con esa chica.
Me levanté y la bese en la frente, fue lindo lo que hizo por mi anoche, pero debía debatir yo mismo si seguía en el concurso. Mentalmente pensé en no seguir, aunque fui humillado por Esteban. Quería venganza de volverle el golpe por dónde más le dolería y eso era ganando, no había nada más agridulce que la derrota esa sensación hasta a mí me fastidiado, yo jugaba muchos juegos y eso era lo que más odiaba.
Solo fui a ver la tabla del concurso y saber a qué me atendría mentalmente.
Marlon comandaba todavía, después Mónica, y Esteban bajo al puesto 12 yo estaba en el 10. Tal como dijo la organizadora lo habían castigado por lo que hizo, aunque sentía que no fue suficiente.
Era mi decisión si emprendía una demanda contra el y si seguía en el concordia. Todo estaba en mis manos.
Cristina se empezó a despertar y la toque en la mano.
—No sé si seguir en el concurso, no se su pueda volver a mostrar mi rostro allí.
Ella se levanto y me abrazo.
—Tu decides, te sientes capacitado para continuar o abandonas, yo te apoyo en la decisión que tomes.
Sabía que en el fondo ella quería que yo continuara, pero no me podía obligar, solo animar. Nos besamos en la boca.
—Su ganamos nos iremos juntos a otro lugar—le dije por el momento.
—Dime, ¿porque quieres el premio?. Viajar cómprate algo o no trabajar por unos años.
—Ah…eso, solo quise participar, lo del premio me serviría para independizarme, pero no tengo un objetivo en si, ¿y tu?
—Eh…yo…quería viajar y comprarme una casa, pero no quede, tampoco tengo tanta imaginación como el resto de concursantes, yo me limitó al romance y lo erótico, no se cruzar esos límites. Fue interesante conocerte.
Ninguno de los dos tenía un sueño buen estructurado solo pasar el rato, disfrutando ese dinero.
[…]
Salimos a desayunar en poco después, lo más cerca del lugar y que no nos robaran, yo tenía el dinero para dos semanas, pero preferí gastármelo con Cristina.
Hacia algo de frío, para mí era difícil acostumbrarme a este tipo de clima, yo venía de un clima tropical.
El restaurante donde estábamos estaba lleno, creo que había un evento deportivo por esos días también. Algunas personas hablaban de eso, yo quería saber de qué se trataba, y me digne a escuchar las noticias.
Cristina estaba ocupada viendo su celular por lo que yo no la interrumpí ni le pregunté nada.
Hablaban de un evento de comic que estrenaría el domingo, un día después de que el concurso terminara, sonaba bien, yo quería ir. Empecé a hacer cuenta de lo que gastaría en esos días, pero el dinero no me alcanzaba, me olvidé de los costos del hospital y tal vez no me quedaba mucho.
Y me reí, de pronto el tiempo que pase con Cristina me ayudaba a olvidar lo que me pasó en el concurso. Para mí era algo insignificante, pero ella sin saberlo me hacía sentir mejor. Allí empecé a entender a las personas que escribían historias de amor.
En un momento pensé en decirle que tuviéramos algo serio, pero era demasiado. Yo me empezaba a interesar mucho en ella. Tal vez me podría inspirar un poco con esta situación para mí próxima historia.