Decepción

1556 Words
El tiempo se fue muy rápido no entendí en que momento, ya a eran las dos. Cristina me acompaño a de nuevo a coliseo fuimos juntos no de la mano, pero con cierto ambiente romántico, realmente lo que le dije para mí fue muy estúpido. Ella me tomo de la mano para tranquilizarme un poco, la verdad yo no sabía como comportarme en una relación con una chica, eso se fue de mi mente después de sufrir ese trauma. Ambos tomamos un taxi, yo entre primero y después ella, y se apoyó en mi. —Estas muy tenso, ¿estás nervioso por el concurso? —Eh…digamos que si, bueno, como decírtelo esa chica de la que te hablé mando un mensaje. No te preocupes, nadie sabe que yo estoy aquí. Ella me puso la mano en la cabeza y me besó en la frente. —Debemos tener cuidado, el concurso se empieza a muy conocido, tus familiares se pueden enterar y ella podría venir creo que con debemos ponerte un gorra para ocultarte un poco. Es lo único que podemos hacer. Cristina en parte tenía razón, eso podría ocurrir, cada vez iba más gente, y no sabía lo que pensaban los asistentes al concurso, ni siquiera vi cuantos votos alcance después de lo de ayer, pero por más que quería tranquilizarme no podía, sentía que mi trauma volvía. Las horribles sensaciones que tuve en esos días encerrado parecían volver. La abrace con fuerza tratando de buscar consuelo de lo que me podía esperar si esa persona volvía a mi vida, en ese momento en específico. Era todo un reto mantener la mente enfocada en el concurso con eso, pensé en llamar a mi terapeuta, y tener otra opinión. Decidí hacerlo antes de que comenzara el reto, mientras me refugiaba en Cristina. […] Al llegar al coliseo había más o menos la misma cantidad de personas de los días anteriores, pero eso no me importaba mucho. Hoy era un día bastante raro para mí. Lo único que quería era terminar el reto y buscar un poco de tranquilidad. Esta vez iba de la mano de Cristina, como un niño asustado, ella me llevo hasta la casa el sitio donde estaban los demás participantes. Busque mi lugar y me senté allí. Faltaban casi quince minutos para que comenzara los, mi celular empezó a sonar continuamente, alguien me constantemente, tenía miedo que fuera ella. Y no conteste, no podía entender cómo esa persona la consiguió, si lo cambie hace unos días, y solo mis familiares sabían el número. La expresión de mi rostro empezó a cambiar, tuve que ponerme la gorra y evitar que la gente lo notará. La organizadora hablo poco después. —El género que escribirán hoy es suspenso, hoy solo serán 1500 palabras. Además de eso tendrán el mismo tiempo de ayer. Hoy seremos más estrictos en el temas de las historias ninguna puede parecerse a otra quienes hagan eso serán sancionados. Era estúpido, hacer eso Marlon me copio ayer. Me moleste un poco y trate de calmarme, debía estar controlado, eran demasiadas emociones en un día. Cerré mis ojos y comencé a escribir. Esta vez empecé a crear una historia de desapariciones misteriosas en una ciudad muy tranquila, el protagonista era un estudiante que presenció uno de la desapariciones y por testimonios de personas que lo vieron por ahí era uno de los sospechosos. No quise hacer la típica historia de policías, porque estaba demasiada usada, más bien alguien que presenciara algo y estuviera en la responsabilidad de aclarar los he sucedió para evitar los problemas. Rápidamente arme la historia, la ambiente a la época actual. No fue difícil, pero hasta yo crei que era demasiado floja, pero fue lo único que se me ocurrió. Termine de hacer 1600 palabras de la historia. Faltaban pocos minutos para que terminara todo. […] —El tiempo se termino—Dijo la organizadora. Las tablets de inmediato se bloquearon. Nosotros solo debíamos esperar una media hora para que los jueces nos dieran el puntaje. Yo me levanté de la silla, y me fui al baño, me eche agua en la cara, mire en el espejo y tenía esa expresión de inseguridad, yo debía de quitarla de mi rostro para poder soportar todo lo que me iban a decir, y aumentar mi autoestima que cada día disminuía. Esteban también había ido la baño y me vio. —Estas nervioso?...se te acabaron las ideas? Creía que el la había leído mi historia y vio lo poco que pude expresar en ella, no yo mismo podría decir que yo la escribí. —Todas no pueden ser buenas. —Mejor lee la mis te dará un ataque apenas la leas. No le preste atención a los he dijo solo me fui de allí a esperar que dieran los resultados. No fui capaz de encender el celular, es más quería botarlo. […] Pasaron los 15 minutos y por fin empezaron a dar lo resultados. El primero en ser llamado fue Esteban. Una de las juezas más jóvenes empezó ha hablar. —Fue una historia demasiado atrapante, no entiendo cómo llegaste a 2000 palabras, pero buen trabajo, la sicología que le metiste excelente. Por curiosidad fui a mirarla mientras ella lo elogiaba y para mí sorpresa, era mi historia. No sabía si Cristina me había vendido con el, pero me acordé de que muchos me habían investigado, tal vez uno más que otros. En pocas palabras la copio y adapto a su manera. Había caído muy bajo. Me daba ganas de romperle la tablet, solo trate de mantener la calma, pero era imposible viendo a una persona que está ganando a través mi dolor. Lo que escribió Esteban contaba la historia de un chico que tenía una novia, un día está lo engaño con su padre, y obviamente terminaron, poco después esa mujer empezó a mostrar su actitud de loca acosándolo. Y extrañamente el padre del chica se suicida, el empieza a investigar todo los que paso. Porque no creía que eso fuera verdad y poco a poco el personaje se deprime más cuando descubre la verdad, y llegué al punto de dañarse mentalmente. Por lo menos no se le ocurrió contar lo que me hizo después esa loca, Para mí esto era un golpe bajo que hacia otra persona, y la verdad los organizadores no dejaron claro el tema de las historias que íbamos a escribir. Por más inventada que fuera nos podíamos inspirar con cualquier cosa, pero tomar la vida de una persona ya era algo diferente. Llegó un punto en que perdí mucho la compostura. Me quedé pensando todo eso, y así tal vez paso más se la mitad de los concursantes más, ni se que le dijeron a ellos, me quedé perdido en mi mente. Hasta que me llamaron. —Jhon Hernández. Me levanté sin mirar a nadie, totalmente desolado y con rabia. Está vez la misma jueza joven me hablo. —La verdad es decepcionante, lo que escribiste. Una historia pobre que no emociona, no trasmite nada, eres el concursantes más regular, en serio, ¿crees que vas a subir así?, eres uno de los que mas promete, pero de la misma forma el peor. Ayer estabas entre los cinco mejores hoy ni siquiera entre los 10. Ya decidimos que mañana se eliminaran los 5 últimos. Así que estás en la cuerda floja, eres uno de los candidatos a abandonar la competencia. Me quite la gorra, y deje ver mi rostro de rabia. —¿Me puede dar el micrófono? Los jueces se miraron desconcertados, tal vez era la primera vez que alguien pedía la palabra, pero aceptaron. —Bueno, tiene razón en ese aspecto, pero aplauden a los que copian o se pegan al estilo de otro. Incluso hay unos concursantes que intentan intimidar a otros metiéndose en la vida de ellos y escribiendo sus traumas en las historias o no Esteban. El no sabía que decir, solo evitó mirarme. Eso me dejó claro que lo hizo con toda las ganas de perturbarme más. Y esta vez alce la voz. —¡Esos son los concursantes que a ustedes les gustan!. Unos que no tienen imaginación para escribir, solo hacen in copia y pega no más. Muy buena historia, pero saben de dónde la sacaron, a quien se la robaron, no simplemente evalúan lo que según ustedes está bien. Le entregué el micrófono a la organizadora y me fui del coliseo sin mirar a nadie, me volví a poner la gorra Cristina salió atrás mío. —¡Jhon! ¡espera no te vayas! —Lo lamento Cristina esto no funcionara, lo que ellos están haciendo es juego sucio. Reviviendo traumas ajenos, hasta creo que ellos son los que me llaman para molestarme. Averiguaron todo mis traumas y escribieron su historia es indignante. Ella me abrazó, tratando de calmarme. —Vamos al hotel allí hablamos, si. Como un niño en medio de una pataleta ella me tranquilizó, tuvo que quedarme en silencio y los dos nos fuimos de allí. Tomamos el primer taxi que encontramos por ese sitio. De nuevo estaba siendo consolado por ella, en ese momento pensé en abandonarlo y demandar a Esteban por hacer eso, no sabía si habían leyes que castigaban eso, pero estaba dispuesto a todo.
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