Igual a ellas

5000 Words
Tres palabras. Tres jodida palabras. El sufrimiento nunca se irá. Quizá fue el modo en que su rostro se convirtió en una mueca, quizá fue el modo en que terminó por sentir que sus raíces eran venenosas, como la hiedra venenosa tomada por error, quizá ella creía que era del tipo de planta que desde cada centímetro podía lastimar, quizá así era como ella se sentía, como hiedra venenosa o un arbusto de espinas. Pero ella se equivoco. Quizá era como un ramo de rosas, como la canción o aprendes a querer las espinas... » Narración en cursiva, Grace « Y cuando crees que entiendes el mundo, algo te despierta a la mitad de la noche, un pensamiento, una voz o una razón, para recordarte, eres una persona dentro de un mundo con millones, tantos millones... Una partícula de polvo sobre un mueble viejo. Nunca tendrás todas las respuestas, mucho menos el sufrimiento se ira. Miré la cafetería, mientras que mis dedos golpeaban la mesa, un golpe, dos golpes. Tres. La desesperación recorría mi cuerpo. El ventilador viejo giraba lentamente mientras que en un televisor colgado en lo alto de la pared reproducía una película. —Cuiden lo que dicen—, pidió Grace mirando su celular—, Sean cautelosas. —Tranquila, es una persona. —Una persona que debería estar en una institución mental como Claudia, no creo que lo haga a propósito—, asentí. Dando la razón absoluta—, Pero creo que debemos tener control. —Bailará canciones sobre nuestras tumbas riendo—, soltó Grace frunciendo las cejas—, Seguro lo hará. —Grace—, advirtió Liv. Mientras sus ojos se rodaban—, Haces demasiado con esto. —Sí. No digas que no lo advertí cuando resuene una canción y un par de zapatos de tap—, se ríe levemente—Tatatararata, ¡Tada! Sus dedos se movieron mientras decía la melodía, riendo con diversión. Sonreí levemente para después cruzar mis brazos intentando no dejar mostrar mi incomodidad. —Tienes muy bajas expectativas de lo que pudiera suceder—, le comente a lo que ella se encogió de hombros—, ¿Tan mal crees que sea? —Paulina es lo más brillante dentro del volcán. Hará erupción y cubrirá toda una ciudad. Parecía querer encubrir lo que sucedía, lo que estaba sintiendo... Más sus ojos que miraban hacía cualquier lugar a excepción de Paulina, su pierna moviendo de arriba abajo y el como sus uñas presionaban la palma de su mano demostraba la culpa, el miedo y la poca comodidad que sentía. Poco le faltaba para caer en cachitos en picada. Me sentía culpable por haberle pedido que se quedara, que bajara. La estaba pasando mal y era solamente culpa mía. El reloj se escuchaba en el eco del lugar, o quizá los nervios en mi vientre y la cabeza dándome giros y vueltas lograban que los escuchara de ese modo. "Tic, tac". Los segundos eran lentos y eso solo generaba que me sintiera peor. —¿Aún quieres ir al auto?—, susurre a Grace a lo que ella negó—, ¿Por qué? —Ella cree que soy débil. No le daré el gusto. Me sentí peor. No podía controlar lo que sucedía, no podía ser yo esperando la fase siguiente y donde el plan parecía estar por terminado. Yo podía arruinarle todo, sentía que era yo quien le causaba esos sentimientos a las personas, intentando que hicieran las cosas por mí. Me concentre en los sonidos en lo que Paulina volvía, el sonido de la película, la cafetera indicando que el café estaba listo, los pasos resonando chocando con el piso de mármol, era demasiado que pensar. Mucho que procesar. —Liv, ella te quiere. Te dirá lo que quieres escuchar si eres convincente—, Le susurra—, Si eres buena actuando, te dirá todo. —Lo haré. Grace parecía intentar convencerse a sí misma de que no estaba sintiendo absolutamente nada. Se podía mirar a una distancia lejana la incomodidad y todas las emociones que recorrían su cuerpo—la pasaba mal, todo el tiempo—, pero era ella y daba todo por intentar no demostrarlo. No con constancia. Ella poco a poco se rompía; era por ello la única razón por la cual deseaba quedarse en el auto, el estar aquí podía lastimar de tantas formas posibles y aún así se quedaba, a pesar de no querer hacerlo, a pesar de querer estar alejada de aquella realidad que causaba estragos, que le lástima. Paulina miró en dirección de nosotras un par de veces, en una ocasión sus ojos enfocaron a su hija menos favorita, fue con desdén, con molestia, como si el saber que ella se encontraba aquí fuera una mala noticia. Le miraba con rechazo, asco y un poco de decepción quizá... Quizá ella sentía, que el ver a Grace hoy, una parte de ella se habría arruinado, ¿Qué sentiría? ¿Qué era lo que sentía por Grace en realidad? Tome un sorbo de mi café, mientras que seguía observando el lugar, esperando que las cosas de a poco se calmaran, no sucedió. Mis ojos enfocaron a Grace, su cabello oscuro caía en su rostro tapando un loco este, fue extraño, a pesar de que tenía la comida enfrente junto con un café, no comía, no bebía, solo picaba con su tenedor un poco a poco su comida, habiendo pedazos esta. ¿Había sido del modo en el cual Paulina habló con Olivia minutos atrás? ¿Habría sido del modo en que esto se sintió? Como si el tiempo no habría sucedido, y la relación que debieron tener en realidad sucedió. Parecían cercanas, una verdadera relación de madre e hija. Olivia la tuvo, con una amiga de escuela de Paulina, no era tan cercana como Claudia, pero fueron amigas. Una parte de mi sentía repulsión ante como Paulina actuaba, como si en ningún momento ella hubiera causado el mal, si ella estuviera segura de que en realidad siempre fue buena, a pesar de no ser así. —Ustedes harán un desastre—, nos acusó Grace sin mirarnos—, Creen que esto es un juego, ella detonará. —Hablas como si fuera una bomba de tiempo—, bromeo divertida, ella me da una mirada para regresar a su comida—, Es juego… Tranquila. —Ella es una bomba de tiempo—, escupió—, Una de emociones, no digan que no lo advertí. —Tranquilízate… ¿Cómo podía actuar con amor ante una hija y desprecio frente a la otra? Miré nuevamente en su dirección, el como ella. Actuaba ante las. Demás personas, si modo de ser tan buena, el como se comportaba como una trabajadora ejemplar, ¿Qué tanto le podía doler a una persona el ver como con todos los demás era ejemplar y a ella apenas la sentía? —¿No comerás Grace? —, cuestioné. Ella me dio una ligera sonrisa para negar—, Creí que tenías hambre. —Creo que esto va a salir mal. Deberían apresurarse, ella no es estable—, se limitó a decir. —Exageras la situación… —Se a donde ira la situación—, corrigió mirando hacia ella—, Liv has tus preguntas, después tendremos que irnos. » —Sentirás el dolor siempre, te voy a marcar la vida eternamente« Sus ojos cafés miraban su comida, presioné el asiento de cuero rojo en mis manos, para hacer una ligera mueca. Paulina no parecía ser inestable, lucia como una señora normal, una señora que no había hecho algún tipo de desastres, su sonrisa amigable era entregada a los clientes, su cabello oscuro con ligeras canas estaba perfectamente peinado y su actitud era buena. A lo lejos era lo único que podías ver, a ella caminando con los pedidos de los clientes y sonrisas amigables, mientras se quedaba un par de segundos charlando con ellos. —Cuando trabaje con ella no parecía ser mala persona—, espeto Liv, tomando de su bebida—, ¿Por qué parece estar tan molesta contigo? —Sí, parece como si te conociera cada centímetro de ti. Es raro—, confesé a lo que ella asintió levemente. —Hable con ella, sin Kyara también. —¿Y bien? —, insisto Liv. —Soy lo peor que le pudo suceder—, susurró mirando hacia ella—, Cuando le conocí me lo hizo saber. Soy un.... Antes de poder terminar su oración, Paulina comenzó a caminar hacía acá, logrando que ella apartara la mirada repentinamente. Conocía poco de ella, pero nunca la había visto comportarse de ese modo, la valentía que siempre estaba en su cuerpo se había ido, aquel caparazón que la llenaba de fortaleza había desaparecido, y no parecía querer volver pronto. Paulina se recargo en sus palmas sobre la mesa, para después sonreír de oreja a oreja. Después recordé. Mamá era más parecida a la abuela—a excepción de él cabello rubio—, eran parecidas, quizá había sido una de las razones por las cuales no fue del todo apegada con mi mamá, quizá era una de las razones por las cuales me miraba con una mueca. Pensé por un instante, que sus ojos verdosos o cafe, me miraban de ese modo a mi porque una parte de ella revivía el pasado en mis ojos, ¿Podía ser posible? —Mi turno está por terminar, ¿Quieren ir a mi casa apenas eso suceda? —, pregunta tranquila, pasando un trapo sobre su hombro—, Para poder hablar acerca de lo que las trajo aquí, no es mera casualidad, ¿O sí? Quizá pudimos haber mencionado que veníamos de ese lugar. Habíamos pasado a la estación de policías para espiar sobre su vida, no conforme con ello, acudimos a su casa de colores azules, revisamos sus cartas y descubrimos un gran secreto... Si, pudimos mencionarlo, pero quizá las cosas saldrían mal. —Sería mejor aquí—le dice con una sonrisa de oreja a oreja Liv, no sabía si fingía o era real la forma en la que ella le hablaba, como si hubiera estado ahí toda la vida—, Tenemos que llevar a Grace a una cita con el médico—dice con desdén rodando los ojos. La incomodidad de ella solo crecía, el hecho de como Liv la ingresaba para sacar lo peor de Paulina, era un plan brillante, pero… Era horrible ver como en realidad si le afectaba. —Bien, ¿Qué quieren preguntar? —dice sentándose a un lado de Liv—, Eres tan bonita, parecida a mí, ¿Gia es quien más se parece a ti? —pregunta a lo que asiente—, Y mi Kyara, mis tres niñas hermosas, podrían ser modelos. » El modo en que yo no le importaba era más que doloroso, recordándome que era lo que me había traído aquí en primer lugar. El dolor de cabeza, las llamadas no correspondida y la vida hecha cachitos. Por un par de segundos no supe que decir, las palabras se habían atorado en mi garganta, mientras que una mueca invadía mis labios, no había mucho que decir, no después de que ella dijo todo lo que pensaba, lo que sentía. —Inténtalo—, me señaló. Desafiante—, Cambia tu peinado, cambia tu ropa, habla diferente. Rompe cada fragmento de ti, podrás lucir diferente, pero dentro de ti, todo seguirá igual. —No, no cambiaré. No necesito ser alguien más—, respondí con un poco de enojo—, No hay alguien que quiera ser además de mí. Mentira, desearía ser cualquier persona a excepción de mí. —Finge con quien quieras, conmigo ese teatro no funciona—, susurra con odio—, Engaña a los demás, quienes te conocen saben que no cambiaras, —Cómo tu jamás lo hiciste—, Sus ojos se mostraron heridos por un par de segundos, más eso no me detuvo—, Podemos hablar con quien quieras, podrás lucir diferente, pero dentro de ti, todo seguirá igual. Era así como funcionaban las palabras, un arma blanca que llegaba al alma. —¿Quieres herirme? No lo lograrás—, me escupe con odio—, Sabes que digo la verdad. No cambiaste, ¿No lo ves? Tratas de herirme. —¿Quieres hablar sobre eso?—, solté con molestia—, ¿Quieres fingir que no lo mereces? —¿Por qué llegaste aquí? ¿Quieres una relación de madre e hija?—, se burla—, ¿Quieres que finja que me importas? Puedo fingirlo, pero dentro de ti sabrás lo mucho que me repugnas. Mi mano tomó el tenedor acercando este con velocidad a su rostro, hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo, le miré, notando como una sonrisa de oreja a oreja invadía su rostro. Solté el tenedor, escuchando el sonido estrepitoso de este chocando en el suelo. —Somos parecidas. El desastre en persona... —Quizás sí, somos parecidas—acepté con una sonrisa de oreja a oreja—Pero a mí me aceptaron, me perdonaron y estoy con ellas ahora—me acerque de modo amenazador alzando la barbilla y sonriendo de forma irónica—Pero tú siempre serás aquello que no querrán ver «. —Sí, tan parecidas—, menciona con sarcasmo Grace en voz baja—, Las madres y los parecidos… Paulina miro hacia Grace, más no dijo nada, busque con mi mano la de ella, entrelazando nuestros dedos. Siempre estaré aquí para ti, lo prometo... —Paulina, lo que queríamos saber, ¿Cómo es que conoces a Claudia? —pregunta Liv, con un pequeño toque angelical en su voz—, Gia y yo no paramos de preguntarnos eso. Son hermanas. Pensé inmediatamente, ¿Pero ella cuando lo supo? Podrían ser pequeñas coincidencias, le di un sorbo a mi café sintiendo como el calor llegaba a mi boca en cuestión de segundos. Paulina me miró, sus ojos castaños me miraban con demasiada atención, sin embargo, las palabras no salían de sus labios, ni parecía tener intenciones de hacerlo. —Hay cosas que no deben tener respuesta—, finaliza. Grace apartó la mirada, su rostro se giró—, Hay cosas que deben quedarse enterradas. —Paulina, por favor—pide Liv con una pequeña mueca—Por favor, si en realidad te importamos, aunque sea un poco… Presionas. Presiona lo suficiente sobre la herida y te desangraras… Fue lo que sucedió, ella no quería eso, no quería hablar sobre lo que sucedía. Sus ojos se cristalizaron de modo veloz, miles de emociones dentro de su cuerpo comenzaron a asomarse por sus ojos. Le afectaba lo que a ellas les sucediera… Le importaba de inicio a fin, les busco un hogar, uno bien acomodado, les mando cartas a sus madres preguntando por ellas, nunca las dejo solas… —Si tienes suerte. Te darás cuenta que el tiempo nada te perdonara—, mencionó. Su rostro estaba tan lleno de emociones—, Verás que fuiste tu quien erro. Era inútil, estaba aquí, intentando escuchar algo sobre lo que no tenía conocimiento, era Paulina, ¿Qué estaba esperando? ¿Qué fuera honesta conmigo? ¡Claro que no lo sería! Me giré, caminando en dirección de la salida, dando fin a esta conversación—del asco—, sentí una mano aferrarse a mi muñeca, deteniendo mis pasos. —Ellas, son mi todo, a pesar de que las aleje, las quiero de verdad—¸ confeso con sinceridad. Presionando mi muñeca—, Esa es la diferencia, a ellas las amo…« —¡Claro que me importan! —exclamo abrazando por los hombros a Liv, la barrera que ella tenía se estaba derrumbando—, Son mis niñas… ¡Mis tres bebes! —, su voz se apago y sus ojos se llenaron de lágrimas que pedían salir—, Pero tuve que… —Lo sé, mamá me dijo que Nate te golpeaba, necesitabas un lugar seguro. El rostro de Grace se transformó en una mueca, mientras que sus ojos se rodaron con molestia, se recargo en su mano para después mirar hacía otra parte donde no se encontraba ella. —Hice daño, dañé a quienes quería por querer un poco de amor—, sus ojos cayeron en Grace—Como tú, hice daño porque quería un poco de cariño de mi padre, tenía a sus tres bebés brillantes, mientras que a mí me visitaba una vez al mes. El abuelo. Pensé… Las historias de los villanos, debajo de la piel, debajo de la barrera es triste, tienen una historia perfecta que llega a los corazones, a pesar de que no todas las personas creen en ellas, ni mucho menos. Ni el mejor villano tiene el perdón de la gente, cuando el daño sobrepaso todo. Éramos dos gotas de agua, sin embargo, ella tenía a su madre, quien velo por ella, día y noche… Velo por ella, para que fuera una buena persona, la persona que creía que era mi madre dejo a papá, apenas vio que el pasado podía más que él, él no podía dejar el pasado atrás. Tenía tres lindas bebés, y una chica escapada de una historia de terror en Halloween. —Yo, maté a muchas personas, necesitaba salir de esa ciudad para no ser arrestada, había dejado ya a mis bebés, cuando logré mi cometido—, su mirada cayó en mí—, Las personas no cambian, después de que saqué a Kilian del caos que llevo a tu casa, me di cuenta que no sería buena persona, debía de alejarme de mis niñas—, su mirada se perdió por un par de segundos, mientras que sus dedos temblaban un poco—, Regresé con Nate y tuve otra hija, tú. Era la primera vez que la miraba sin tener un tono despectivo hacía ella, su mirada seguía perdida como si una parte de ella hubiera regresado al pasado en donde todo el caos reino, las personas no cambian, claro que lo hacen, cuando esa es la voluntad, sabía que la chica que había sido la causante del daño recibido hacía sus hermanas—Grace—, no era la misma, una parte de ella había sido perdida, el pedazo que ella decía que la había podrido, —Conocí a Claudia, Laura y Anna, cuando era una niña—, menciona mirando hacia mí—, Las conocí en la escuela, nuestros padres habían decidido que debía de ser lo mejor, mi padre… No estaba físicamente conmigo, pero nunca me falto nada, Claudia y yo nos entendimos al instante, era como si fuéramos hermanas…—sus ojos se pasaron a lo que sería la nada—Teníamos un mismo problema, éramos la sombra de nuestras hermanas, Claudia siempre quiso ser como Laura, ella era bonita, brillante, con tan solo tres años, era todo un caso perfecto, Anna, era perfecta en las artes y estaba decidida en diseñar ropa, que la empresa de sus padres pudiera modelar.. Claudia se consideraba la oveja negra de la familia, aunque los últimos meses creí que su nombre era Anna, quien afuera del psiquiátrico había hecho que la compañía de mis abuelos creciera como espuma, estando en los mejores rangos de las empresas de modelaje del país, ella creaba—mayor parte de la ropa—, había sido diseñada por ella. —El odio que ella sentía con Laura y Anna, yo lo aumenté y matamos a papá… y a nuestra hermana… Cólera. Enojo, ira. No recordaba haber escuchado otra voz de alguna chica la noche que mamá murió, no recordaba muchas cosas en claridad... Ahora la mano de Grace presiono levemente la mía apenas ella mencionó eso, me dio una mirada, para después mirar hacia ella. Una arcada me recorrió, el asco y la bilis creciente al. Enojo que sentí cuando ella mencionó la muerte de mis padres en realidad caído demasiados sentimientos dentro de mi cuerpo, ella había sido un pilar muy importante ante las decisiones de Claudia, buenas o malas. Las casualidades no eran tan grandes, lo que sucedía en realidad no podía serlo, recordaba lo que había leído en el acta de nacimiento, su nombre en ella, todo... El abuelo traicionó a la abuela por Elise, la madre de Paulina. Son las decisiones que ocultan mentiras lo que nos había traído hasta aquí. No podía creer lo que las cosas fueran así, pero no había nada que pudiera cambiarlo. Reaccione, mencionó hermana... Mire hacia las chicas notando como ambas lucían confundidas, seguro lo estaban... Hablaba de Laura como si fueran hermanas y lo eran... Pero podía terminar de aceptarlo, mucho menos terminar de asimilarlo. Misma razón que no terminaba por quitar la incomodidad que comenzaba a sentir. —En realidad todos creían que era mi culpa—, confesó Paulina jugando con sus manos. Lucía nerviosa, quizá lo ésta—, Tu padre decía… Que yo hacía que las mejoras de Claudia bajaran…—, su voz bajo, sus pensamientos salían de sus labios, más no creía que fuera apropósito—, Había sido yo quien había causado que Anna fuera internada en lugar de Claudia… Y cuando ella estuvo internada… Yo detone—, dos pares de lagrimas gordas rodaron por sus mejillas, mientras que sus manos temblaban con frenesí—, Detone, y fue cuando sus padres quisieron internarla… internarla a ella. Laura encontró la verdad, L-Laura lo supo todo. No fue Anna, fue Claudia, culpamos a Anna, pero no fue ella sino quien había hecho todos los males no había sido Anna, sino Claudia, quien intentó asesinarla la primera vez… Todo, lo entendió a la perfección… Hablaba con rapidez, mientras que fruncía las cejas, comenzó a repetir las palabras, estaba nerviosa, ¿Qué era lo que estaba pasando? » Miré sus ojos, mientras que lo que dijo se repetía en mi cabeza, solo los amaba a ellas, a mí nunca lo haría… Me solté jalando mi brazo para salir de la cafetería, sin girar atrás esta vez, sin mirar hacía atrás de nuevo, no podía salir de todo esto, era un desastre y solo se sentía peor… Yo había tenido la culpa por esperar. Yo tenía la culpa por pensar que las cosas serían diferentes. La esperanza era para crédulos. Esperar que al yo crear una historia intentando cambiar el viaje significaría algo, intenté salir de mi realidad, creando una historia donde podría salir de esta. Pero fui crédula. Fui imbécil«. —No deberían de estar aquí—, dice repentinamente levantándose—¡Y no deberían de estar con ella! —, dice exaltada señalando a Grace—¡Ella es un monstruo al igual que Claudia! ¡Al igual que la hija de ella! ¡Váyanse! Ella gritaba mientras nos señalaba con miedo y odio, parecía como si todo lo que hubiera pasado en los últimos minutos no hubiera sucedido en lo absoluto. —¡Ella las observa! ¡Váyanse de aquí! —, avienta nuestros cafés junto con las cosas de la mesa, mientras gritaba y su rostro se llenaba de miedo—¡Las mira! ¡Largo de aquí! ¡Largo o será tarde! El desastre que ella estaba generando era demasiado, gritando y tirando todo lo que se encontraba a su alcance, lo que sería su jefe miro hacía acá mientras se acercaba a ella, la tomo de un modo de que no pudiera seguir haciendo todo eso, sin embargo, ella seguía luchando con fuerza. —¡Las matará! ¡Tienen que irse! Me levante exaltada, al igual que ellas, me sentía sorprendida y asustada, ¿que había sucedido? ¿Por qué era que se sentía así? Ellas se miraban igual, sorprendidas ante lo que sucedía, lo que sentía. Parecía que un demonio se hubiera adentrado y apoderado de su cuerpo mientras que crecía y crecía la ira. Di un paso hacia atrás cuando un objeto choco en mi rostro, el dolor y un ligero ardor llegaba a mi frente, el líquido caliente recorrió mi cuello. Pose mi mano en mi frente, sintiendo como algo escurría de la cortada, estaba sangrando. Dolió, ¡demasiado a decir verdad! No podía dejar de pensar en... ¿Qué demonios era lo que le sucedía? —¡Que se larguen! —grita furiosa, pataleando con furia, haciendo que su intento por calmarse por parte de los empleados que la intentaban tomar fuera nulo. Mire como Liv sacaba dinero de su bolso dejando este en la mesa, para después tomar la mano de Grace y jalarla hacía ella. —¡No descansará hasta que todas ustedes mueran! —grita con fuerza—¡Las matará! Grace tomo mi mano para después sacarme del establecimiento, mirando hacía Paulina con los ojos llenos de lágrimas, como si esto en realidad le hiciera demasiado daño. —¡Ella esta podrida! —grita Paulina—¡Jamás será buena! ¡Las matará! Terminamos por salir del lugar, mientras que Grace no dejaba de mirar hacía su dirección, Liv se acercó a mi rostro para después tocar lo que sería mi frente. —Estas sangrando—, dice con las cejas fruncidas—, ¿Qué sucedió? Escuché mi celular sonar al igual que el de ellas, los miré, sin embargo, Grace seguía mirando hacía dentro de la cafetería en donde se encontraba Paulina hecha un manojo de nervios, una explosión de emociones, saqué mi celular, mirando un mensaje de un número desconocido. —Visitando a una loca no logrará nada, no lograrán nada—, comenzamos las tres al leer al unisono—, Regresen a casa, mis juegos, mis reglas. —Sabe que fuimos a casa de Paulina—, soltó Grace mirando hacia el alrededor, habían demasiados árboles y pocas casas, más no se miraba nadie cerca... —, Sabe lo que hicimos. —Tenemos que irnos—, susurré tomando la mano de Grace caminando hacia el auto. Tome una bocanada de aire mientras que las tres subíamos al mismo tiempo, presione entre mis manos el volante, intentando bajar mis pensamientos, que estos no me atormentaran. Por una razón no eramos tan diferentes, por una razón ellas se conocieron. Había un motivo demasiado fuerte para que ellas nunca se alejaran, una razón lo suficientemente buenas para que su relación fuera tan buena. Se cubrían entre sí, las cuatro... Las cuatro se apoyaban entre sí... Aunque Claudia y Paulina más... ¿Ellas lo sabían? —Kathy, ¿Qué pasa?—, pregunta Grace acercándose a mi, apoyando sus manos en el respaldo de mi asiento—, ¿Qué es lo que tienes? Quizás las respuestas estuvieron frente a nuestros ojos todo el tiempo, más no las vimos en realidad. Mire por la ventana del auto en dirección de la cafetería, como Paulina parecía seguir en crisis, gritando, intentando por convencerse de que lo que sucedía no era real. —No es coincidencia—, susurre más para mi que para ellas—, Todo ha sido premeditado... "—ellas son bonitas, seguro llegarán a ser buenas modelos Mauro, pero Laura y Anna... Son excepcionales" “—Son mis hijas, todas. Tengo que darles las mismas oportunidades—, le reprendió él—, Si no se odiaran" “—Ellas se odiaran, las comparas todo el tiempo. Dales oportunidades si, pero en lo que ellas quieran ser". Lo escuche, en una cinta... Más no le tome importancia puesto que no era demasiado que pensar, algo que en realidad llevará a una respuesta.. —Siempre fue... —Katherine nos estas asustando, ¿Qué te está pasando? —Somos primas—dije repentinamente, los ojos de Grace y de Liv me miraron con confusión—Asesinaron a su padre, a mi abuelo… Ella es mi tía, ustedes y yo somos primas… » —Entonces, ¿Jamás me quisiste? —le pregunte con los ojos llenos de lágrimas. —¿Quererte? Si eres un monstruo, estas podrida Grace, siempre lo estarás… Eres igual a Lisa. —¿Lisa?« —¿De que estas hablando Katherine?—, pregunto Liv—, ¿Por qué lo dices? —Encontré su acta de nacimiento, es hija de mi abuelo... Media hermana de Claudia, Ana y mamá... » —¿Sabes que es lo gracioso? Vienes de una familia de demonios, tu serás un demonio también. —Yo no seré como nadie de tu jodida familia—, solté con un poco de ira—, Tu ya no eres nada de mí. ¡Ya no serás nada de mi! —¿Ya no quieres a tu familia perfecta? —¡No quiero nada de ti! ¡No quiero saber de ti!—solté enojada—, ¡Ya no somos nada! ¡Jódete tu! ¡Jódete tu y tu familia! —La sangre pesa Grace, y esta siempre te perseguirá. Vas a dañar a todos, porque eres como nosotras«. —Eres como nosotras—, susurró entre dientes. Bajando la mirada—No puedo con esto. No, regresaré a casa. Soy igual a ellas les haré daño... Ella bajo del auto, para comenzar a correr, mierda... Debí de pensar antes de decirlo... Baje del auto intentando alcanzarla, pero desapareció de mi campo de visión de un modo rápido, la busqué e intenté alcanzar. —¡Grace! ¡Grace para!—, grite esperando que me escuchara, los pasos de Olivia llegaron a mi. —Sube al coche, intentemos alcanzarla en el coche. Quizá fue mi equivocación, el modo en que lo dije, solté el aire de mis pulmones para subir rápidamente a este arrancando el auto, esperando poder encontrarla. Claudia era hermana de Paulina... Familiares... "—Eres como nosotras", fue lo que dijo. Mierda Grace, no sabes como lo siento, lo siento demasiado en verdad...
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