Soledad

5000 Words
El modo en que crees que las cosas son perfectas, es lo que ocasiona que la realidad te golpee con más fuerza. No fue cuestión de tiempo en que el temor llegará a la vida de Grace, no fue cuestión de tiempo en que ella comenzará a temer de lo que en realidad pudiera ocasionar, sino, cuestión de su falta de fe en si misma. Ella dudaba de lo que ella pudiera llegar a lograr. Recuerdo perfectamente que apenas las palabras salieron de mis labios la esperanza abandono su cuerpo. Como sí en realidad… Ella creyera que la sangre fuera su peor enemigo, parecía tener poca fe hacía los cambios, poca fe hacía si misma… Le mire romperse y caer en su punto más débil, mientras que fingía que todo a su alrededor en realidad estaba de maravilla, más nunca se rendía. Ella era así, del tipo de personas que no se dejaba caer. Pero aun temía. Si ellas lastimaron, ¿Qué la haría diferente? Grace Hastings: —Esto es un desastre, siempre será un gran desastre. Hacía un tiempo atrás me pregunté si en realidad yo valía la pena. O si en realidad valía la pena luchar con cosas que no entendía. No quería ser yo quien fuera debajo del agua, quien esperará que el dolor no me consumiera. Ella se burlaba de mí, constantemente ella se reía de mi comportamiento, de mi sufrimiento y mi modo de duelo ante todo lo que sucedía. Limpié las lagrimas que recién querían salir de mis ojos, con el dorso de mi mano. En más de una ocasión ella había dicho que éramos iguales, como dos gotas de agua llena de maldad, yo no quería ser como ella, no quería estar llena de maldad… Cuando baje del auto y corrí, no tenía en realidad ningún rumbo, escuché los gritos de ambas pidiendo que me detuviera, pero no lo hice, si quiera lo quise intentar. Corrí mientras que las lágrimas recorrían mis mejillas y el dolor aumentaba en picada dentro de mi cuerpo, no quería seguir dentro de un juego donde los secretos iban directos como armas al corazón, era demasiado pensar que no importaría el tiempo o lo que pensáramos, todo se iría de las manos. Después de un tiempo, descubrí a donde quería ir. Las primeras cinco horas solo podía pensar en que yo podía ser peor. Mucho peor. La sangre influiría en mí y terminaría siendo tan mala persona como lo eran Claudia y Paulina... Yo había sido mala, constantemente y había creado un demonio, las personas como yo lastiman. Yo era como ellas. Sentada en un columpio en lo alto de aquí, aferré mis manos y cerré los ojos. El sol estaba fuerte y a pesar de tener los ojos cerrados la luz de este aún iluminaba mis párpados. No quería tener sensaciones, no quería pensar en cosas que me dolieran. Había una frase que leí, que había marcado mi mente después de un tiempo, cuando había comenzado a intenta cambiar. "Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo"... George Santayana. Las cosas se estaban repitiendo, la historia de Paulina, Claudia... La familia en la que aparentemente yo estaba dentro tenía un pasado bastante peculiar, por lo cual aquí estábamos sufriendo. Miré hacía el frente. Recargué mi cabeza en mis rodillas, mientras que el dolor crecía dentro de mi vientre. Hay noticias que son difíciles de entender, noticias que nos hubiera gustado no conocer. Después de ocho horas, sin alimentos, ni agua, y llorando una infinidad de lágrimas me di cuenta que todos estábamos en el mismo árbol y quizá yo me encontraba de las ramas torcidas. O quizá era. Los frutos podridos. Dejé caer mi peso al suelo, mirando hacia el frente, comenzaba a atardecer y el cielo a llenarse de nubes grises, quizá lloverá pronto. El día no era prometedor o quizá yo era la única que no lo sentía de ese modo, me lucía pesado, cansado. Era del tipo de días que desearía quedarme dentro de mi habitación con la música tan fuerte que llegara a lastimar mis oídos, que los pensamientos que tuviera terminaran acribillados y por primera vez, no dejara pasar mis sentimientos por debajo del agua, para no demostrar que en realidad Grace Hastings era débil. Muy débil. Tenía los ojos un poco hinchados, quizá rojos y llenos de cansancio, tenía el corazón hecho pedazos pequeños mientras que un toque de dolor dolía lentamente, pero fuerte. Kyara, Kyara Morgan. Al final del día ella si había quedado dentro de la familia y al igual que Gia y Olivia, fueron felices. Tuvieron hermanos, hermanos que les habían hecho sentir protegidos, hermanos que los escuchaba cuando nadie más lo había hecho. Tenían ambos pares de padres y la vida feliz, yo era la única que nunca obtenía lo que quería. Y ahora... Ahora que tenía la oportunidad de ser parte de una familia, tener primos, hermanos y personas que se preocuparan por mí, no estaba segura de querer ser parte de ello. Las personas que decían quererme me dejaban, nadie se quedaba conmigo demasiado tiempo, como si tuvieran temor de terminar dentro de un agujero n***o por mi culpa. Por más que deseara una familia, por más que durante tanto tiempo yo luche por ello, luche por todo eso, no sabía si en realidad ahora quería ser parte de ello. No quería tener esperanzas sobre esto ni nada en realidad, pero... El solo pensar que el lazo que tenía hacía las personas y la oportunidad de tener una familia era tener esperanza y ya no quería ser lastimada. Ni tampoco quería lastimar. Doble mis piernas, para recargar mi mentón sobre mis rodillas, mis ojos pesaban un poco, mientras que el dolor de mi pecho aumentaba. No era buena persona, solo era un desastre. No mentiría, lloraba como una niña pequeña para después sentir culpa por hacerlo, no sabía que debía ser en realidad o si esto valía la pena de seguir intentando. No respondí las llamadas de nadie, no mire mi celular, no intente hablar de esto con otra persona, ya era más que suficiente el sufrimiento que sentía dentro de mi corazón para poder llegar a escuchar que alguno de ellos se burlara de mi o del modo en que me sentía. Quizá era ridículo. Quizá yo era demasiado ridícula. Quizá estaba cansada de sentir. En la hora 12, me pregunté si debía volver a casa o devolver las llamadas de alguien, eran las seis de la tarde, mi corazón latía en mis oídos y yo creía que moriría de algún modo. Lo curioso es... Que por primera vez yo en realidad no tenía hambre, no tenía ni un poco, tenía un hueco en el estómago desde que estábamos en la cafetería, en realidad me dolió el hecho de que si quiera ahí yo le interesará. Ni fingiera interés, yo no era nadie para ella, solo me miraba con desdén, con odio y cansancio. Ella solía decir e insistir que nosotras éramos igual, de la misma hiedra venenosa, llenas de veneno y odio, sin embargo, en sus palabras crueles y estúpidas—un monstruo podrido que nunca podría cambiar—, yo era eso. Y el modo en que ella lo decía, el modo en que ella solía expresarse de mí me dolía, no importaba el tiempo que pasara o lo que quisiera intentar, me dolía, me dolía demasiado. Desde la primera vez. Sus palabras se repetían en mi cabeza una y otra vez, y dolían del mismo y horrible modo. No había nada por querer mejorar. Un sollozo salió de mis labios de modo ahogado, mientras que atraía más mas rodillas a mi pecho. Esperaba que mis pensamientos disminuyeran o que, por un segundo, la realidad fuera otra. Pero no sucedía, nada cambiaba, yo seguía aquí y el dolor también. Yo sabía que había hecho cosas que no podría cambiar, que dañe a las personas que se encontraban ahora cerca de mí y a pesar de que me habían dado demasiadas oportunidades, mientras que yo podía ser otra persona en sus ojos, pero los recuerdos de todo el daño que cause no se iban y no creía que lo harían pronto. Como la herida de bala incrustada en la piel de Olivia, el modo en que insistí en que ella notará que era usada, por un plan de "nuestros" padres, el choque de quienes trabajan para mi causaron. No había mucho que creer o que pensar. Mire hacía el frente, el lugar era precioso, más que eso, era un lugar especial. Las luces iluminaban de modo perfecto el lugar, la ciudad, mientras que parecían estar perfectamente acomodadas en el orden perfecto. No podía ser una persona diferente, ella tenía razón. No era la ropa que usará, el modo en que hablaba, o el cómo intentaba lucir, debajo de todo eso se encontraba la chica que lastimo a las personas, que rompió todo, con tal de salir a flote, no lo hice. Solo hundí a más personas a mi paso. Ella tenía razón, las personas se quedarían podridas si algo de ello se había incrustado en su ser. Sentí como mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, mismas que sequé con el dorso de mi mano, debía de ser fuerte, debía intentar ser fuerte. Había hecho demasiado daño y a pesar de que intentará ser una persona diferente no podría, era una Morgan... Paulina Morgan... Claudia Morgan... Había hecho demasiado daño y a pesar de que podría intentar ser una persona diferente no podría, seguiría persiguiéndome la envidia quizá sobre porque ellas sí. Algo había pinchado mi corazón en el momento en el que Olivia llegó a los ojos de Paulina, el vínculo y el amor materno le llegó en cuestión de segundos, dando a ella una oportunidad desde el momento en que nació a mí me había excluido desde antes de nacer, sin poder ser aquello que podría llenar sus expectativas, podía ser inteligente, tener las mejores calificaciones y demasiados talentos sin embargo... Aún me esforzará, mostrará mi mejor sonrisa, seguía siendo menos de lo que ellos podrían esperar. Papá y mamá. Escuche unos pasos chocando con el frío pavimento, sin girar a mirarle su aroma llegó a mis fosas nasales sabiendo de quien se trataba sin siquiera mirar, no quería verle. Había sentido atracción por mi propio primo, era asqueroso. —Siempre causarás daño. Siempre serás un demonio—, susurré entre dientes. Mirando hacia el frente, mientras que solo podía pensar en que ya no quería quedarme aquí. Mis dientes temblaban ligeramente. Mis manos se aferraban a mi cuerpo esperando que lo que estaba pensando saliera de mi cuerpo. Miré hacía el frente, y dejé caer mi esperanza hasta el suelo, hasta que esta me consumió, era enteramente mi culpa. La esperanza es para crédulos… Era válido sentirme del modo en que me sentía, era válido no querer ser parte de esta historia, porque el haber estado entre medio de todo esto no había traído nada bueno hasta el día de hoy, estaba segura que… Ya no quería ser parte de esto. Cerré los ojos, dejando que la brisa golpeara mi rostro, dejé que por un segundo las cosas salieran de mi mano, esperando sentirme en paz por ahora, por un par de minutos si quiera. No me interesaba, no quería seguir con todo lo que sucedía, quería irme de Nueva Jersey y regresar a mi casa en California, lo suficientemente alejada de la realidad, de lo que sucedía… Yo no era lo suficientemente buena. Yo no podría ayudar a las personas, no podría ayudar a nadie de aquí, solo frenaba lo que sucedía, porque el dolor de los recuerdos me alcanzaba, como esta madrugada, donde miré a Paulina y cada uno de mis recuerdos me lastimo, yo no podía mirar hacía Paulina sin sentir dolor en la piel. Mire hacía el frente, presionando mis muñecas entre mis manos, mientras no soltaba mis rodillas. Frente a mí, las luces iluminaban la ciudad, parecía ser un lugar perfecto en el cuál esconderse cuando las cosas salían mal. Quién lo mencionó fue el chico a las afueras del bar, que decía que cuando las cosas le dolían iba ahí, o aquí, el pequeño mirador a las alturas. ¿Yo podría ser una persona diferente? ¿Podía dejar de lastimarme con los pensamientos? Sólo esperaba dejar de intentar. Ya no quería serlo, presioné mis puños entre mis manos, para después cerrar los ojos. Paulina no era tonta, veía el lado oscuro de las personas y ella notó el mío, quizá sintió oscuridad en mi vientre, quizá sintió que yo era un desastre. Y quizá tenía razón; las personas en algunas ocasiones en realidad quedaban podridas—en realidad quedarían podridas si algo de aquel mal llegaba a sus entrañas—, sentí como mis ojos aún sentían la tristeza creciente entre mi vientre, en mis ojos, esto era un desastre. Sentí como mis ojos aún se llenaban de lágrimas, por más que intentaba que no funcionará de ese modo, yo era así. El mismo desastre rompiendo todo lo que tocaba. Al final del día ella no mentía, yo estaría así el resto de mi vida, persiguiendo mis sueños de tener una familia, destruyendo las demás. Algo había llegado a mi corazón cuando miré a Paulina mirar a Olivia, algo había pinchado mi corazón un par de veces, lastimándome. El vínculo y el amor materno a Paulina no le dudo ni por un segundo al ver a Olivia, no dudo en nada, dando a ella la oportunidad que a mí me negó desde antes de nacer. Sin poder ser aquello que podía llenar sus expectativas o cumplir algún punto de ellas, no me acercaba. Podía quedarme despierta durante días, podía leer libros enteros en un solo día, podía intentar ser el número uno, podía serlo si ella me lo pedía… Pero aún así, terminaba rota, lastimada en el suelo, porque era humana y nada me acercaba a lo que ella quería. No podía ser una persona diferente, quizá ella tenía razón y aún me esforzará, mostrará mi mejor sonrisa, seguía siendo menos de lo que ellos podrían esperar. Papá y mamá. Escuche unos pasos chocando con el frío pavimento, sin girar a mirarle su aroma llegó a mis fosas nasales sabiendo de quien se trataba sin siquiera mirar, no quería verle. Había sentido atracción por mi propio primo, era asqueroso. Limpie las lagrimas de mis ojos con el dorso de mi mano, para aplanar los labios. —Han sido largas horas. Tenías a muchas personas preocupadas, —, exclama. No miré en su dirección, no respondí—, Así que estás aquí. —En algún lugar debía de estar—, susurré mirando hacía el frente—, Ha sido un largo día. —No respondías las llamadas—, me acusa, esperaba que se fuera pronto, de verdad necesitaba estar sola—, ¿Sucede algo? Sucede todo, nada me haría mejor persona. Yo marqué mi destino. —¿Podría suceder algo en esta vida tan sencilla? —, mencioné con un hilo de voz. —Es un día largo… Pero esta por terminar, quizá mañana sea mejor. Lo dudaba. No había dormido absolutamente nada, mi cuerpo pedía clemencia y mi corazón un poco de espacio. Me encogí de hombros restando importancia, atraje más mis rodillas a mi pecho. —¿Tu crees que algo de todo esto pueda mejorar? —, le acuse—, ¿Tienes una varita mágica que arregle el desastre? De no ser así, no mejorará. —Lo hará. —Si, claro. —Así que… Yo jamás creí que eras del tipo de personas que se alejaban en los malos días—, me confiesa, escuché el sonido de su encendedor, más no le miré—, Me enteré de la noticia, ¿Qué tal estás? Me giré a verlo. Notando que sus facciones lucían relajadas, baje la mirada para después regresar al frente. El cielo azul, las nubes grisáceas y la tristeza escondida en rincones, era lindo, lindo pensar que quizá en otro universo, podría ser mejor. Noticia de mierda. Pensé. ¿Cómo es que esto era real? No entendía la capacidad de esta familia por ocultar tantas cosas, que parecían en realidad si tener relevancia, parecía que disfrutaban el hecho de crear dolor, ¿Eso era lo que querían? Quizá solo deseaban que todos dejáramos caer la toalla. Mi familia crecía como nunca, como espuma, mientras que las ganas de saber de ello disminuían. La curiosidad había dejado mi cuerpo, solo quería irme a casa. —Quiero estar sola—, solté sintiendo mi voz quebrarse. Escondí mi rostro en mis rodillas esperando que la debilidad desbordante de mi no alcanzará sus ojos—, Vete, por favor. —Te entiendo. También quiero estar solo. Así que vine aquí—, espetó con tranquilidad, demostrando con el son de sus palabras que no se iría. No pronto—, Podemos estar solos juntos. —Logan—, advertí mirando en su dirección—, De verdad, no estoy para juegos. —Lo entiendo, por ello estoy aquí—, El humo salió de sus labios mientras miraba hacía el frente—, Es una ciudad interesante. —Logan—, insistí, mis ojos se llenaron de lágrimas—, Esto me rebasa, de verdad… —La vida no tiene que ser tan mala. Es un mal día—, promete. Miró hacía el frente soltando un suspiro—, Solo son palabras, las cosas están bien, estarán bien. —Las palabras hieren Logan—, susurré. Mientras que sentía mi corazón latirme con fuerza—, La vida duele. No es un mal día, es una jodida mala vida. —Cuando te conocí me pareciste una persona fuerte, ¿Me equivoqué? —¡No lo sé! ¡No lo sé Logan! —, le miré con las lagrimas nublando mi vista—, ¡No se quien soy! ¡No sé a dónde iré! —, mi voz se quebró—, ¡No se como se soporta tanto peso en los hombros! —Dejando de intentar cargar con todo—, menciona con simpleza—, Dejando de intentar cargar lo que desde hace mucho debiste dejar ir. —No es así tan sencillo, es fácil decirlo, ¿Sabes lo que dicen de mí? —, le reproché—, ¿Has notado como me mira Caleb? ¿Cómo si fuera el peligro en persona? —Deja de intentar que las personas te digan lo que eres, deja de creer que la respuesta estará frente a tus ojos—, me reprocha—, Deja de creer que las personas son las que deben decirte tu camino. —No lo hago. Espero poder ser buena—, le espeté enojada, sintiendo mis lágrimas rebasar mis ojos—, Buena cómo Julieta, buena cómo Katherine… —Sabes, no eres lo que yo creía—, espeta levantándose del suelo, mirando en mi dirección—, Solo eres una niña asustada queriendo encajar. —¡Puedo estar asustada! ¡Puedo sufrir y puedo llorar! —, le grité, mirando en su dirección—, ¡Puedo sentir que la vida se me ha ido abajo porque mi puta vida es difícil! —Puedes hacerlo, más no quieres intentarlo. Mi familia crecía como espuma mientras que las ganas de querer saber disminuían, la curiosidad había abandonado mi cuerpo y solo quería irme a casa. —Quiero estar sola Logan—escondí mi rostro en mis rodillas esperando que la debilidad desbordante de mi mirada no alcanzará sus ojos—Vete, por favor. —También quiero estar solo, así que vine aquí—espeto con tranquilidad, demostrando con el son de sus palabras que no se iría pronto—Podemos estar solos juntos. —Logan, no estoy para juegos—Mis ojos se llenaron de lágrimas aún más intentando rebasar mis ojos—De verdad... —No es un juego, se que llegarás lejos. Quiero saber en que te conviertes, la verdadera tú—, me dijo con una leve sonrisa—, Eres una Morgan, a partir de ahora nunca estarás sola. —No quiero encariñarme, no quiero que me dejen… Soy mala persona. —No, no. Se que no eres mala persona—, me dice con una ligera sonrisa—, Eres una persona que ha tenido una mala vida. No eres mala persona. Me habían repetido tantas veces esa oración como si con ello esperaran que lo pudiera creer. —Grace, por favor—Pide con un tono esperanzado, su mano toma la mía sin embargo me niego a verle—¿Regresaras a casa? Era una opción maravillosa, sí. Kyara encajaba perfectamente con esta familia y ahora tenía más sentido, cada vez mis hermanas tenían mejores cosas, mejores oportunidades y encajaban perfectamente sin si quiera poner el mínimo esfuerzo en ello. Ellas eran buenas haciendo todo lo que se pusiera frente a sus ojos, buenas en todo. —Posiblemente—mi voz se convirtió en un sonido ahogado chocando en mi—No encajo aquí—, aclaré mi garganta intentando esconder el dolor—, No soy como ustedes, ustedes son… —Tienes razón. No encajas—le miré por un hueco de mi notando como su mirada intentaba apaciguar las cosas—Sobre sales. ¿Has notado lo lista que eres? —Soy un desastre, además... —calle mi voz apenas mis pensamientos tuvieron sentido en mi cabeza. No quería que el tuviera lastima por mi, no quería que ellos sintieran lastima por mi—Solo, ¿Puedes dejarme sola? —Grace, un pasado no define a las personas—dice posando su mano sobre mi cabello—Además... —Estuve en un reformatorio hasta que ellas retiraron los cargos—señalé con una mueca—Hice daño, a mí me define. —Yo estuve en un psiquiátrico—me codea—Los villanos cambian, no serás eso toda tu vida. Se quedó callado por lo que fueron un par de segundos, me enderece y pose mis manos sobre el pavimento frío del suelo, miré hacia el frente sin enfocarle. —Por un error, que no era tuyo—, le recordé mirando hacía el frente—, Tu no eres como yo. —Sí, tienes razón. Yo no abandonaría a la primera las cosas porque no salen como yo quiero—, me reprochó. —Te fuiste de California, apenas pudiste—, le susurré—, Todos se van. —Grace…—, comienza. Mi labio tembló, con fuerza—, Las personas… —Hay algo malo en mi Logan, ¿Es que soy como la hiedra venenosa? —, susurré mirando en su dirección—, ¿Es que hay algo en mí? —No… Grace… —Las personas que quiero se van—, le susurré mirando sus ojos—, Cuando les tomó cariño a las personas se van. —¿Y ahora serás tu la que se va? ¿La que nos abandonará? —¡Yo no les abandono! ¡Yo intenté e intenté! —, le dije con la voz rota—, No pertenezco con ustedes, son una familia yo… —Eres parte de nuestra familia. Tienes nuestra sangre, ¿Qué más quieres? —Ustedes son una familia unida—musite con bajeza sintiendo el tono de voz romperse debido a la tristeza—Quizá un poco fuera de lo común, pero están siempre ahí... Yo, no seré como ustedes, no soy como ustedes y nunca podría igualarles. —Eres débil. Eres débil… Ella es débil… ¿Yo en realidad lo era? Le miré, notando como miro mis ojos intentando descifrar a lo que quisiera decir, hice una ligera mueca. —Yo nunca tuve a nadie Logan, ni un padre que se alegrará de mis logros ni una madre que me aconsejará cuando me rompieron el corazón—susurré mirando hacia el—Ustedes se tienen, unos a otros. Yo estoy sola. —Grace—su mano sujeta la mía para después darme una sonrisa—Ya no está sola y nunca lo estarás. Piénsalo. Apenas me dice, me dejo un documento frente a mí, para después darme una sonrisa pequeña y levantarse, lo tome apenas leí el título alce ambas cejas con un poco de sorpresa. Anna Morgan, 27 de agosto de 1983 Se le detecto, a la edad de 5 años, un síndrome de bipolaridad, que con el paso del tiempo se fue agravando al no tomar los medicamentos, es apartada de sus hermanas, suele crear vínculos con personas inexistentes, —, sobrellevando así el tiempo—, en ocasiones suele fingir ser Claudia, con la excusa que ella siempre obtiene lo que quiere, el vínculo que tiene con Laura es nula, trata de una enemistad. Anna, a la edad de 15 años, intento suici*****, siendo un fracaso su intento, trato de asesinar a su hermana Laura, siendo internada en el hospital psiquiátrico, Anna solía decir, que quien llevaba a cabo esas acciones era Claudia, quien siempre la inculpada de los accidentes que solían suceder con su hermana, Laura. Anna, tras un ataque de ira, confeso, querer asesino*r a su hermana menor, tras “descubrir” que las cosas que solía generar las problemáticas era ella, suele crear escenarios negativos en los cuales su hermana menor es el enemigo, y su gemela quien se deja influir ante la voz de la niña. Se diagnóstico, psicosis, al descubrir que distorsiona los escenarios, junto con las palabras que las demás personas suelen decir. Fue en 1993 cuando Ana comenzó a tener un vínculo con su hermana menor Laura conforme a esto la rivalidad entre las tres semanas había terminado puesto que la paciente ya no tenía ninguna necesidad de hacerle daño a sus hermanas por una exclusión sin embargo con el paso del tiempo cuándo Ana comenzaba a ser visitada por la hora las visitas de Claudia dieron a su fin puesto que por alguna extraña razón que por lo mientras tenemos en desconocido comenzó Una rivalidad entre ellas dos. Ana se abrió emocionalmente contando que Durante los últimos años lo que había pasado entre Claudia y ella había sido demasiado complicado puesto que por alguna razón Claudia comenzaba a hacer cosas que afectaban su bienestar para terminar culpándola diciendo que ella le había hecho daño durante demasiado tiempo. Me quedé completamente sorprendida a lo que a acaba de leer, quizá sí, yo no era como ella, no podía serlo, estaba segura que yo no podría haber hecho algo parecido a esto, la culpa crecería dentro de mí, no era como Claudia, di una vuelta, notando el título. Lisa P. Expediente 29 de octubre 2002. Inmediatamente recordé el nombre, aquel que venía en la historia de Halloween, el nombre que estaba escrito en las cartas que encontré en la casa de Paulina, cerré los ojos para después mirar a el documento, ¿En realidad quería leer esto? ¿En realidad valía la pena leerlo? La chica fue encontrada a las afueras de un establecimiento, ella presenta signos de violencia, autolesiones, se hizo una pequeña entrevista para poder saber lo que ella presenta. Parece tener a simple vista pensamientos suicidas junto con una depresión en el embarazo. Tiene un par de meses, es lo que se calcula (se confirmará cuando sea evaluada por un doctor) No se ha podido ingresar a su expediente médico, ni el saber su nombre. Ella dice no recordarlo, haber vagado por las calles durante un tiempo sin tener recuerdos de lo que sucedió o como es que llegó a la calle. Dice que ella se puso un nombre, Lisa Porter, que es como recuerda que la llamaban en un centro de acogimiento. Después de haber sido dejada en la sala de estar, fue directamente con Anna Morgan, paciente del ala D, parecen conocerse, más Anna menciona no recordar su nombre. Una amiga que algún día conoció. Podemos suponer que la conoce de un pabellón psiquiátrico ya que Anna a pasado la mayor parte de su vida en ellos. Después de hacer un par de estudios podemos diagnosticar que padece esquizofrenia, sin embargo, haremos más estudios y análisis para confirmarlo. Ella menciona haber asesinado a cuatro chicos, chicos que eran criminales de Nueva Jersey. El crimen presentado muestra más violencia de la necesaria, misma razón por la cuál no es completamente determinado que en realidad haya sido en defensa propia. El modo en que se expresa de ellos es con un poco de odio, por lo que podemos dar con que es una venganza. En un episodio psicótico menciono asesinar a sus hijas. Asesino a su madre Elise Porter, inyectando aire en su vena. Es así como cuenta la historia, ya que aún no podemos dar el paradero con su verdadera identidad. 31 de octubre 2002, hoja 3. La paciente del pabellón psiquiátrico escapo, de un modo que aún no podemos dar. Asesino a varias personas en su camino, portaba un arma con la cuál después de análisis criminalísticos se detecto que fue robada, perteneciente a Camilo E. Criminal en Nueva Jersey, parte de un grupo criminal. No se ha dado con su paradero, ni se ha podido tener noticias de ella hasta ahora. Anna menciona que ella irá a con Claudia, diciendo que es una venganza que al día de hoy no ha terminado de completarse. Se establecerán registros en los hospitales de California, en cada uno con alertas con su descripción, dado que se sabía que estaba embarazada y en cualquier minuto ella podría dar a luz. Lisa Porter, ha sido arrestada en varias ocasiones en nueva Jersey con delitos menores, y mayores de los cuales no se han tenido las suficientes pruebas para quedar arrestada. Se detecto que ella no padece esquizofrenia, si no mitomanía, engañando a las personas con historias con tal de mantenerse a salvo. 
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