Fabio Salí apurado de casa, dejando a Emíl y a algunos de mis nuevos amigos del barrio, terminando de armar y desarmar, para no llegar tarde a recoger a mi chiquita. Quería estar ahí antes de que ella saliera. Tenía una gran sorpresa para ella, aunque tuve todo el día un extraño presentimiento. Estaba esperándola afuera de la universidad, sentado en el auto, en el mismo lugar donde la dejé cuando la traje. Rememoré todo lo que hice en el día para disipar de mi mente este mal sentir, mientras esperaba. Había mirado bien el panorama entre tanto estuve esos días en su casa. Quería comprar algunas cosas para madre y también una cama y un colchón. Me gustaba dormir con ella sobre mí, pero nos levantamos peor que como nos acostamos. Así que llegué y la senté y le conté mis intenciones. Al pr

