Lo que no me esperaba cuando anuncié mi llegada con tanta pompa como la de un rey; en vez de salir madre, quien salió fue Emíl y al parecer muy enojado. _ Hola Emil…! _ Pero todavía tienes el descaro de venir hasta aquí? Ay que ser desgraciado. Sal de aquí. Vete. Vete. _ Me decía sin siquiera permitirme saludarlo y hablando bajo, pero muy enfurecido. Comenzó a empujarme hasta llevarme a fuera. _ No te quiero ver por aquí. Fuera. _Espera, espera Emíl. Qué pasa.? ¿Por qué de pronto…? _ Pasa que te advertí que todo estaría bien, siempre que no le hicieras daño a mi hermanita. Pero al perecer la has cagado demasiado pronto. ¿No te parece? Así que toma tu maldita maleta, arrastra tu culo hasta tu auto, desaparece de aquí y no vuelvas más. Lárgate de aquí. _ hablaba enojado pero sin altera

