LILA
¡Buu!
Casi grito, saltando de nuevo a la acerarme antes de darme cuenta de que el sonido proviene de una decoración automatizada en la exhibición de Halloween de mi vecino. Dios mío, debo de estar nerviosa.
Normalmente no me asusta al ver un fantasma de plástico barato, pero desde la noche que me fui de casa de Noah me he sentido nerviosa y ansiosa. La noche que rechazaste a Noah>>, me recuerda mi conciencia. He evitado estar sola con el después de esa noche, lo que resulta ser una hazaña mayor de lo que esperaba. Tengo que usar una seria técnica ninja para moverme por el campus y esquivarlo.
Se que estoy siendo infantil, pero he estado sintiendo una mezcla de vergüenza y arrepentimiento; nos lo habíamos pasado muy bien y luego entré en pánico por completo, saliendo, corriendo de allí como una loca.
¿Quizás un gran gesto arregle las cosas? Pienso en lo que haría Noah si me disfrazo de enfermera zorra y me presento en su puerta. La semana pasada sé con seguridad que me arrastraría adentro, me arrancaría el disfraz y haría todas las cosas co mas que había estado fantaseando con que me hiciera, pero ahora no me sorprendería que me cierre la puerta en la cara. Se había expuesto y yo lo he rechazado, es así de simple. Simplemente no soy lo suficientemente valiente para empezar algo, y no solo porque él es mi consejero; no soy lo suficientemente valiente como para comenzar otra relación. Y Noah se irá de todos modos. Igual los hombres siempre se van. Especialmente una vez que descubren cuanto tiempo le dedico a Kyle.
Al entrar por la puerta principal, mis pensamientos son interrumpidos por Brody, que me lanza una bolsa de plástico. Él y Emily habían estado cuidado a Kyle mientras yo hacía un par de mandados. La atrapo y le dirijo una mirada inquisitiva. –¿Qué es esto? – pregunto.
–Es tu disfraz–
Brody lleva un chaleco a cuadros y pantalones. Emily entra en la sala desde la cocina con un vestido a cuadros y un delantal.
–¿Por qué están vestidos así? – Abro la bolsa de plástico y saco un mono rosa pálido y un sonajero de plástico para bebé.
–¿Qué…? – empiezo.
–Eres un bebé. – Brody sonríe.
–Y nosotros somos tus padres– interviene Emily.
Brody me había enviado un mensaje de texto la semana pasada diciendo que tenía una idea para nuestros disfraces y asumí que podía confiar en que elegiría algo. Claramente estaba equivocada.
–¿Por qué tengo que ser yo él bebé? – pregunto. –Tengo un bebé–
–Exactamente, eres la más calificado para ser un bebé desde que criaste a un bebé– me responde Brody.
Como si fuera una señal, Kyle levanta la vista de los autos de juguete con los que está jugando en el suelo, haciendo pequeños zumbidos con la boca para imitar el motor.
–Kyle, ¿no crees que tu mamá se vería linda de bebé para Halloween? – pregunta Brody. La cara de Kyle se arruga como si estuviera tratando de imaginarlo antes de estallar en carcajadas. Salta corriendo por la casa gritando. –¡Mamá es un bebé, mamá es un bebé! –
–Nunca va a dejar de decir eso ahora– le digo a Brody, pero no puedo evitar reírme de lo ridículo que es todo.
–Créeme, este es un disfraz genial– dice Brody, poniéndose de pie y ajustándose las gafas falsas en el espejo.
–Deberíamos darnos prisa o llegáremos tarde al concurso.
❋❋❋
Después de dejar a Kyle en casa de mis padres, nos dirigimos a La Granja, un bar popular por su fiesta anual de Halloween. Al principio dudo, pues no quiero estar lejos de Kyle toda la noche, pero mis padres prácticamente me obligaron a salir. Nunca esperé llegar a un punto en el que mis padres de sesenta años me dijeran que me busque una vida, y pienso que debo tomarlo con una señal de que necesito salir más.
Además, técnicamente Halloween no es hasta el domingo por la noche, así que no me pierdo el Truck or Treat con Kyle.
La Granja está llena de estudiantes y lugareños, todos ansiosos por ganar el concurso de disfraces. El bar ha sido decorado con telarañas y arañas falsas, y están sirviendo una bebida especial de Halloween que se llama “Sangre de monstruo”. Brody examina la sala, evaluando las posibilidades de todos de ganar el concurso.
–De acuerdo, creo que nuestro mayor rival es ellos– dice, señalando a un grupo de amigos vestidos como Kiss.
–Mierda, se ven realmente convincentes– dice Emily, poniéndose de puntillas para ver mejor.
–Sigo pensando que todavía ganar– dice Brody con confianza.
Nos abrimos paso entre la multitud, intentando llegar a la barra.
Tengo que agacharme para evitar que la guadaña de plástico de alguien me pinche el ojo, y cuando me levanto de nuevo y veo la barra, mi corazón se detiene.
Noah.
Está de pie en la barra hablando con alguien, pero no puedo ver quién es entre la multitud. Por supuesto, no se ha disfrazado y se ve sexy sin esfuerzo como siempre con jeans negros y una camiseta gris. Pienso en salir de aquí en este momento. Lejos de él, lejos de esta loca atracción que me marea. Pero no lo hago. En lugar de eso, le echo otro vistazo.
Incluso ahora, verlo hace que mi corazón se aceleré y me trae de vuelta a ese beso en su casa. He tenido rápidos destellos de eso desde esa noche, que parecen estar totalmente fuera de mi control. El solo pensamiento es suficiente para que mi corazón lata con fuerza en mi pecho. Había estado tan excitada esa noche, alejarme ha sido casi imposible. Pero es lo correcto, ¿verdad?
Eso es lo que me repito a mi misma. Pero el recuerdo de los labios de Noah en mi cuello, sus manos anclando mi cintura a su regazo, donde me retuerzo y me mezo hasta que casi me corro, completamente vestida, encima de él. Y luego, cuando citó a Shakespeare y me preguntó si podía follarme con los dedos.
Mierda. Niego con la cabeza. Tal vez debería decir algo, ir a aclarar las cosas. ¿Cómo puede seguir enfadado conmigo si llevo puesto un disfraz de bebé?
Empiezo a abrirme paso hasta él cuándo la multitud se aparta por un segundo y veo con quién está hablando. Oh, diablos, no. Está con una mujer. Es alta, rubia y viste un leotardo n***o que dice Barbie, medias rosas, calcetines negros hasta la rodilla y accesorios rosas. Pongo los ojos en blanco. ¿En serio?
Me quedo congelada en el sitio, hasta que la cita de Noah le susurra al oído y se dirige al baño de mujeres. Siento un nudo en el estómago y tengo que recordarme a mí misma que debo respirar. El ruido de la multitud se ha silenciado, todo se desvanece en el fondo. Sin pensarlo, me abro paso entre la multitud y camino directamente hacia él. Incluso en mi estado, no puedo evitar comparar este momento con la noche en que nos conocimos, yo acercándome a Noah en medio de una habitación llena de gente, excepto que esta vez estoy enojada.
–¿Entonces ahora te acuestas con Barbie? –
Noah se gira hacia mí, sobresaltado y me mira de arriba abajo, fijándose en mi disfraz de bebé. Sonríe con suficiencia.
–Se llama Stacey. Y no, no me la he follado– hace una pausa, sus ojos verdes taladrándome, haciendo que mi corazón se acelere aún más. –En realidad, ni siquiera la he besado–
Me cruzo de brazos. –Entonces, ¿Qué? ¿Estás en una cita? –
Suspira, exasperado. –Me dijiste que pasara página, que no podíamos estar juntos. ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Esperarte? Fuiste muy clara, Lila. No importa cuánto te desee, si tu no me quieres de vuelta…–
Se me saltan las lágrimas y trago saliva con fuerza para evitar que caigan. Respiro hondo, liberando la adrenalina que me ha hecho enfrentar a Noah en primer lugar.
–Tienes razón– mi voz se quiebra y no puedo mirarlo a los ojos. –Lo siento–
Frunce el ceño con frustración y Noah niega con la cabeza. –Yo también–
Me giro y me abro paso entre la multitud, sin esperar a oír si Noah tiene algo más que decir. ¿Qué más puede decir? Es egoísta de mi parte rechazarlo y luego enojarme porque intenta seguir adelante. Simplemente no esperaba que lo superara tan rápido. ¿A quién engaño? Jake lo superó en menos tiempo del que me llevó a mi comerme un rollo de sushi, así que ¿Por qué esperaba algo diferente de Noah?
Encuentro a Brody y Emily en el otro extremo de la barra. Sin decirles nada, le hago una señal al camarero.
–Tres shots de tequila– Grito por encima del ruido. Brody y Emily se miran.
–¿Qué pasa? Parece que estás a punto de llorar– dice Emily con preocupación en su voz.
Señalo en dirección a Noah y Stacey, que había regresado del baño y está pestañando hacia Noah y mirándolo con pucheros. Brody y Emily se quedan sin aliento.
–¿Quién es esa? ¿Está en una cita? – Asiento con tristeza.
–Pero tiene razón, yo soy la que dijo que no quería que pasara nada– digo con la voz aún temblorosa.
Emily me abraza. –Lo siento, Lila–
–Ni siquiera es linda– dice Brody inclinándose para ver mejor.
Fuerzo una sonrisa. –Gracias, chicos, pero está bien, simplemente divirtámonos esta noche. –No quiero ser una aguafiestas y arruinar la noche–, especialmente después de ver lo emocionado que esta Brody con el concurso de disfraces. Tampoco quiero que Noah vea a mis amigos mirándolos a él y a su cita desde el otro lado de la barra.
Todavía me miran con preocupación, así que levanto mi shot de tequila parafraseando a F. Scott Fitzgerald, brindo por cada uno de mis amigos.
–“Demasiado de cualquier cosa es malo, pero demasiado tequila es perfecto. Beban, amigos”–
No parecen convencidos, pero me siguen el juego. Después de beber los shots, pido una copa de “Sangre de monstruo”, que suena asqueroso, pero en realidad es un ponche de frutas y vodka. Me siento un poco menos miserable una vez que el alcohol hace efecto, pero aún así no puedo evitar mirar furtivamente a Noah y Stacey, que se ríen y coquetean en la barra. Por supuesto que sé que se la está pasando bien. Noah es dulce, divertido, sexy, un partido perfecto. Un partido perfecto que yo he rechazado. >, me digo.
Todo lo que ha sucedido ha sido mi elección y necesito aceptarlo. No hay manera de que pueda seguir con la escuela y criar a Kyle si me pierdo en Noah. Sin mencionar las complicaciones de que él sea mi consejero. Es solo que estar cerca de Noah, y las copiosas cantidades de alcohol que estoy consumiendo esta noche, hacen que sea increíblemente difícil recordar que es lo que está mal en esta situación. Suspiro y me giro para encontrar a mis amigos cuando me encuentro directamente con Chad, un poeta alto y rubio en mi taller, vestido como el joker de Batman.
–Hey, Lila– dice mirándome de arriba abajo. –Eres una…–
–Un bebé– digo, encogiéndome de hombros. He aceptado que mi atuendo me convierte en la persona menos sexy del bar y me alegro al menos de poder estar cómoda.
Se ríe. –Lo entiendo, es lindo. ¿Qué te parece el programa hasta ahora? –
–Todo va muy bien– miento.
Seguimos hablando de la escuela y comentando los últimos poemas que habíamos estado escribiendo.
–¿Puedo invitarte una copa? – pregunta en un descanso de la conversación.
Dudo, Chad y yo somos amigos, pero siempre he tenido la sensación de que está enamorado de mí y no quiero darle esperanzas. Miro a Noah, que se está partiendo de risa por algo que Stacey acaba de decir.
A la mierda.
–Claro– digo, volviéndome hacia Chad con una sonrisa. –Eso suena genial–
Después de tomar otro trago de tequila con Chad, continuamos hablando de la escuela. Intento concentrarme en la conversación, pero no puedo evitar que mi mente divague. Ya no puedo ver a Noah y me pregunto que estarán haciendo él y la zorra de Barbie. Después de unos minutos más de intentar, sin éxito, prestar a atención a Chad, le digo que necesito encontrar a mis amigos. Simplemente no estoy interesada en él, y se está volviendo dolorosamente obvio.
–¿Nos podemos ir? – pregunto después de encontrar a Brody y Emily junto al DJ. Tropiezo un poco al acercarme a ellos.
–¡Vaya! ¿Cuánto has bebido? – pregunta Emily.
–Estoy bien– digo, despidiéndola con la mano. –Pero en serio, ¿podemos irnos? –
–Cinco minutos más, por favor– suplica Brody. –Están a punto de anunciar a los ganadores del concurso de grupos y estoy bastante seguro de que tenemos una oportunidad–
Suspiro, resignándome a una noche de tortura, cuando un hombre vestido de Frankenstein sube al escenario.
–Muy bien, amigos, es hora de seleccionar a los ganadores del concurso. Todos los grupos al escenario primero–
Brody me agarra del brazo y me arrastra por las escaleras hasta el escenario. Emily me sigue y los tres nos quedamos en el centro del escenario, flanqueado por un grupo de chicos vestidos como equipo de hockey y un grupo de chicas vestidas como conejitas de Playboy.
Por mucho que me duela, mis ojos se encuentran con Noah. Ha dejado de hablar con Barbie y se queda allí mirándome. Siento su mirada como si fueran lamidas de fuego y yo estoy en llamas.
Después de hacer un gran espectáculo al abrir el sobre, Frankenstein sonríe y grita cuatro nombres que no reconozco. El grupo de Kiss da un paso al frente, chocando los cinco con la multitud. Mientras aceptan su premio de pases de cine y certificados para pizza gratis, bajo del escenario hacia la salida, con mis amigos siguiéndome. Parece que lo único que voy a ganar esta noche es una resaca enorme.