Necesito seguir adelante

2824 Words
NOAH El maldito termostato está roto otra vez. Después de configurar mi portátil y conectarla al proyector al frente del aula, me quito el suéter y lo meto en mi mochila. Vestir solo con una camiseta y vaqueros no se lo mas profesional, pero la universidad no tiene un código de vestimenta estricto para el personal, y realmente no tengo ganas de dirigir esta presentación mientras sudo la gota gorda. Cruzo la sala y leo el termostato digital. Esta atascado en 24 grados, tal como sospechaba. Llamaré a mantenimiento del edificio más tarde, pero ahora mismo no hay tiempo. Los primeros estudiantes estan entrando y tomando asiento alrededor del salón. No puedo evitar notar que Lila no está entre ellos. Por un momento, me pregunto si tal vez no aparecerá, luego decido que no es Lila. No importa cuán confusas sean las cosas entre nosotros, Lila es profesional. Ella estará aquí. Pero a medida que entran más estudiantes y el pequeño auditorio esta casi lleno, no puedo evitar preguntarme si va a llegar tarde a propósito, solo para no tener que arriesgarse a encontrarme sola en el aula. Porque, en realidad, ¿Qué hay que decirnos? Habíamos tenido una cita increíble, habíamos vuelto a mi casa y habíamos compartido un beso increíble, Dios, solo fue un beso. ¿Pero cuando habían sido así los besos? ¿Tan crudos, salvajes y apasionados? Pienso en la forma en que se había subido a mi regazo, meciendo su coño contra mi polla. Y luego las cosas escalaron rápidamente a partir de ahí, hasta que le bajé los jeans y las bragas para enterrar mi cara entre sus muslos. ¿y cuando Lila se corrió en mi boca? Dios mío. Tengo que respirar hondo y reenfocarme para no excitarme frente a una aula de estudiantes. Lila había sido perfecta, tan suave y receptiva en mis brazos, emitiendo los gritos de placer más adorablemente sexys mientras la besaba y la tocaba. Pero entonces algo cambió en ella y todo se detuvo. Se que en el papel no tenemos sentido. Lo entiendo. Pero estoy dispuesto a decir a la mierda y al menos intentarlo, a ver a donde van las cosas. Pero aparentemente ella, no lo está. Se que cuando la vea, tendré que fingir que no ha pasado nada entre nosotros. Tendré que ser profesional y civilizado, no frío ni insensible de ninguna manera que pueda hacerle pensar que me molesta lo que ha dicho o hecho cuando me dejó abandonado el sábado por la noche. Porque realmente no estoy molesto por eso. El sexo debe ser positivo, seguro y cómodo, y si Lila no está lista para eso, esperaré. Lo que más me molesta es que ella se está cerrando, descartando cualquier remota posibilidad de que seamos un nosotros. Pero también sé que no podemos seguir por el mismo camino. No puedo ofrecerle sonrisas secretas o provocarla delante de sus compañeros. Ya ni siquiera puedo hacerlo en privado. Necesito ser el adulto y respetar sus deseos. Y su deseo, al menos el que está dispuesta a decir en voz alta, es no volver a verme nunca más en un contexto romántico. Tomo mi lugar al frente del aula y, cuando levanto la vista, allí esta. Con su bolso para portátil colgando del hombro y vestida con unos leggings y un suéter extra grande , Lila parece irresistible. Se supone que va a ser una presentación sobre las practicas, las becas disponibles para estos estudiantes escritores. En cambio, mi cerebro está ocupado con pensamientos sobre una estudiante en particular: la chica exasperantemente perfecta que ni siquiera confía en si misma para sostener mi mirada. No puede evitar fruncir el ceño mientras la veo encontrar un asiento libre. Saca un cuaderno y un bolígrafo, preparándose para la presentación, y nunca hace contacto visual. Ese hecho por sí solo me duele más que todo lo demás. Sin embargo, después de todo lo que compartimos, es como si Lila estuviera lista para borrarme de su memoria. Por mucho que desee que las cosas sean diferentes, estoy empezando a darme cuenta de que tal vez es hora de seguir adelante. Pero entonces su mirada se posa en mí, y soy muy consciente del brillante rubor que pinta sus mejillas. Tengo cuidado de pasar de largo junto a ella, concentrándome en cambio en una chica de cejas pobladas unas filas detrás de ella. –Hola a todos. Algunos de ustedes ya me conocen como su asesor, pero mi nombre es Noah Clark, y estamos aquí hoy para hablar de la cosa más importante del mundo– Miro alrededor de la sala de nuevo, estudiando el conjunto de pijama de Bob Esponja de un estudiante antes de señalar al chico al que pertenecen. –¿Cómo te llamas? – –Elí– –Bien, Eli– digo. –¿Cómo va tu semestre? – –Ocupado– El chico se encoge de hombros. –Ocupado– Asiento. –Claro. Estoy seguro de que ese es el caso de todos ustedes. No soy idiota. Se que la mayoría de ustedes trabajan a tiempo completo, algunos tienen familia y, además, va a clases de tres horas para avanzar en su carrera– Aplaudo. –Eso es mucho para cualquiera. Por eso tengo malas noticias para ti. A partir de ahora, la cosa solo empeora– El silencio recibió mis palabras y me siento en el escritorio detrás de mí, apoyándome contra la superficie de madera. Señalando a la chica detrás de Lila, digo: –¿Has pensado algo en tu tesis? – La mujer parpadea. –Es decir, escribí sobre ello en mi declaración de intenciones cuando solicité mi admisión– –Pero desde entonces. ¿Qué has hecho con ella? – –Bueno…– Mira a su alrededor. –Ha estado muy ocupado– –Ah. Y aquí es donde llegamos a la parte importante. Verán, no celebro esta pequeña reunión de graduados porque me guste ver todas sus caras sonrientes. Lo hago porque necesito que entiendan algo. Solo. Se. Pone. Peor. A partir. De. Aquí. Al igual que la mayoría de los estudios, los estudios de posgrado se van a volver más difíciles con el tiempo, así que esa pequeña idea que tenías para una tesis cuando solicitaste estudiar aquí… Necesitas desarrollarla. Necitas explorarla. Necesitas trabajar en ella siempre que tengas un momento libre porque los momentos libres va a ser muy difíciles de conseguir. Y dos años no es tanto tiempo. Algunos de los estudiantes se miran entre sí y Lila baja la mirada a su cuaderno abierto, sus mejillas aún de un bonito brillante color rosa. > pienso. –Esta semana, los ánimo a todos a que profundicen en sus proyectos de tesis y averigüen realmente que necesitan hacer para tener éxito y seguir el cronograma correcto. Hablen con sus asesores. Aprendan a confiar en ellos. Ellos se preocupan por sus mejores intereses, de verdad– Lila garabatea algo en su cuaderno, pero sigo ignorándola, mirando a otra chica con cabello castaño rojizo y manchas rojas en la cara. Levanta la mano y la señalo. –¿Sí? – ­–¿puedes repasar los puntos más finos de la tesis? – Me vuelvo hacia la pizarra, haciendo lo que me pide mientras señalo las partes más fundamentales del proyecto. Sin embargo, cuando me doy la vuelta. la mano de Lila está en el aire. Se me encoge el corazón, pero la señalo de todos modos. –¿Sí? – –¿El simposio de inglés en el campus cuenta para nuestra presentación final calificada? – –No– digo simplemente, y luego me dirijo a otro lado de la sala. –Ahora ten en cuenta que el departamento ofrece muchas becas y subvenciones para continuar tu aprendizaje. Te imploro que las investigues y discutas tus opciones con tu asesor. Si tienes alguna otra pregunta, también puedes pedirle ayuda a tu asesor. Son tu salvavidas aquí en el campus. Confía en ellos. Levanto las cejas. –¿Alguna otra pregunta? – Cuando la sala se vuelve a quedar en silencio, junto las manos. –Genial, ahora sal y aprovecha el día. Buena suerte en tus exámenes parciales. Buena suerte en esos proyectos de tesis– Regreso sigilosamente a mi escritorio y agarro mi maletín rápidamente, con cuidado de no mirar hacia atrás a los estudiantes que deambulan y arrastran los pies mientras subo las escaleras de nuevo y corro a mi oficina. Si lo hago, estoy seguro de que encontraré la mirada de Lila siguiéndome, todas sus preguntas no formuladas flotando en el aire entre nosotros. Pero hoy no va a ser sobre Lila. No otra vez. Hoy es el primer día del resto de mi vida y estoy decidido a seguir adelante, seguir mi propio consejo y sumergirme en mi trabajo con todo el entusiasmo necesario para finalmente terminar mi manuscrito. Llaman a mi puerta y levanto la vista para encontrar a Lila en el marco abierto, con su mochila colgada perezosamente sobre su hombro. Hoy lleva el pelo recogido en una coleta apretada y su suéter extragrande se ha deslizados por su hombro, exponiendo la delicada piel. –¿Sí? – digo. –¿Cómo puedo ayudarte? – Se muerde el labio inferior, luego entra en mi oficina y cierra la puerta tras ella. –Esperaba que tuvieras unos minutos para hablar conmigo– –¿Sobre qué? – pregunto, intentando de nuevo fingir indiferencia mientras el pulso me late con fuerza en los oídos. No puedo escapar de los recuerdos de frotar su coño contra mi cara, su aroma cálido, femenino y dulce. Traga saliva con dificultad y luego se deja caer en el asiento frente a mi escritorio. –Creo que me irá mejor con un nuevo asesor– –¿perdón? – pregunto, levantando las cejas y fingiendo que no es como un puñetazo directo a la tráquea. Mira hacia la esquina de la habitación y luego se obliga a mirarme a los ojos. –Creo que debería conseguir un nuevo asesor. Acabas de hablar mucho en la reunión sobre cómo debe haber una buena relación entre asesor y asesorado, y como tu asesor es tu salvavidas y…– –¿No crees que yo pueda ser eso para ti? – le apunto con voz fría. Niega con la cabeza. –No es eso. Eras un gran asesor y realmente has mejorado mi trabajo, pero siento que si continuamos por este camino…– –¿No puedes confiar en que sea profesional? – Lo intento de nuevo. –Mira, Noah– –Lila– digo, cruzando las manos sobre el escritorio frente a mí. –No tienes que preocuparte. Lo más importante aquí es tu trabajo. puedes confiar en que respetaré tus límites y seguiré siendo profesional. Pero, si crees que hay otro m*****o del profesorado que se adaptará mejor a tus necesidades, eres bienvenida a cambiar de asesor– –Has sido de ayuda. Solo siento…bueno, apenas me miraste ahí dentro– hace un gesto hacia el pasillo. –No…me gustó. O como me hizo sentir– –Creo que podrías estar leyendo las cosas entre líneas. Dale tiempo, y todo volverá a la normalidad– Ella asiente. –Si, vale, tal vez. Se que sueno voluble y solo quiero…– –Mira, esto es lo que dijiste que querías, Lila. Lo estoy intentando, pero tienes que darme un poco de margen para encontrar mi lugar, ¿de acuerdo? – –Si. Si, lo entiendo– –Genial. ¿Necesitas ayuda con algo más? – –No, creo que estoy bien– Está claro que no lo está. Ninguno de los dos lo está, pero ¿Qué más se puede hacer? –Excelente– Un momento de tensión se apodera del espacio entre nosotros y luego se endereza la mochila sobre el hombro y regresa a la puerta. –De acuerdo, bueno, gracias por hablarlo conmigo– –Cuando quieras. ¿para qué están los asesores? – Desaparece por la puerta, cerrándola afortunadamente tras ella para poder apoyar la cabeza en el escritorio y pensar en todas las maneras en que podría haberme comportado mejor. No sé cómo será normal volver a estar cerca de ella, no cuando mi libido me grita incluso ahora que la persiga, pero sé que necesito seguir adelante… ❈❈❈ Como mi cerebro está tan alterado pensando en Lila, decido que una buena dosis de testosterona a la antigua podría sentarme bien. Es eso, o perder la cabeza por una caso de bolas azules. Uno de mis mejores amigos de la universidad, Brandon, siempre me molestaba por salir con los chicos de su liga de bolos, y yo siempre me negaba rotundamente. Pero a principios de esta semana, le envío un mensaje de texto para averiguar si la oferta sigue en pie. Por supuesto, responde, y así es como me encuentro entrando en una taberna destartalada a las nueve en punto en una noche de trabajo. Brandon dice que su liga viene aquí después de los partidos por cervezas barata y alitas picantes. Es justo el tipo de actividad masculina para mantener la cabeza fría. –¡Hey! Ahí está–. Brandon se pone de pie cuando me ve mirando al otro lado de la barra y me indica que me acerque a su mesa cerca de la barra. –No puedo creer que hayas venido– dice, señalando la silla vacía a su lado. –Chicos, este es Noah– –Hola– Saludo con la mano sin comprometerme. –¿Ganaron esta noche? – Hay gruñidos y algunas palabrotas entre la media docena de hombres, y eso, junto con las seis jarras de cerveza en la mesa, me da toda la respuesta que necesito. –Mejor suerte para la próxima– Brandon se encoge de hombros. –Ignóralos. La liga contra la que competimos esta noche es notoriamente mala, así que pensamos que teníamos está en el bolsillo. Jugamos demasiado rápido y sin control. Esteremos bien la semana que viene– Asiento y observo a la camarera acercarse. –¿Otro vaso de cerveza o quieres pedir algo diferente? – –Si, tráele un vaso– dice Brandon. –Y una ronda de shots para la mesa. Algo fuerte. ¿Patrón? – pregunto, entregándole mi tarjeta de crédito. Ella asiente. –Enseguida– –Gracias, amigo. No tenías que hacer eso– dice Brandon. Me acomodo, sirviéndome un vaso de cerveza y escuchando mientras mi amiga me cuenta las ultimas novedades. Brandon se había casado hacia poco con su novia de la universidad y estaban hablando de intentar tener un bebé pronto. –Mierda, hombre. Eso es enormes. Felicidades– le doy un golpe en la espalda. Me lanzo una sonrisa burlona. –Entonces, ¿Qué pasa, hombre? Te he invitado a salir con nosotros una docena de veces. ¿Por qué ahora? ¿Por qué esta noche? – Esperaba poder evitar esa pregunta. Y pensé que sería capaz. Brandon es divertido, pero no es la persona más perspicaz del mundo. Tomo otro trago de cerveza dándole largas. –Te diste cuenta, ¿eh? – Me lanza una mirada significativa. –No hace falta ser un científico espacial para darse cuenta de que algo pasa, amigo– Me encojo de hombros. –Supongo que no– Nos sirven nuestros shots, y los chicos levantan sus vasos, brindando por la próxima semana, y entonces Brandon me está mirando de nuevo sobre le borde del vaso de su cerveza. –¿Has escrito algo últimamente? – pregunta. –He estado trabajando en algo, si– Niega con la cabeza. –No entiendo como lo haces– –¿Qué? ¿Escribir un libro? – Asiente. Me río, – No es tan difícil como parece– Se encoge de hombros. –Las primeras páginas, tal vez, incluso un capítulo, claro. ¿pero un libro entero? Esta más allá de mí, hombre– Considero su sentimiento. Es gracioso, porque cuando empecé a escribir solía sentirme de la misma manera. Recuerdo el dolor de tener que escribir mi primer trabajo de veinte páginas en la preparatoria. –Solo no te detengas– digo, como si eso lo aclarara todo. Brandon niego con la cabeza. –Si tú lo dices. Hey, gracias de nuevo por cuidar de Josh en esa fiesta– –Por supuesto– Mi cerebro, amablemente, me indica que fue esa fiesta, ese encuentro casual donde conocí a Lila. –Entonces, ¿hay alguien especial en tu vida? – pregunta Brandon. –Tengo que decirte que la vida de casado es increíble, hermano– Me sonríe, y el deseo de darle un puñetazo en la mandíbula surge de la nada. Tomo un largo trago de mi cerveza en su lugar. –Ni un alma– digo Me sonríe. –Quizás pueda ayudarte con eso…–
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD