Intimidad y Shakespeare

2495 Words
LILA –Escucha, Lila. Hablo mucho. Se esto sobre mí. Pero necesito que me prometas una cosa– Pongo los ojos en blanco. –Esto es serio, Lila. ¿Me lo prometes? – –¿Qué estoy prometiendo? – Este hombre tiene una forma de hacerme decir cosas, sentir cosas, admitir cosas que de otra manera no habría admitido. No estoy segura de sí es porque es mayor, más sabio y mucho más astuto en este tipo de discusiones, o si es solo porque estar cerca de él parecer reducir físicamente mis inhibiciones. Es como un trago de tequila andante. –Necesito que me prometas que, si ocurre algo físico entre nosotros, será muy consensuado y muy positivo en cuanto al sexo. Necesito que entiendas que te adoraré y haré que te corras tantas jodidas veces– Enuncia esas palabras tan clara y lentamente, que las siento con cada latido de mi corazón, con cada pulso de calor entre mis piernas. Ajeno a mi corazón latiendo con fuerza, Noah continúa. –Pero también necesito que sepas que si hago o digo algo que no te guste, todo lo que tienes que hacer es decirlo y todo se detendrá. Solo di la palabra Lila. Úsala y prometo dejarte en paz– –¿Dejarme en paz, como dejar de ser mi mentor, dejar de ayudarme en el programa? – Su rostro esta serio y niega con la cabeza sin siquiera considerarlo. –Nunca dejaré de asesorarte, mientras tu lo desees. Ceder a nuestra atracción, o no, nunca será una condición para mi ayuda. quiero que tengas éxito, y no tiene nada que ver con cuanto te desee en mi cama. ¿Entiendes eso? – siento que asiento con la cabeza. Se lo que está diciendo. A pesar de la agresividad con la que Noah expresa sus sentimientos sobre nosotros, sé que nunca traicionaría mis deseos. –De acuerdo– murmuro. Me considera durante un largo momento, sin que ninguno de los dos parpadee. –¿Por qué te acercaste a mi esa noche en la fiesta, Lila? ¿Me encontraste atractivo? – ¿Habla en serio? Por supuesto que lo encuentro atractivo. En realidad, atractivo es una palabra demasiado débil. Lo encuentro hipnótico. Adictivo. Encantador. Imposible. –No digo que lo quiera, pero si quiero que algo suceda…– Me trago los nervios y respiro hondo mientras la boca de Noah se curva en una sonrisa que dice. “Algo como descubrir cuantas veces seguidas puedo hacer que te corras usando mi boca, mis manos y mis…” Levanto mi mano. –Si. Eso… ¿Cómo funcionaria? ¿No es como si estuviera prohibido? – Dios, ¿Por qué la palabra “prohibido” me hace sentir aún más acalorada? La mirada de Noah se desvía a la distancia por un momento, como si estuviera perdido en sus pensamientos. –Las reglas de la universidad sobre esto no están escritas en el manual de empleado– Dios mío, ¿de verdad lo había comprobado? ¿Por qué ese pensamiento hace que mis mejillas se sonrojen? –Las relaciones estudiante/profesor son lo único que se aborda– añade con tono serio. –¿Y? – –Y si yo fuera un profesor que te persiguiera de esta manera, perdería mi trabajo– –Oh– –Si– –Pero no eres profesor– –No lo soy. Pero aún así…La posibilidad está ahí, lo que hace que esto sea peligroso– –Entonces, ¿Por qué estamos hablando de esto, Noah? Ambos sabemos que nada puede pasar entre nosotros– Excepto que me siento más confundida que nunca. –¿Incluso si lo quisieras? – Dios, ¿Qué quiero? Su oscura mirada esmeralda vuelve a la mía, ardiendo tan brillante y ardiente que la siento en lo más profundo de mí. –Parece que rara vez consigo lo que quiero estos días– –Podríamos cambiar eso– Tomo otro sorbo de vino y lo miro. Es tan condenadamente atractivo. Tan masculino e intenso. ¿Y si simplemente dejamos de luchar contra estar atracción? ¿Y si decido relajarme un poco, traspasar los límites, decir “al diablo con las reglas”? No estoy segura de sí es el vino o la idea de tantear el terreno me atrae cada vez más. Dejo el vino y me acerco a Noah en el sofá. Lo miro a los ojos, que de repente se han vuelto serios. Dios, ¿Cómo lo hace? Este hombre tiene el poder de derretirme las entrañas con una sola mirada ardiente. He catalogado repetidamente todas las razones por las que esto no puede suceder. ¿pero ahora mismo? ninguna de ellas parece importar. Quiero sus labios sobre los míos. Sabiendo que tengo que ser yo quien le muestre lo que quiero, reúno mi coraje y me inclino más cerca. El calor se extiende por mi cuerpo mientras los ojos oscuros y lujuriosos de Noah catalogan mis movimientos. Acercándome a él, toco con las yemas de los dedos la barba incipiente de su mandíbula. Sus ojos se cierran mientras mis dedos exploran. No se mueve, no habla, ni siquiera respira, mientras me acerco. Es casi como si no estuviera seguro de que realmente fuera a seguir adelante con esto. Como que, si se mueve, el hechizo se romperá. Mientras me acerco aún más a él en el sofá, sus ojos se vuelven a abrir. –Noah– murmuro. Sus ojos examinan los míos como si estuviera buscando la respuesta a una pregunta, y una vez que está seguro de que puede tocarme, Noah extiende una mano y ahueca mi mejilla, acercándome hasta que nuestros labios casi se tocan. Cierro los ojos y dejo escapar un pequeño gemido cuando agarra mi cabello en un puño. Su boca se cierra sobre la mía. No fue el beso lento y cauteloso de nuestra primera vez. Es hambriento y apasionado, como si no hubiera pensado en nada mas todos los días desde nuestro primer beso. Chupa mi lengua, enreda mi cabello en su puño y hace el gemido más fantástico. Sin romper nuestro beso, paso mi pierna sobre la suya para quedar a horcajadas sobre él. Mientras su lengua se desliza sensualmente con la mía, sus manos se deslizan por mi espalda, dejando mi piel hormigueando en todo lo que ha tocado. Nuestra nueva posición hace imposible ignorar su erección vestida de mezclilla, que ahora se mueve inquieta entre mis piernas. –Mierda– gimo. Tomando mi trasero con sus palmas, Noah deja escapar un gemido entrecortado. –Eres tan jodidamente perfecta– Su boca juguetea con el costado de mi cuello, mi mandíbula, dejando dulces y pequeños besos. –No deberíamos– susurro. –Lo sé, pero esto se siente demasiado bien– me acerco más a su erección de modo que me empujo en el centro, y lanzo un grito de placer impotente. –Tu también lo sientes. Se que lo sientes– Gruñe. –Dime, Lila– Tiene razón, tanta razón. Mi corazón. Mi corazón late con fuerza en mi garganta mientras mi lengua se desliza en mi boca, instintivamente pongo mis manos sobre su pecho y agarro su camisa, acercándome más a él para que nuestros cuerpos se presionen aún más. Mi mente está totalmente en blanco, todo esta dominando por lo mucho que ansío su toque. Desliza una mano debajo de mi camisa e inhalo con fuerza cuando su mano toca mi piel desnuda. Me duelen los pechos mientras mis pezones se endurecen, anticipando su toque. La mano de Noah se desliza hacia arriba para ahuecar mi pecho mientras su lengua continúa moviéndose expertamente conta la mía. Estoy tan mojada, tan increíblemente excitada, que comienzo a mecerme contra él, imaginando lo bien que se sentiría repetir todo este escenario sin ropa, montarlo y sentirlo dentro de mí. Porque Noah puede ser mi asesor académico y este escenario es definitivamente tabú, pero, Dios mío, tiene una polla enorme. Incapaz de detenerme, empujo mis caderas más rápido, meciéndome con más fuerza contra él. –Tan jodidamente sexy. ¿puedes correrte así? – Por un momento, pienso que puedo correrme solo por frotarme contra él y su obscena erección palpitando debajo de mí. Suelto un gemido de placer y niego con la cabeza. Noah se mueve, levantándome en sus brazos y me coloca boca arriba en su sofá. Lamento su perdida, pero luego sonrió cuando veo que tiene algo mucho mejor en mente. Bajándose encima de mí. Dejo escapar un suspiro de satisfacción cuando el peso del cuerpo de Noah se mueve sobre el mío. Todos esos músculos duros flotando sobre mí; me siento segura, querida. –No tienes idea de cuanto te deseo– dice, moviendo sus caderas hacia adelante experimentalmente para que pueda sentir su dura cresta. Reprimo una risita. –Me doy una idea– Separo mis muslos, lo invito a acercarse, y Noah baja su boca a la mía una vez más, meciéndose en pequeñas embestidas dentro de mi mientras seguimos besándonos. –¿Quiero hacerte correr, Lila– La forma en que se mueve su cuerpo, los poderosos músculos de su espalda, la atención que presta a los detalles más pequeños, como saborear el punto donde mi pulso late con fuerza en mi cuello, todas sesta cosas me dicen que será un amante increíble. Y, Dios mío, cuanto anhelo descubrirlo. Descubrir todas las formas secretas en que puede darle placer en mi cuerpo. –Necesito tocarte– gime, un sonido que suena mucho a frustración. –Dime que está bien, dime que tu también quieres esto- Asiento, con los ojos fijos en los suyos, y observo como sus grandes manos se mueven hacia el botón de mis jeans. Observo con atónita fascinación como tira de mis jeans hasta mis rodillas, bajando también mis bragas. Noah se arrodilla en el sofá entre mis pierna, sus ojos acariciándome por todas partes. –Mierda, eres tan sexy– Me acaricia cuidadosamente con su pulgar, presionando contra mi clítoris hinchado. Dejo escapar un gemido estremecedor. –Necesito hacer que ese coñito sexy se corra– Apenas había emitido un sonido de aprobación cuando Noah baja sus labios a la carne cálida e hinchada entre mis piernas y me da un beso lento que me roba todo el oxígeno de los pulmones. Pronto, Noah me está comiendo como si fuera su última comida, su boca caliente sobre mí, lamiendo y chupando como si su vida dependiera de ello, mientras su barba incipiente me quema los muslos. –¿Puedo follarte con mis dedos, Lila? – pregunta con susurro suave y áspero. –S-si– logro decir con un sollozo roto. Dos dedos gruesos dedos se clavan en mí y mi boca se abre en un gemido silencioso mientras observaba su musculoso antebrazo con su sexy tinta flexionarse mientras se adentra en mí. Dios mío… –Tan dulce y tentadora– me da otra lamida lenta. –Mi carne se eriza al oír tu nombre– otro beso húmedo. –Me vuelves loco de deseo– me susurra palabras sucias cada vez que sale para tomar aire. Mientras sus dedos entran y salen, mi cuerpo emite sonidos húmedos de succión. El placer es casi abrumador, y tan desesperada como estoy por tenerlo dentro de mí. Es la forma en que el hombre cita al maldito Shakespeare mientras tenemos intimidad lo que fue mi perdición. Su boca baja a mi clítoris una vez más mientras sus dedos continúan persuadiéndome y pronto, el orgasmo que se había estado gestando llega como un rayo. Agarro su cabeza, empujando mis dedos en su cabello, sosteniendo su boca contra mi centro. Noah esta fusionado firmemente, su lengua haciendo el baile más delicioso sobre mi carne hinchada hasta que grito y me sacudo conta el, extrayendo hasta la última gota de placer. Ha pasado tanto tiempo, y lo he deseado desde el primer momento en que lo vi; estoy impotente. Me corro en una oleada poderosa, apretando sus dedos y jadeando su nombre. Los ojos de Noah se abren y se alzan a los míos, mientras su lengua continúa extrayendo lentamente cada escalofrió de mi cuerpo. Se pone de rodillas, sin dejar de mirarme. Sus jeans ajustados y sus ojos brillantes, sus hombros hermosamente poderosos, todos tensos…Es la cosa más sexy y masculina que jamás había visto. Su mano permanece en mi cadera desnuda, su pulgar trazando pequeños círculos sobre mi piel. Dios mío… Quiero abalanzarme sobre él, quiero montarlo como un toro en el rodeo, quiero sentir esos poderosos músculos bajo mis dedos, pero entonces mi cerebro vuelve a funcionar, sumergiéndome en la indeseable realidad de nuestra situación. –Espera– susurro. Su mano se desliza de mi piel y me observa, con los labios entreabiertos, ambos respirando con dificultad. –¿Demasiado rápido? – –Demasiado. No puedo…– Se levanta del sofá y no me pierdo la forma discreta en que ajusta la enorme erección en sus pantalones. Una punzada de arrepentimiento momentáneo me recorre de nuevo. –Lila– Su voz es entrecortada y sigue respirando con dificultad. Me obligo a mirarlo a los ojos. Parece tan sorprendido como yo. –Lo siento, es solo que…– No es que no quiera, pero sé que no puedo involucrarme con el. No es inteligente. Y siempre voy a lo seguro, siempre hago lo correcto. –Lila– dice de nuevo, recomponiéndose. –Si realmente no quieres esto, pararé. Todo parara. Pero tienes que decirme honestamente que no me quieres– Todavía estoy recuperando el aliento y me siento dividida en dos direcciones diferentes. El me observa atentamente, esperando mi decisión. Me levanto y agarro mis zapatos. –No quiero esto– Es mentira , una gran mentira y descarada de que Noah vea directamente, salgo de su casa tan rápido como puedo, sin mirar atrás. Siento lágrimas brotar de mis ojos y las seco bruscamente. ¿Qué está mal conmigo? Por supuesto que lo quiero, pero estoy aquí para tener éxito en la escuela, no para acostarme con mi asesor. ¿Qué pensaría Kyle si me expulsaran de la escuela por acostarme con un m*****o del profesorado? ¿Qué dirían mis padres? Dirían que habían tenido razón todo el tiempo, que ser escritora no es practico, que es demasiado difícil y que no lo deseaba suficiente. Que debería conseguir un trabajo promedio como ellos y aceptar una vida mediocre. Bueno, yo quiero algo más. Es lo que he estado tratando de demostrar desde que me mudé de su casa y decidí perseguir mi sueño, aunque no fuera fácil y hubiera tantas incertidumbres. ¿Y qué pensaría Kyle si no termino esta carrera? ¿Perseguir tus sueños hasta que un chico guapo aparece y luego lo tiras todo por la borda? No. De ninguna manera. No importa cuánto desee a Noah, he trabajado demasiado para ser un modelo a seguir y demostrar que puedo lograr cualquier cosa que me proponga
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