LILA
Se podia cortar la tensión entre nosotros con un cuchillo. Estoy hecha un manojo de nervios cuando entre a la cafetería para encontrarme con Noah, pero no tengo por que preocuparme. Se sumergió directamente en sus notas sobre mis poemas y fue muy profesional.
Nos ponemos manos a la obra con mi tarea para el Dra. Chan, y me siento mejor y con más confianza en mi obra. No puedo evitar pensar que tal vez está tratando de compensar la reunión desperdiciada que tuvimos en la que no logramos hacer nada.
Aún así, sé que ambos estamos conscientes del elefante en la habitación. Noah, me había enviado un mensaje de texto diciendo que se sentía “jodidamente atraído” por mi y no estamos hablando de eso. Nunca nos reunimos para hablarlo, principalmente porque tenía demasiado miedo, y mi nuevo plan es fingir que nunca había sucedido. Con lo que convenientemente, Noah parece estar de acuerdo.
–¿Alguna pregunta sobre el trabajo que Geller asignó esta semana? – pregunta.
De alguna manera me gusta que haya memorizado mi horario y que esté teniendo interés personal en mi desempeño.
Niego con la cabeza. –En realidad, ni siquiera lo he empezado todavía. Pienso en ponerme a trabajar esta noche–
Asiente. –Genial. Parece frío, pero en realidad es un buen tipo. Sin embargo, es muy particular con el recuento de las palabras, así que presta atención a eso. y avísame si tienes preguntas–
Es agradable, en realidad, hablar sobre escritura con el. Me sorprendió descubrir que, a pesar de la boca sucia de Noah y su tendencia a distraerse durante nuestras reuniones, es perspicaz y tiene muchas notas útiles sobre mi trabajo. Este debe ser el Noah con el que trabajaron otros estudiantes: el asesor genial e inteligente que es un apasionado de la escritura.
Al terminar nuestra reunión y salir de la cafetería, Noah señala calle abajo.
–¿Quiere comer algo? –
Hago una pausa, desconcertada por la pregunta. Había sido tan profesional toda la mañana, así que ¿Qué intenta hacer? Si bien no hay una regla que prohíba a los estudiantes y asesores salir a almorzar juntos, todavía siento que podría estar yendo demasiado lejos.
–Vamos, Lila. Veo que las cosas estan cambiando. No hay ningún motivo. Solo tengo hambre, y por lo fuerte que rugía tu estómago durante nuestra reunión, asumo que tu también–
No puedo evitar reírme y ponerme las manos en el estómago. –Esperaba que no hubieras oído eso–
–Fue muy molesto- me dirige esa sonrisa burlona y me tiemblan las rodillas. Eso no fue lo único que nos distraía durante nuestra reunión, Noah viste de manera informal con una camisa azul abotonada y jeans oscuros, ambos parecen estar hechos a medida para mostrar su impresionante cuerpo. Su cabello oscuro como siempre, es la mezcla perfecta de peinado y desordenado. Se pasa un amano por el en este momento, como si supiera lo que estoy pensando. Mierda. ¿Por qué siento que me quedo sin aliento cada vez que hace eso? trago saliva secamente.
-Supongo que si necesito comer– Me encojo de hombros, tratando de sonar informal a pesar de mis pensamientos. , me digo a mi misma. Y tiene razón, me muero de hambre.
–Genial. Si te gusta el sushi, hay un buen lugar que está a poca distancia– dice.
Asiento y Noah me guía.
Es un día de otoño perfecto. Las hojas son una colorida gama de naranjas, rojos y amarillos, el sol brillaba y hay una brisa fresca. Muchas de las tiendas locales ya han colocado calabazas y decoraciones de Halloween en anticipación a la festividad, aunque es demasiado pronto. Aún así, me encanta esta época del año. Es el clima perfecto para acurrucarme en casa con un libro. O con un chico atractivo. Excepto que no es Noah. Definitivamente no es Noah.
Mientras caminamos por la calle, puedo sentir la misma tensión de antes. Se que necesito decir algo. No puedo sentarme durante todo un almuerzo sin al menos reconocer lo que había enviado por mensaje de texto. Siento el estómago lleno de plomo y mis manos empiezan a temblar tanto que las meto en los bolsillos. Es ahora o nunca. Me detengo a medio paso. –Necesito decir algo–
Se gira hacia mí con una mirada divertida, la misma mirada que me había dado en la fiesta cuando nos conocimos, y las palabras simplemente salieron de mi boca.
–Mira, sobre lo que me enviaste el otro día, lo siento, no es que no seas atractivo. Lo eres– siento que mi cara se pone roja y espero no estar sonrojada. –Eres el hombre más guapo que he visto. Además, eres inteligente, perspicaz, escritor…– Respiro hondo. –Pero incluso si pudiera superar que seas mi asesor, me acabas de pillar en un mal momento. Después de la relación y todo eso. He renunciado a los hombres. Al menos por el momento–
Sin mencionar que tengo un hijo de siete años del que nunca te he hablado… >> pero eso solo lo digo en mi mente. Siento como si tuviera el estómago en la garganta y las palabras casi me ahogaran. Esa tiene que ser la razón por la que aún no he mencionado a Kyle. ¿No?
Sigue mirándome con la misma expresión, luego se encoje de hombros. –Por mi está bien. Seremos amigos–
Siento que el alivio me invade, antes de que añada: –Con o sin beneficios. Tú decides–
Justo cuando pensaba que estaba consiguiendo convencerlo, pongo las manos en las caderas. –Sin beneficios–
–Hmm– El sonido es tan profundo y sexy viniendo de él. –Entonces, supongo que no ayuda que quiero follarte– dice, fingiendo seriedad.
–Platónicamente, por supuesto–
Mis partes femeninas se ponen firmes al oír la palabra “follar” salir de sus labios carnosos y muy besables, pero me obligo a mantener la concentración.
–No hay suerte. Amigos. Eso es todo–
No dice nada durante un minuto, pero sus ojos recorren mi cuerpo y siento que me sonrojo. De repente, me doy cuenta de cómo mi suéter se pega a mis pechos y de lo ajustados que me quedan los jeans. Mis pezones se aprietan contra mi sujetador mientras un escalofrió recorre mis piernas. Intento quedarme lo más quieta posible, esperando que Noah no note mi reacción. Cuando vuelve a mirarme a los ojos, él sonríe con suficiencia como si supiera exactamente lo que estoy pensando.
–Bien– Se encoge de hombros. –Me costará más trabajo del que pensaba, pero te conquistaré. Si no, Brody quiere un pedazo de este buen trasero, así que siempre queda eso–
Suelto una carcajada, incapaz de contenerme.
–Bueno, espero que sean muy felices juntos–
–No es que no esté disfrutando de tener esta conversación en medio de la calle, pero tengo bastante hambre. ¿Podemos comer ahora? – Noah señala el restaurante.
Bien, no logramos exactamente lo que esperaba, pero al menos había dejado claro mi punto. Por mucho que Noah se burle de mí, se cuál es mi postura al respecto. A pesar de nuestra atracción, a pesar de nuestra química, a pesar de ese beso, tenemos que seguir siendo amigos.
Noah me lleva unas cuantas cuadras abajo hasta un restaurante de sushi que se jacta de tener un especial de almuerzo con todo lo que puedes comer. Mientras miramos el menú, mi estómago emite otro fuerte gruñido. Ambos empezamos a reírnos a carcajadas.
–Por suerte, este es un buffet libre porque parece que no has comido en meses–
Le sonrió con picardía por encima del menú.
–¿Te importaría hacer esto interesante? –
Levanta una ceja y se inclina hacia adelante. –Estoy escuchando–
–Apuesto a que puedo comer más sushi que tu–
Se ríe. –De ninguna manera, eres pequeña. Pero si quieres hacer esa apuesta la acepto–
Es un poco ridículo, Noah me lleva más de 30 centímetro de altura y pesa incontables libras. Pero lo que me falta en tamaño, lo compenso con gusto. No voy a contenerme.
Después de hacer nuestros extravagantes pedidos de cuatro panecillos cada uno y entregar nuestros menús al camarero, me vuelvo hacia Noah.
–Entonces, ¿Qué te llevó a escribir? –
–Directo al grano. Aprecio eso en una mujer– vuelve a mostrar esa sonrisa burlona que me deja caer las bragas y cruzo las piernas debajo de la mesa, esperando que no notara la reacción que me provoca ahí abajo.
Toma un sorbo de agua y se encoge de hombros. –Siempre me ha gustado, desde que era niño. Creo que era más fácil expresarme de esa manera que decirlo en voz alta. Y cuando llegué a la universidad y no tenía ni idea de que quería especializarme, simplemente caí en ello. Estudie literatura inglesa en la licenciatura y luego complete mi maestría aquí en Vanderburg hace un par de años en escritura creativa–
–Eso es genial. Pero en serio… ¿Tu? ¿Tienes problemas para expresarte? – sonrió.
Se ríe. –Es difícil de imaginar, ¿verdad? Pero era un niño tímido. Obviamente, lo superé– se pasa un mano por el pelo oscuro.
–Después de graduarme, recibí una oferta de trabajo y me quedé para ayudar en el departamento. Pensé que sería temporal mientras terminaba mi manuscrito. Llevo aquí dos años–
–Vaya. ¿Pero parece que te gusta? –
No puedo detectar ninguna amargura en su voz, pero sé que en el fondo todos los escritores tienen la fantasía secreta de vender su primer novela por millones y recibir elogios internacionales.
Independientemente de lo que pase con su escritura, me parece admirable que se haya quedado aquí, entrenando a estudiantes de escritura para que tengan éxito en algo que a el mismo le apasiona tanto.
Asiente. –Si, de hecho, me apasiona. Pero una parte de mi le encantaría empezar de nuevo en algún lugar. Hacer algo aventurero como mudarme a Nueva York y dedicarme a mi carrera de escritor a tiempo completo–
–Oh– No estoy segura de que decir. Mi vida y el termino aventurero no encajan.
–¿Y tú¡?¿Por qué poesía? – pregunta.
Pienso por un momento. se la respuesta, pero no estoy lista para admitirlo todo ante Noah.
Siempre me ha gustado leer, pero creo que tener un bebé tan joven me impulsó más a mi afición; es algo divertido que todavía puedo hacer; es fácil sostener un bebé en un brazo y un libro en el otro.
Y luego mi escritura es una extensión natural a partir de ahí. Necesito una forma de expresarme, y como no estoy saliendo con la gente popular, ni siquiera socializando mucho, vuelco todos mis pensamientos y sentimientos en el papel. Solo tengo tiempo para textos cortos, y la poesía me sale de forma natural.
–Supongo que es más o menos lo mismo. No soy muy articulada, pero cuando escribo, la emoción simplemente fluye fuera de mí. Puedo apartar todo lo demás de mi cerebro, todo el ruido, todas las preocupaciones y el estrés, y simplemente estar en el momento con mis palabras. Me encanta esa sensación– Siento que me pongo roja y bajo la mirada hacia mis manos. –No sé, suena tonto cuando lo digo en voz alta–
–No, no lo es. De hecho, se exactamente a que te refieres– levanto la vista y nos miramos por un momento antes de que nos interrumpa el camarero que nos sirve el sushi en relucientes platos de porcelana blanca.
–Que gane el mejor– Noah y yo tocamos nuestras dos primeras piezas de sushi en una tostada simulada y empezamos a atiborrarnos.
Mastico y trago mi primer bocado. –Esto está muy bueno, prueba la anguila– señalo mi plato, instándolo a que tome un trozo.
Noah niega con la cabeza. –Si voy a ganar, necesito concentrarme en lo que hay en mi plato. Buen intento, sin embargo–
Pongo los ojos en blanco.
Normalmente me siento incomoda saliendo a comer con alguien por primera vez, pero esto es sorprendentemente cómodo.
–Entonces– dice, tragando un bocado de atún picante. –Ya que has renunciado a los hombres, ¿deberíamos elegirte una mujer?
Resoplo y dejo mis palillos. –¿Por qué no me ayudas a elegir a alguien? –
El restaurante es popular y está completamente lleno para el especial del almuerzo. Noah se lleva una mano a la barbilla como si estuviera pensando cuidadosamente. Debería haber estado mirando a mi alrededor también, pero me encuentro incapaz de apartar la vista de él. Sus labios carnosos se curvan en una leve sonrisa, resaltando sus pómulos ya prominentes. Su fuerte mandíbula está salpicada de bello facial desaliñando, lo que le da un aspecto rudo sin esfuerzo. Cuando se vuelve hacia mí con esos ojos verdes que te dejan sin aliento, tengo que contenerme para no soltar un pequeño grito ahogado. Rápidamente aparto la mirada, esperando que no se haya dado cuenta de que lo estoy mirando.
–¿Qué tal ella? – pregunta Noah.
Sus rodillas rozan las mías por debajo de la mesa. Pero en lugar de alejarme como esperaba que hiciera alguno de nosotros, no puedo encontrar la voluntad para alejarme. El corazón me da un vuelco y el pulso comienza a acelerarse. Me siento deliciosamente culpable por estar sentada aquí con él, discutiendo todas las razones por las que no podemos estar juntos, por estar eligiendo activamente a alguien más apropiado para mí, y, sin embargo, deseándolo en este momento. Dios, es prácticamente poético.
Respiro hondo para calmarme y luego miro a quien señala. Es una morena pequeña y curvilínea, más o menos de mi edad.
–Demasiado bajita– digo automáticamente. Noah se ríe.
–Degolladora, me gusta. ¿pero qué hay de ella? –
Estiro el cuello para ver la mujer a la que señala con uno de sus palillos.
Frunzo los labios. –Su cabello es demasiado rubio. Parece falsa–
Noah emite un sonido bajo en voz baja. –No me di cuenta de que serías tan difícil de complacer–
–Solo quiero lo mejor–
Sonrió.
–Entonces, ¿Quién aquí es lo suficientemente bueno para ti? –
Miro a mi alrededor, observando a la multitud, sopesando mis opciones. Señalo a una morena de piernas largas y cabello rizado. –Es linda– digo, y sigo mirando por un momento. –pero un poco demasiado alta–
–Bueno, supongo que necesitarías el estándar de oro del coño si realmente fueras a considerar el buceo de coño–
Casi me atraganto con el sorbo de agua que estoy tomando, y luego me parto de risa. –¡Noah! – lo reprendo.
–No me hables con ese tono de voz. Sabes que tengo razón–
Pongo los ojos en blanco y me meto otro trozo de sushi en la boca. Aunque no me dejaré enamorar de él, me estoy dando cuenta de que Noah realmente lo es todo. Es inteligente, dulce, divertido y el hombre más sexy con el que he salido. La combinación es enloquecedora.
Abandonando su búsqueda de mi nueva novia, Noah coge su sus palillos y se los lleva a los labios carnosos y se lleva un trozo de salmón ahumado pillándome, mirándolo fijamente.
Maldita asea.
Su boca se tuerce divertida. –Sientes cosas por mí, admítelo–
Entrecierro los ojos. –Lo único que me haces sentir es enojo. También, sexualmente frustrada. Pero sobre todo enojo–
Se ríe y se mete el bocado en la boca. –Claro, Lila. Sigue diciéndote eso–
Levanto los palillos y, cuando bajo la vista, me doy cuenta de que he terminado todo mi pedido.
–¿Estás renunciando al concurso de comer sushi? – hago un gesto hacia su plato que todavía está casi medio lleno. Miro de su plato al mío en shock.
–¿En serio comiste más que yo? –
–Nunca me subestimes– Es mi turno de sonreírle con suficiencia.
–Estás llena de sorpresas, Lila. Eso es lo que más me gusta de ti–
Al salir del restaurante, siento que me quitan un gran peso de encima. Salir con Noah se siente totalmente natural. Tal vez podríamos ser amigos después de todo y haré todo lo posible por no concentrarme en el hecho de que solo una mirada suya puede mojarme.