LILA
¿Recuerdan cuánto me agradaban Emily y Brody? Me retracto.
No puedo creer que secuestraran mi reunión con Noah. No solo no hicimos nada remotamente útil, sino que prácticamente dijeron todas las cosas que no quería que dijeran. Al menos guardaron silencio sobre Kyle. Todavía no estoy lista para que Noah lo sepa, y no estoy segura de por qué, pero me siento extrañamente a la defensiva con él, con nuestra situación. Supongo que es la mamá osa que hay en mí.
Acostada en mi cama, sintiendo una mezcla de arrepentimiento y ansiedad, deseo que las cosas puedan volver a ser como antes de conocer a Noah, y todo se ha vuelto complicado. Pero incluso mientras tengo el pensamiento, sé que no es realmente como me siento.
–Hey, Lila, ¿puedo usar un poco de tu harina? – grita Emily desde el final del pasillo, interrumpiendo mis pensamientos.
–Claro, lo que sea– grito de vuelta, incapaz de evitar el tono cortante de mi voz.
–¿Qué pasa con esa actitud? – Brody se para en mi puerta, con la mano en la cadera. Tiene el cabello decolorado y gelificado hacia atrás, y lleva los jeans más ajustados que jamás he visto en un hombre.
–Solo estoy ocupada con esto– murmuro, señalando mi portátil. Todavía no los he perdonado, y me está costando mucho ocultarlo. En este momento, sin embargo, me arrepiento mucho de haberles dicho que vinieran cuando quisieran.
Un vistazo rápido a la sala de estar confirmo que Kyle sigue haciendo su tarea en la mesa de centro.
–¿Sabes que ayudaría? – Brody sonríe, ignorando por completo el hecho de que claramente estoy tratando de trabajar. Se inclina para susurrar cerca de mi oído. –Si tuvieras sexo–
–Estoy de acuerdo– dice Emily, ahora más cerca. Los ignoro y sigo escribiendo.
–Has estado muy nerviosa últimamente. ¿Estás cachonda? – Brody se sienta en la mesa del comedor a mi lado. Su pregunta es casi ridícula, considerando el hecho de que apenas puedo mantener las manos quietas cada vez que veo a Noah.
–¿Puedo hacer mi trabajo? – pregunto, claramente frustrada. Lo último que necesito es que Kyle escuche algo de esto. –Además, hay orejitas cerca–
Miro significativamente hacia la sala. Brody se puso de pie, levantando las manos en señal de rendición fingida, y se va, con Emily a cuestas.
No es una mentira del todo; necesito trabajar. He aceptado un trabajo de medio tiempo para pagar las facturas, haciendo marketing digital y escribiendo textos para una organización sin fines de lucro especializada en la promoción literaria. Es una organización increíble y estoy emocionada de ser parte de ella, pero me esta costando concentrarme sin que pensamientos sobre Noah me ronden la cabeza.
Meto la mano en mi bolso y reviso mi teléfono. No hay mensajes. Mi ansiedad y mi mal humor no se deben solo a lo que había pasado con Noah en nuestra reunión. Por mucho que odie admitirlo, me molesta no haber tenido noticias suyas. Me siento patética, sentada esperando a que un hombre me envié un mensaje, pero no puedo parar. Él tiene mi número, así que ¿Cuál es el problema? Ni siquiera querías que tuviera mi número en primer lugar>>, me recuerdo a mí misma. Es cierto, pero no significa que una pequeña parte de mí no espera que me envié un mensaje, ahora que lo había hecho. Siento que me estoy molestando con mi supuestos amigos por ponerme en esta posición.
Respiro hondo e intento relajarme. No va a ayudar en nada estar enojada con ellos, especialmente cuando creen que están siendo útiles. Además, necesito dejar de preocuparme por lo que Noah piense. A pesar de decirme esto, busco en mi bolso por reflejo una vez más para revisar mi teléfono, mis dedos rozaron una hoja de papel doblada. La saco, sin estar segura de que es, y la desdoblo.
Brevemente me pregunto si será de Kyle. Hubo una época, poco después de que aprendiera a escribir, en que Kyle me dejaba notas dulces y alentadoras en mi bolsa, tal como la que ocasionalmente dejaba dentro de su lonchera.
Pero este garabato ordenado no es la letra de Kyle.
Rosas carmesí.
Cielos azules.
La belleza de la naturaleza no se compara contigo.
¿Sabes cómo me afecta?
No creo que lo sepas. Si tuviera la oportunidad, creo que podría amarte.
Mi corazón da un pequeño salto al mirar las palabras. Nunca me habían regalado un poema como este, hay un sentimiento genuino en estas palabras. Quién lo escribió es dulce y cariñoso, y aunque no tenga ni idea de quién es, me hace sentir cálida y feliz por dentro.
Como madre soltera, rara vez me siento especial o deseada de esta manera, y quienquiera que haya escrito esta nota definitivamente me hace sonreír un poco.
Me pregunto de quién podría ser. Hay un chico en mi clase que no deja de sonreírme, pero no había estado cerca de mi bolso. Al principio, pienso que fue Brody, solo tratando de animarme, pero el jura que no fue él y, además es demasiado romántico para ser de un amigo. La parte sensiblera de mi cerebro se pregunta por un breve instante si pudo haber sido Noah, pero probablemente es el más fácil de descartar. Este poema es pura emoción. Y ¿Noah? Él es puro sexo. No hay forma de que este tan interesado en mí. Además, dudo mucho que se arriesgue y escriba algo así; podría perder su trabajo en la universidad por involucrarse con una estudiante.
Aún así, es agradable saber que alguien está interesado. Guardo el poema en mi bolso, todavía sonriendo. Al menos una cosa buena había sucedido esta semana.
Durante las siguientes dos horas, me obligo a concentrarme en el trabajo y de hecho logro hacer algunas cosas. Cuando termino, saco mi teléfono para mirar la hora y veo un mensaje de texto de Noah. Mi estómago da varias vueltas y mi visión se vuelve borrosa. Quiero tirar el teléfono al otro lado de la habitación y al mismo tiempo puedo esperar a abrir el mensaje.
Noah: Hey, ¿podemos hablar?
Si, pienso, exhalando un suspiro de alivio, estoy más que lista para seguir adelante con esto. Recibo otro mensaje.
Noah: Necesito aclarar las cosas.
Yo: Estoy de acuerdo
Comienzo a escribir en respuesta. Solo puedo asumir que está dispuesto a disculparse por cómo fue nuestra última reunión. Antes de que pueda presionar enviar, mi teléfono se ilumina de nuevo con un nuevo mensaje.
Noah: Me siento jodidamente atraído por ti.
Siento como si me hubieran arrancado el corazón del pecho. No puedo decir si estoy enojada, excitada o alguna extraña e interesante combinación de ambas. Me obligo a no perderme en mi deseo por Noah, lo cual se está volviendo cada vez mas difícil. No estoy en la escuela para empezar una aventura con mi asesor; estoy allí para concentrarme en escribir. Quiero decirle que se pierda, pero en lugar de eso, me quedo mirando mi teléfono, incapaz de encontrar una respuesta. Maldita sea Lila.
Como si pudiera leer mis pensamientos. Noah vuelve a enviar un mensaje de texto.
Noah: ¿Qué es lo peor que podría pasar?
Me muerdo el labio y miro fijamente mi teléfono, como si la respuesta perfecta se escribiera solo si miro la pantalla el tiempo suficiente. Por supuesto que quiero. No quiero nada más que correr a su casa, desnudarlo y besar cada centímetro de su duro cuerpo tatuado. Mi corazón se acelera en el pensamiento y se me seca la boca. No. Esto no es parte de mi plan. Mi plan es demostrar que una madre soltera que se embarazo en la escuela secundaria aún puede tener éxito. Toda esta situación con Noah ya me había distraído mucho más de lo que quiero. Después de unos segundos, simplemente digo:
Lila: No puedo ahora mismo
Su respuesta es inmediata.
Noah: Hablaremos de ello en persona.
Cuelgo el teléfono por un segundo y me paso las manos por el pelo. Una conversación en persona puede ser una buena oportunidad para establecer algunas reglas básicas claras para que podamos mantener las cosas profesionales. Pero incluso mientras me dice eso, dudo seriamente que esto funcione, basándome en como las demás conversaciones con Noah se han ido. Intento imaginar que le diga para dejar claro mi punto. ¿Confesaría y le contaría sobre Kyle? Soy una persona reservada y la idea de compartir tanto de mi vida con el me parece demasiado. Pero si voy a reunirme con él para hablar de esto, necesito una idea solida de lo que diré antes de que la presencia de Noah lo arruine todo.
El solo hecho de pensar en él envía mi mente en un millón de direcciones diferentes, y cuando estoy cerca del…Bueno, digamos que necesitare un guion completo escrito si quiero mantenerme en el buen camino. Incluso pensar en estar cerca de él me hace empezar a sentir un hormigueo por todas partes, y ya puedo verlo dedicándome esa sonrisa sexy. Esa sonrisa burlona me dificulta la respiración. Me hace pensar en todas las cosas que quiero que haga con la boca. Mierda. Tiro mi teléfono como si tuviera una enfermedad y huyo de la habitación.
Una cosa se con certeza. Antes de decir oficialmente nada, necesitare un consejo. Y como mis nuevos vecinos conocen toda la situación, idiotas como son, no puedo manejar esto sola. Voy de puntillas a la sala y beso a Kyle en la sien. –Vuelvo enseguida–
Sin querer dejar a Kyle a más de seis metros de distancia, salgo al porche delantero y llamo a su puerta, esperando con las manos en las caderas.
–Hola– Emily aparece un momento después, limpiándose las manos en una toalla de cocina. –No tienes que tocar. ¿Qué pasa? –
Hago un gesto hacia la puerta principal. –No quiero dejar a Kyle por mucho tiempo, pero necesito hablar–
Brody aparece detrás de ella en la puerta. –¿Qué pasa? – pregunta levantando una ceja.
–Siento haber estado de mal humor antes, pero necesito tu ayuda– hago una pausa. –Con Noah–
Salen al porche inmediatamente. Casi me río . Se que no importa lo malhumorada que este, no pueden resistir la oportunidad de hablar de esta situación. Es demasiado excitante.
–¿Qué pasó? – pregunta Emily, sentándose en el porche balanceándose y echando su largo cabello por encima del hombro.
Les cuento sobre nuestra conversación de texto y como Noah quiere que nos veamos en persona.
–¿Vas a hacerlo? – pregunta con entusiasmo.
–No lo sé, suspiro. Ni siquiera sé que diría–
–Esto amerita unas copas más tarde– Anuncia Brody, poniéndose de pie. –¿Quieres que vayamos una vez que el enano este en la cama? –
Sintiéndome extrañamente emocionada, trago el nudo en mi garganta y asiento. Nunca había tenido una red de apoyo tan grande. Viví con mis padres durante toda la carrera y me mudé a finales del año pasado a un apartamento cerca del campus. Mis padres me habían convencido de que ningún estudiante universitario querría compartir habitación con una chica y su hijo, así que ni siquiera lo había intentado. Simplemente me había quedado resguardada y bajo su techo, bajo su control, durante demasiado tiempo. Y al principio, tenían razón. El año pasado fue duro: solo Kyle y yo en un apartamento estrecho cerca del campus mientras yo terminaba mi carrera y lo llevaba de un lado a otro entre actividades extraescolares y deportes. Y por muy difícil que fuera depender solo de mí misma, sé que nunca volvería a vivir con ellos.
Así fue como terminamos en nuestra mitad del dúplex este año. Necesitábamos un hogar, Kyle se merece un patio trasero, no solo un lugar para quedares porque es lo único que podía permitirme. Así que, conseguí más horas en mi trabajo de medio tiempo, y estiro mi presupuesto lo mejor que puedo.
Nunca conté con nuestro nuevo hogar vendría con dos nuevos amigos que son tan dulces, comprensivos y parecen interesados en nosotros.
–Eso sería genial. Gracias, chicos– con eso resuelto, vuelvo adentro para empezar a cenar.
Después de dos raciones de lasaña de taco, una de las comidas favoritas que Kyle y yo habíamos inventado, se ha bañado y está metido en la cama, donde leí algunos capítulos de su nuevo libro de superhéroes. A ese niño le encanta la librería casi tanto como a mí, y nueve de cada diez veces prefiere un libro a un juguete nuevo. O incluso un libro usado. Esos también son geniales. Me sonrió a mí misma, inclinándome para darle un beso en la frente. No tenemos mucho, pero nos tenemos el uno al otro y tenemos amor. Y cuando necesitábamos un escape, tenemos las palabras para transportarnos a dondequiera que nuestra imaginación pueda alcanzar.
–Te quiero, cariño–
–Te quiero, mamá – Kyle bosteza.
Enciendo su luz de noche y apago la lampara. –Buenas noches–
Para cuando llego a la mitad de las escaleras, puedo escuchar las voces apagadas de Brody y Emily. Están sentados en mi sofá con una botella de vino tinto y tres copas de vino en la mesa de café frente a ellos.
–Hola, chicos– me dejo caer en el sillón frente a ellos, sintiéndose repentinamente muerta de cansancio.
–¿El pequeño se ha acostado bien? pregunta Emily.
Asiento. Siempre hay cierta cantidad de asombro en sus voces y expresiones cuando me ven con Kyle. Ser madre mientras equilibro la escuela de posgrado no es ciencia espacial, simplemente hago lo que tengo que hacer.
Brody descorcha el vino y nos sirve una copa a cada uno. Una vez que todos tenemos una bebida en la mano, nos sumergimos en el debate.
–Entonces, ¿Qué debería hacer? – pregunto, tomando un pequeño sorbo de vino.
–Es muy atractivo– Emily enrosca un mechón de cabello alrededor de su dedo, pensando. –Pero también es tu asesor. Y puedo ver cómo se desarrollan los sentimientos–
–Olvídate de los sentimientos– interrumpe Brody, dejando su copa de vino. –Si un tipo así estuviera interesado en mí, ya le habría partido los sesos–
–Pero también tenemos que preocuparnos por la escuela. No se trata solo de follar– insiste Emily.
–Lo siento, pero esa química que tienen tu y Noah no se encuentra todos los días– Brody esta más serio de lo que nunca lo había visto.
Suspiro, sintiéndome tan confundida como siempre, viéndolos hablar delante de mí sobre esta situación como si no estuviera en la habitación escuchando. Yo soy la espectadora de sus debates sobre si lo hago o no lo hago. Ambos tienen puntos válidos. Pienso en la pregunta de Noah. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Eso es exactamente lo que necesito descubrir. Podríamos tener sexo y podría ser increíble. Oh, Dios, incluso solo pensar las palabras me excita. Puedo sentirme pasando la lengua por sus sexys tatuajes mientras el me agarra un mechón de pelo, mierda. Este es exactamente el problema. Es demasiado absorbente. Me obligo a no pensar en ello.
Pero también puedo meterme en serios problemas si alguien de la universidad se entera. No puedo poner en peligro mi futuro, el futuro de mi hijo, por unos cuantos orgasmos.
Entonces, un pensamiento me golpea. –Chicos, ¿y si el sexo con Noah no es increíble? ¿Y si toda nuestra atracción es solo anticipación, pero la cosa en si no es tan genial? – Eso nunca se me había ocurrido antes, y me horroriza pensar en tener que ir reuniones de asesores con el después de eso. Eso sería horrible.
–Yo también he estado preocupada por eso…todo este asunto del amor prohibido puede hacer que las cosas parezcan más sexys de lo que realmente son– dice Emily en voz baja, sacudiendo la cabeza y mirando al suelo.
–¿No se han chupado la cara ya? Ya saben mejor que nadie que hay química– Brody es directo, aunque no delicado.
Emily parece comprender y asiente frenéticamente. –Tiene razón. El sexo es simplemente un acto físico; cualquiera puede hacerlo y puede ser bueno o malo, pero cuando la combinación correcta de química está involucrada con lo físico…entonces el acto se convierte en una explosión de cuerpos y mentes–
Mierda. Tiene razón. Realmente no puedo estar mal entre nosotros. No hay manera de que no sea increíble, basado en ese beso, pero eso solo complica todo más.
Me imagino el rostro de Noah, su mandíbula fuerte y su cabello espeso y oscuro, su cuerpo perfectamente tonificado. Todavía puedo sentir sus fuertes manos en mis caderas mientras nos besamos. Ese beso. Mi cara se pone roja al pensarlo.
Bien, ¿y que, si le “vuelo los sesos” como dice Brody, y es increíble? ¿Y si empezamos a desarrollar sentimientos? ¿Entonces que pasara? ¿Se les permite a los estudiantes salir con asesores? Podría meterme en problemas con la escuela, e incluso si no lo hiciera, ciertamente, no sería tomada en serio como escritora. Podría perder su trabajo. No hay forma que esto termine bien.
No puedo arriesgarme a que las cosas salgan mal. He trabajado muy duro para entrar a este programa, ¿y ahora estoy pensando en tirarlo a la basura por un chico al que besé una vez? >. Ser adulta apesta, pero es lo que necesito hacer.
–Gracias, chicos– levanto mi copa hacia mis amigos, reconociendo su consejo, pero la verdad es que la situación tiene muchas facetas y no es algo que un par de copas de vino y una charla de chicas pueda resolver.
Un rato después me despido de mis vecinos y me voy a la cama. Pero resulta que me meto debajo de las sábanas mientras todavía estoy eufórica por el vino y pensar en Noah no es una buena combinación.
Cerrando los ojos con fuerza, respiro hondo. No debería importar lo atractivo o atrevido que es. Aunque me parece refrescante saber lo que estoy pensando, nuestra atracción no es algo que podamos hacer. Cuando imagino la forma en que sus labios se curvan al leer mi trabajo, como si estuviera genuinamente complacido, o la forma en que defendió mi honor en la cafetería, despidiendo a Brody y Emily una vez que sintió que su visita me molesto, me llena un poco el corazón.
No puedo creer que Brody lo hubiera llamado mi asesor atractivo, directamente en su cara. Pero no se puede negar que el hombre es sexy; él tiene que saberlo. Seguramente tiene un espejo funcional en su casa. Mide un metro ochenta de musculosa perfección. Solo pensar en él me pone cachonda. Al darme cuenta de que falta mucho para dormir, y de que no hay vergüenza en buscarme un poco de alivio, dejo que mi mano baje hasta la cinturilla de mis pantalones de pijama y la sumerjo dentro de mis bragas.
No me sorprende encontrar la tela húmeda y pegada a mis piel sensible e hinchada. Con mis dedos resbaladizos y dando vueltas, solo me toma unos minutos hasta que me deshago, jadeando en busca de aire con el nombre de cierto asesor atractivo en mis labios