LILA
–Kyle– grito mientras agarro mis llaves. Camino hacia su habitación, donde acabo de ayudarlo a subirse la cremallera de su chaqueta, esperando que me siguiera a la cocina. Cuando entro en su habitación con temática de astronautas, él está en la cama, claramente escondido debajo de su edredón espacial. Reprimo una risa. Puedo ver que está tratando de no respirar.
–Kyle, tenemos que irnos– digo, caminando hacia la cama y quitándole las sábanas. Solo ha estado en casa de la escuela por unos minutos cuando le solté esto. Frunce el ceño.
–No necesito ir al dentista. Mira…– Abre la boca de par, revelando el hueco en sus dientes frontales donde había perdido otro diente de leche.
Pongo mis manos en mis caderas. –Tienes que ir al dentista. Es solo una revisión. Quieren asegurarse de que tus dientes crezcan bien–
Gime mientras lo levanto de la cama y lo pongo de pie. –Será rápido, lo prometo. Vamos–
Después a acomodar a Kyle, que esta incómodo, en el asiento trasero de mi auto, giro la llave en el encendido, pero solo hace un sonido de traqueteo. Lo intento de nuevo, esperando a que el motor gire, pero sigue haciendo el mismo sonido.
–Vamos– murmuro para mí misma.
–¿Qué pasa? ¿No podemos ir? – pregunta Kyle esperanzado.
Lo intento una vez más y el coche suelta un último y fuerte ruido y se apaga.
Mierda.
Entre pagar la escuela y trabajar solo a tiempo parcial, las facturas ya están ajustadas. No necesito mirar mi cuenta bancaria para saber que no puedo permitirme ni siquiera una pequeña reparación del coche. Apoyo la cabeza en el volante, tratando de recomponerme para que Kyle no vea lo molesta que estoy.
–Está bien, mamá– dice alegremente. –Ahora podemos divertirnos en lugar de ir al dentista–
Sonrió a mi pesar, levantando la cabeza del volante. Al menos uno de nosotros se siente positivo al respecto.
Para su gran emoción. Llamo y cancelo la cita de Kyle con el dentista. Necesito pensar en cómo manejar esta situación, pero hasta entonces decido olvidarlo y concentrarme en otras cosas. Con un espíritu de optimismo, decido usar mi tarde libre para trabajar en la escritura. Llamo a mi madre para ver si puede cuidar a Kyle mientras yo voy al campus el resto del día. Se ha jubilado recientemente y aprovecha cualquier oportunidad de salir de casa, especialmente si eso implica pasar tiempo con su nieto. En veinte minutos está en mi puerta.
–No puedo creerlo, ¿Qué vas a hacer con tu coche? – dice, entrando rápidamente por la puerta principal, con su cabello oscuro recogido en un moño ordenado en la nuca. Siempre ha sido energética, y cuando entra en una habitación siento como si el volumen subiera un poco. No estoy lista para hablar de mi coche, ya que todo el asunto todavía me da vueltas la cabeza.
–Todavía no lo se. Ya pensaré en algo– digo, esperando que lo deje.
Me lanza una mirada mientras deja una bolsa en el mostrador y comienza a descargar la compra. Aunque ya le he dicho cientos de veces que no necesito que nos traiga comida, no puede resistirse.
–No me mires así– digo, sonriéndole con suficiencia. Ella tiene una tendencia a enojarme por cada pequeña cosa, y aunque esto es algo importante, sé que no ayudará si se estresa por eso.
–Lo siento, Lila, pero ya tienes mucho que hacer. Sabes, tu papá y yo podríamos ayudarte– dice mientras se sirve una taza de café.
Sabía que esto iba a pasar. Ya han hecho mucho por Kyle y por mí, y odio pedirles más.
–Está bien, mamá, estaré bien. me encargaré de ello. Siempre lo resuelvo, ¿no? – Frunce los labios con ansiedad. No hay manera de convencerla en momentos como este. En lugar de discutir con ella, le doy un abrazo rápido y beso a Kyle, me despido y salgo corriendo por la puerta para tomar el autobús al campus.
–Estoy a solo ocho millas del campus, pero las constantes paradas y arranques para recoger a más estudiantes lo convierten en un viaje de cuarenta y cinco minutos. Me dirijo hacia el edificio donde la mayoría de los estudiantes de posgrado de escritura se reúnen en el laboratorio de escritura durante el día. Cuando alcanzo la manija de la puerta, esta se abre por el otro lado y choco directamente con Noah. Nuestros cuerpos chocan ligeramente y extiendo una mano para evitar chocar con él. aterrizo en su estómago, donde puedo sentir sus abdominales a través del algodón de su camisa abotonada. Nuestras miradas se encuentran, y soy demasiado consciente de lo cerca que están nuestras bocas. Mis labios se separan y parpadeo rápidamente. El calor me recorre el cuerpo por estar tan cerca de él. Rápidamente aparto la mano, esperando que no se haya dado cuenta de que la había dejado reposar unos segundos más de lo necesario.
–Lila– sonríe con suficiencia. –¿Tienes prisa? –
>, me digo. tengo erección femenina muy fuerte solo por haberme topado con el chico. Sonríe como si supiera exactamente lo que estoy pensando.
–¿Qué tal tu día? – pregunta mientras se hace hacia un lado, para no bloquear la puerta. –¿Ya te has recuperado del todo de tu resaca épica? –
Me paso las manos por el pelo, respirando hondo. Realmente no quiero agobiar a Noah con mis problemas, pero tampoco puedo mentirle.
–He tenido días mejores- admito.
–¿Por qué? ¿Pasó algo? – El tono de Noah es repentinamente preocupado, y sus ojos verdes brillan con inquietud.
–No, está bien, es solo mi auto. No arranca– Agito una mano en el aire, fingiendo que no me estoy asustando. –Lo arreglaré–
–¿Cómo te desplazas? –
No esperaba que estuviera tan preocupado por esto. Sorprendida, me encojo de hombros. –El autobús o Uber, supongo–
–¿Qué hay de Kyle? – la preocupación se dibuja en su rostro. –No me gusta la idea de que dependan del autobús. Además, hace más frío. No puedes estar esperando un autobús. Además, hace más frío. No puedes estar esperando un autobús con estás temperaturas–
No puedo evitar fruncir un poco el ceño. No me gusta que me señalé lo que ya se.
–Gracias por tu preocupación, pero puedo manejarlo–
Sin inmutarse por mi desdén, continuó: –Los Uber tampoco son precisamente seguros, ¿has visto esas historias en las noticias? –
–¿No crees que podría llevar a un conductor de Uber? – sonrío, tratando desesperadamente de mantener las cosas ligeras. Aunque es amable de su parte preocuparse tanto, estoy acostumbrada a ser tan independiente que su reacción me incómoda.
–Vamos, Lila, hablo en serio–
Suspiro. Claramente, no va a dejarlo pasar. –Lo siento, es solo una situación difícil. Estoy corta de dinero ahora mismo, así que no puedo permitirme una reparación. Pero en serio, el autobús está bien–
Como madre joven y soltera, había superado muchos momentos difíciles. Incluso si eso significa comer ramen durante una semana y vender mi sofá, tengo la intención de resolver esto por mi cuenta.
–En serio, eres amable por preocuparte por eso–
Sus ojos verdes todavía están iluminados por su preocupación y su mandíbula se tensa por la ansiedad. Dios, incluso hace que el estrés parezca bien. trago saliva, tratando de no mirarlo demasiado. ¿Cómo es posible que incluso después de un día terrible verlo todavía me hace palpitar el corazón?
Hago un gesto hacia adentro. –Probablemente debería ir a trabajar, pero nos vemos luego–
Lo dejo de pie, inseguro, junto a la puerta. Puedo sentir su mirada sobre mi mientras entro, pero no es la forma en que suele mirarme, donde prácticamente puedo sentirlo desvistiéndome con la mirada. No esperaba una reacción así; estoy realmente preocupado por Kyle y por mí. Y aunque no necesito que esté preocupado por mí, tengo que admitir que su reacción me conmovió.
Después de un largo viaje en autobús a casa, no quiero nada más que ponerme ropa deportiva y desplomarme en el sofá con un bote de helado del tamaño de mi cabeza. Al acercarme a mi dúplex, veo una camioneta estacionada detrás del Honda de mi mamá. Cuando llego a la entrada, leo “Taller de Autos de Mike” en el costado de la camioneta. Entonces noto un par de piernas que sobresalen de debajo de mi auto.
–¿Hola? – digo en voz alta.
Las piernas se mueven y un hombre sale rodando. Parece tener unos treinta años, con el pelo corto y pelirrojo.
–Hola– sonríe. –¿Eres Lila? –
Asiento, todavía sin estar segura de lo que está pasando. –Sin ofender, pero ¿quién eres y por qué estas debajo de mi auto? –
–Mike– señala su camioneta. Luego se gira para mirar mi auto. –Tuve que cambiar el carburador. Y tus pastillas de freno tampoco se ven muy bien, así que iré a arreglarlas. Debería estar fuera de tu vista pronto–
Sonrió, como si el hecho de que haya aparecido en mi entrada y haya empezado a arreglar mi auto sin mi permiso sea totalmente normal. Suponiendo que mi mamá lo había llamado, le doy gracias y entro a la casa. Ella sabe que no me gusta que se involucren sin preguntarme primero.
–Mamá– grito mientras me dirijo a la sala. –¿Por qué llamaste a…? –
–¿Quién es Noah? – interrumpe desde el suelo, donde está jugando legos con Kyle.
–¿Cómo sabes de…? – Mi voz se va apagando. ¿Qué demonios está pasando? No puedo estar mas confundida. –Es mi asesor. ¿Por qué? –
Se encoge de hombros, con una sonrisa cómplice creciendo en su rostro. –Debes ser toda una estudiante para que el llame a un reparador por ti–
–Noah es mi amigo– dice Kyle, sin apartar la vista de su edificio de legos. –Nos llevó a comer panqueques–
–¿En serio? – pregunta mi madre inocentemente, con una sonrisa aún más amplia. Siempre intenta que salga con alguien a pesar de que le he dicho repetidamente que no tengo tiempo.
–Que buen asesor– Me guiñe un ojo, fingiendo comillas cuando dice “asesor”
Ahora no es el momento de entrar en mi relación con Noah, especialmente porque ni siquiera yo misma la entiendo. Buscando respuestas, los dejo en la sala y vuelvo a salir donde Mike se está limpiando las manos con una toalla grasienta.
–Entonces, ¿Noah te contrató? – pregunto, tratando de mantener la voz serena. Le dije que iba a lidiar con esto yo misma, ¿Por qué llamaría a un reparador por mi? –Lo siento, pero realmente no puedo permitirme…–
Mike me interrumpe, levantando las manos. –No te preocupes por el pago. Soy un viejo amigo de Noah y le debo una. Probablemente más de una, honestamente– se ríe.
Me quedo boquiabierta mientras Mike carga sus herramientas en su camioneta.
–Tendré que volver cuando consiga las piezas correctas. Estoy libre por la mañana, si eso funciona–
Asiento, todavía aturdida. ¿Noah hizo todo esto? Mike sube a su camioneta y duda antes de cerrar la puerta. Me sonríe de nuevo. –Debes gustarle mucho–
Sonrió, sin saber que decir, mientras cierro la puerta. Mientras veo alejarse la camioneta de Mike, todavía siento una ligera punzada de molestia porque Noah ha interferido en mi vida. No quiero que piense que no puedo cuidar de mí misma, o que necesito que alguien venga a salvarme. Perdida en mis pensamientos, vuelvo adentro y me siento en el sofá, observando distraídamente a Kyle jugar.
–¿Por qué estás tan de mal humor? – pregunta mama. –¿No estas contenta con tu coche? –
Levanto la vista, sin darme cuenta de que había sido tan obvia. Ella siempre puede ver a través de mis verdaderas emociones, sin importar cuanto intente ocultarlas.
–Simplemente no necesitaba que el interviniera. Yo lo estaba manejando–
–Cariño– dice suavemente, moviéndose para sentarse a mi lado y poniendo una mano en mi rodilla. –Está bien si necesitas ayuda algunas veces. No te hace menos fuerte ni menos capaz–
Mi mamá y yo podemos ser totalmente diferentes, pero ella siempre sabe que decir. Me da una última palmadita en la rodilla y se pone de pie, dirigiéndose a la cocina donde puedo oler su famosa lasaña horneándose. Se da la vuelta antes de doblar la esquina.
–Y si es la mitad de guapo que dulce, diría que deberías quedarte con este–
–Mamá, vamos, solo es mi consejero– digo, pero estoy sonriendo.
Tiene razón, no es lo peor del mundo recibir ayuda a veces, y aceptarlo es algo con lo que he luchado durante mucho tiempo. Quiero demostrar que puedo ser la mejor madre para Kyle y aún así lograr todo lo que quiero en mi vida por mi cuenta. Aún así, es agradable tener a alguien que se preocupa lo suficiente como para hacer esto por Kyle y por mí. Cuanto mas aprendo sobre Noah, más me doy cuenta de que, aunque su boca sucia lo hace parecer que solo le importa una cosa, hay mucho más en el que sexo. Es amable, cariñoso y considerado; una combinación poco común, si los chicos con los que había salido fueron una indicación. Estoy muy segura de que vió algo de su propia madre en mis dificultades, ya que había crecido con su madre como su único apoyo paterno. Y me cuesta ignorar lo que no había querido admitir durante mucho tiempo. Me siento más que atraída por Noah, realmente me estoy enamorando de él.