4. Otro día normal

2449 Words
No era un relámpago lo que cayó en ese lugar, no.. era un hombre, un hombre con alas. Plumas blancas, que parecían brillar y prometían ser suaves al tacto. Sacudí mi cabeza, sin entender que era lo que estaba viendo. Lo que se materializó en el lugar donde momentos antes me habían intentado u******r mi cuerpo, era alguien de aura pura y destellante. Había cierto peligro en la atmósfera que irradiaba de él, lo que hizo retroceder al demonio, me tomó unos instantes poder analizar lo que estaba sucediendo, el individuo llegó frente a mi, con tensa y músculos flexionados, con una extraña espada en mano, vestía un traje totalmente n***o que abrazaba su atlético cuerpo como una segunda piel, si bien parecía un monumento de hombre labrado a la perfección misma, extremadamente fuerte e intimidante, eso no fue suficiente para que mi vista lo devorara por completo, no.. lo que más llamaba mi atención de su anatomía era el par de alas extendidas, brillaban y atraían luz en la oscuridad del callejón. El frío desapareció en ese momento, el miedo también. Mi instinto gritaba que su intención era salvarme. El demonio gruñó, le habían arrebatado a su presa y ahora estaba furioso, pude notar el cambio de su postura y una bola de fuego emergió de sus manos, la cual lanzó en nuestra dirección. Grité. Sentía el calor de su poder en las llamas, sin duda reduciéndonos a cenizas. Pero nada pasó. Abrí mis ojos para ver que el ángel había extendido su brazo y con un estruendo resultado del contacto recibió la fuerza del ataque, deteniéndolo usando solo su palma, disolviéndolo de manera increíble, era imposible, observé hipnotizada sin poder mover un músculo. Mi salvador se giró ligeramente hacia mi, asegurándose que nada me hubiese ocurrido. Su rostro oculto, y aún así podría jurar que debía ser la criatura más hermosa de la tierra. El demonio comenzó a hablar en otro idioma. Llamando nuestra atención y erizando cada vello en mi cuerpo. Lo que presencié después a través de la incesante lluvia fue como el caballero de luz en un rápido ataque arremetió contra la criatura, partiéndola en dos. * Sentí la luz del sol sobre mi cara. Me maldije mentalmente por no cerrar las cortinas la noche anterior y ahora pagaba el precio de mi pereza. El dolor en mi cuerpo indicaba que no había descansado en lo absoluto y gruñí molesta deseando poder dormir un poco más. Me removí entre mis sábanas un momento más rezando que la frescura de la mañana fuera suficiente para adormecer mis sentidos pero cuando fue obvio que eso no pasaría, acepté que simplemente era hora de empezar el día. Abrí los ojos con ligeros lamentos y dando un suspiro me levante. Me dirigí hacia el baño, y abriendo la llave de la tina me di cuenta de algo. Cómo llegué a casa? El dolor de cabeza me hizo pensar qué tal vez era efecto del vino, pero era extraño, no había bebido tanto porque sabía que debía conducir. Recorrí el departamento, todo lucía en su lugar. Un sentimiento extraño se alzaba por detrás de mi mente, algo importante que olvidé. Camine hacia la puerta revisando que estuviera con seguro. Y lo estaba. Pase por el cuarto de Regi y también.. normal. Frunciendo el ceño regrese a mi habitación, mi celular estaba sobre la mesa, descargado, así que procedí a conectarlo. Mi ropa del día anterior estaba colgada cerca de la ventana. La noción de que la noche anterior llovió me hizo deducir que la coloqué ahí para que se secara. No podía recordar nada por más que trataba y empezó a ser frustrantre. Di un suspiro molesta y regrese a seguir con mi baño. Cuando mi celular prendiera sin duda podría hablar con los chicos y tratar de averiguar qué pasó después de despedirnos. Mi garganta se sentía seca y dolía, tal vez caché un resfriado. Estar enferma era algo que detestaba. Me hacía recordar con tristeza los últimos días de mi madre. Sacudí el pensamiento. Parecía ser una hermosa mañana y no quería que los últimos momentos que viví a su lado nublaran mi día. Ella no querría que me enganchara en el pasado. Comencé a hacer un repaso mental de lo planeado para ese día. Tenía que verme con Regi a las doce en la búsqueda de su vestido de novia, y de mi horrible atuendo de dama de honor. Por alguna razón siempre, siempre eran de mal gusto. Un Cliché. Reí un poco al pensarlo. Pero no me importaba, era el día más importante en la vida de mi mejor amiga, y yo estaba feliz de apoyarla en todo lo que pudiera. Traté de vestirme rápido para proceder a preparar mi desayuno. Justo cuando pase peinándome frente al espejo algo capto mi atención. Unas extrañas marcas negras se extendían por mi cuello, desconcertada pase mis dedos sobre ellas y había dolor en el área. Que diablos? El ruido de una llamada entrante me hizo girar hacia la mesa donde deje mi celular. Era Melanie. “Hola Mel! Buenos días”. Conteste con la voz un poco ronca. “Hola Bela ! Que tienes? Suenas extraña.. No me digas que te enfermaste?” “A decir verdad me siento un poco mal, pero nada de que preocuparse, de hecho quería hablar contigo, tengo algunas lagunas mentales de ayer” Confesé dando un suspiro avergonzada. “Creo que nos excedimos con el vino porque yo estoy igual”. Reímos un poco, me sentí aliviada ahora que estaba segura de qué habíamos celebrado demasiado. Continuando la conversación, Mel quería contarme sobre el regalo sorpresa que Aldebaran le dio por su cumpleaños. Estaba muy emocionada, el hombre le había regalado un collar con un hermoso diamante. Vaya! Va en serio.. pensé con una gran sonrisa. “Y eso no es todo, quiere presentarme a todos sus amigos”. “Oh eso es grandioso Mel”. Coloqué el celular en mi hombro mientras trataba de atar mis tenis, mi estómago estaba gruñendo molesto de lo tarde que era. Tendría que desayunar algo rápido para no llegar tarde a la cita con Regina. “Bela.. Aly y sus amigos nos invitaron a un club, tienes que venir!”. Mi corazón se detuvo por un momento, haciéndome dejar caer el celular del shock. Rápidamente lo recogí y con voz temblorosa respondí. “Ah si? Erm, y cuando planean ir ? No creo poder.. el bar no se atiende solo”. La decepción en la voz de Mel me hizo sentirme mal. “Ooh Bela por favor, mis padres aceptaron porque les dije que irías conmigo. Sabes que son protectores en ese asunto. Aparte Aly intuyo que dirías eso, me dijo que podíamos esperar a que organizaras los turnos en el bar”. Mordí mi labio mientras pensaba que hacer. Los amigos de Aly, podía ser posible que Killian asistiría también? La emoción de volver a verlo comenzaba a subir por mi cuerpo como una manta caliente. No podía permitir que Mel fuera sola. Solo conocía a Aldebaran desde hace un par de meses y aunque parecía un buen chico, no se podía saber con seguridad. Alguien debía cuidarla cierto? Necesitaba una respuesta ya? “Puedo pensarlo?” mi voz salio en un susurro. “Claro, podemos platicarlo más tarde en el bar”. “Así será, te veo después pequeña”. “Te quierooo Bela, bye”. Colgué la llamada sintiendo mi respiración entrecortada. Realmente estaba considerando ir.. Nate podía abrir y cerrar.. ahora que Sam estaba de apoyo podía mover los turnos para que no tuvieran problemas..Pero nunca he faltado un día. Y eso me ponía inquieta. Miré la hora en el reloj y me maldije. Demonios! El tiempo pasó volando pensando en lo que dijo Mel y ahora se me hizo tarde. Corrí a la cocina a tomar un pan tostado mientras guardaba mis cosas en el bolso, Regina me matará! * Regina estaba mirando su reloj justo enfrente de la boutique, se veía molesta, y es que por lo que tenía entendido era muy difícil conseguir cita en ese lugar. Al parecer era muy exclusivo porque tenían los mejores vestidos que la ciudad podía ofrecer. “Regi lo siento!” Grite mientras me acercaba recobrando el aliento. “Bela llegas tarde! Pero no importa, nada puede arruinar mi humor hoy!”. Reímos un poco y entrelazando nuestros brazos entramos a la tienda. Sus padres vivían en California y eran algo distantes con sus hijos, con sus importantes negocios y viajes no pudieron acompañarnos ese día. Su hermano mayor, Matt, era lo contrario, siempre fue dulce y adoraba a su pequeña hermana, pero, teniendo un trabajo importante dentro de la política también le fue imposible hacer el viaje. Por alguna razón Regina apreciaba mi opinión sobre la de su círculo de amigas, me imaginaba que era porque ella creció en una familia adinerada y acostumbraban a vestir con ropa de marca, a mostrar opulencia y superioridad sobre todo, pero mi estilo siempre fue pulcro, elegante y simple, algo que tenía en común conmigo. En el hospital tenía buenas amistades pero ninguna que pudiera ayudarla en este asunto, solo estaríamos ella y yo. Pasamos dos horas mientras se probaba vestido tras vestido, hasta que por fin encontró el amor de su vida, bueno, el segundo. Un hermoso vestido corte sirena, que resaltaba su escultural cuerpo, lucía un bello escote discreto y con la exacta cantidad de pedrería que la hacía destacar. Supimos que era el indicado cuando las dos rompimos en llanto. Emocionadas por el descubrimiento, y después de pagar el depósito, compro el velo y accesorios para combinar. Gritando de emoción continuamos la búsqueda por la tienda ahora determinadas a seleccionar el modelo aceptable para las damas. A decir verdad creo que exagere al llamarlo horrible. El atuendo que escogió era de una tela estilo seda, había elegido de color para las damas un rojo borgoña, que no era muy discreto, definitivamente llamaría la atención y tal vez era parte de su plan. Siempre hablaba de emparejarme con su hermano o presentarme a algunos amigos de Ben, pero siempre me negué. A pesar del pasado fugaz entre Matt y yo, ya lo habíamos superado y únicamente quedaba una muy buena amistad. El corte era en suelto y caía en cascada, acentuando mis curvas pero sin verse vulgar, tenía unos tirantes de la misma tela y no mostraba escote, en cambio, la atención iría directo a la abertura que empezada solo a unos centímetros de mi muslo superior, y se abría delicadamente sobre mi pierna derecha cuando caminaba. Termine aceptando que me gustaba mucho el vestido, feliz de que era una prenda que sin duda podía volver a utilizar después. Calmadas y muy alegres salimos cargando un par de bolsas de la boutique, el vestido de novia tardaría en llegar en un par de meses, mientras que el velo, joyería y zapatos estaban listos para regresar a casa con nosotras. Notando como mi estómago rugía incontrolablemente nos dirigimos a un café cerca de la tienda. Regina me regañó por no haber desayunado apropiadamente y me persuadió de abrir una hora más tarde el bar y así poder comer juntas. El lugar era bonito, con aire rústico, no pertenecía a una gran franquicia, era pequeño, acogedor y elegante. Mientras Regina desaparecía en el baño me dispuse a ojear el menú, pensando en todo lo que podía comer para saciar mi apetito, cuando una voz que jamás pensé que escucharía de nuevo me hizo saltar en mi lugar. “Dueña del bar, que agradable coincidencia”. Alce la mirada bajando el pedazo de papel que nos separaba, uniendo nuestros ojos en una conexión intensa. Ahí estaba, en toda su gloriosa existencia. Killian.. vestía un traje azul que gritaba a todas voces ser de diseñador, parecía terriblemente caro, echo a la medida para amoldar perfectamente en cada parte de su piel. Dios mío! Este hombre era más atractivo de lo que recordaba, a comparación de la primera vez que lo vi, cuando pensé que debían ser un grupo de supermodelos, ahora sin duda lucía como un importante hombre de negocios, multimillonario. Intimidante. Por su porte y vestimenta intuía que venía de una reunión importante, o estaba de camino a una.. mientras yo, en mis tenis blancos Adidas, pantalón rasgado y una playera blanca de manga larga me sentí en extremo ordinaria. Maldición, de haber previsto esto me habría puesto maquillaje! Mis mejillas comenzaron a sonrojarse cuando lo vi moverse impaciente. Entonces recordé que no le había respondido ! Dios que vergonzoso. “Ah, claro. Un gusto”. En serio fue lo mejor que pude decir? Su rostro mostraba una expresión divertida, como saboreando el momento, vago la mirada escaneando toda mi apariencia, de seguro convenciéndose de la obvia diferencia entre ambos cuando sus ojos se oscurecieron un poco, su expresión molesta. Baje la vista para buscar cuál era el problema. Las bolsas ? “Jum, sucede algo?” Pregunte confundida. Tosió un poco cubriendo su boca y sacudió su cabeza. “Lo siento, no sabía que debía felicitarte por tus nupcias”. “Que? Esto no es mío”. Dije aún más confundida. Él soltó un soplido molesto y abrió la boca para decir algo cuando Regina apareció dejándose caer a mi lado. “Quien diría que buscar tu vestido de novia sería tan arduo trabajo? Mis pies me están matan.. oh, lo siento, interrumpí algo? Soy amiga de Bela, Regina Pierce”. Dijo extendiendo su mano a Killian. Este pareció entender todo posando su vista en el anillo de Regina y dando una sonrisa devastadoramente sexy estrecho su mano. “Killian Knight, un placer”. Regina parpadeó un par de veces, totalmente embelesada recorriendo cada centímetro del hombre frente a nosotras. Si, también era afectada por su apariencia. “Erm, gustas acompañarnos?” Pregunto tímidamente y tuve que golpearla con mi codo en sus costillas para que recobrara la compostura. “Yo..” “No puede..” intercedí rápido sorprendiéndome por lo grosera que debí sonar. Definitivamente no es el momento ni el lugar. “Lo siento, pero Killian debe estar ocupado”. El hombre me dio una mirada extraña y asintió ligeramente. “Otro día será chicas, por cierto, felicidades Regina”. Dijo mientras comenzaba a moverse hacia la salida. “Gracias!” “Nos vemos pronto Bela” murmuro mas suave, alcance a ver una sonrisa en sus labios, yno podía entender porque pero su tono parecía esconder miles de promesas.
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