“Donde conociste a semejante espécimen?” Pregunto Regina con curiosidad.
Había cronometrado el tiempo en el que dejaría de darle rodeos al asunto, y al fin preguntaría lo que se moría por saber. Le tomo exactamente veinticuatro minutos, rompiendo su propia marca. Unos cinco minutos después de que nos sirvieran el almuerzo.
“En el bar, donde más?” Le dije encogiéndome de hombros. Su mirada intensa me hizo resoplar y mirarla molesta.
“Dios Regina para!”
“Es familiar tuyo?” Soltó de repente, la impresión de lo que implicaba me hizo toser incontrolablemente.
De dónde salió semejante locura? No nos parecíamos en nada. Él era como un dios andante mientras yo, bueno solo era yo..
Pero, siendo sinceros, me dejó un sentimiento molesto su pregunta. No podía estar emparentada a él.. cierto? No era posible. Lo único que compartíamos era el color de ojos. El único rasgo que herede de mi padre, y así como mucha gente tenía ojos azules, verdes, cafés, eso no quería decir que por pertenecer al exclusivo grupo de ojos grises, estábamos de alguna manera emparentados.
Me rehusaba a aceptar que algo nos uniera y nos separara de forma tan terrible. Mis sentimientos a él eran confusos, mi cuerpo reaccionaba a él y no solo por su apariencia. Algo en su interior me atraía de manera para nada fraternal. Su aura, cálida y pura, era atrayente.
“Es imposible” me limite a contestar mientras ella analizaba mi reacción sospechosamente. Vi como sus ojos se abrían grandes al percatarse de algo.
“Bela que diablos te ocurrió en el cuello?”
Dejé de masticar mi emparedado y levante la vista al sentir las manos de Regina en mi quijada. Su cara mostraba preocupación. Miedo. De que alguien pudiera estarme haciendo daño. Y sobretodo que yo no le tuviera la confianza para contarle.
Termine de pasar el bocado con dificultad y fruncí el ceño tratando de soltar su agarre.
“Sinceramente no tengo idea, tal vez dormí mal”.
Regina trono la boca en desaprobación, calmando su respiración y tratando de aliviar su ansiedad.
“Bela.. son hematomas, claramente alguien puso su mano en tu cuello y apretó con fuerza.. solo hay dos razones para eso, o tienes preferencias muy raras en la cama, o alguien te hizo daño. Así que dime. Quien te hizo eso?!”.
Sus palabras resonaron en mi mente. Recordaría si alguien hubiese tratado de lastimarme cierto?
Pero también recordaría de haber dormido con alguien la noche anterior. El departamento no tenía señales de entrada forzosa, ni de algún enfrentamiento, aparte, yo me sentía bien, solo por una ligera jaqueca, sin las marcas en mi cuello juraría que estaba perfecta. La situación comenzó a escalar en lo extraño y la miré sin saber que responder. Tome sus manos entre las mías y traté de sonar lo más sincera que podía.
“Regi, no pasó nada, claro que te contaría, sabes que si alguien me hubiera hecho daño, lo reportaría de inmediato.
Y lo de acostarme con alguien.. créeme que esa no es la clase de diversión que me agrada.
La realidad es que tomé un par de botellas de vino ayer con los chicos para celebrar el cumpleaños de Mel, y me avergüenza admitir que no recuerdo mucho después de habernos despedido.
Se que fue peligroso y estúpido de mi parte conducir así a casa pero te prometo que no lo volveré a hacer”.
Su mirada siguió con la misma intensidad, buscando algún rastro de mentira. Pero no lo encontraría. Claro que confiaba en ella. Más que en nadie.
“Cúbrelo con un poco de maquillaje antes de ir al bar. Nate sacara su vibra sobre protectora. Te haré un chequeo completo cuando regreses a casa. Y no estaría mal hacer unos análisis de sangre”.
“Pff ahora creo que estas exagerando” bufé ante la posibilidad de tener que someterme a una extracción con jeringa del vital líquido que corre por mis venas.
Odiaba las agujas.
“Creo que tu miedo no es realmente a las agujas sino a la sangre y me parece tan adorable!”
Claro para una doctora experta era algo divertido. Para mi no. Todo era un recordatorio a los últimos días de mi madre, venas ponchadas y moradas, su piel rota y lastimada, una visión para nada agradable. Mi aversión a tales equipos médicos tenía fundamento, y en el fondo ella lo sabía. Solo había aprendido a evitar el tema por completo, y darle un enfoque gracioso, todo con la esperanza de ayudarme a superarlo.
“Empecemos por el examen físico y veremos si es necesario la tortura de algún estudio más”.
“Esta bien”.
Continuamos comiendo y platicando de trivialidades cuando un pensamiento cruzó mi mente.
Quien más vio las marcas en mi cuello?
Con todas mis fuerzas esperaba que Killian no las haya notado. Las conclusiones a las que podía llegar eran ambas increíblemente incómodas. De repente me preocupaba que llegara a tener una idea errónea sobre mi.
Su primera reacción al notar las bolsas de la boutique tenía mi pulso acelerado. La sola idea de que ese hombre pudiera estar interesado en mi me tenía con el ánimo en el cielo.
Lo único que me había bajado de las nubes fue la horrible duda de Regina de compartir sangre de alguna forma.
Pero.. recordando a Aly y los otros chicos del grupo. Todos parecían haber sido escogidos en un casting de ojos grises y cuerpos para morirse.
Sorprendentemente nos contó que todos eran amigos y no estaban emparentados de ninguna forma. Que lo creía firmemente, todos eran tan diferentes realmente. Ese podía ser el caso conmigo.
Antes no me habría importado enterarme que tenía algún hermano o hermana perdido en este mundo. Y de hecho no me molestaba si en efecto Aldebaran o alguno otro llegaba a ser un primo o tío o lo que sea.
Solo no el. No con Killian.
Oh basta Belara Summers! Mantén la compostura.
***
Para la hora en que llegue al bar, me di cuenta de la ola inusual de clientes. Sin duda debía tratarse de alguna celebración o tal vez algún evento deportivo del que no me había enterado.
Durante las primeras cuatro horas llovieron órdenes, haciendo a los meseros perder la cabeza momentáneamente y solicitando mi ayuda en la barra.
Entre momentos intercambiaba palabras con Nate preguntando sobre la noche anterior, a lo que él respondía que todo había sido normal. Traté de restarle importancia.
Cerca de medianoche Aldebaran hizo su aparición, y como todos las veces que hacía su entrada al lugar, casi toda la población femenina sostenía el aire, afectadas claramente por su apariencia. Pero esta vez fue diferente, hizo una pausa después de entrar sosteniendo la puerta, y de ella aparecieron tres personas más, uno de los hombres de esa noche seguido de una mujer, extremadamente hermosa, que pararía el tráfico con una sola mirada, de quien todas moriríamos de envidia, una muy justificada. Cabello rubio que le llegaba a los hombros, lacio y sedoso, piernas tan largas que no tenían fin, un cuerpo fino, delgado, sin un gramo de grasa, atlético. Sí, si me obsesionara mi apariencia, sin duda le tendría celos.
La última persona en entrar captó mi total atención.
Killian.
Y a diferencia de cómo lo había visto en la mañana, ahora vestía unos jeans oscuros, tenis blancos y una playera blanca con chaqueta de piel. De hecho, todos vestían atuendos similares, como relajados después de una larga jornada laboral.
Si mi sueño mas loco se hiciera realidad, diría que se había combinado con mi atuendo a la perfección.
El pensamiento me hizo sonreír.
Mel los ubicó en una mesa casi de inmediato, para ese momento el bar estaba más tranquilo y le indiqué que se tomara un descanso para ir a la mesa de su novio.
Entre momentos podía sentir la mirada intensa de Killian sobre mi. Sentía que mi cuerpo ardía, una presión en mi cabeza que me exigía levantar los ojos y conectar nuestras miradas, pero, a quien engaño? no tenía el valor para hacerlo, no después de Rick.
Pensando en esa posibilidad mi ánimo decayó. Estaba tan inmersa en mis pensamientos que no me di cuenta en el momento en que se sentó frente a mi con una sonrisa en su rostro. Una sonrisa que le podía abrir el mundo sin duda.
“Que te sirvo?” Pregunte en voz plana.
Su sonrisa decayó un poco y me miro extrañado. Como si esa no fuera la reacción que normalmente obtiene.
Lastima amigo, yo no soy así de fácil.
“Qué tal un poco de ese whisky que me invitaste la última vez?” Su voz era seductora y ahora estaba segura de que intentaba coquetear.
Mi corazón se calentaba por su atención que era muy deseada pero que mi mente gritaba proceder con cuidado. No quería que me volvieran a lastimar. Y menos por un hombre que estaba por encima de mi liga.
“Claro”.
Serví su vaso rápidamente, sintiendo su mirada en cada uno de mis movimientos. Acerqué la bebida y retraje mi mano antes de que el la agarrara.
Por alguna razón me dio la impresión de que quería tocar mi piel, pero deseché el pensamiento.
“No lo estás haciendo fácil” dijo suspirando para después tomar un sorbo.
Alce una ceja confundida.
“No entiendo”.
“Normalmente no tengo que esforzarme tanto para atraer la atención de alguien, aunque a decir verdad tampoco es que lo haga a menudo”.
Su expresión era divertida, estaba tratando de ganar una reacción de mi parte. Eso era claro.
Comencé a sentirme cansada. Este no era un juego en el que quisiera entrar porque sin duda lo perdería.
Su aura era bastante cálida, pero pensándolo bien, también la de Rick.
“Estoy segura de que podrás encontrar a alguien que se ajuste mejor a tus expectativas en otro lugar”.
Dije encogiendo mis hombros.
“No veo a nadie más que a ti”.
Y ahí está! La frase del jugador.
Resople un poco, para después sonreírle. Él me miro satisfecho y se inclinó un poco más sobre la barra.
“Lamento decepcionarte pero alguien más tendrá que bastar, si me disculpas tengo trabajo”.
El shock en su cara fue visible, pero lo escondió bajo otra sonrisa mientras yo me movía a otro lugar de la barra.
Excusándome con Nate decidí subir a descansar un poco a la oficina. Pronto me siguió Melanie, sin duda queriendo presionar el tema de la salida.
Me recosté en el sillón doble mientras Mel se acomodaba en la silla frente a mi.
Desbordaba alegría y me era imposible no sentirme contagiada por su ánimo.
“Bela, por favor acepta venir”. Dijo haciendo un puchero. Sabía que tengo un lado suave para ella.
“Mel, porque no llevas a otra de tus amigas?”
“Sabes que ninguna de ellas se comportaría de buena forma, la mayoría son.. interesadas..
Solo bastó que conocieran a Aly para tratar de hacerle comentarios para nada apropiados”.
Su sonrisa se esfumó. Maldición. Debí haberlo imaginado. Después de todo son jóvenes y se dejan deslumbrar muy fácilmente, pocas personas poseen la madurez que la vida nos enseñó a la mala.
“Lo siento Mel, debes encontrar mejores amigas sabes?”
“No me molesta, es como lo qué pasó con Rick, me hicieron un favor. Y ya tengo algo mucho mejor que mil amigas. Te tengo a ti, a Nate, incluso Sam”.
Ooh si que sabe dónde presionarme.
“Basta, harás que se me suba a la cabeza”.
“Bela hace cuanto que no te das un tiempo para descansar? Con Nate y Sam atendiendo el bar ni siquiera notarán que te tomes la noche!
Todos merecemos vacaciones”.
Tenía un punto válido. Hacía meses que mi sola preocupación fue el bar, dejé de disfrutar muchas otras cosas.
Razón por la que perdí mi relación ante una cazafortunas, pero de nuevo, me hicieron un favor.
Tal vez esta salida llegaba en buen momento. Tal vez no estaba enferma como Regina pensaba, sino cansada. Esta salida me revitalizaría.
Otro factor interesante era quienes nos acompañarían. La manera en la que mande a volar a Killian hace unos minutos tal vez no fue mi mejor momento.. pero si quería satisfacer su curiosidad, coquetear un poco más, entonces que lo intentara. Aún así no dejaría caer mi guardia. Mi objetivo era divertirme y por Dios que lo haría!.
“Esta bien me has convencido, quienes más irán?”