Capítulo XIII: El mejor hechizo

1556 Words
A medida que se acercaba el verano, los días se alargaban y el sol calentaba cada vez más. Esos días eran excelentes para pasárselos en los terrenos tomando jugo de calabaza bajo la sombra de algún árbol, o para sentarse frente al lago y contemplar al calamar gigante, pero no podían. Como ya era mayo, y los exámenes estaban a menos de un mes, los profesores les daban muchos trabajos y encantamientos para memorizar, a demás tenían que estudiar. Charlie estudiaba tardes enteras junto a sus compañeros, pues tenía que preparar los EXTASIS (exámenes terribles de alta sabiduría) que daban los alumnos de séptimo. Percy también estudiaba mucho, pero como decían sus hermanos, eso no era raro en él. Hasta Fred y George se pasaban mucho tiempo en la biblioteca y la sala común para terminar sus deberes, y Lee les era de gran ayuda, pues corregía sus trabajos y juntos practicaban hechizos, y cuando lograban dominar alguno, lo probaban a hurtadillas con algún alumno de Slytherin que pasara cerca de ellos. Y gracias al mapa, Filch casi nunca los atrapaba, y si lo hacía, no tenía pruebas en contra de ellos así que los dejaba en libertad, pero advirtiéndoles siempre que los tenía muy bien vigilados. Un día a mediados de mayo, los chicos iban por un pasillo desierto a ver un pasadizo que mostraba el mapa, para ver donde se ubicaba. Estaban junto a la estatua de un bruja jorobaza, pero oyeron unas risas tras ellos. Eran dos alumnos de Slytherin de cuarto o quinto que los miraban maliciosamente. Uno de ellos levantó la varita tan rápido que ni Fred, ni George, ni Lee tuvieron tiempo de responder. - Rictusempra- dijo el chico de Slytherin y George se empezó a reír como un histérico se encorvó y se arrodilló agarrándose el estómago, y le salían lágrimas de tanto reír, sin embargo, sentía un dolor terrible y ya no quería reír. Le costaba respirar. Un instante después, el segundo chico de Slytherin apuntó su varita hacia ellos y dijo - Tarantallegra- y el hechizo cayó sobre Lee, quien se puso a mover las piernas con saltos, fuera de control, como si bailara un baile velocísimo. Fred se había quedado quieto de la impresión, pero luego de unos cinco segundos (que para George fueron eternos) sacó su varita y gritó el primer hechizo que se le vino a la cabeza. - Lumos- lo cual, obviamente no era muy efectivo, y mientras apagaba la varita, y los chicos de Slytherin reían, se trataba de acordar de algo que fuera más acorde para aquél momento. - Expeliarmus - volvió a gritar y el hechizo dio a la varita del chico que había hechizado a Lee, y ésta salió volando. Un par de rayos rojos vinieron por detrás de Fred y dieron de lleno en George y Lee, que al instante se quedaron quietos y normales, aunque George seguía en el suelo agarrándose el estómago y respirando entrecortadamente, ya no reía, y Lee estaba sentado con cara de cansado. - No puedo creerlo- dijo una voz chillona. Fred se dio vuelta y vio con alivio que se trataba del profesor Flitwick- un par de alumnos de quinto hechizando a los de primero. Ah, pero esto lo sabrá el director, téngalo por seguro, señores Montague y Ferewell. Y usted señor Weasley, lleve a su hermano y al señor Jordan a la enfermería. Y ustedes dos, vengan conmigo. Los muchachos de Slytherin pasaron junto a Fred y le dieron un leve empujón y uno le dijo "me las van a pagar. Tú y tu hermano", pero Fred no se dejó intimidar y le lanzó una mirada desafiante. - ¿Estás bien?- le preguntó a su hermano agachándose junto a él. Lee ya se había incorporado, y estaba junto a ellos. - D-de las mi-mil ma-rav-villas- respondió George entrecortadamente tratando de incorporarse. Fred y Lee lo ayudaron a levantarse y Fred lo ayudó a apoyarse en él. Caminaron lentamente hacia la enfermería, y tocaron la campana para entrar a clases. Por suerte tocaba herbología y la profesora Sprout no se enojaría como Snape. - Yo me siento bien- dijo Lee- voy al invernadero y le explico a la profesora porqué no están. Que les vaya bien. - Gracias Lee- alcanzó a decir Fred antes que su amigo bajara por las escaleras. Al llegar a la enfermería, madame Pomfrey le dijo a George que se acostara en una camilla y esperara, pues en ese momento estaba ocupada con otro par de alumnos que habían estado experimentando con algunas pociones. George hizo lo que le dijo la medimago y Fred se sentó sobre la cama a sus pies. - Esos malditos de Slytherin, atacarnos cuando estábamos desprevenidos- exclamó Fred. George solo miraba el techo. Estaba medio pálido y apretaba la boca. Tenía nauseas y la cabeza le daba vueltas. Había reído demasiado tiempo y se sentía mal. Fred lo miró con preocupación. - No te preocupes hermano- le dijo a George para animarlo- madame Pomfrey siempre te sana en menos de un minuto. George sonrió débilmente y cerró los ojos. Tal vez acostarse no fue la mejor idea, pero ahora que estaba así, tampoco podía levantarse. Madame Pomfrey salió del cubículo en el cual estaba la persona que se equivocó con la poción, y Fred alcanzó a ver a una muchacha con la cara llena de furúnculos de color lila que parecían a punto de explotar. Pero la medimago cerró las cortinas nuevamente y se dirigió hacia ellos. - ¿Qué pasó aquí?- preguntó a Fred. - Es que verá, a mi hermano le hicieron un hechizo y no paraba de reírse, y se reía como un histérico y no podía respirar. - ¿Y cuanto tiempo estuco así?- volvió a preguntar la bruja mientras le tomaba la mano a George y le miraba el rostro. - Ehh... no lo sé, como un minuto más o menos. - Mmm... bien, lo mejor es que descanses un rato aquí. Te traeré una poción que te ayudará a reponerte, pero lo mejor es que descanses. Salió un momento y luego trajo una botellita con un líquido amarillento y un pequeño vaso. Vació un poco del líquido en el vaso y se lo dio a George para que lo tomase. Fred ayudó a su hermano a incorporarse y a tragar la medicina. - Ahora descansa- dijo Madame Pomfrey y se fue a atender a los demás. - Y yo que pensé que la magia arreglaba todo- comentó Fred- ¿cómo te sientes ahora? - Mucho mejor- respondió su hermano. Aún estaba pálido, pero ya no tenía nauseas. - Bueno, ya que soy un gran hermano, te voy a acompañar en tu convalecencia hasta tu recuperación- dijo Fred - Gracias- dijo George- eres lo mejor que me ha pasado. Y ambos se rieron (aunque George ya no quería reírse a carcajadas por el resto de su vida). Esa semana, George y Lee molestaron mucho a Fred por su encantamiento "lumos". - O sea, de todo s los hechizos existentes en el mundo ¿por qué elegiste ese?- le preguntó su hermano riendo- podrías, no lo sé, haberles incendiado la cabeza o algo. - Cuidado George, que Fred puede encender su varita el cualquier momento- dijo Lee con lágrimas en los ojos. - Sí ríanse, después igual le lancé un expeliarmus- se defendió Fred. Y nuevas carcajadas volvían a llenar los pasillos del castillo. - Claro, el hechizo más efectivo, lo olvidaba- dijo Lee. - Qué mejor que quitarle su varita a tu oponente- dijo George. - Bueno, al menos así ya dejaban de tirar hechizos- balbuceó Fred. - Claro, como estaban tirando hechizos a diestra y siniestra ¿no?- dijo Lee - Pero es mejor ese que lumos- dijo George. - Miren- espetó Fred- algún día expeliarmus va a salvar al mundo, lo sé, y ese día se van a acordar de mí. Los tres se quedaron en silencio, se miraron una fracción de segundo y se echaron a reír con ganas. - De qué se ríen mocosos- dijo el chico de Slytherin que los había hechizado. Estaba junto a ellos y los miraba maliciosamente. - Y a ti que te importa- dijo Fred echando chispas por los ojos. El chico de Slytherin agarró a Fred por el cuello de la túnica, lo levantó a un palmo del suelo y lo empujó contra la pared. - Mira enano, yo, Mathew Montague me vengaré por el castigo que nos impusieron y por lo que le hicieron a mi hermano con esa tiza. En ese momento, un par de manos agarraron a Montague por los hombros y lo empujaron hacia atrás. Era Charlie. Montague soltó a Fred que cayó pesadamente al suelo sobándose el cuello. - Que valiente ¿no Montague?- dijo Charlie con desprecio- acechando a niños más pequeño que tú. Montague sacó su varita, pero Charlie fue más rápido y le lanzó un hechizo que tiró lejos la varita. - Ya sabes que soy mejor que tú en encantamientos ¿no?- dijo Charlie apuntándolo con la varita. Montague lo miró con odio, pero al parecer se dio cuenta de que tenía todas las que perder, y fue a busca su varita y se alejó murmurando "me las van a pagar". Bill guardó su varita y se dirigió a sus hermanos. - Tengan cuidado con ese gorila. Va a intentar vengarse de alguna forma. - Gracias Charlie, eres el mejor- dijeron los gemelos al mismo tiempo. Charlie les sonrió y se fue. - ¿Vieron?- dijo Fred- expeliarmus nos salvó en esta ocasión. George y Lee se miraron. - Cállate mejor- exclamaron y le pegaron despacio en la nuca a Fred y los tres amigos se dirigieron al aula de pociones.
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