Al día siguiente Caroline pasó a buscarme para irnos juntas como de costumbre a nuestros entrenamientos. Aún no sabía si podria entrenar, Jev había dicho “suspendida hasta nuevo aviso” así que solo iría como observadora nuevamente.
- Ayer en la noche Jev fue a nuestra habitación- dice Caroline casualmente- parecía algo atormentado, sabes si le ocurrió algo?
- No, - miento- Porque habría de saberlo?
- No lo se- ella me mira esperando que le diga algo más- quizás es porque su actitud ha cambiado desde que llegaste aquí.
- Bueno…- quiero decirle, pero no quiero hablar del tema- pues no lo sé, quizás Candice se ha aparecido en sus pesadillas, quién puede saber?
- Ja! Esa es buena. - dice ella sin tragarse mi mentira.
Cuando llegamos al salón de entrenamientos, Jev y Will ya están allí esperando por todos. Yo hago como que no existe y el hace lo mismo, pero mucho mejor que yo. Caroline está a mi lado, me observa y observa a Jev.
- Entre ustedes dos paso algo, cierto?
- Que podría haber pasado, Caroline?- trato del evitar el tema, pero se que ella no se dará por vencida- que no sea lo mismo de siempre? Jev y yo discutimos… le pedi que, no se volviera a acercar a mi. Que hiciera como que no me conocía y miralo es exactamente lo que hace y yo haré lo mismo.
- Lo sabía!- ella se para enfrente de mi- ese hombre, ayer lucia como un alma en pena. Jamás lo había visto de esa forma, chica sea lo que sea que le hayas hecho, lo estás matando.
Sus palabras me dolieron, no podía imaginar a Jev sufriendo. No quería imaginar su sufrimiento a solas, aunque yo también estaba sola. Entonces, porque debería yo pensar en él, si él no pensaba en mi. De pronto entro un hombre mayor, por su apariencia tendría unos cincuenta y tantos años. Su expresión era fría y burlona a la vez, al pasar por el lado de Jev, sonreía como si hubiera triunfado sobre algo. Candice iba detrás de ese hombre, el hombre tenía cabello color cobre y su barba era espesa del mismo color, pero llena de canas blancas.
- No puede ser! - dijo Caroline con rostro de tragedia.
- Quien es ese hombre? - le pregunté en voz baja
- El era el antiguo entrenador- su mirada era seria, Caroline nunca estaba sería- Edward Miller, y también es el padre de Candice.
- Y qué significa eso? - en el tiempo que llevaba aquí, no había visto a ese hombre.
- No termine de contarte porque Jev fue anoche a nuestra habitación- ella me miraba fijamente ahora- El le pidió a mi hermano que tomara su lugar como máxima autoridad en los entrenamiento.
“Fueron juntos ante el consejo, para hacerles saber sobre la decisión. Lo que no sabrían era que el señor Edward estaba en la sala y el se ofreció como voluntario. El consejo aceptó de buena gana, porque según ellos Will, no tenía suficiente experiencia. Solo pensé que él no vendría al menos hasta la próxima semana, ya que es cuánto Jev se irá.
-Que?- de todo lo que dijo solo una cosa llamo mi atención- a dónde ira? Porque?
- Cierto- hace una mueca de dolor- lo olvide, tú no debías saber eso… Jev pidió hacer una excursión solo. Para que? No lo sé!
Nos quedamos allí viendo toda la escena, el hombre posicionándose en el lugar que Jev solía hacerlo para hablarnos, y Candice a su lado jactándose del poder de su padre. Jev y Will solo se miraban entre ellos.
- Bien! - habló el hombre su voz era muy desagradable y algo áspera- desde hoy yo seré su nuevo entrenador. He escuchado cosas acerca sobre algunas preferencias en este grupo, y debo decir que eso cambiará desde hoy. Jev ven aquí!
Candice sonreía, me miraba y a la vez le decía algo al oído a su padre. Cuando Jev estuvo a su lado, el hombre dirigió su mirada a mi.
- Tú!- me señaló a mi y todos me miraron, Jev me miraba con pánico y volvía su mirada con odio al viejo.- Cual es tu nombre, intrusa!
Sus palabras me hicieron sentir como un perro callejero. Todos me había echado a un lado, pero jamás me había sentido tan ofendida como hasta ahora. Will parecía pensar en que hacer para sacarme de esa situación. El hombre esperaba mi respuesta.
- Isabell! - no lo hice esperar más- Isabell Hallock!
- Bien, niña ven aquí- el hombre mantenía su postura de militar.
Cándice comenzó a ir a su lugar y pasó a mi lado.
- Hoy es tu fin, estupida! - sonreía con malicia.
Al llegar hasta donde estaba el hombre, me detuve al lado de Jev, no le dirigí ninguna mirada. El hombre nos observaba a los dos.
- Hay acaso entre ustedes- se acercó un poco más a nosotros- Alguna relación que no sea entre profesor y estudiante?
Los dos nos quedamos en silencio, solo lo mirábamos a los ojos. El hombre sonríe al ver que ninguno contestaba.
- Edward, acaso no estás aquí para entrenar a estos chicos?- comenzo a decir Jev en tono aburrido- en que parte del entrenamiento encaja esto?
- Ahh! Jev, esta parte es la más importante- el hombre sonreía placenteramente - esto les enseñara a que, de ninguna forma se puede tener ventaja en este entrenamiento.
“Ya que no parecen tener ninguna relación fuera de profesor/estudiante, quiero hacer una demostración. Quiero que está chica, se pare allá en el fondo, donde solemos practicar tiro al blanco, y quiero que tú, Jev, tomes esta arma- el hombre saca un arma de su baqueta- y le dispares en los cinco puntos. Obviamente sin matarla, sabemos que puedes hacerlo Jev.
- De ninguna manera-Jev lucia como si pudiera matar a ese hombre en cualquier momento.- Esto de ninguna manera forma parte del entrenamiento.
-Oh, vamos tienes miedo de fallar?
Mientras ellos discutían yo solo veía a Cadice disfrutar del espectáculo. Yo sabía que Jev era el mejor de todos aquí, por algo había sido escogido como el líder y entrenador de esta aérea.
-Lo haremos!- mis palabras hicieron silenciar a Jev.
-Estás loca?-el me miraba como si de verdad me hubiera vuelto loca- si quieres morir, busca otra forma, porque no seré yo quien te ayuda hacerlo!
-Jev! Todos saben aquí que jamás fallarías.
Nos quedamos unos segundos mirándonos, los dos nos mirábamos con odio.
-Estas loca- el tomo el arma de mala gana de la mano del señor Edward y ambos nos fuimos caminando hacia las posiciones- No te voy a perdonar esto!