Katherine.
No estaba asustada de verlo, mas bien maravillada. Es hermoso desde el ángulo que lo mires.
El Rey abandona el trono de oro y se pasea a mi alrededor sorprendido. Frena su caminata para tocar suavemente mi cabello.
—Es natural— se dce a si mismo con la respiración en mi nuca.
Su respiración golpeando mi rostro.
—Pues claro que es natural, imbécil— le respondo.
Si moriré que sea rápido, me haría un favor.
Cierro con fuerzas mis ojos esperando recibir la bofetada que merezco por mi falta de respeto, sin embargo nunca llega.
Su respiración sigue en mi rostro, abro mis ojos para verlo y lo encuentro sonriendo.
—Tienes agallas— reconoce y se aparta quedando frente al príncipe del reino vecino—. Nadie debe saber sobre ella, espero ser claro y no enterarme que anduviste esparciendo rumores. Si lo haces date por muerto.
La advertencia era alta y clara, el príncipe tenía miedo, no creo que quiera correr el riesgo.
—Como ordene, majestad— hace una sutil reverencia—. Si me disculpa me retiro a mi reino.
Se va apresurado a la salida dejándonos solos.
—¿Y bien?— me frustra que no haga nada mas que observarme con sus orbes carmín.
Sin responderme chasquea sus dedos haciendo que una sirvienta apareciera.
—¿Me ha llamado mi Rey?
—Quiero que la lleves a la habitación de las demás. Limpiala y entregale ropa nueva— le ordena antes de sentarse en su trono.
Por un instante me imagino sentada en un trono similar a su lado. No debo ser ambiciosa.
La sirvienta nota que no me muevo, entonces sujeta mis brazos para llevarme a la habitación.
Ya entiendo, seré cómo ella. Limpiaré, cocinaré y esas cosas. Sencillo.
Nuestro camino fue largo y debo decir que el castillo era inmenso, cada pasillo era custodiado por guardias, haciendo imposible huir.
—Aquí es, usted adentrese. Volveré en un minuto— la veo perderse entre los pasillos, vuelvo la vista a la puerta y me aseguro por quinta vez si seguían estando los guardias.
Obviamente si...
Doy un respingo profundo girando la perilla de la puerta.
Debo sobrevivir para huir con mis hermanas.
Una vez dentro de la habitación, varios rostros desconocidos se fijaron en mí.
Era una gran habitación repleta de enormes camas bien acomodadas, con muchas mujeres jóvenes.
Eran diez en total, cada una más hermosa que la otra.
Pero esto no es para nada lo que esperaba. Se supone que sería una sirvienta como la que me guió hasta aquí. Seguro confundió la habitación.
—¿Hola?— balbuceo desconfiada.
Ninguna correspondió mi saludo.
Una de ella se acercó alegremente y me abrazó.
—Es un gusto tener a una chica nueva, no sabes cuanto— se separa y vuelve abrazarme.
Hasta ahora me resulta la más alegre.
—Bueno, no diría lo mismo, pero gracias. Mi nombre es Katherine— me presento a todas sin importar su indiferencia.
—Soy Anna— se presenta la amable chica que me dio una gran bienvenida con abrazos y sonrisas.
Era bonita, tenía ojos negros y un cabello ondulado del mismo color. Sus labios eran delgados casi transparentes y su piel trigueña.
—Oh Dios, me has mandado más competencia. ¡Mejor matame!— aparece una rubia rogando con llanto fingido. Sujetaba su pecho donde se encontraba el corazón en signo de dolor.
¿Competencia? Me pregunto a que se refiere.
—Eres una lunática Clearice— se le une Anna rodando sus ojos.
—No me llames Clearice— pide achinando sus ojos a Anna para luego mirarme—. No debes llamarme Clearice, es ¡CLEAR!.
Esa rubia me recordaba a mi mejor amiga de la niñez, era igual de sarcástica y divertida.
Clear era muy distinta a la dulce Anna.
Ella tenía ojos verdes claros y una mirada sexy. Sus facciones no eran tiernas y lindas cómo las de Anna. Eran atrevidas y extravagantes. Se podría decir que es digna de admirar, y su piel estaba ligeramente bronceada, lo cual la favorecía mucho más.
Le sonreí asintiendo.
—Bueno tal vez te aceptaré. Estas en tu día de suerte— aprueba mi llegada, no quiero ofenderla pero me tiene sin cuidado su aprobación, quiero escapar.
Miro a las demás que se mantienen estéticas sin soltar palabra alguna.
—Son tan niñas— bufa Clear cruzando sus brazos—. Esas trillizas castañas son Eva, Esther y Esme.
Las trillizas de ojos azules se avergonzaron.
—Esa de piel oscura pero jodidamente sexy es...—
Clear tenía razón, era sexy. Sus pechos eran esbeltos y sus labios carnosos, provocativos para cualquier hombre que cruzara. Sus pestañas largas podías verlas desde la distancia y sus ojos eran de color verde muy claro, igual que los de Clear.
—No necesito que me presentes. Puedo hacerlo, idiota— refunfuña la morena cercana a las ultimas tres chicas que parecían odiarme, por las miradas de disgusto—. Soy Victoria—se presenta.
Las últimas tres chicas de su lado desaparecieron antes de poder presentarse
—Descuida, ellas acostumbran a ser perras siempre. Vic es la excepción— Clear entrelaza nuestros brazos con confianza.
—No importa, después de todo no espero hacer amigas en un lugar como este— le digo y para en seco.
Era cierto, soy una esclava y estoy en contra de mi voluntad aquí.
Además, estoy segura que esa sirvienta se confundió de habitación. Era inexplicable que una sirvienta nueva como yo, este con chicas tan hermosas y en un lugar lujoso, con paredes blancas y adornos de oro.
—Oye no seas amargada, todas estamos aquí por la misma razón. Pero dime, hay algo que realmente me inquieta.
—¿Si?
—¿Es tu cabello natural?— me interroga tocando con mucho interés mi cabello.
Sus ojos verdes brillaban impresionados.
—Sí, ¿es feo, verdad?
—¡Claro que no! Eres una perra con suerte.
Fruncí el ceño confundida esperando entender a que se refería.
—Escucha, por mas que muchas aquí fueron traídas por la misma razón, algunas quieren conseguir el corazón del Rey y créeme que están muy celosas ahora— explica moviendo sus manos con cada palabra.
—¿Por qué?— quise saber.
—El Rey está locamente obsesionado por el cabello rojo. Nos obliga a usar pelucas, ocultando nuestro hermoso color natural— susurra en mi oído.
—Creí que solo a sus amantes...— me callé procesando mis propias palabras. Todo se volvía tan claro ahora.
Seré su esclava, sí, pero no de esas que limpian, cocinan o le sirven. Sino que seré su amante, cómo las diez chicas de la habitación.
¡Espero que les haya gustado!
Bueno quería hacerles una pregunta...
¿Qué piensan de la historia hasta ahora? ¿creen qué va aburrida, falta algo o...?
No duden en escribir sus respuestas :3 recuerden ayudarme votando y agregando la historia a su biblioteca .
Hasta la próxima ❤️