Katherine.
¿Es tan mala mi situación? Siempre he sido esclava de todos, pero esta vez ser amante es un giro inesperado.
Tal vez no sea tan malo...
Disfruto el baño que me ofrecieron, la suciedad se desprendió de mi cuerpo dejándolo blanco.
La sirvienta llamada Ria, me obligó a usar un vestido y zapatos hermosos.
Según ella debo estar a la altura del rey.
—Te ves sensual, al rey le encantará tenerte en su habitación— chilla Clear guiñandome el ojo.
—Lo que menos quiero es enrollarme con él.
Bueno, soy su amantes es inevitable.
—¡Oh vamos! es muy bueno a la hora de tener sexo— admite con una sonrisa pícara, todas la miran con recelo.
—Señorita Clearice, por favor absténgase de hablar vulgarmente— Ria aparece a su lado, a Clear no parece gustarle que le llamen por su nombre completo.
—Estúpida sirvienta— murmura cuando se retira la misma.
Me tiro a la cama designada para mi y ruedo sintiendo la suavidad. Nunca estuve tan cómoda.
Estaba acostumbrada a dormir en un colchón duro como la piedra misma, con sabanas rotas.
Reconozco que vender mi cuerpo no es tan malo como parece.
Habituarme a los lujos no resultaría difícil, casi nadie podía permitirse vivir cómodamente.
—El Rey dio ordenes que uses ese vestido para la cena— Victoria me lanza un vestido rojo despampanante.
Pensé que ponérmelo sería fácil, cuan quivocada estaba.
Clear ejercía fuerza para ajustar mi corsé al cuerpo, el aire ya no llegaba a mis pulmones, pero no bastaba. Debía seguir y seguir.
—No puedo respirar, Clear...
—La belleza duele cariño, pero te acostumbraras— lo ajusta una vez más y me deja como puede.
Camino con dificultad al espejo y quedo asombrada por la belleza que se reflejaba.
—¿Por qué te relajas? Es obligatorio lucir al menos un poco de maquillaje— una de las chicas me ofrece un labial, lo acepto y se va.
Es agotador tener que lucir como una muñeca para el rey.
Anna se acercó para maquillarme sin preguntar, simplemente lo hizo. Agradezco su ayuda, soy inexperta acerca del maquillaje.
Esme, una de las trillizas, también se acercó, pero a peinar mi cabello. Lo dejo suelto con alguna que ltra trenza.
Nuestros minutos para alistarnos acabaron cuando Ria volvió a la habitación aprobando nuestros aspectos.
Salimos seguidas de ella recorriendo el largo pasillo hasta llegar a una mesa larga con cubiertos de plata.
No hacia falta decir la deliciosa comida frente a nuestros ojos.
Busco un asiento libre, pero cuando empiezo a sentarme, vienen y dicen que les pertenece.
Salgo, y al fin encuentro uno libre.
Frente a mi se encontraba un pavo condimentado con un aroma exquisito. Sujeto mis cubiertos decidida a servirme al rugir mi estómago. Debo ingerir algo de comida a mi organismo con urgencia.
Lamentablemente, cuando iba a probar el primer bocado, el maldito rey se hace presente.
No vestía con un traje formal, mas bien usaba una camisa blanca con botones sin abrochar, ofreciendo a nuestros ojos una vista tentadora.
Sus orbes carmín recorrieron a cada una hasta finalmente llegar a mí.
Un leve cosquilleo se formó en mi cuerpo entero. Se sienta en el centro principal de la mesa y me doy cuenta que elegí un asiento perfecto para observarlo durante toda la cena.
A su derecha se sentó Clear quién coqueteaba descaradamente con él, y a su izquierda estaba la poco amigable Beatrice, la líder del grupito de cuatro chicas que no se presentaron, excepto Victoria.
Ambas coqueteaban con el Rey mientras cenábamos, pero su atención estaba centrada en mí.
No puedo dar un bocado gracias a su persistente mirada.
Y como era de esperarse, gracias a mis nervios, dejé caer un trozo de verdura.
Estaba muerta de vergüenza...
Él me vio.
—Beatrice— la nombró apartando su vista.
Ella se alegró por el simple hecho de decir su nombre.
—¿Si majestad?
—Cambia el lugar con la nueva.
A Beatrice no parecía gustarle esa orden, sus labios se movían sin emitir alguna palabra mientras que sus ojos estaban clavados en él.
—Pero, majestad...— intenta protestar, se calla cuando le amenaza con su mirada.
—No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando.
Al verme envuelta en esa situación creo no tener alternativa ni el poder para desobedecerlo.
Beatrice no disimulo su disgusto al intercambiar asientos conmigo.
Incómoda, levanté la cabeza para buscar a Clear y rogarle por ayuda y como si leyera mi mente asintió.
Su mano tocó el hombro del Rey quien por fin apartó sus ojos de mi.
—Majestad ¿notó mi hermoso vestido? Pensé en usted al elegirlo— la ignora.
—¿Cómo te llamas?— se dirige a mí, tocando mi mejilla con su mano fría.
El tacto me enloquece, despierta un cosquilleo en lugares donde no deberían despertar.
—Katherine— respondo con el rostro caliente, de seguro estoy roja como un tomate.
—Kat— repitió, recorriendo mi cuello con los nudillos de sus dedos.
Me gustaba ser tocada por él.
¿Qué estoy pensando? ¡Debo controlarme!
Escuchamos un ruido molesto, buscamos el culpable y nos topamos con una Beatrice furiosa.
El rey se levanta de golpe, a Beatrice casi se le va el color de sus mejilla.
—Esta noche quiero a Katherine en mi habitación— comenta y se va.
Suelta una bomba así y cree que podré comer sin ningún problema.
Espero que la tierra me trague. Solo deseaba entregarme a Joseph, pero ahora soy una de las tantas amantes del rey.
Ria nos llevó de regreso a la habitación, se asegura que todas se preparen para dormir.
—Tu primer día y ya irás a su alcoba, eres muy afortunada— me felicita Esther.
—Tal vez sea por que eres una de las mejores prostitutas de Greasia— Beatrice la empuja y se me planta. Tuve que contar hasta diez para no cortarla en pedacitos.
No tengo la maldita culpa de ser llamada a los aposentos del rey.
Sé el peligro al que me expongo, soy consciente de no poder resistir la tentación...
¡Espero que la haya gustado!
¿Qué esperan que ocurra en el encuentro entre el Rey y Katherine?(EN LA HABITACIÓN OH POR DIOSSSS)
Pregunta del capítulo.
¿Les incómoda cuando lxs miran mientras comen?
Nos vemos en el próximo capítulo❤️
Recuerden seguirme, votar y comentar para apoyar la historia