Capítulo 6

1027 Words
Katherine. Penélope aprieta mi cuero cabelludo arrastrándome a quien sabe donde. —El Rey se enfadará, Penélope, ella tiene su total atención— mi amiga Clear quiere persuadirla. —Así que te ofreces a tomar su lugar— jala con rudeza mi cabello, tengo miedo de quedarme calva por su fuerza. —¿Por qué no? Si quieres, dejala y castigame. —No te entiendo, eras la favorita de mi hermano antes de su llegada, ¿no la odias?— mis músculos se tensan esperando la respuesta de mi amiga. En todo este tiempo creí que era Beatrice la favorita, me deje llevar por mi intuición y fallé. Por esa razón el Rey no la movió del asiento a Clear y dejo que coqueteara sin cuidado, todo este tiempo fue mi reciente amiga la favorita. —Penélope, por favor suéltala— pidió en un hilo de voz. Mientras se distraía burlándose de Clear, use un accesorio de mi cabello, un broche de oro, y se lo clave en la palma de su mano haciendo que suelte un grito repugnante. La sangre le brota, no pareció dolerle ni un poco, más bien le hizo cosquillas, pero he dañado la piel de una princesa. Eso se castiga con la muerte a quienquiera que sea. —¡Eres una insolente!— se mira la herida que se sana en un segundo—¡Ria!— llama a la sirvienta. Ella llega y espera sus ordenes. —Preparala para el castigo de Freudiano, ¡ahora!— demanda prepotente. Todos se horrorizaron con el castigo, lo conocían, exceptuandome. —Es una pena, realmente me gustas Kati. —Vete a la mierda— le escupo en el rostro dando un paso hacia delante, tragandome el miedo. De ahora en adelante corro más peligro, enfrentarme al Rey, a su hermana, nada de eso es bueno. Un día mi actitud será el detonante para mi muerte. Debería estar muerta por faltarle el respeto pero tengo la ventaja de pertenecerle a su hermano, y si ella tocara tan solo un pelo de mi cabeza ilesa no saldría. Sea cual sea el castigo podré aguantarlo, lo sé. —Princesa, el Rey se molestará mucho— Anna se le cuela en medio, recibe una bofetada tal cual Clear y retrocede. Que gran manera de empezar el día, con un castigo y rodeada de vampiros arrogantes de la realeza. Seguí la escena sin abrir la boca. Mi corazón comenzó a latir enloquecido. Intenté controlar las ganas irracionales de matar a la maldita princesa. Lo único que podía hacer era esperar el castigo y rezar para que su hermano frenara su locura. —Está listo, Princesa— le avisan y ella sonríe maliciosa devolviendo la vista en mí. Penélope ordenó a los guardias que me llevasen a mí y a mis compañeras al lugar donde comenzaría mi castigo. La princesa quería testigos. Llegamos al lugar, no estaba muy lejos del jardín, es una  pequeña casa de madera casi en pedazos. Antes de entrar, Ria se interpuso en el camino de la Princesa. —El Rey volverá y usted está consiente de ello. —Ve y haz de su perrita, no me importa— volvió a repetir, la ignora y sigue su camino para adentrarse a la pequeña casa. Apenas entramos todas. Habían muchos objetos colgados, todos ideales para castigarme. ¿Debería rezar? ¿A quién le rezo? He sufrido atrocidades a lo largo de mi vida y nunca he sido salvada. Penélope me ata con alambres a un poste de madera, mis muñecas arden, temo moverme un poco y quedar sin manos y pies. No se detuvo con eso, siguió con cadenas largas amarrando a mi vientre luego de desnudarme. —Bueno, te quería desnudar en mi habitación pero no podrá ser— se burla rompiendo la tensión. —¡Estas loca!— le grito sin miedo aparente. Finge ser sorda y muda, busca entre los objetos colgados, los acaricia, pasea y hace que la espera me pese. Como si de su alma gemela se tratara, encuentra un mango de madera con una piedra enorme incrustrada de clavos. —¿Te gusta? Se llama Freu, nunca supe el por qué de tan extraño nombre— se le veía su sonrisa tétrica—. Es parte del castigo, primero, te clavare el Freu que tiene aproximadamente veinte clavos, lo podré clavar tres veces seguidas y tu herida se curará, así podre lastimarte las veces que quiera.  Es una demente, una maldita loca. Esto debe ser una broma. No puede existir algo así. Voy a sanar, me abrira la espalda con esa cosa las veces que se le ocurra. Lo ha pensando muy bien la malnacida. —Oh y al finalizar, la sangre se derramará durante todo el día hasta llegar la noche, eso significa que sentirás mucho dolor. Verás como la sangre abandona tu cuerpo desgarrandote por dentro. Nadie te sacará hasta medianoche. Si tienes suerte sobrevivirás, Si no, morirás. Si siento dolor ahora no quiero ni imaginarme cuando me clave esa cosa. Clear debe estar pensando en lo  estúpida que fui, mientras que las demás deben estar brincando de alegría, rogando que mi vida se acabe con el primer azote. —Que curioso... Tu cuerpo está lleno de cicatrices— acaricia mi espalda, me muevo inquieta cuando me toca— No son visibles ante los demás, interesante. Claro, estaba acostumbrada a ser castigada por mi padre, esto no es nada comparado a lo que viví por años. —Un día me las pagarás chupasangre, y ese día te haré algo peor— prometí aguantando las lágrimas que amenazaban en salir de mis ojos. No debía mostrarme débil frente a una sádica como Penelope, lo aprendí de mi padre... —Bueno, lo espero con ansias— su mano fría acarició mi espalda de nuevo antes de clavar el Freu en ella. No podía sufrir esto de nuevo. Estoy maldecida, eso debe ser. Es mejor pensar en mi madre. Sí, ella y su cálida sonrisa que me esperan en algún lugar y tal vez no falte mucho para reunirnos. ¡Espero que les haya gustado! No olviden apoyarme comentando y siguiendome❤
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