—Esas ballena asesinas¹ me tenían prisionero. Al huír, advertí que estaban muy bien organizadas y que me volverían a atrapar. Sólo se me ocurrió aproximarme a la orilla. Sé que la ribera representa un peligro para ellas, incluso para mí— le dijo el delfín, se miraba muy agitado— Antes de aprisionarme, nadaba por el sitio, porque consideré, por el proceder de estos animales acuáticos, que se trataba de delfines, que se encontraban cerca. Pero reparé que no, en realidad se trataba de las orcas. Son especies muy astutas. —Esos odontocetos tienen un jefe ¿verdad? Porque al lastimarlo de manera mortífera, las otras orcas se distanciaron del combate. —Si, es una orca hembra. Esa matriarca lidera a su familia durante décadas. Pero su cuerpo fue poseído por Forcas² un gran presidente y caballero

