Capitulo XXVII

1113 Words

Durante el lapso de unos siete días, Uriel y Ariel se volvieron más cercanos. Consiguieron sustentarse de los sobrantes que quedaban del ballenato, varado cerca de la orilla. El delfín percibió pronto su mejoría. La vida sucedía con normalidad. De vez en cuando se avistaba unas naves distantes pasar por el islote, pero jamás fueron capaces de captar su atención, ya que sus avisos se basaban en arder grandes llamaradas, insuficientes para ser vislumbradas a kilométricas distancias. Tanto Uriel como Ariel alimentaron al delfín con cangrejos no comibles para los humanos. Lo atendían y Uriel se había encariñado mucho con él. Una noche, en tanto habían prendido una hoguera, Uriel hablaba con Ariel. Cuando la charla se condujo a las experiencias espirituales de Uriel, Ariel se sintió inconfo

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