El vendaval soplaba a gran intensidad con dirección al este, mientras Beatriz corría con el cuerpo completamente cubierto de barro en sentido contrario. La chica se asemejaba mucho a una momia. La ruta que escogió para llegar cuanto antes al caserón la obligaba a cruzar un arroyo. Beatriz se sumergió en el río, lo utilizó para limpiarse del barro y para acortar la distancia que la separaba de la casa de Blitschell. Estaba agarrotada por el frío. Era cerca de media noche. Spondylus le generó suficiente calor interno para tolerar los fieros vientos que se arremolinaban a su alrededor durante la travesía. Como la entrada estaba descubierta, ingresó sin impedimentos al patio de la mansión. Unas guirnaldas, similares a las luces navideñas, estaban colgadas, encendidas y repartidas a lo largo

