Falsedad

1999 Words

Lía no podía pegar el ojo. La cara de Lorna durante el desayuno, esa mirada de "ya gané" que le lanzó a Astrid, se le había quedado clavada en la mente como una quemadura. Sabía que no podía quedarse con los brazos cruzados. Como humana en una manada de lobos, Lía siempre había confiado en su instinto, y ahora su instinto le gritaba a todo pulmón que Lorna era una víbora. Caminaba por el pasillo del ala este, yendo a la cocina por un vaso de agua, cuando vio una sombra salir del cuarto de invitados. Era Lorna, que caminaba con una agilidad que no cuadraba para nada con esa supuesta debilidad que andaba vendiendo. Lía se apuró y la interceptó cerca de la entrada de la lavandería, un lugar apartado donde los guardias casi no pasaban a esa hora. —¿A dónde vas con tanta prisa, debilucha?

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