Contra la espada y la pared

2001 Words
Eva Sentir como tu cuerpo se desprende de tu alma es algo que no le deseo a absolutamente nadie, cuando entré a la habitación de nuevo, simplemente recordé que la vida es frágil y que fácilmente se puede perder. Mi papá estaba en el suelo sosteniendo a mi mamá quien estaba convulsionando, puede sentir como todo mi cuerpo se tensaba de inmediato. Me agaché rápidamente y por instinto la tomé entre mis manos las cuales temblaban sin parar e imaginarme la vida sin alguno de ellos dos fue inevitablemente doloroso. —Busca ayuda por favor… no podemos dejar que tu mamá se nos muera aquí —mi papá habla entre llanto y tiene razón, no podemos quedarnos los dos lamentándonos de porque ella está allí o no. Salí de la habitación corriendo, abajo estaban las personas completamente desentendidas de lo que estaba pasando y los comprendo, por lo general soy igual no suelo enfocarme en los demás. Fui directo hasta donde Benjamín. Él es el único que puede ayudarme, es él único que me va a dar esa tranquilidad que en esos momentos tanto necesito. —¿Sucedió algo amor? —él dice, cuando me ve completamente agitada—. Te ves muy pálida. —Mi mamá está muy mal, —mi voz se entrecorta—, por favor ayúdame. No terminé de hablar cuando Benjamín subió las escaleras rápidamente dejándome claro que él es el indicado, que definitivamente lo es. Benjamín tomó en sus brazos a mi mamá, bajó las escaleras y la subió a su carro, aunque era pequeño tenía un gran significado para nosotros. Mi papá se hizo atrás con ella, mientras que me hice adelante y los observaba por el retrovisor, todo esto era culpa de ese hombre… si él no hubiera empezado a presionarlos de esta manera, nada esto habría sucedido, es un infeliz, un insensible. Le voy a pagar, pero no voy a ceder ante sus estúpidas amenazas. Al llegar, los médicos se llevaron a mi mamá, sin explicarnos absolutamente nada de lo que estaba pasando. Se la llevaron y pude ver como todo esto le afectaba a mi papá de una manera descomunal, me duele… me duele pensar que algo le pueda pasar y que nos deje solos… que lo deje solo a él. Benjamín me cubrió con sus brazos, solo él podría darme esa tranquilidad que tanto necesito, que tanto anhelo. Como me gustaría decirle todo lo que está pasando, quisiera decírselo, quisiera hacerlo porque de lo contrario sé que voy a estallar. Los minutos pasaban, las manecillas del reloj se movían lentamente, pero aún así no se detenían y aún nosotros no teníamos alguna razón de lo que había pasado con ella. Giré mi rostro al escuchar como resonaban los zapatos de aquel hombre ¡qué rayos hace aquí! ¿de verdad tiene que estar en este lugar? Él se acerca a mi padre y estrecha su mano, me mira de reojo e ignora por completo a Benjamín, muevo mi cabeza negando, sintiendo como me arde la piel por tenerlo tan cerca, su gesto frío, sombrío, es lo que sobresale. No tiene ni un poco de piedad, claramente está aquí para burlarse de nosotros y ponernos entre la espada y la pared. Él se hace a un lado y comienza a revisar su teléfono, no comprendo qué hace aquí, es claro que no le interesa nada más que él. El médico sale y en su rostro se ve que no trae buenas noticias. —Doctor por favor dígame que mi esposa está bien —dice mi papá colocando su mano en el pecho. —Necesitamos buscarle un donante lo más rápido posible, ella necesita recibir un trasplante y su salud poco a poco se deteriora más y más. —¿Tan mal está? ella estaba en tratamiento —hablé irrumpiendo la tensión del momento—. Por favor puede contestar —dije un poco alterada. —Lo estaba, ella estaba con un tratamiento. Pero muchas veces el cuerpo lo que hace es rechazar los medicamentos, rechazar absolutamente todo y su mamá está en esta fase en el que si no hacemos algo será demasiado tarde. Sentí como el aire me faltaba, no podía ser posible de que el día que había empezado como uno de los mejores, estaba terminando de esta manera. —¿Si conseguimos un donante mi esposa se salvará? —de reojo mire a mi papá, él hablaba con esperanza esa que posiblemente yo ya no tenía, todo se estaba viniendo encima y no era justo, no era justo que la muerte quisiera llevarse a alguien que tenía que estar muchos más años con nosotros. —Sí, es lo ideal. Si conseguimos el donante tendremos que ver como la señora recibe el trasplante y si es favorable ella estará en tratamiento un par de meses más y podrá seguir con su vida como hasta ahora. —Lo haremos conseguiremos el donante… —dije colocándome de pie—De cualquier forma nos pondremos en la lista de espera ¿así funciona no? —Sí, así funciona. No obstante, en esa lista de espera ya están hace mucho y aún no aparece la persona adecuada para ella, las listas de espera funcionan depende la prioridad y lastimosamente no estamos en los primeros puestos —el médico dice sin corazón, sin piedad como si solo fuera…una vida más que perdería en sus manos y no le importara. —Seguiremos esperando, sé que pronto llegará el donante para mi esposa, ella no se puede ir así, sí ella se va me iré con ella. Mi papá se derrumba y no sé como sentirme al respecto. Benjamín tiene las manos una cada lado de su cuerpo con su rostro completamente sorprendido. —Ella se quedará aquí lo que queda de la noche, la pueden visitar cuando llegue la enfermera, pero solo puede entrar una persona, les pido un permiso —él finalmente dice y se va. Me agacho para tomar a mi papá, pero su mirada está ida, todo él está ido. Benjamín me levanto, quisiera llorar quisiera poder gritar, poder exigirle a la vida por lo injusta que es. —Buscaremos un donante —Benjamín me dice, con su voz dulce—. Te lo prometo, yo hablaré con mi papá si es posible, estoy seguro que algo podemos hacer. —No es necesario —aquel hombre con su voz fría y ruda pronuncia llamando la atención de los tres. Benjamín se pone serio, pero mantiene la calma. Sin embargo, yo no puedo necesito estallar con alguien y él es la persona con la que debo hacerlo. —¿Qué no es necesario buscar un donante? ¿Usted se está escuchando señor? Lo siento, pero no tiene porque opinar, no tiene la capacidad para hacerlo adicional, no tiene que estar aquí. Váyase que aquí no es bien recibido —Eva —llama mi atención a mi papá—. Fui yo quien llamó al señor Thompson. No seas descortés, no es momento de estar haciendo este tipo de berrinches. —¿Berrinche? —cuestiono. —Tranquilo no tiene porque defenderme —él se acerca sin importar que esté con Benjamín—. Dije que no era necesario que esté en la lista de donantes porque mi familia es dueña de uno de los hospitales más grandes del país y puedo ayudarles para que su mamá consiga el trasplante que necesita. —¿De verdad haría eso por nosotros? —mi papá pregunta. —Sí, mi papá le tiene un gran aprecio, es uno de mis mejores trabajadores. No veo porque no pueda ayudarlo —él enfatiza la última palabra mirándome, su mirada se oscurece, pero de inmediato la retira—. Espero que puedan aceptar mi oferta. —¿Cuánto tocaría pagarle? —Benjamín por fin habla y aquel hombre suelta una risa sutil. —No es con usted con quien hago los negocios, señorita Robert la espero en mi carro —él termina y se va caminando por el pasillo, no sin antes colocar una de sus manos sobre los hombros de mi papá dándole ánimos. Mi papá se recuesta sobre la silla con su cabeza hacia atrás y mantiene los ojos cerrados. Quiero mirar hacia atrás, quiero saber que gesto está haciendo Benjamín en estos momentos… en verdad necesito saberlo. —¿Irás con él? —Está dando una solución —respondí manteniendo mi respiración constante, aunque por dentro mi corazón palpitaba extremadamente rápido. —Ese hombre es un arrogante, no tiene porque hablarte así, tú no estás sola mi amor. Adicional el hecho de que sea el jefe de tu padre no quiere decir que se porte de esa manera. —Lo sé, pero en este momento escucharlo no me parece tan descabellado. Si él puede brindarnos su ayuda en esto, le pagaré hasta el último centavo —le dije mirándole a los ojos. Benjamín pone sus manos en mi rostro y me da una mirada llena de compasión. —Le pagaremos hasta el último centavo. No estás sola en esto, iré contigo y hablaremos con ese hombre tal vez tengo prejuicios por la manera en la que se comportó, pero tienes toda la razón no importa nada más que hacer que tu mamá esté bien y punto, necesito que ella y tu padre esté bien cuando te pida la mano. Un nudo en mi estómago se hizo presente, asentí con un movimiento lento de mi cabeza. —Papá, iré a hablar con el señor Thompson, te garantizo que no dejaré que mi mamá espere más tiempo. —Ve, yo entraré con ella… hija, tu mamá lo es todo para mí, no podemos dejar que se me muera. Él se levantó y se fue con una de las enfermeras para poder ir a ver a mi mamá. Benjamín entrelazo su mano con la mía y nos fuimos caminando hasta el carro de ese hombre. Estaba sudando, no podía negar que su presencia llegó a intimidarme hoy, pero no le voy a mostrar miedo porque no es más que yo por solo tener dinero. Al llegar al estacionamiento, no fue difícil saber cuál era el carro de él. Bastante ostentoso y lujoso de color ne.gro y lo suficientemente grande como para cargar su ego. Afuera un hombre vestido de ne.gro sostenía la puerta. Tome aire, caminé con pasos firmes hacia donde él estaba, cuando llegué a la puerta del carro, el hombre que estaba afuera solo me permite la entrada a mí. De reojo pude ver como Benjamín se molestó, pero me hizo señas de que siguiera y que él me esperaba afuera. Entré a ese carro sintiendo el ambiente pesado, él estaba con sus lentes oscuros y una copa de un licor que desconozco en su mano derecha. —¿Para que me citó aquí? —le dije sin rodeos, él me miró. Se quita los lentes y con su rostro endurecido no dejaba de escanearme. Su espalda estaba recta, su traje finamente planchado, todo él aparentemente "perfecto" —Necesito que cerremos el trato señorita Robert, estoy cansado de que me haga perder el tiempo. Yo ayudo a su madre y le buscó uno de los mejores donantes que pueda existir y usted me paga la deuda que su padre tiene conmigo de la manera en la que yo quiera. —¿Por qué tendría que aceptar? al final le puedo pagar con dinero, ¿no lo cree? —dije. —Porque aún no me conoce, puedo ser cruel si me lo propongo… señorita Robert mi paciencia no llega a tanto y le estoy dando una segunda oportunidad. Solo quiero que piense que le conviene…seguir al lado de un arrastrado como lo es ese que tiene como novio o saldar la deuda de su padre y dejar que ellos vivan tranquilos por el tiempo que les quede de vida.Esto es un ultimatum, no pienso repetirlo de nuevo, ni mucho menos ayudarlos con absolutamente nada. Entonces ¿acepta o no acepta?
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