Por accidente Verónica derramó su bebida luego de escucharlo.
No hay forma de describir el pánico que sintió en ese momento. Verónica se sintió como un niño cuando sus padres descubren que hizo algo malo, la piel le palideció y empezó a tartamudear cosas inteligibles.
— N-no sé de qué habla... S-señor yo recordaría perfectamente si lo hubiera visto y...
— Eres el bartender estafador, ¿No te puse una denuncia por usurero el mes pasado?
— ¿E-eh? — Perpleja,ella levanta la mirada solo para darse cuenta que ni siquiera estaban hablando con ella.
O más bien, su presencia era demasiado diminuta como para ponerle atención.
No está segura si debería sentirse agradecida u ofendida de no ser reconocida.
''Llamar la atención es el verdadero poder de las pelucas rubias, eh...'' — Pensó mientras terminaba de tragar su licor de mala gana y pasando saliva. Decidiendo que mejor observaría el desenlace de la escena.
— N-no sé de qué habla, señor... ¿Cómo podría yo hacer tal cosa? — Daniel se volvió un manojo de nervios baja aquella mirada crítica. — El bartender que usted mandó despedir no he sido yo... Ha sido mi hermano que es idéntico a mí.
Verónica observa la situación, principalmente pensando en el hecho de que Daniel es como una serpiente astuta que sabe evitar el peligro. -Y que no tiene hermanos-
— S-siga subiendo cuando encuentre el piso de los baños vip. — Le indicó en su intento desesperado por deshacerse de él.
Ese hombre claramente le dio una advertencia con la mirada, era como si dijera ''Te aplastaré como a una cucaracha si haces algo'' y luego se fue en el mismo aura pesado con el que llegó.
Entonces Verónica dejó salir el aliento que había estado conteniendo hasta ese momento.
— Terrorífico. — Fue lo que se le ocurrió decir.
— Moría de ganas por saber quién era el bastardo que se quejó de mí... Pero es un pez gordo de la corporación. Ni siquiera sé por qué estaba perdido aquí en el reino de los mortales borrachos.
Daniel se rasca la nuca.
— Será mejor que vuelva con Pablo antes de que ocurra un incidente. — Dice Verónica, entonces, echó la mirada al suelo, accidentalmente pateó un objeto con el pie. — Ah, mira... A ese hombre parece que se le cayó la billetera.
— ¿Tiene efectivo dentro?
— Es probable... — Murmura Verónica. — ¿Qué vamos a hacer con ella?
— Quedárnosla.
Daniel la observa con una mirada de ''Duh.uh''
— No podemos hacer eso. — Responde Verónica. — ¿No crees que sería mejor la recompensa al devolverla a su dueño? Debe tener cosas aquí que necesita... Una identificación tal vez...
— Ah, ya tenías un plan. Chiquilla perversa, pero hacer eso solo será un dolor de cabeza. ¿Y si te acusa de ser una ladrona? — Por primera vez en mucho tiempo, Verónica sintió que Daniel no dijo una incoherencia. — Además, es un vip. Ni siquiera yo puedo estar ahí, ¿Cómo se lo llevarás? Yo digo que nos la quedemos y repartimos los bienes.
Verónica miró mal a Daniel.
— Que tú seas un usurero ladrón no significa que todos lo seamos.
— Vamos, Verónica sabes que solo bromeo. ¿Realmente me crees capaz de robarme la billetera de ese hombre súper adinerado? .... ¿Sabes qué? Mejor no me respondas. — Prefirió callarla antes de escuchar su brutalmente absurda sinceridad. — ¿Qué vas a hacer?
— Simplemente se la entregaré a objetos perdidos para que sea problema de otra persona.
¿Por qué tomarse tantas molestias en subir escaleras hacia la oficina de objetos perdidos? Ella no está muy segura al respecto, sin embargo, en la billetera está un anillo de compromiso aparentemente muy lujoso y una fotografía de ese hombre junto a su pareja, se veían tan felices que...
Pensó que sería una lástima si lo extraviaran.
''Supongo que seré como un súper-héroe anónimo al final...'' Verónica suspira, escaleras arriba.
...
Al seguir avanzando, claramente logra escuchar voces que se elevan en una discusión acalorada. Al seguir el sonido, se encuentra con una pareja en medio de una pelea apasionada. Ambos tienen las caras enrojecidas por la ira y gritan insultos el uno al otro.
Verónica se detiene en seco cuando ve la espalda de la camisa de lino que miró minutos atrás.
— (...) Sabes que odio eso. Solo he venido hasta esta pocilga para dejarte en claro que no pienso seguir soportando tu obsesión conmigo. Así que déjame en paz.
Verónica siente que está escuchando algo que no debería, sin embargo, entre su respiración agitada y corazón acelerado, apenas y puede escuchar aquellos pensamientos pidiéndole retirarse de ahí.
— Solo estaba preocupada de que...
— ¿Preocupada? ¿Tú? ¿De qué tendría alguien como tú que preocuparse? ¿De que su bolso combine con sus zapatos? Sabes que solo te uso para llegar al poder de tu familia, ¿Por qué insistes tanto? Eres molesta, todavía pienso casarme contigo si eso es lo que tanto te preocupa. Lo único que estoy haciendo es disfrutar mi vida como soltero antes de arruinarme el futuro junto a una mujer tan fría como un rept-
Cuando un golpe le impacta de lleno la nuca, él se calla repentinamente.
— ¡¿Qué carajos?! — Mira al suelo en busca del objeto que lo golpeó. — ¿Mi billetera...?
Entonces se giró, no había nadie más allí.
...
Verónica cierra la puerta del cubículo del baño con el corazón completamente acelerado, no puede creer todavía lo que acababa de hacer.
Como si estuviera teniendo una pesadilla viviente de repente una oleada de imágenes y escenas desagradables inundó su mente, el horror y la agonía de aquel recuerdo la volvieron físicamente enferma, y sintió que el estómago le daba vueltas.
‘’¡¿Estás loca?! ¡¿Por qué hiciste eso si solamente querías devolverle la billetera?! La discusión que tuvo no era asunto mío...’’ Verónica se regaña a sí misma, observando la forma en que todo lo que había vomitado finalmente se iba por el retrete. ‘’¿Qué pasa si esa persona quiere buscarme ahora para ajustar cuentas? ¡Estoy perdida!’’
Sale del baño solo para enjuagarse el mal sabor de boca y lavarse las manos, tratando de aclararse las ideas lavándose la cara.
— Parece que fue algo muy impactante para tí... ¿Te sientes mejor ahora?
La voz femenina a su lado la hizo pegar un brinco.
— ¡T-tú! Es decir... Usted...
Sería una completa ciega si no pudiera reconocer a la hermosa y vulnerable mujer que recibía comentarios tan crueles por parte de su prometido. Algo dentro de Verónica se volvió a encoger, también estaba bastante avergonzada.
— Lo siento, escuché la conversación que ustedes tuvieron sin permiso... ¡Juro que no diré nada, así que por favor no me vea como una amenaza!
Lo último que deseaba era meterse en problemas con una mujer de alto estatus.
Pero, en lugar de regañarla. Ella simplemente se rió y la hizo levantar la mirada al tomarla del mentón. Entonces Verónica vio aquel hermoso rostro etéreo y ondas castañas que elegantemente caen sobre sus hombros y espalda.
— Todo es culpa nuestra, no debimos hacer un show en un área tan... Común, lamento que hayas tenido que presenciar algo como eso, Verónica.
‘’Verónica...’’
— ¿...Quién le dijo mi nombre? — La desconfianza es notoria en su tono de voz.
Además, todavía había algo en la sonrisa dulce de esa mujer que le estaba dando repelús. Verónica se zafa de su agarre, pero ella no parece ofenderse por el manotazo.
— Desde un principio ya lo sabía todo, Verónica. Sabía que estabas ahí escondida... Sabía perfectamente quién eras tú y los lugares que frecuentas cuando no estás trabajando... Yo sé lo que haces...
Esas palabras, eran las mismas palabras que había recibido en los mensajes de texto.
''¿Podría ser que...?''
— No sé de qué estás hablando, seguramente me estás confundiendo con otra persona. Lo siento de nuevo por haberlos espiado, será mejor que me vay-
Era lo mejor, fingir que no se había dado cuenta a pesar de lo obvio le salvaría el pellejo de meterse en un problema más adelante.
— ¿Pablo ya pudo acceder a su laptop?
Esa pregunta la hizo detenerse. Verónica quiere seguir creyendo que era una coincidencia, pero no puede evitar escucharla.
— No te preocupes, una vez que haya logrado mi objetivo les devolveré su sitio web. Tengo el control sobre el virus, está en buenas manos.
— ¡Fuiste tú!
— No me dejaste otra alternativa, estabas ignorándome. — Ella trata de explicarse a pesar de la furia de Verónica. — Yo realmente necesito tu ayuda, eres la única persona a la que puedo acudir. Yo necesito contratar tus servicios, definitivamente tienes que ayudarme. ¡No hay nadie más para mí que tú!
— Lo siento, yo no bateo para ese equipo. Además no me interesa ayudarte tampoco.
Verónica trató de ser lo más cortés posible, pero esa mujer le bloqueó el camino a la salida.
— Quiero venganza.
— ¿...Perdón?
Sí, había escuchado muy bien.
— Quiero burlarme del hombre que se burló de mí... Yo estoy cansada de sufrir por un amor no correspondido... Quiero hacer pagar un poco de lo que he recibido todos estos años.
Verónica se abraza a sí misma, trata de mantener una distancia segura de aquella mujer que parecía consumirse en su mismo odio... Y aún sí seguía viéndose digna.
— Tal vez no parezco alguien de fiar, pero créeme que no es así. Y tú saldrás beneficiada de todo esto... Tú definitivamente no podrías dejar pasar esta oportunidad.
Quizá en un ambiente diferente Verónica se habría tomado la molestia de preguntar primero, o habría aceptado sin fijarse demasiado.
‘’Pero la maldita sonrisa arrogante de ese tipo me pone de los nervios... Es como si viera a través de todo’’
Sin embargo, cuando esa extraña mujer abrió la boca para contarle los detalles de su plan fue aún más loco todavía.
Porque realmente no tenía nada que perder.
Y la propuesta era tan jodidamente buena que incluso su ética laboral se vio tambaleante.