Capitulo 4

826 Words
Narra Carolina - Necesito... Necesito - dije sintiendo que no podía contener más mi dolor- me levanté y fui con Darlyan - Por favor, lleva a esta joven a uno de los apartamentos a mi nombre, que la vea el doctor Mojica y por favor, que le den comida - sinceramente no sé cómo me salieron fuerzas para hablar, subí corriendo a mi habitación y al llegar, me dejé derrumbar... El llanto era indeseable y el dolor en mi pecho, se hacía cada vez más grande ¿Así que era esto? ¿Por eso estaba así en la luna de miel? mi mente era un enredo, mi corazón se sentía roto en cada esquina... Sentí mil agujas atravesando mi pecho- ¿Por qué, Adrián?- lloraba- ¿Por qué?- dije dolida - En toda la noche, no hice otra cosa más que llorar hasta quedarme sin fuerzas, ni lágrimas... Realmente no sé en qué momento me quedé dormida. Al día siguiente, me levanté con un dolor muy grande y creyendo que había sido un suelo hasta que me miré en el espejo y vi mis ojos hinchados por haber llorado toda la noche, fue entonces cuando la realidad me dió de bruces. Con todas las fuerzas que me quedaban, le escribí un mensaje a Adrián. "Necesitamos hablar, hoy mismo... ¿Vienes o voy?" El me respondió casi que al instante. " Mi amor, no puedo salir, todavía estoy interno... ¿Pasa algo?" Reí irónicamente... Eso quiero saber Adrián... Quiero que me mires a la cara y me digas la verdad "Ok, yo iré " contesté . Me bañé, me vestí y por supuesto, unas gafas de sol para cubrir la evidencia de mi llanto. Tomé las llaves de mi auto y me marché a la base. Al llegar algunos soldados me reconocieron, por lo que me dejaron entrar sin anunciarme. Fui a la oficina de Adrián y me quedé esperando a que él llegara mientras pensaba en lo que le iba a preguntar. No pasó mucho tiempo hasta que el llegó. - Mi amor- vino directo a besarme pero yo le detuve con mi mano, el suspiró - ¿aún estás enojada conmigo?- preguntó con aparente tristeza- - Adrián - la voz me tembló un poco y el se dió cuenta porque me miró extrañado así que me recompuse inmediatamente - Te voy a hacer una pregunta y espero que seas totalmente sincero conmigo - dije segura y fría, el asintió pero se notaba algo nervioso - ¿Me fuiste infiel en la despedida de soltero?- pregunté sin rodeos, a él se le fue el color del rostro y entonces lo supe, si lo había sido- - Caro... Amor...- dijo tratando de acercarse, yo retrocedí - - Solo responde, Adrián - dije seca, el suspiró y asintió - - Te juro que no sé cómo pasó, no recuerdo nada pero amanecí en una cama, abrazando a una chica y completamente desnudo- dijo desesperado... La decepción, me pudo más y dos lágrimas cayeron de mis ojos, las limpié por debajo de los lentes- - ¿Sabes que esa chica va a tener un hijo tuyo?- pregunté, el asintió con tristeza - Así que lo sabías - dije sonriendo sarcásticamente - - Amor... Te juro que... - Lo detuve- - No me jures nada, Adrián...- dije dolida y no pude soportar más la ganas de llorar- Me fuiste infiel, traicionaste mi confianza - dije rompiendo en llanto- la dejaste embarazada y me lo ocultaste- dije totalmente dolida, decepcionada y con un martillo golpeando mil clavos en mi pecho- - Amor... - me levanté como un resorte - - No me vuelvas a llamar así - dije enojada- Hasta hoy, duró nuestro matrimonio- dije segura - Empezaré los papeles del divorcio - dije dolida, rota, decepcionada, enojada, y con ganas de que todo esto fuese solo una pesadilla. Pasé por su lado y el me tomó del brazo suavemente - - No firmaré - dijo seguro, con lágrimas en sus ojos- No dejaré que nuestro matrimonio se acabe así... Lucharé por nuestro amor, Carolina- dijo seguro- - Que te vaya bien con eso... - dije seria mientras me soltaba- No le quitaré el hogar a un niño inocente- dije seria - y lo de nuestro matrimonio... Eso debiste pensarlo antes de acostarte con otra- dije enojada, me giré y me marché. Al cerrar la puerta, no pude evitar llorar y quedarme un segundo, escuchando como Adrián tenía un ataque dentro de su oficina... El lloraba y se reclamaba dentro y yo lloraba detrás de la puerta... Una puerta... Una puerta separándonos y sumiéndonos en el dolor, una puerta que se había convertido en la barrera invisible que se había formado entre ambos... Una realidad que nos separaba. Tomé fuerzas y salí corriendo de ahí... Tomé mi auto y manejé a casa de mi hermana, al llegar me encontré con Anna. - ¿Caro? ¿Qué pasó?- preguntaron ambas, mirándome preocupadas-
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