Las abuelas de Lorena Martinez.

1360 Words
Tiempo actual. Aún una mujer que es madre de familia está aún en la cocina, y está pensado hacer algo, o malograr las cosas de la familia o vida de Lorena. Ana, —"Ya terminé, de cocinar, ahora haré lo que debí haber hecho antes"— Apagó la estufa y se fue a su habitación aprovecho que su esposo aún dormía muy cómodo y se vistió, agarro su cartera, salio de la casa sin avisar a nadie, ¿Dónde iba?, ¿Y con quién estaría?. Taxista, —Buenas tardes, señora— Ana, —Buenas tardes, joven, me lleva a este lugar— Taxista, —Haber su papel, ya si lo conozco— Ana, —Me lleva por favor— Taxista, —Si, está bien, pero la tarifa es un poco elevada— Ana, —No se preocupe— Tomo el taxi para ir a aquel lugar donde viven las personas de dinero, a llegar a Miraflores, se sintió tan rara, sus calles limpias y bien ordenadas, no es como el lugar donde ella vive con sus hijos. Ana, —Muchas gracias joven— Taxista, —No se preocupe, vaya con cuidado, señora— Ana, —Gracias, joven— Taxista, —A usted, cuídense señora— Justo en la caseta de vigilancia, un señor la observo, hasta le confundió con una ladrona, además su vestimenta es sencilla. Vigilante, —Señora, sabe que este lugar es privado— Ana, —Buenas tardes, quisiera hablar con la señora Luciana Paredes de Jiménez— Vigilante, —Señora, la dueña está ocupada y no recibe personas asi— Justo en ese instante estaba un guardaespalda de la señora que con el comunicador le aviso a su superior y aquel le informo a la señora Luciana. Hombre, —Señor Giovanni, hay una mujer parada, buscando a la dueña Luciana—(en su comunicador) Hombre 2, —Le voy avisar, y siga vigilando la zona— Así aquel hombre le aviso a doña Luciana, y pensó, ¿Quién podría ser?, aunque dudo que sea ella. Hombre 2, —Buenas tardes señora, afuera de la caseta de vigilancia, hay una mujer que la busca— Luciana, —¿Quién es?, señor Giovanni Gálvez averigue bien— Hombre 2, —Eso haré, le diré que le pregunte bien— Luciana, —Si, dile al joven si es esposa de Ramón Martinez y madre de Luisa— Hombre 2, —Esta bien señora, me retiro— Hasta que en la caseta sonó el teléfono, y así ese vigilante le contesto, entendió el mensaje y le pregunto a la mujer. Vigilante, —Disculpe señora, usted es esposa de Martinez— Ana, —Si, soy madre de Luisa Martinez y esposa de Ramón Martínez— Vigilante se levantó de su silla, camino y la dejo pasar para la residencia de Jiménez. Vigilante, —Siga de frente hacia el jardín de las rosas, ahí hay un portón y toque— Ana, —Gracias señor— Vigilante, —Esta bien, vaya— Así camino por ese sendero, ver lo lujosos que eran, pensó si su niña Lorena cambiaría por todo esto de aquí. Antes de llegar al portón había una joven parada. Sirvienta, —Buenas tardes señora— Ana, —Buenas tardes señorita— Sirvienta, —Sigueme por favor— Ana, —Esta bien y gracias— Sirvienta, —De nada, vamos— La sirvienta le recibió y le hizo ingresar a la lujosa residencia donde había tantos muebles muy costosos y hermosos, Ana jamás se sentó en ningún sofá solo se quedó parada en el medio de la gran sala. Cuando llegó aquella mujer, tan elegante camino hacia la abuela de Lorena, ambas se miraron aunque las dos tienen un carácter de la misma. Mujer, —Buenas tardes señora Martínez— Ana, —Buenas tardes señora Jiménez— Mujer, —¿Qué la trae?, ¿Alguna queja?— Ana, —Solo quiero conversar— Luciana, —Esta bien, señora, no me alegra ni la conozco, pero nombró dos nombres que hizo que pasará— Ana, —Si lo entendí, podemos hablar— Luciana, —Bueno hablé, ahora— Ana, —Mi Lorena fue atacada en aquel colegio donde usted eligió, y he decidido sacarla de ahí— Luciana, —Entiendo, solo piense bien que hará, además ella es una Jiménez, hija única de mi hijo mayor— Ana, —Ella no sabe nada y quiero una vida normal para mí hija y nieta— Luciana, —Señora, es difícil aclarar muchos puntos de mi nieta, aunque jamás la he tenido presente, pero se que existen— Ana, —Usted sabe que es tener una hija y también perderla a la vez— Luciana, —Ahora lo sé, sabes, ¿Cuánto extraño a mi hijo?— Ana, —¡No!, lo sé, lo siento, pero vine por mi hija Luisa y por mi niña Lorena— Luciana, —Entiendo, pero cada vez que me despierto y sigo mi día hasta dormir, mi hijo era un ser de alegría, solo se equivocó— Ana, —Su hijo violó a la mia, él fue su verdugo, no mi hija— Luciana, —Tiene razón, lo he consentido tanto y le di muchas cosas— Ana, —Lamento su perdida, pero mi nieta la ha humillado— Luciana, —Lorena se parece a él, tiene el mismo color de piel, su cabello es como mi hijo—(muy triste) Ana, —Dejemos todo esto, nosotros nos dedicamos a su educación de Lorena— Luciana, —Cuando muera todo esto pasará a mi hijo Luis y mi hija Nadia, pero Lorena también tendrá de su padre algo— Ana, —Su hijo de verdad murió o lo llevaron a otro lugar— Luciana, —Quieres la verdad, mi hijo murió el día que hizo eso, pero no murió está en estado vegetal y seguro jamás despertará— —Cuando yo muera, él será desconectado y morirá conmigo, y sobre Lorena no te preocupes— —Puedes cambiarla, he averiguado muchas cosas de mi nieta y de lo que pasó— —Y los que estuvieron involucrados en aquel salvaje que paso a tu hija— Ana, —No le agradezco, pero tampoco mi nieta necesita un hombre que jamás estuvo para ella— Luciana, —Tiene razón, pero igual es su padre, solo recuerda eso— Ana, —(cerró los ojos) Mi hija no la quería tener, la obligue a darle vida a mi Lorena— Luciana, —La bebé no tiene culpa de su existencia, son sus padres— Ana, —No discuto más de aquello, mi hija se equivocó al ir a aquel lugar y su hijo se equivocó al hacerle eso— Luciana, —Tiene razón, cuide mucho a mi nieta y si necesita algo, yo le daré todo— Ana, —Esta bien, y gracias, yo siempre la voy a cuidar y amar— Luciana, —Lo siento mucho lo sucedido, pero ya mi hijo fue castigado, el dinero que tengo no le pudo salvar— Ana, —El dinero no salva a las personas que hacen daño, solo es un material más— Luciana, —No discuto más, y creo que ya es todo— Ana, —Si es todo, y me retiro— Luciana, —Esta bien, puede irse— Ana, —Gracias señora—(y se fue) Así ambas mujeres acabaron de hablar cada una tomando una decisión para Lorena Martinez, hija de Alberto Jiménez y Luisa Martinez. Ana camino muy pensativa en ese momento, los hechos del pasado le pesaban tanto, cuando era joven quiso tener muchas cosas, pero conoció a un hombre muy bueno. Y se casó con él tuvo cinco hijos con él, construyó su casa enorme, y así fue repartido en cinco partes para sus hijos y nietos, es aparte su casa de ellos, los padres de los cinco hijos. Mientras Luciana pensaba que casarse era para ser amada, y no ver qué su esposo la engaño, crio a sus tres hijos, Alberto por ser el mayor tuvo todo, Luis siendo el segundo creció en lujos y Nadia era la única mujer, fue amada por sus padres.
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