Cuando estábamos caminando, de lejos había muchos chicos hablando con ella, si Gabriela es muy hermosa, pero mala además todos esta a su lado de ella.
Gabriela, —Hola chicas—(la mira llegar)
Elena, —Hola Gabriela—
Chica, —¿Que las demás no hablan?—
Chico, —Seguro que a Lorena nadie la pela—
Lorena, —Francisco, cuando yo te hablo a ti—
Chico, —Huy ya se molestó, seguro le dirá al viejo de su padre—
Margarita, —No sabe respetar—
Ambas amigas se protegieron de las burlas de todos sus compañeros aunque en el fondo Lorena ya estaba tan triste solo tenía que fingir como lo hizo de niña, aquella verdad de ella.
Hasta que sonó las campanas para el inicio de clases, y así todas corrieron hacia la puerta del salón, aunque Lorena no es buena en educación física.
Las clases habían comenzado como siempre aunque yo no estaba tan atenta, pero las palabras de todos ellos me hicieron recordar aquel día que tenía solo 9 años que escuché la verdad.
Mis padres son mis abuelos maternos que mi madre es Luisa, pero de papá no hablan seguro le ha abandonado a ella.
Margarita, —Lorena, toma atención— (murmura)
Lorena, —Si amiga—
Elena, —El profesor Pablo García es muy guapo—
Lorena, —(le sonríe) Si eso debe ser—
Así las primeras horas la clase acabo, y ahora está en el recreo junto todos los salones y grados había salido aunque lamentablemente nadie de las tres va al comedor además ahí para las pesadas de Gabriela, Hannah y Olenka.
Elena, —¿Que ha traído en sus loncheras?—
Margarita, —Traje tres panes de pollo—
Elena, —¡Qué rico!, yo traje estos palitos de cebolla y cremas—
Margarita, —¿Y tu Lorena?, estás distraída—
Lorena, —Traje 6 panecillos y agua, jugo de naranja—
Margarita, —Vamos a comer—
Hasta que un chico muy guapo, paso por el lado de ellas tres, lamentablemente Lorena no lo miró a él y ella solo observo aquel carro n***o que esta en las rejas atras, digamos afuera de colegio.
Margarita, —¿Qué churro es aquel chico?—
Elena, —Su nombre es Cristian Guerra—
Margarita, —Lastima, creo que es de cuarto año—
Elena, —Lorena, mira halla—
Lorena, —Si chicas, ¿A quién?—
Elena, —No lo has visto—
Lorena, —Aun no me atraen los chicos—
Margarita, —Me acuerdo que primaria había un niño que siempre le seguía eso que él es de primer grado—
—Y Lorena era de cuarto grado, se veía muy chistoso que él mismo venía a verla hasta le trajo una rosa—
Elena, —Es que Lorena es guapa—
Lorena, —No me siento guapa, tampoco hermosa—
Margarita, —¡Amiga!, ¿Que pasa?—(la abrazo)
Lorena, —Nada, solo que hoy ando pensativa y me distraigo un poco—
Chicas, —Mejor comamos—(las dos amigas)
Hasta que acabo el recreo, cada chicos y chicas se fueron a su salón, Lorena estaba atrás de sus amigas, justo aquel chico pesado de Francisco jaló a Lorena hacia otro cuarto.
Ella quiso apartarlo, pero la beso a la fuerza, y le tocó los senos entonces dándole un rodillazo en la parte baja de él, así se escapó de él.
Justo estaba despeinada y entro al salón así, hasta que todos la miraron, solo Margarita se paró y se sacó su casaca que le tapó a Lorena, menos Elena solo se reía.
Margarita, —Monstruo son todos, y de ti no pensé—
Lorena, —¡Ayúdame!, por favor—(desesperada)
Margarita, —Yo te ayudo y siempre lo haré—
Así Margarita la llevo hacia el baño y le dió su blusa que tenía una extra como siempre, y peinó.
Margarita, —¿Quién fue?—
Lorena, —Fue Francisco Vilchez—
Margarita, —Ese perro, seguro que la odiosa le mando—
Lorena, —Seguro, mi abuela se va a preocupar y mi mamá me va a ignorar—
Margarita, —¿Abuela?, ¿Lorena dime?—
Lorena, —Mi mamá es Luisa y mi abuela es Ana—
Margarita, —No importa de quién vengas, igual te quiere—
Lorena, —(llora) Es que pensé que mi madre siempre me amaba—
Margarita, —Mi mamá es estricta y aveces no niego que me hace pensar que me odia—
Lorena, —(la abraza) Yo siempre estaré aquí, eres la única amiga que tengo—
Margarita, —Siempre lo seré—
Lorena, —Como duele crecer, y peor amar a quien no te ama—
Margarita, —Lorena, yo estaré aquí por ti—
Lorena, —Gracias amiga—
Ambas niñas se abrazaron aunque en el salón había rajes de Lorena Martinez, por fin en esa hora no habían ingresado ninguna o ningún maestro.
Fue así, que las dos niñas volvieron ya estaba arreglada Lorena ya calmada, justo aquel chico Francisco estaba ahí parado cerca a Gabriela y sus amigos y amigas.
Elena solo observaba y escuchaba aunque la verdad, ella solo le siguió el paso nunca sera una mala amiga, aunque su madre y padre trabaje en la empresa Jiménez.
Margarita, —¿Qué miras?—
Elena, —Nada, Margarita—(se siente apenada)
Gabriela, —Que feo es tu sostén, Lorena—
Chico, —Si deseas mi mamá tiene unos bellos de sus viajes a Europa—
Chica, —Jajaja seguro que nunca conoció una de aquellas marcas—
Hasta que ingreso nada menos la matriarca de la familia Jiménez, doña Luciana Paredes madre de Alberto, Luis y Nadia.
Gabriela, —¡Abuela!, ¿Que haces aquí?—
Luciana, —Vengo a ver tus notas y tus comportamientos educativos—
Gabriela, —Mis amigos y amigas son un buen ejemplo—
Luciana, —Nuestra educación es buena, pero tú te gusta acosar a tus compañeros—
Gabriela, —¡Abuela!, yo—(agachó la cabeza)
Luciana, —Tus hermanos ni primos se comportan así, aunque te creas la más grande, acuérdate de tu lugar—
Gabriela, —Si abuela—
Luciana, —Sera la única hija de mi niño Luis, pero cuando llegue de viaje verá tu situación, Gabriela—
—Ademas Javier tu hermano está enojado contigo—
Voltea hacia donde está Lorena cada día se parece a su hijo Alberto, su color de piel y cabello es el mismo. Además es la única nieta de su hijo, que lamentablemente murió cuando se contagio de tuberculosis en prisión y como es terco, no se trató.
Gabriela, —Abuela, prometo ya no molestar a nadie—
Luciana, —(voltea) Espero que sea la última que escucho eso de ti—
Se retira del aula de salón, mientras todos se quedan callados, las amigas de Gabriela la consuelan y la mima.
Mientras Francisco observa a Lorena, quien diría que le gustó besarla a la fuerza y ver sus hermosos senos.
Margarita, —Raro fue cuando su abuela te estaba mirando—
Lorena, —A mi, no creo—
Margarita, —Yo también pensé—
Mientras Elena solo escuchaba, aunque estaba tan triste que sus amigas estaban enojadas con ella
Lorena, —Ya ingreso el profesor—
Margarita, —Guardemos silencio y atendemos la clase—
Así pasaron las horas en el salón, hasta que llegó la salida, mientras todos guardaban sus pertenencias en la mochila, Elena solo miraba a sus amigas.
Margarita, —Aun seguimos molesta contigo—
Elena, —No se preocupe, me iré a mi casa—
Lorena, —Margarita, no esté así, tampoco enojada con Elena—
Elena, —No te preocupes, nos vemos mañana chicas—
Así que cada compañero salía del salón, para la calle, así que Lorena aceleró el paso rápido, porque Margarita irá con su prima y Elena aún sigue triste, entonces se fue Lorena sola para salir.
Y así acabo las clases cada joven se iba en su auto, solo el primo de Lorena Martinez vino a recogerla.