Mientras conducía a gran velocidad, tuve que abrazar su cintura, ya que tenía mucho miedo a caerme de la maldita moto, cuando vi que llegábamos a el camino que solo yo conozco hacia el bosque donde se reúnen mis amigas las hadas, duende y ninfas; jale de su chaqueta para que se detuviera y me dejara bajar de su motocicleta.
- ¿Qué sucede? – pregunto al quitarse el casco.
- Nada – dije mientras me quito el caco y se lo entrego – aquí me quedo, te agradezco por traerme – sonreí, mientras caminaba.
- Oye, pero estas en medio de la nada – dijo alzando sus manos.
- Puedes irte a tu casa – dije un poco tranquila – no te preocupes por mí – volví a girarme para caminar, o más bien apresurar el paso.
Caminé por todo el camino oscuro, hasta que empecé a ver a las hermosas luciérnagas, volar por todo el camino, es muy hermoso, bellísimo cuando vez a estas hermosas criaturas alumbrando el bosque.
Estoy tan metida en mi burbuja observando las luciérnagas y caminando, que no me di cuenta que me estaban siguiendo, ya que se escuchó unas pisadas en las hojas secas en el piso, provocando que las hermosas luciérnagas se escondieran, giré sobre mis talones para encontrarme a Elinar, quien venía siguiéndome, alzo sus cejas en confusión.
- ¿Qué haces aquí? – pregunte mientras cruzo mis brazos – te dije que te fueras, no puedes estar aquí – dije muy enojada.
- No creí bueno dejarte sola – dijo un poco carraspeando.
- Pues deja de creer – bufe – ahora vete… - me interrumpen.
- ¡Lua! – hablaron atrás de mí, lo cual gire rápidamente, para encontrarme con Dafne, la jefa de las ninfas en este país (tez súper blanca, alta, con ojos avellanas, cabellos dorados, labios gruesos) - ¿Has traído un invitado? – pregunto con una sonrisa divina y observando a Elinar.
- Espero no le molesté – dije un poco nerviosa – confió en él.
- De acuerdo…confió en ti Lua – sonrió – vamos la fiesta va a empezar.
Rápidamente las luciérnagas aparecieron alumbrando el camino.
Tome de la muñeca a Elinar, para que caminara junto de mí.
- Por lo que más quieras, no hables si no te lo permiten – susurre – no te atrevas a transformarte – pause – espero que cuando nos vayamos no vayas a decirle a nadie de lo que veras – lo amenace.
- Está bien – pauso y giro su rostro para ver a la mujer frente a el - ¿Quién es ella? – pregunto mientras la veía.
- Es Dafne, una ninfa, jefa de ellas en este país – resguarda estos bosques, al igual que las hadas y los duendes – mencione.
- ¿Cómo es que te conocen? – pregunto muy curioso.
- Creo que estas preguntando de mas – dije muy seria.
Seguimos caminando hasta que llegamos a un enorme jardín, donde los pinos y flores hermosas lo rodean, con una fogata, en medio de este, con troncos de pinos que sirven para sentarse, varios animales acostados a los costados de estos, incluyendo varias hadas bailando alrededor de la fogata, duendes brincando, bailando, las ninfas cantando y tocando varios instrumentos, mientras los rayos de la luna alumbraban el enorme circulo de jardín.
- Miren, quien llego – dijo Dafne, mientras señalaba con su mano – la hermosa Lua…y con un invitado.
Todos voltearon a vernos, dejando de lado lo que estaban haciendo y corriendo hacia mí, empujándome hacia la fogata.
- ¡Esperen, chicos! – exclamé – espérenme – sonreí.
*Vamos Lua canta* - hizo link una, hada.
- Está bien, está bien – me rendí.
Sentándome en un tronco, mientras todos se posicionaban frente a mí y las ninfas empezaban a tocar, empecé a cantar, mientras todos escuchaban muy atentamente y aplaudían.
Luego de mi vergonzosa interpretación, todos empezaron a bailar al son de la música, los duendes jalaron de mi ropa, para integrarme al baile; que para ser sincera tengo que tener mucho cuidado, pues como son seres muy pequeños, los puedo llegar a pisar, y eso no lo deseo.
De la nada, vi como Elinar se unía al baile, gracias a las hadas, quienes lo empujaron a la fuerza, es muy raro que acepten a extraños tan rápido, bueno no es que a mí no me haya pasado igual.
Una noche linda con bailes, cantos y cuentos germánicos por parte de las ninfas, fue lo que ocurrió toda la noche, Lilibeth, otra ninfa muy hermosa, llego con una jarra de vidrio con licor, me extendió un vaso y me sirvió, tome un poco, hizo lo mismo con Elinar, pero el dudo en probarlo, empezó primero con olerlo, luego lo miro mucho tiempo.
- Es licor de frambuesa – dije mientras lo veía – no es droga.
Tomo un poco de su vaso – Vaya…es sabroso – dijo mientras le daba otro sorbo a la bebida - ¿Cómo lo hacen? – pregunto.
- No lo sé – dije mientras levantaba mis hombros – es un secreto.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo Elinar.
- Ya la hiciste – me burle.
- Enserio – dice el oji verde - ¿Cómo conociste a esta especie?
- Hui de la mansión – dije con un suspiro – corrí sin rumbo al bosque, hasta no aguantar mis piernas, caí y me quedé ahí llorando, hasta que ellos me encontraron – hice una pausa – dicen que me escucharon a lo lejos, se preocuparon y fueron a mi encuentro.
- ¿Han sido amigos desde entonces? – pregunto alzando sus cejas.
- Si, aunque solo han pasado 4 meses – reí.
- ¿Sucedió lo mismo hoy? – pregunto Elinar – vi...que estabas muy triste.
- No preguntes, arruinas el momento – demande.
- ¡Lua! – llamo Dafne – estamos listos – dijo muy sonriente y extendiéndome la mano – es hora hermosa.
- ¿Es hora de qué? – pregunte un poco asombrada.
- Es hora de la marca – dijo muy tranquila – es hora que seas una de nosotros.
- Espera, espera…no dijiste que tardaría años – hice una pausa.
- Eres única – dijo mientras jugaba con mi cabello – nos has demostrado ser una persona distinta, con un corazón puro y noble.
- ¿Entonces, ya lo logré? – dije con una sonrisa.
- Así es, vamos –poso su mano en mi espalda.
Caminamos, hasta llegar a una silla grande de madera, sentándome en esta, me indicaron quitarme mi playera; empezaron a marcar con una punta de pluma un dibujo, en la muñeca de la mano derecha, tardaron alrededor de 30 minutos, me levantaron llevaron a un lado de la fogata, en donde extendieron mi mano, la reina de las hadas poso su pequeña mano en el tatuaje, seguido del rey duende y por ultimo Dafne.
Empezaron a decir frases en su idioma, con los ojos cerrados, la luz de la luna se pozo en nosotros, provocando que mis venas brillen, con ese color plateado, al igual que mi cabello; solo unos minutos bastaron para que desapareciera la luz y el ritual acabara, retiraron sus manos de mi muñeca, dejándome ver el hermoso tatuaje.
2 semi círculos, en figura una luna y un sol con sus destellos, provocando un eclipse, con una nube debajo de ellos.
- Eso no lo veía venir – hablo Dafne tomando mi brazo y tocando con sus dedos mis venas y provocando que destellen a su tacto – ¿desde cuándo has tenido las venas así? – pregunto muy confundida.
- No lo sé – dije alzando mis hombros – solo desde que tengo memoria, nadie en mi familia lo sabe – suspire – son los primeros.
- No cabe la duda de que eres muy especial – hablo Dafne soltando mi brazo – que nadie se entere – sonrió, volteando a ver a Elinar y tomando su brazo – lo mismo para ti.
Me senté a un lado de la fogata mientras me ponía mi playera y mi gabardina, pasé mis dedos sobre el tatuaje, el cual no dejaba de brillar.
- Así que tienes las venas plateadas – hablo Elinar,
- Te pido que no le digas a nadie – dije sin siquiera voltear a verlo.
- No te preocupes, no le diré a nadie – dijo mientras también tocaba sus venas - da risa – ríe – conocer a una persona igual a ti.
- No es gracioso – dije –ni siquiera sé cómo es que mis venas sean así.
- Mis padres tampoco hablan del tema – hablo Elinar – es frustrante.
Dejamos el tema, decidiendo continuar con la fiesta; aunque para mi mayor sorpresa me quede dormida.
°°°
Los rayos del sol llegaron a mis ojos, impidiendo poder abrirlos completamente, tallé mis ojos hasta poder abrirlos completamente, gira para ver todo mi alrededor, mi sorpresa fue encontrar a Elinar acostado en el piso, pero lo que vi fue de mi asombro.
Los rayos pegaban en el cuerpo de Elinar, haciendo que todas sus venas brillaran, con un color dorado, incluido su cabello.
Demonios es igual a mí, solo que las de él son de color dorado, esto no es coincidencia, Diosa Luna, ¿Qué está pasando? ¿Por qué somos diferentes a los demás? ¿Fuimos creados con algún propósito? ¿Cuál es propósito? ¿Por qué nosotros? ¿Cómo podemos realizar ese propósito?
- Elinar, Elinar. Elinar – lo llame y trate de mover – despierta.
- ¿Qué sucede? – pregunto mientras bostezo y tallo sus ojos - ¿Qué paso?
- Ya es tarde – dije mientras me levanto – tienes que ir a tu casa.
- Te llevare a la tuya primero – dice mientras se levanta.
- No, gracias – suspire – desde aquí tomo mi camino, solo te pido que por favor no cuentes nada a nadie de lo que viste y escuchaste ayer.
- No diré nada, al contrario, te agradezco por esta experiencia – hablo.
- Bien, solo que esto no nos hará íntimos amigos – dije
- No, ni lo pienses – gruño – eso no pasara jamás – dijo muy serio.
- Por allá encontraras el camino por donde llegamos – le señale frente de nosotros el arco de rosas – no te perderás.
Gire en mis talones, camine hacia el otro lado del bosque, hasta entrar al bosque y empezar a ver los hombres lobos guerreros, que estaban en guardia.
Camine a paso lento hasta que llegue a la zona de entrenamiento, donde visualice a Luck (hermano de Gilbert, alto, tez morena, cabello castaño, con ojos cafés), camine un poco para acercarme a donde me viera, aunque sea de lejos, quien volteo rápidamente, sonrió y me saludo.
Me senté en uno de las bancas para observar como entrenan a loa guerreros, aunque para ser sinceros solo los ponen a correr, hacer sentadillas, lagartijas y algunas abdominales.
Estoy tan cansada de ver como hacen ejercicio, así que me levanto y camino hacia la mansión, espero no me vaya mal por escaparme.
Entro por la puerta de la cocina, automáticamente escucho gritos que provienen de la sala, me preparo mental mente y camino.
- ¿Por qué no la puedes aceptar? – se escuchó el grito de mi hermano – es tu hija, aunque no lo creas, lo es.
- ¡Claro que no lo es!, conozco a la perfección a Lua - hablo mi madre.
- Te dije que sobrevivo, gracias a la Diosa luna y a Lucifer – hablo mi hermano.
- Solo viste alucinaciones – hablo mi madre – eras un niño.
- ¡Yo sé lo que vi! – exclamo mi hermano – ella es Lua, mi hermana.
Gire sobre mis talones y entre a mi habitación, para mi sorpresa había 3 maletas con toda mi ropa, al parecer se quiere deshacer de mí, no la culpo, como puedes soportar ver a tu hija cambiada, sin lobo y con toda tu manada esparcida.
Salí de la habitación para desaparecer de esta mansión, abrí la puerta principal, la cerré azotándola muy fuerte, estoy por salir por las rejas cuando vi la motocicleta de Luck, el solo se detuvo por un segundo, cuando me subí a toda prisa.
- ¡Conduce, conduce! – exclame – vamos.
- ¡Lua! – se escuchó la voz de mi hermano – ¡Detente! – grito.
Pero Luck no se detuvo, ni siquiera yo se lo pedí, condujo hasta llegar al estacionamiento de ¡Tazon Crazy!, un restaurant donde ofrece desayunos, almuerzos, comidas y cenas.
Entramos al establecimiento, pedimos un desayuno americano, almorzamos tranquilamente, cuando terminamos salimos, Luck me llevo a un parque en donde nos sentamos frente a un kiosko.