- ¡Esto es hermoso! – exclame al entrar al enorme restaurant - ¿es nuevo? ¿es de nuestra manada? – pregunte sin pausa.
- No y si – dijo rascándose la cabeza – los dueños son hermanos, pero cada uno vive en diferentes manadas – dice alzando sus hombros.
- Ahhh, ya veo – digo mientras observo el hermoso salón.
- ¡Alfa Mael! – se escuchó atrás de mi – bienvenido al “Palacio Luna”.
- Muchas gracias – hablo mi hermano.
- Síganme por favor – hablo el camarero.
Caminamos a un pasillo, en donde subimos unas escaleras, hasta llegar a la segunda planta, hay puertas en todo el pasillo, abrió una de las puertas y entramos, se encontraba una mesa en medio del cuarto, muy bien arreglada.
Mi hermano saco una silla en donde me senté, tomo la de enfrente y se sentó, nos dieron el menú, pero deje que mi hermano pidiera ya que no se mucho de esta comida.
- ¡Esto es sabroso! – dije mientras me llevaba un bocado de pollo a la boca – de verdad es muy sabroso.
- Qué bueno, que te guste – dijo mi hermano sonriendo – yo…lamento no haber estado todo este tiempo en casa – suspiro – pero el ser Alfa me quita mucho tiempo, incluido el llevar la empresa.
- No tienes que disculparte – dije mientras me tomaba el agua – sé que no es fácil ser un Alfa, menos cuando estas intentando rescatar todo un territorio – sonreí – solo con un buenos días o buenas noches, me conformo, a y un beso.
- Está bien – dice riendo – lo prometo.
- Iré al baño – dije mientras me levantaba – pide el postre.
Baje al primer piso, pregunte a un mesero a donde se encontraba el baño, ya que es mi primera vez aquí. Una vez que salí del baño, camine hacia la habitación en donde estaba mi hermano, pero como voy muy entretenida en mis pies, choco con una persona.
Porque nunca me comporto, siempre me caigo, me tropiezo, me lastimo; soy muy distraída y provoco que otros se lastimen por mi culpa.
- ¡Lo siento! – me disculpe, pero la persona me agarro de mis brazos.
- ¿Estás bien? – pregunto un señor (alto, con tez blanca, ojos azul claro, cabello castaño larga y con barba de candado).
- Si, lo siento – digo un poco avergonzada.
El señor sigue viéndome muy atentamente y sin soltarme – Disculpa…tu eres – alza una de sus cejas – ¿eres la hermana de Alfa Mael?
- Si…si esa soy yo – hago una pausa – soy Lua – extendí mi mano.
- Soy Marcus – me suelta y toma mi mano para saludarme – Alfa Marcus de “The Webster” – dice sonriendo – ¿Es cierto lo que dicen?
- Y ¿Qué dicen? – pregunte un poco confusa.
- Que Sub Alfa LUA es muy hermosa – sonríe – y que es única.
- ¿Lo dice por mi olor? – pregunto un poco tímida.
- Bueno eso es muy difícil de creer, no había conocido a nadie que no tuviera olor – sonrió – es muy raro.
- Lo sé, pero nadie me puede dar una explicación – alce mis hombros.
- Bueno, me da gusto conocerla – sigue sonriendo – si necesita algo no dude en pedírmelo.
- Le agradezco, ahora si me disculpa, tengo que regresar con mi hermano.
- Claro, fue un gusto conocerte – dijo mientras se despedía.
Eso fue raro, en un día y ya conozco al Alfa, al futuro Alfa y la futura Luna; aunque a mi parecer el Alfa Marcus no está mal, tiene lo suyo.
Entro a la habitación, encuentro a mi hermano comiendo un pastel de chocolate y con la boca llena de merengue.
- Vaya, sí que te encanta el chocolate – reí – solo mirete, pareces un niño.
- Bueno, es muy sabroso – dice mientras se limpia la boca.
- Oye, me encontré con Alfa Marcus – dije mientras daba bocado a mi tarta de fresas – tropecé con el – mi hermano alzo sus cejas – le pedí disculpas, y empezó a preguntar si era tu hermana, y sobre mi olor.
- Bueno, aquí todos saben que te quitaron tu loba, tienes el cabello blanco y tus ojos son grises – hace una pausa –y que no tienes olor, aunque es muy difícil saber por qué.
- Si supiera que fue lo que paso ese día – dije muy pensativa.
- Lo sabrás pronto – dijo mi hermano.
Después de terminar el postre, mi hermano pago la cuenta y nos dirigimos al carro, condujo de nuevo a la mansión, no sin antes pasar por un helado.
Llegamos, bajamos del carro y entramos a la mansión, Gilbert (chico moreno, castaño, con ojos color miel), Beta de mi hermano, estaba esperándolo, me saludo y camino con mi hermano a su estudio, mientras yo entre a la cocina por un vaso de agua.
- Lua – hablo mi prima – oye ¿Puedo hacerte una pregunta?
Yo solo arque las cejas, baje el vaso de agua en la meseta y espere el golpe.
Lea respiro profundo - ¿Puedes escoger entre estos vestidos uno?
- ¿Para qué? – pregunte alzando mis cejas.
- Tía Noha está preparando tu fiesta de 18 – dijo con la cabeza agachada.
- ¿Está haciendo qué? – pregunte muy asustada.
- Tu fiesta – dijo un poco cabizbaja.
Salí como rayo fugaz al jardín trasero, en donde estaba mi madre con otra señora, sentada en una mesa tomando te.
- ¡Madre! – grite para llamarle la atención - ¿Por qué estas preparando mi fiesta sin consultármelo?
- No me grites Lua – dijo mi madre muy tranquilamente – la preparo, porque no veo que te intereses – pauso tomando su te – y porque eres la Sub Alfa, tienes que celebrar en grande y aparecer ante la sociedad.
- Ante la sociedad, creo que más bien tú quieres que la sociedad hable de ti – dije sin más – no vas hacer ninguna fiesta, no quiero fiesta.
- Lea, dile a tu prima que suba a su recamara, está castigada – hablo mi madre muy enojada.
- ¡Dímelo en la cara! – grite frente de ella – estoy frente de ti, dímelo – hice una pausa - ¿Por qué nunca me volteas a ver? – pregunte con lágrimas - ¿Por qué nunca me hablas, ni siquiera un maldito abrazo?
- Lea…- interrumpí a mi madre.
- Lea nada, ella no es tu hija, es tu sobrina, ¡yo soy tu hija! – volví a gritar – lo que me tengas que decir, dímelo, estoy aquí, enfrente de ti.
- ¡Ya cállate! – me grito mi madre, seguida de una cachetada – desgraciadamente eres mi hija – hizo una pausa – pero aun lo dudo, mi hija no tenía el cabello blanco, sus ojos eran verdes y no tenía pecas – no sé si realmente eres mi hija, ni siquiera tienes loba, ni olor.
- Tienes razón – dije mientras me levantaba del piso – no soy tu hija, nunca lo fui, ni seré – hice una pausa – no llevo tu sangre en mis venas, no tengo loba, no soy fuerte y no me parezco a mi padre, espero estés feliz – dije con toda mi fuerza – yo tampoco te quiero.
Sentí de nuevo un golpe en mi mejilla, pero esta vez con todas SUS fuerzas, empezó a saborear mi sangre en mi boca, pasé mi mano en mi nariz la cual estaba sangrando; para mí desgracia mi sangre es plateada, aunque no me lo crean, nadie sabe.
Me levante como pude del piso y corrí a toda velocidad, hasta la reja la cual se abrió, dejando pasar a un carro, que ni quise voltear a ver, tome el camino corto donde hay escalinatas, me cansaría, pero eso no me impedía correr, llegue a la carretera y seguí corriendo, aunque mis pies se sentían cansados; cuando mis piernas ya no aguantaron caí aun lado de la carretera, sentándome en una piedra grande aun lado de un pino, pronto llego la noche y aun no tenía los ánimos para levantarme.
Pero lo hice, me levanté y seguí caminando sin rumbo, hasta que un carro se detuvo frente de mí, de el salió una chica, la cual la reconocí al acercarse a mí, Sol (capitana del equipo de porristas, no es Mujer Lobo, tez negra, alta, cabello n***o muy rizado, con ojos color miel).
- Lua – solo ella me llama así - ¿Qué estás haciendo aquí? – me toma de los brazos - ¿Qué te sucedió? ¿Estás bien?
Yo solo negué, empecé a llorar y me lancé a sus brazos.
- Tranquila, tranquila, vamos, te llevare a la mansión de la manada.
- No, no quiero ir allá – dije sollozando – no quiero volver ahí.
- Bien, te llevare a mi casa –dijo palmeándome mi espalda.
- ¡Sol! – escuche la voz de un chico - ¿Qué paso?
- Es la Alfa Lua – dijo Sol – tengo que llevarla a mi casa, tendremos que aplazar la cita.
- No Sol, no quiero interferir en tus planes – comente.
- Pero no te puedo dejar aquí Lua – dijo Sol.
- Si quieres…podemos llevarla a la feria – dijo el chico.
- No quiero ser mal tercio – dije un poco triste.
- Por mí no hay problema – dijo el chico – es un gusto estar con mi mate y con la Alfa de “Tyrrell Downs”, sirve que te distraes.
- ¿Qué dices Lua? – pregunto Sol.
- Solo si no estorbo – dije ocultando mi rostro.
- No lo harás – dijo el chico – vamos al carro, o se hará más tarde.
Sol me condujo hasta el carro, en donde me metió en el asiento del pasajero, mientras ellos se subían en la parte de adelante.
- ¿Podemos pasar a la Boutique de Rose? – pregunto Sol.
- Claro, acelérale un poco o cerraran – dijo el chico.
Y como fue, acelero para llegar al pueblo, que en realidad ya se ve más como mini ciudad, estaciono enfrente de una boutique, Sol me invito salir y me llevo dentro de esta misma, busco ropa y me pidió que me la probara; no está mal, unos jeans negros y una playera de tortuga color guinda, seguida de unos botines negros y una gabardina café.
- ¡Te vez fabulosa! – chillo Sol – vamos ya pague.
- Pero…como, te lo devolveré – dije mientras salíamos de la boutique.
- No te preocupes, a un Alfa no se le pide nada – sonrió.
Entramos al carro, en donde ahora si reconocí Liam, capitán del equipo de hockey (es de la manada vecina, alto, tez blanca, ojos negros y cabello color miel), condujo hasta llegar a la feria, salimos del carro y yo solo los seguía, la verdad me veía muy mal, mira que estar haciendo mal tercio, no es muy buena idea, caminamos hasta llegar a la fila de la montaña rusa, en donde Liam saludo a alguien, volteé instintivamente a ver quién era...Diosa Luna, no tienes suficiente con ponerlo como compañero en la escuela, sino que además me lo tengo que topar aquí.
- ¡Alfa! – grito Liam – amigo si viniste – dijo mientras estrechaban un abrazo – ¿Dónde está tu conquista?
- ¡Cállate o te hare pedazos! – gruño – no quiso venir, es tan odiosa.
- Agradece a Luna Jess – dijo Liam alzando sus hombros – vamos Sol, a y espero no te moleste que invitamos a Sub Alfa Lua – sonrió.
Alzo las cejas al verme, instintivamente volteé para otro lado, ya que no quiero verlo, no después de lo que paso en el colegio y no con mi cara de tristeza, así que hice como si no lo viera.
- ¡Es nuestro turno! – grito Sol –vamos Alfa Lua.
Camine hacia ellos, pero por desgracia me toco sentarme junto a Elinar, ya que Sol y Liam venían en pareja; así nos tocó en todos los juegos sentarnos juntos, pero ni siquiera me importo, ni le dirigí la palabra, ni lo volteé a ver.
- ¿Qué quieres comer? – pregunto Sol.
- Lo que sea – dije con murmuro – solo que me quite el hambre.
Sol rio – Hay Lua, eres muy graciosa – siguió riendo – vamos por unas hamburguesas – tomo de mi mano y me llevo a un puesto de comida.
Después de ese delicioso break, Sol rogo con pucheros a Liam para que jugara en las pistolas de agua y ganara un peluche, para ella.
- ¡Vamos corazón! – grito Sol – tu puedes, gana un conejo.
- ¡No me ganaras! – grito Liam a Alfa Elinar.
- Ya veremos – gruño, mientras disparaban las pistolas de agua.
Y después de esa contienda, gano Liam, llevándose un conejo rosa, para mi amiga, pero siguieron con las revanchitas, ganado uno a uno, tanto que el señor del negocio ya no quería que participaran, a pesar de que pagaban, por participar, luego no sabíamos cómo cargar todos los peluches, con decirles que los acomodamos en el carro y no había lugar para mi… ¿Cómo me voy a ir?, que ni piensen que me van a dejar aquí.
- Debimos haberte subido primero Alfa – dijo un poco burlón Liam.
- No te burles – dijo Sol – hay que sacarlos de nuevo.
- Pero costara mucho – dijo Liam rascándose la cabeza.
- Si quieren yo la puedo llevar – hablo Alfa Elinar.
- ¿De verdad, lo harás? – dijo Liam - ¿La llevaras a su casa?
- Sí, claro si ella quiere – me miró fijamente.
- ¿Te iras con él? – pregunto Sol.
- Está bien – suspire al ver el carro lleno de peluches.
- Llámame, cuando llegues a la mansión – pauso - ¿De acuerdo?
- Está bien, no te preocupes – hablé para calmarla – vayan con cuidado – sonreí, y volteé a ver a Liam – gracias por invitarme, te debo una.
- Ni que lo menciones Alfa Lua – negó con sus manos – cuando quieras, los amigos de mi mate son mis amigos – sonrió – espero te la hayas pasado bien – dijo mientras se rascaba su cabeza – toma este es para ti – dice mientras toma un pequeño peluche en forma de elefante – que pases bonita noche – sonrió – por favor Alfa – volteo a ver a Elinar – llévala a salvo a su casa- amenazo con la mano.
- ¡Cállate! – exclamo Elinar, dándole un manotazo a su mano.
- De acuerdo, vayan con cuidado – dijo mi amiga – te mandare tu uniforme, a la mansión – sonrió y se despidió.
Liam subió al carro, arranco este y condujo, hasta perderse en la carretera, suspire al ver como se perdían en mi campo de visión; gire sobre mis talones para ver a Elinar extendiéndome un casco, abrí mis ojos como sapo, eso quiere decir que piensa llevarme en moto, odio las motos, no hay de otra, tomo el casco, me lo pongo y subo a la moto.
Espero no morir en la moto, o si no mi lapida dira;
“Aquí ya hace Sub Alfa Lua, quien no murió al quitarle su Lobo, pero si al subirse en una moto”