LUCIFER AL RESCATE.

1782 Words
Un día normal en el círculo infernal de mi reino, mucho trabajo por hacer, muchos sentenciados, creo que más de lo usual...San Pedro ha de estar enojado. Pero no es mi culpa que la gente peque hoy en día, los vicios son cada vez más mayores; dinero, joyas, poder, mujeres, avaricia. Mi plan no era el tener que juzgar a aquellos que son avariciosos; yo solo quería compartir que en realidad todos los seres podemos amar sin importar distinción, pero como siempre mi padre solo esta para que lo alabemos, bueno clara que se lo merece es el creador del Universo y de la Tierra, pero él tiene la culpa por no dejar que todos obtengamos respuestas más influyentes. Como es eso de escucha, y cree, en realidad creyó muy ingenuos a sus creaciones, pues a mí no me engaño; pero esa historia es otro cuento. Intento descansar de un día de locos, pero no puedo, al parecer los 7 Pecados han desaparecido y no deja de sonar la maldita chicharra de invocación y para la desgracia mí no hay nadie que acuda a ella. -     ¡Mil demonios! – grité exaltado – no puede estar uno tranquilo, por unos segundos – hice una pausa mientras camino hacia la maldita habitación de invocación – y ahora quien quiere perder la vida por molestarme. Miro con atención la enorme pantalla en donde veo a la tribu indígena de “MAPUCHES”, intentándose comunicar almas “MACHI-PELU”; lo malo es que ninguna aparece, por eso llego la invocación al infierno y para la mala suerte no hay ningún demonio a mi vista, no lo puedo creer, me guste o no tengo que aparecer, o cuando necesitemos de ellos, no nos llamaran. Aprieto el botón, me pongo en el círculo y desaparezco en la niebla; aparezco en un inmenso bosque con cientos de indígenas, un hombre moreno como de unos 65 años, con canas y con algunas rayas de pintura en su cara; atrás de él, una pareja de esposos con un bebe en brazos. -     ¡Señor, Lucifer! – exclamo el señor canoso – gracias por asistir a nuestro llamado – dijo, mientras hacia una reverencia – espero nos ayude. -     ¿Dime que es lo que necesitas? – dije un poco enojado. -     Este niño lobo – me señala él bebe que está en manos de su madre – lleva 100 años en coma, por culpa de un vampiro. Me acerco hacia la pareja, pero la señora da 2 pasos hacia atrás, le doy una mirada aterradora, levanto la mano y con mi magia le arrebato al bebe de sus manos, para que llegue a mis brazos. Intenta correr, pero la dejo paralizada, algunos hombres Mapuches la rodean, al igual que a su esposo. Extiendo la palma de mi mano, la paso por todo su cuerpo para poder localizar el veneno, el cual lo localizo debajo de la costilla derecha, una bola gigante de energía negativa, esto es fácil para mí, pero si la saco automáticamente puede morir. -     Necesitan un ritual de ciclo de vida – me dirijo al anciano –pero ahora. -     Por supuesto Señor Lucifer – dice el anciano, mientras se da vuelta para hablar con su gente – será el “WE TRIPANTE”. Me pidieron des paralizar a la madre, nos guiaron al rio, adonde todos tuvimos que entrar en él; la verdad solo gruñí y maldecí porque no podía soltar al bebe o yo mismo lo mataría. Aunque piensen que me gusta quedarme con las almas, no así, solo las almas que se lo merecen. Empiezan a hablar con un idioma que desconozco, poco a poco un rayo de luz aparece sobre él bebe, el anciano me señala que lo entregue a sus padres, los cuales tienen en sus manos varias flores en la mano, en cuanto se los entregue automáticamente saque esa bola de sangre negra, la cual se desvaneció en mis manos; voltea a ver al bebe, quien respiro en cuanto le saque la bola de sangre. Su cabello cambio de color, ya que era de color n***o y su volvió dorado, sus ojos se volvieron verdes y su piel morena, se volvió blanca, sus venas empezaron a iluminarse, hasta llegar a su corazón. -     ¿Qué fue lo que paso? – hablo el padre del bebe. -     El sol lo revivió, si el Señor Lucifer – me señalo el anciano – le sacaba ese bulto nada mas así, lo podía matar – suspiro – es por eso que necesitábamos al Dios Sol que lo ayudara a no morir, pero viéndolo así – hizo una pausa – le purifico el cuerpo y le heredo un poco de su poder, por eso su aspecto cambio, -     Eso es increíble – dijo la madre – al fin nuestro hijo podrá convertirse en Alfa – solloza la señora. -     Es una joya – mencioné –solo que no lo echen a perder – dije un poco serio. -     Muchas gracias Señor Lucifer – dijo el padre. -     Está bien, ahora me tengo que ir – dije dándome la vuelta y desaparecer.   Después de ese momento, solo quería llegar a dormir, o eso pensé, ya que a media madrugada volvió a sonar la maldita chicharra de las invocaciones. -     ¡Demonios, demonios, demonios! – grité muy exhausto - ¿Dónde están todos? – dije muy enojado, mientras salía de mi habitación – juro que los desollare, que se creen estos malditos demonios, que se pueden mandar solos, pues no, soy el dueño y rey de este lugar, tienen que estar en sus puestos – bufe mientras caminaba a la habitación de invocación – no puede estar uno tranquilo por unas horas. Le di una patada a la puerta, provocando que esta se rompiera, caminé hacia la pantalla, para darme cuenta que no era una invocación, sino una llamada de auxilio. Las malditas sanguijuelas que cree junto al Sol y la Luna, las cuales no puedo darles ordenes, ya que se hicieron independientes. Una masacre de Hombre Lobos, Vampiros y Hechiceros contra estos, matando como nunca se había visto. Realmente no tengo porque meterme, no son mis hijos, pero tampoco un santo para ayudar, pero algo me decía que tenía que ayudar; ahí la vi, esa maldita Hechicera matando a mujeres, niños y hombres; la podía reconocer en cualquier lugar, esa maldita mujer. Di un golpe en la enorme mesa, gire sobre mis talones y me coloque en el círculo, para desaparecer y aparecer enfrente de esa maldita Hechicera. Tenía a un bebe en sus brazos, quitándole su lobo interior, estaba a punto de dejarla caer cuando la elevé y la atraje a mis brazos, los rayos de la luna aparecieron encima del bebe, reviviéndola. -     ¡Así que te apareces, de la nada! – exclamo la maldita mujer hechicera. -     Y dejarte ganar – bufe con una risa ladina – quiero jugar un poco contigo. Deje al bebe en el suelo, mientras los rayos de la luna seguían posando sobre ella, gire sobre mis talones, camine hacia la Hechicera, con mi vista pude dejarla sin movimiento, levante su cuerpo y con mi mano, busque la energía de mis demonios que les robo, la cual pude encontrar dentro de su corazón. Poco apoco pude sacar esa energía, provocando que el cuerpo de la mujer empezara a temblar, hice con mi otra mano un movimiento aventándola lejos; volví a girar sobre mis talones para recoger al bebe. Su cabello era blanco, con su tez blanca y algunas pecas, estaba sonriendo, puse mi mano sobre su nuca, obsequiándole el poder que le quité a la maldita hechicera, provocando que sus ojos se volvieran grises y sus labios gruesos, con un color rojo natural. -     ¡Maldito! – escuché gritar a la maldita hechicera – ese poder es mío – dijo mientras lanzaba un rayo de colores sobre mí; el cual pude esquivar. -     Ese poder lo robaste –dije muy enojado – ese poder me pertenece y yo se lo puedo dar a quien quiera – dije mientras la vuelvo a lanzar, pero esta vez le lanzo una bola de fuego que ella no pudo esquivar, provocando que empezara a quemarse. -     ¡Ayuda! ¡Ayuda! – grito la maldita mujer. Aparecieron varios vampiros junto a mas hechiceros, quienes apagaron la bola de fuego y en un dos por tres desaparecieron todos. Un niño que estaba tratando de respirar llamo mi atención; me acerqué a él, mirando su herida en la nuca, tenía mucha sangre, puse mi mano en la herida y rápidamente se curó, dejando un mechón de su cabello plateado. -     ¡Lua! – hablo el chico, para luego levantar la vista hacia mí. -     ¿Ella es tu hermana? – pregunte, mientras sostenía al bebe y el asentía. -     Cuídala mucho, lamentablemente su loba se fue – suspiré – pero ella es muy especial – le sonreí al chico. -     Gracias – dijo el chico mientras la tomaba entre sus manos – gracias. Me levanté y vi todo un caos, realmente sí que la ambición es muy poderosa, pero así nos han creado, llenos de dudas, ambiciones, de querer más; no puedo negar que la mía fue querer tener a Eva conmigo, pero yo nunca quise tener un reino al cual tener que ver a gente pidiendo perdón por su remordimiento. Pero tampoco quise seguir los pasos de mi padre, el cual solo quería obediencia única, sin tener que voltear a ver a los demás, sin tener que mirar, aunque sea de lejos su creación. Levante mis manos y desaparecí del lugar, esto es mucho en un solo día, aparecí automáticamente en mi habitación en donde caí rendido en mi cama. -     Creo que necesito vacaciones – dije mientras acomodaba mi almohada. Ahora que lo pienso y reacciono, estos dos bebes tienen mucho poder en sus venas, él bebe que el sol le dio vida y poder; una beba con poder de la luna y un poder magnifico que yo le done. Tendrán que ser una maldita broma, estos niños se convertirán en mates y a la vez en armas para acabar con los malos. Jajajaja, quien diría yo hablando de malos, cuando a mí me llaman el malo, quien lo diría, el maldito diablo salvando a dos bebes. Bueno eso ya no importa, porque mi padre no me va a dar un premio, al contrario, creerá que yo les hice el mal, y ahí si me mata. Yo solo quiero dormir, han sido días difíciles y un día de mierda y caos. Quede dormido, o como dicen los humanos, llego Morfeo a mí.    
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