Abril
Creo que cada día me voy a acostumbrado más a esta nueva rutina, ya no me pesa tanto levantarme tan temprano, y ahora sí me da tiempo de desayunar, a los niños parece que les encanta la nueva rutina, ya que en la guardería les ayudan a hacer la tarea de el kinder y para ellos es muy divertido hacerlo junto a otros niños, eso fue los que me explico una de las muchachas de la guardería.
Hace unos minutos deje a los niños en el autobús, uno de mis vecinos me observó extrañado por eso, ya que tengo que admitir que hace un tiempo discutí con una de ellas por decir que sus hijos iban en el transporte público a la escuela, esto ocurrió en cena de gala en donde estaban todos mis vecinos y lo hice porque no podía creer que hiciera pasar a sus hijos ese sufrimiento, era estúpida, lo sé.
Dejo de pensar en el pasado y me subo a mi carro, lo enciendo y una lucesita roja empieza a prenderse en el tablero avisándome que ya casi no le queda combustible, suspiro y miro mi reloj para confirmar que aún tengo tiempo de ir a una estación de servicio, conduzco hasta ella y me duele a la hora de pagar.
Cuando llegó al trabajo ella estoy un poco sobre la hora así que me apresuró a entrar en el elevador, ya todos saben que yo no devuelvo saludos así que ahora solo me ignoran, subo hasta el último piso y salgo mirando en mi tablet que tengo que hacer para hoy, me siento en mi silla y rápido enciendo la laptop, guardo mi cartera en una de las gavetas y me espanto cuando alzó la mirada.
Frente a mi Macarena se encuentra concentrada grapando unos papeles, y me llevo la mano a la boca cuando la detallo, sorprendentemente lleva el cabello suelto y planchado, algo que no la visto hacer desde que llegué aquí, se adorno el cabello con un horrible moño azul que combina con su maquillaje, porque si, se maquillo, pero bien mal, las cejas parece con si se las hubiera pintado con un marcador están negras y deformes, se puso una sombra de color azul en el párpado y aunque el color es bonito se ve mal, ya que se la puso hasta casi en más cejas, su delineado está deforme y su colorete muy rosado, No se que quiso hacer en sus labios, se ve que se puso un labial rojo pero lo puso muy por fuera de la línea, se gira a verme y yo finjo que no la visto.
No soy nadie para juzgar su manera de maquillarse, me distraigo anotando, organizando y atendiendo un par de llamadas hasta que se hacen las diez de la mañana, justo a esa hora las puertas de el elevador se abren y sale sosteniendo un maletín el vicepresidente, sale mirando su teléfono y nos da los buenos días distraídamente, abre la puerta de su oficina y entre pero de detiene y vuelve a salir.
-Casi se me olvida Carmen, hoy me tendré que ir más temprano.- le dice mirando su teléfono mientras ella lo mira con ojos soñadores.- así que pasa para mañana todas las reuniones que tenga hoy a última ho...
Alza la mirada y se sorprende al igual que yo cuando la ve, guarda su teléfono en su saco y se cursa de brazos mientras la sigue mirando.
-¿Pero que carajos te paso en la cara? - de oye algo enfadado y confundido.
-Pu... Pues usted me... Me dijo que tenía que ma... Maquillarme señor - tiene cara de que va a llorar.
-Te dije que te maquilladas con algo sencillo para trabajar, algo como lo de ella.- me señala y ambos giran a verme, mientras que yo finjo que escribo algo en la computadora.- No eso que te hiciste, parece que vas a trabajar pero en un circo, quítate eso ahora mismo, si las personas que quieren trabajar con nosotros y te ven así pensaran que no somos gente seria, aprende a maquillarte bien.
Está vez si se encierra en su oficina dejando a una Macarena con lágrimas en los ojos, arrugo las cejas ya que solo me parece divertido que se metan con ella si la persona que lo hace soy yo, no otra persona, me levanto de mi silla y camino hacia su puesto, me paro frente a ella y aún así no levanta su mirada.
-Oye...
-¿Que quieres?
-A ver.- me agachó y le tomo el montón con fuerza para que me mire.- veamos... si se puede arreglar ven.
Le suelto el mentón y la tomo de una de las mangas de su camisa, la hago poner de pie y la arrastro hasta el baño, cuando llegamos allí me encargo de dejar la puerta abierta para poder ver si llega alguien.
-Lavate la cara.- le señalo el lavamanos.
-¿Por qué tengo que hacerte caso?
-Por que si, ahora has lo que te digo.
Está tan avergonzada que no réplica más y se empieza a lavar la cara con agua y jabón para manos, cuando termina le paso una toalla desechable para que se seque, se para frente al espejo y se mientras se seca empieza a llorar, me incómoda ver a la gente llorando, no me gusta que lo hagan frente a mi ya que no se decir o hacer para hacerlos sentir mejor, me toca quedarme en silencio y no me gusta incómodo que se siente, para no ver más su patético momento depresivo, me devuelvo un momento para sacar mi bolso de la gaveta, saco mi estuche de maquillaje y lo llevo al baño.
-Ya ya, deja de llorar niña.- me aseguro de que el sitio en donde voy a dejar mi estuche esté limpio antes de abrirlo.
-¿Que haces?- se limpia las lágrimas con otra toalla.
-Arreglar este.- le señalo a ella.- problema.
-¿Por qué lo haces? se que te caigo mal.
-No me caes mal, solo es que me estresa las cosas que hablas y que me trates con tanta confianza como si me conocieras.
-No lo hago con mala intención, lo que pasa es que siempre confío en la gente un poco rápido.
-Demasiado para mi gusto.- hago un mueca y le hago señas para que cierre los ojos.
Empiezo a quitar todo rastro de maquillaje con una toallita húmeda, observó su piel y me sorprendo con lo limpia y suave que se ve, no se porque se aplicó tanta base y polvo y no los necesita su piel es perfecta, cepillo y agrego solo un poco de color a sus cejas, hecho rimel en sus pestañas y solo un poco de rubor a sus mejillas, me le quedó bien para saber que sombra le quedaría bien y se sonroja, ruedo los ojos ante su timidez y decido que lo mejor será que no lleve sombra, vuelvo a decirle que cierre los ojos y cuando lo hace tomo mi delineador n***o y le hago un corto delineado en ambos ojos, tomo mi labial favorito de color cereza que me costó un ojo de la cara y paso mi dedo índice por el, ya que no pienso pasar un labial tan costoso por su boca, le doy color a sus labios y me lavo muy bien las manos cuando termino.
-Wow.- se mira en el espejo y empieza a llevarse la mano a la cara, le tomo la muñeca para que no lo haga.
-Si te arruinas eso, no lo volveré a hacer.
-Gracias.- abre los brazos y se acerca para abrazarme.
Abro los ojos alarmada y tomo sus brazos antes de que me toque.
-Nada de contacto físico.- aunque haya dicho que en estos días pe gustan los abrazos eso no quiere decir que me deje dar abrazos de cualquier persona.- recuerda lo que hablamos sobre la confiesa.
-Si si, lo siento.- se corre un poco para atrás.- muchas gracias, por todo.
-No hay de que.- me sonríe y salimos juntas de el baño.
Estoy llegando a mi escritorio cuando la veo y me acuerdo de algo.
-Macarena, una última cosa.- le hago señas para que se acerque y cuando lo hace le arrancó el gancho de su cabeza y lo arrojó a la papelera a un lado de mi escritorio.- No te vuelvas a poner una cosa como esa en cabello, te hace ver horrible.
-Entendido amiga.- hago una mueca de disgusto y ella parece entender que eso de amigas todavía no va a suceder.- olvida lo última.
Asiento de acuerdo y seguimos trabajando hasta que se hacen las doce, me pongo de pie y camino hasta el ascensor me paro a esperarlo y miro a Macarena sacar su típica taza de comida, la línea sobre su mesa y cuando nuestras miradas se encuentran me regala una sonrisa, se la devuelvo débilmente y le doy un asentimiento, las puertas frente a mi se abren y doy un paso adentro me volteo para hundir el botón y me susto cuando veo a Chase al frente mío.
-¿Ahora se llevan bien? - hunde el botón por mi y se para a mi lado.
-Ahora la tolero un poco más.
-Wow que buena persona eres.- abro la boca de manera sarcástica.
-Es mi manera de ser humilde.
-Aja, ¿a dónde iremos a comer hoy?
-No lo sé, ya no me estoy sintiendo muy cómoda con eso de que cada vez que vamos a comer me pagues la comida.
-¿Comida china?
-Chase hablo enserio.
-No mejor vayamos a comer hamburguesas, conozco un lugar donde hacen las mejores.
-¡Chase!
-Escucha.- deja de hablar mientras pasamos de el ascensor en el que veníamos a el que nos llevó a el estacionamiento.- Me gusta ir a comer con ustedes, me gusta invitarlos, creeme que si me molestará no lo haría, deja de preocuparte y mejor dime si quieres hamburguesa o no.
-Si si quiero.
-Excelente, entonces vamos rápido que los niños ya debieron haber salido.- nos montamos a su camioneta y mientras el va manejando pienso en que de verdad el sería un buen esposo, lastima que yo esté buscando es algo más que amor.