Capítulo 19

1888 Words
Abril Cinco días después Suspiro felizmente mientras sacudo el sobre blanco frente a la cara de Clarissa. -Creo que los pagos los hacían en cheques.- arruga las cejas confundía. -Aun no, hay varios trabajadores que no tienen cuántas bancarias y piden el sueldo en efectivo, y como la empresa es tan nueva y no tiene tanto personal para encargarse de todo el papeleo que llevaría hacer dos tipos de pago decidieron hacerlo todo en efectivo. -Aaah igual es como mejor hacerlo así. -Si, por lo menos para mí si, ya sabes que con eso de las deudas de papá y que mis trajeras están a su nombre corro el riesgo de que todo lo que transfieran a mis cuentas me lo quiten. -Si tienes razón.- me hace un puchero con sus labios pintados de color rojo.- pero cuéntame, ¿que planeas hacer con tu primer sueldo? -Pues quiero primero que nada arreglarme las uñas.- me muestro lo desastrosas que están.- iré con Carmen para que me las arregle ahora en la tarde. -¿Con Carmen?- abre los ojos alarmada. -Si obvio, es mi manicurista desde que tengo quince.- abro el sobre y vuelvo a contar mi dinero con una sonrisa, fue agotador trabajar toda la semana, pero ver el dinero que obtuve me reconforta.- le pediré que no me las haga tan largas, ahora que tengo que cuidar a los niños se pueden volver peligrosas lo mejor es que sean algo cortas. -Pero.- me mira un poco intranquila.- ¿si te alcanza? Carmen es una de las más caras en la ciudad. -Por su puesto que si, me pagaron ochocientos dólares por toda la semana, Carmen solo cobra trescientos. -Si pero, ¿Crees que te alcance para todo eso? -¿Cómo así? - me alarmó. -Ya sabes, para pagar la gasolina, la comida, el internet, la luz, el agua, esa cosa.- me haces señas con sus manos como si así lo fuera a entender mejor. -¿Y eso es muy caro? -Todo depende. -¿De que? -De que tanto gastes eso servicios. -Ayúdame a sacar la cuenta.- corro a mi habitación por una libreta y una pluma.- aquí anota aquí. hace una lista con todas las cosas que tengo que pagar. -haber, ¿cocinas mucho? -Solo lo necesario, y a veces nisiquiera utilizo la cocina. -Tal vez tengas que pagar unos...- se queda mirando al techo mientras piensa.- unos cuatrocientos cincuenta tal vez. -Por que tanto.- es demasiado por solo un poco de gas. -Asi son las cosas.- se encoge de hombros antes de seguir.- cómo es el gasto de el agua. -Pues me gusta tomar baños largos.- chequea con la boca. -Eso serán unos quinientos dólares. -¡Quinientos! -Tal vez más.- me agarró el pecho. -¡Cómo que más! -Y que hay de la luz. -Pues me gusta que mi casa este iluminada.- le señalo las lámparas en el techo encendidas a mi alrededor. -Uy yo que tú apago todo eso, tal vez se te vayan unos ochocientos en eso.- sollozo. -Por que no me dijiste esto antes.- me pongo de pie y me hecho aire en la cara con las manos. -Crei que ya lo sabías, es algo que todos saben.- se levanta preocupada y se acerca a mi. -Todos menos yo, mi sueldo no me alcanza para pagar eso.- me asustó.- ni siquiera me va alcanzar para comer. -Si te alcanza.- me da palmaditas en espalda. -No no lo hace, solo ganó ochocientos cincuenta. -Bueno, con dos semanas que trabajes ya puedes pagar eso. -Ah ¿es que no es por semana? -No, es mensual.- siento un enorme alivio. -Entonces si me alcanza.- vuelvo a estar feliz. -Si si te alcanza, aunque aún nos falta sumar la gasolina y la comida. -Sigamos entonces.- le hago señas para que se siente y una vez que lo hace hago los mismo. -Vamos, andas en tu carro verdad. -Si, pienso vender una de las camionetas, consumen demasiada gasolina. -Bien si calculamos que solo vas hasta el kinder y luego al trabajo no gastas mucha, son más o menos unos setenta dólares por semana.- no es mucho creo. -Okey, eso deja con dinero todavía. -Todo está bien, en comida yo calculo que gastaras algo parecido a lo que gastamos Ben y yo. -¿Por qué? -Por aunque ustedes son tres dos de ellos comen tan poquito que hacen el papel de una persona. -Tienes razón. -Eso serían unos trescientos o trescientos cincuenta al mes, más o menos. -okey, y en total cuánto sería.- me muerdo las de una de mis mano. -Todo sería.- saca la calculadora de su teléfono.- serían unos dos mil trescientos ochenta, más alguno que otro gasto que se te pueda presentar. -Entonces si yo al mes ganó.- sumo mentalmente.- 3400 dólares y le quitamos eso me quedarían, mil veinte dólares. -Es un buen sueldo. -Lo tengo gracias a Chase, es un buen amigo. -¿Ya es un amigo? -Si, ya lo es.- pienso en como se a comportado está semana y sonrió.- está semana nos invitó a comer cuatro días, no nos invitó a comer los demás días por qué se encontraba muy ocupado y mi siquiera le daba tiempo de almorzar. -No invito.- alza las cejas sorprendida.- ¿a ti y a tus hermanos? -Si, creamos una especie de rutina, salimos y buscamos a mis hermanos y luego regresamos juntos a la empresa. -¿Es amable con ellos? -Si, los niños ya le tienen cariño, me ayuda a cargarlos y darles de comer. -Es perfecto, por qué sigues buscado un hombre para casarte y tiene al perfecto frente a tus ojos. -Claro que no, el ya sabe los motivos por los que quiero casarme y es obvio que no aceptaría hacerlo, además el ya me dijo que me ve como una amiga. -¿Te dijo que te ve como una amiga? -Si, cuando recién llegué a la empresa me dijo que ya me consideraba una amiga pero que en la empresa solo podemos tener tratos profesionales. -Tienes razón, no aceptaría casarse contigo, suena a qué es de esos hombres que creen ciegamente en el amor. -Es un buen tipo, la mujer que consiga enamorarlo será afortunada.- asiente de acuerdo conmigo. -Pero bueno ¿Quieres que te arregle las uñas yo? - junta sus manos par aquel diga que si. -¿Si sabes hacerlo? -Creo que si, nunca se las he pintado a nadie, pero cuando estaba chiquita me las pintaba yo misma. -Sabes que, adelante.- le doy mis manos y ella las toma emocionada.- supongo que si lo hacías de chiquita lo puedes hacer ahora. -Super, creo que tengo una de esa pintura en mi casa ¿vamos? -Si, vamos.- nos levantamos emocionadas y mientras ella toma su cartera yo apago las luces. Tomo mi teléfono y agarró mis llaves, abro la puerta y cuando la estoy cerrando me acuerdo de algo importante. -¡Los niños!- Clarissa se detiene de golpe y se gira alarmada. -Mierda.- se apresura a entrar después mi.- casi olvidamos a tus hermanos. -¡Dios! soy una mala hermana.- no se porque me entran ganas de llorar.- los iba a dejar olvidados. -No, no eres una mala hermana.- Clarissa se apresura a consolarme mientras subimos a mi cuarto.- eso a veces pasa, mi mamá una vez me olvidó en el supermercado, y no por eso es una mala mamá. -¿Yo soy buena? -Si, eres la mejor hermana.- entramos a mi habitación y los encontramos en mi cama durmiendo, la televisión se encuentra encendida y no se porque me entran la nostalgia cuando los veo, parecen unos angelitos. -¿Por qué son tan bonitos? - corro a abrazarlos sin importame que los pueda despertar, no se por que siento la necesidad de sentirlos cerca, los abrazo incluso cuando se empiezan a quejar. Se me salen unas lagrimitas que hacen que se queden quietos y dejen que los abracé, miro a Clarissa en la puerta con cara de preocupación y le sonrió para que se calme. -Creo que es porque está apunto de llegarme mi periodo. -Ahh si ya entiendo.- Se relaja antes de caminar y lanzarse en la cama junto a nosotros. Ambas sabemos que los días antes, durante y después de mi periodo me vuelvo extremadamente sensible, lloro por todo y me gusta abrazar mucho, Clarissa nos aprisiona en una abrazo apretado que nos hace reír a todos, luego nos suelta y nos hace levantar para poder ir a su casa. -¿Cómo nos vamos? ¿en tu carro o en el mío?- preguntamos cuando nos encontramos todos afuera. -Creo que lo mejor será que vayas tu en el tuyo y yo en el mío, porque si nos vamos en el mío quien te toca dejar tu auto aquí, y si nos vamos en el tuyo te toca después venir a dejarnos. -Si tienes razón.- juega con las llaves de su carro mientras se acerca a este.- entonces nos vemos allá. -De acuerdo. No despedimos con un último asentimiento por parte de ambas y luego empiezo a ayudar a mi hermanos a subir a sus sillas en el asiento de atrás, ambos ahora se encuentran muy despiertos contentos, cuando me estoy acomodando en mi puesto veo a Clarissa salir en su auto y estacionarse un poco más alenta para esperarnos yo hago lo mismo y cuando se asegura que ya estoy detrás suyo arranca y nos guía, aunque ya se la dirección hasta su apartamento, que no está ni tan lejos ni tan cerca de el mío. Cuando llegamos nos estacionamos, ella en su lugar asignado y yo en lugar de visitantes, los niños corren a saludar a Night un perrito de color n***o de muchas razas que antes vivía en la calle pero les agrado tanto a las personas de el edificio que decidieron darle el trabajo de vigilante de el estacionamiento, es un perro muy dulce que cuando ve a los niños corren hacia el se arroja en el piso y se coloca con la panza hacia arriba para recibir sus caricias, su cola no para de moverse mientras los niños le rascan la panza y las orejas, se levanta y corre cuando ve a Clarissa. -Hola bebé precioso.- Le habla como si fuera un bebé y el contento se levanta en dos patas y empieza a lamerle el rostro. Cuando termina su efusivo saludo se acerca a oler me, yo le doy un par de palmaditas en su peluda cabeza y seguimos caminando, el nos sigue hasta que llegamos a la recepción, hay nos deja de lado y se va a un rincón en dónde se encuentra su pequeña cama y juguetes. Subimos hasta su apartamento, Clarissa se encarga de abrir la puerta y vemos a Ben en el sofá viendo un partido, se gira y nos saluda antes de invitar a mis hermanos a ver el partido con el, y aunque no tiende de que se trata de emocionan como si lo supieran, Clarissa me pinta las uñas, aunque se sale un poco, hacen una comida deliciosa y cenamos entre risas y bromas, cuando ya es muy tarde nos despedimos y volvemos a casa en donde nos acostamos muy cansados pero felices por el bonito día que pasamos hoy.
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