--- Despierto a las seis de la mañana con una sed abrasadora. El corazón late con fuerza descontrolada, y mis ojos, sin razón aparente, quieren llorar. Me aparto con cuidado del cálido abrazo de Zuriel y me levanto en busca de agua. Siento que ardo por dentro. Bebo un vaso. Luego otro. Y otro más. Pero la sed es más profunda que la fÃsica. Es un vacÃo que no se llena, un eco de algo que ya no está. La melancolÃa se desliza dentro de mÃ, silenciosa y traicionera. Desde que Luzmar se fue, algo dentro de mà se apagó. Y cuando Suriel me engañó, todo lo que quedaba en pie se tambaleó. Mis emociones son inestables, un torbellino que se desborda en noches como esta. Lloro en silencio mientras mis amores duermen. Zuriel me ama, eso lo sé. Lo veo en su mirada, en su forma de sostenerme cuando cr

