¿Te puedo invitar a cenar?

1227 Words
POV Sun Hee Salgo de la pizzería y suelto un suspiro, me hubiera gustado quedarme un rato más con Hebe. Por más que quiera alejarme de ella no puedo, es una chica encantadora. A veces me pongo nervioso al hablar con ella, pero mientras pasa el tiempo todo se siente sencillo, natural, orgánico. Nunca he sido de tener muchas “amigas”, Hebe sería la primera. Tomo mi teléfono para pedir un taxi ya que debo preparar mi clase de la noche y el material para la siguiente clase. Me siento raro al pensar que Hebe no estará ahí, pero sé que es lo mejor, no puedo evitar verla de otra manera por momentos. El taxi me dejó en la entrada de la universidad así que tengo mucho por caminar. Estaré aquí los próximos 4 meses, quizá para el verano vaya a visitar a mi familia a Canadá, o incluso podría ir con la familia de Hebe de vacaciones. Ni siquiera los conozco pero me da muchas ganas de hacerlo, ella habla de ellos con tanto amor que no puedo evitar sonreír al recordarla. El claxon de un auto me saca de mis pensamientos y vuelvo pensando que es el auto de Hebe pero me encuentro con la pelinegra de la pizzería. — Nos volvemos a encontrar — dice mirando desde mis zapatos hasta mi rostro — ¿Profesor a dónde va? — preguntó. — Voy detrás del edificio donde tuvimos clase en la mañana — respondí y seguí caminando. — Es muy lejos, demorará más de una hora en llegar, pero lo puedo llevar si desea tengo aún clase ahí en 20 minutos — dijo señalándome la puerta del copiloto. — Creo que no sería correcto — respondí — No tiene nada de malo, de verdad suba, lo hago por su bien — dijo. Me encogí de hombros, miré a los lados y no venía nadie, así que subí. — Profesor cuando tome un taxi debe decirle en qué edificio dejarlo para evitar problemas. Empezó a manejar y pronto empecé a ver los edificios que ya conocía. Efectivamente estaba lejos para caminar, le pediré a Hebe que me muestre el lugar en estos días para evitar perderme. — Gracias — dije bajándome del auto cuando se estacionó. — ¿A dónde va profesor? — preguntó — Me estoy quedando ahí, yo no vivo en este país — dije alejándome. Llegué al pequeño departamento que la escuela me asignó y me puse a revisar los ejercicios de mis alumnos. Cuando llegué al papel de Hebe y su grupo vi que todo estaba bien, entonces quizá ella no sea tan mala en pre-cálculo, ¿Será que sólo está pretendiendo? No quise detenerme en pensar mucho en ello ya que ella se veía como una persona transparente pero no puedo confiar ciegamente en ella, si incluso mi novia de 5 años me mintió. Alma, ¿Que estará haciendo? ¿Será que encontró el amor en ese hombre y por ello terminó conmigo? Si ellos ya se conocían ¿Por qué me pidió organizar una fiesta para nuestro aniversario? Siento muchas dudas me hubiera gustado tener las respuestas para venir aquí sin un pasado que me atormente. Tienes que olvidar Sun, ella no es buena para ti. Ya eran las 10 de la noche cuando empecé a sentir hambre. Me puse ropa un poco gruesa porque hacía frío y salí a caminar, aún no conocía mucho pero camino para acá vi que habían unos restaurantes. Cuando bajé vi un auto muy parecido al de Hebe en el estacionamiento, pero no me acordaba la matrícula así que seguí caminando. — ¿A dónde vas profesor? — dijo ella bajándose del auto. — ¿Hebe qué haces aquí? — pregunté mirando a los lados. — Vine por qué Cecil me dijo que te vio y te trajo a tu casa. ¿Te puedo invitar a cenar? — preguntó con una sonrisa. Quería decir que sí, pero no era apropiado. — ¿No irás a tu casa? — pregunté — Ya fui hace un momento, volví por que quería pedirte tu número de teléfono, además no tengo tu correo para enviarte la forma de cambio de clase — respondió — Está bien, ¿A dónde iremos? — pregunté subiendo a su auto. — Podemos ir a cualquier lugar, ¿Te gustaría comer comida coreana? — Mire hacia abajo y asentí con la cabeza. Quizá eso ayudaría a recordar a mis padres. — Siempre que hablamos de algo de tu familia te pones triste ¿Me contarás qué sucedió? — preguntó después de arrancar el auto. ¿Cómo contarle de mis problemas con mis padres sin mencionar a Alma? — Vine a este lugar por una razón, a mis padres no les gustó la idea. Logré reconciliarme con mi padre, pero mi madre no entiende. Incluso desde que llegué aquí hace una semana no me ha llamado o contestado mis llamadas — respondí. — Sun no quiero faltarle el respeto a tus padres ni a ti pero de verdad es una tontería. ¿Qué puede ser tan malo para no hablar con tu hijo? — preguntó y no encontré las palabras para responder — Sabes hoy papá se enojó conmigo por no ir a almorzar, pero le dije que me quedé estudiando y me disculpó. No me imagino no hablar con mis padres un dia. Mi familia lo es todo para mi, pero no somos perfectos, mis hermanos y yo peleamos pero siempre encontramos la manera de amistarnos antes de dormir. — Se ve que son muy unidos — respondió. — Así es, mis papás son los mejores. Me gustaría que algun dia los conozcas — dijo estacionando en el restaurante. — A mi me gustaría conocerlos — respondí. Tomó mi mano y entramos al restaurante juntos. Esperamos en la entrada y una mujer nos sentó en una mesa. — 환영 (Bienvenidos) — dijo la mesera y Hebe la quedó mirando sin saber qué responder. — 감사합니다 (gracias) Por respeto a mi novia me gustaria que hablaramos el mismo idioma ella no entiende el coreano — dije a la mesera con una sonrisa. — Por supuesto — respondió — Les traeré la carta y algunos platos de entrada. ¿Es su primera vez aquí? — preguntó — Así es — respondió Hebe muy feliz. La mesera se fue y Hebe tomó mi brazo. — No sabía que ahora eramos novios — dijo riendo. Habían pasado sólo unas pocas horas, pero me sentía en confianza de hablar con ella. Trataba de ir despacio y con cautela pero con ella todas mis defensas se caen es como si con cada pequeño gesto, mirada o palabra me hiciera sentir cómodo y seguro. — Tu lo dijiste en la mañana — respondí siguiendo el juego. — Los novios se besan ¿Sabes? — Vi cómo su rostro se acercaba a mi. ¿Me besara? — No te asustes, no te besaré. No hasta que tú me lo pidas — dijo soltando una risa. — Parece que estás muy segura de que lo haré — repliqué. La conversación se estaba poniendo un poquito picante pero llegó la mesera a salvarme. — Les traje un Kimchi y un Kimbap para empezar, cuando sepan que desean ordenar me dejan saber — dijo la mesera. Continuará
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