En algún momento de la noche Marlon me pasó a mi habitación, o eso es lo que pienso, ya que desperté estando aquí. Mi tía se encuentra en la casa, lo deduzco por el olor a panqueques y por el ruido que hace en todo momento.
Esta fue la primera noche, o bueno mejor dicho madrugada desde que llegue que logro dormir sin tener pesadillas. Quizá fue porque no me sentí sola, no es que no aprecie todo lo que mi tía hace por mí, sino que trabaja mucho y a veces eso puede resultar muy solitario para mí.
Me acostumbré a la presencia de Joshua y de Glen mi mejor amiga, ellos dos casi siempre estaban metidos en la casa. Aunque a la tía no le gustaba que Joshua pasara la noche con nosotras, lo permitía porque somos grandes amigos, como los tres mosqueteros inseparables y desde que vinimos para aquí me he quedado sola.
Cuando ellos se quedaban en la casa nunca me orine en la cama, pienso que se debe a que estaba consciente de que tenía personas durmiendo conmigo y que no quería mojarlos. Mi terapeuta le repitió a mi tía en reiteradas ocasiones que tener a alguien cerca en los malos momentos es fundamental para una buena recuperación, eso la llevó a considerar cambiar a un trabajo de menos tiempo. Me negué a hacerle la vida más complicada de lo que es desde que llegué y le dije que no es necesario que cambie su vida por mí, ya soy casi una adulta.
Fui a la cocina y me encontré con mi tía que está casi quedándose dormida, sentada con una taza de café en las manos, no puedo sentirme más orgullosa de tener una tía tan fuerte. Saca tiempo de donde no lo tiene para hacer todas las tareas, incluso el desayuno, aunque yo podría hacerlo y no me lo permite.
—Oh ya despertaste, te preparé el desayuno y estaba esperando para desayunar contigo, pero no aguantaba el hambre —se frota el rostro y me mira con una sonrisa— Marlon te pasó a la cama antes de irse, volverá en un rato porque quiere que lo acompañes a sus clases de surf.
—No lo sé tía, no es que le tenga miedo al mar, pero no soy tan arriesgada como él —solté un bostezo que enseguida hizo que mi tía me imite.
—No creo que su objetivo sea que salgas como una surfista profesional, sino que hagas amigas y te diviertas un rato fuera de tus cuatro paredes —toma una tostada y le pone jalea— Podrás hablarlo con él cuando vuelva, si no estás de acuerdo no tienes que ir.
—Me iré a dar una ducha, me avisas cuando llegue y mientras tendré tiempo para pensarlo —sin decir más me voy a la habitación.
Me metí a la ducha, fue bastante rápida porque no quiero hacerlo esperar cuando llegue. Al estar frente a mi armario en ropa interior no supe cómo debo vestirme en realidad, tampoco sé qué haré en mi primera clase ni si iré directo al mar. Tocan a la puerta dos veces antes de que pueda escapar de mis pensamientos y cuando me doy cuenta, medio cuerpo de Marlon está dentro, no me da la velocidad suficiente para cubrirme sin que me vea.
Eso completa mi racha de mala suerte, no basta con que ayer mientras ordenábamos mi habitación revisara mi ropa interior y ahora también me termina viendo con ella puesta. Me muero de la vergüenza, no puedo mirarlo a la cara incluso cuando sé que está ahí parado y lo peor es que estoy cubierta con una cobija.
—No puedes seguir entrando sin permiso —me cubro el rostro que seguro debe estar tan rojo como una manzana.
—No tienes gran cosa, nada que ya no haya visto en otras chicas, Marlenne ¿Irás conmigo a las clases? —pregunta en un tono tan tranquilo como si nada sucediera que me da rabia.
No me importa si vio otras chicas sin ropa, pero yo no me considero cualquier otra chica y no quiero que me vea sin ropa un simple conquistador. No sé si ofenderme porque me haya dicho que no tengo gran cosa, o si ofenderme porque me haya visto en ropa interior un chico por primera vez y estuviera tan tranquilo.
Sé que puede sonar como una tontería, en estos momentos mis amigas me dirían que soy muy anticuada y que es como irse a la playa en bikini. Yo lo veo como algo más privado, los bikinis es algo que todo el mundo ve y la ropa interior es algo privado del que solo tienes conocimiento tú junto con las personas que lavan la ropa en la casa. Si no fuera algo más privado, no se hubieran inventado los bikinis, las personas irían en ropa interior a la playa y nada sucedería.
Disfruto de la privacidad de mi cuerpo, de que no cualquiera pueda verme con poca ropa y es por eso que disfruto del mar cuando no hay muchas personas a mi alrededor. Me siento más cómoda de ese modo y él debería respetar mi pensar, respetar que no quiero verlo entrando en mi habitación hasta que yo le dé permiso.
—¿Puedes irte para que me termine de cambiar? En cuanto me cambie saldré y lo hablamos —escucho como la puerta se abre y poco después se cierra.
Me quito la manta de encima para toparme con el rostro divertido de Marlon, tomó un cojín de mi cama y se lo lanzó. Fue más rápido de lo que imagine y estuvo fuera de la habitación en segundos, ahora sí que me siento humillada.
Me visto con un short de tela fina que me queda suelto y una blusa corta ajustada, ambas de color azul como mis ojos. Me gusta utilizar ropa que sea en conjunto o al menos de los mismos colores porque no soy muy buena con las combinaciones, en otras palabras no tengo un gran sentido de la moda como las demás chicas.
Voy al comedor y me encuentro a Marlon comiendo una tostada que se supone que me pertenece, me hace un escaneo visual sin poder evitar esa sonrisa sexy que puede derretir al mismísimo polo norte.
También le hago un escaneo visual, pero no me encuentro nada contenta, trato de disimular mis pensamientos, pero es tan difícil estar frente a un chico tan sexy y no pensar en querer arrancarle la ropa. Definitivamente, le va muy bien esa camisa blanca ajustada al cuerpo y un short n***o también de tela fina, da igual en realidad que lleve puesto porque todo se le ve fabuloso. Es de esos chicos que aunque te sientes e intentes imaginarlo con algo que se le vea fatal para burlarte, nada nunca se le verá mal.
—No quiero que vuelvas a hacer eso, te juro que no volveré a hablarte —me cruzo de brazos, veo como se levanta y se acerca a mí con un gesto inexpresivo.
Me pregunto qué es lo que trama, no conozco mucho sobre él, pero sé que es consciente de lo que causa y como pone a las chicas con solo tenerlas cerca. Es obvio que lo sabe, sabe cómo conseguir que lo perdone y que haga de cuenta que nada pasó. Solo que Marlon nunca tiene en cuenta que soy diferente a las demás chicas y que por mucho que me atraiga tengo mi orgullo que es más fuerte que mis hormonas, jamás me va a lograr convencer con un guiño de ojo.
—Oh vamos Marlenne, solo te vi en ropa interior y nos conocemos desde que somos niños, aunque no me recuerdes —pone su mano sobre mi mejilla y la acaricia.
De nuevo siento ese revoloteo en mi interior, siento la sangre haciendo ebullición y tengo que tomar fuerzas de algún lugar para no caer en las tentaciones.
—Mi tía me lo dijo, pero eso no quita que quiero mi privacidad intacta, no tengo intenciones de que me veas sin ropa, así que solo mantente... —me coloca un dedo sobre mis labios para callarme, no importa cuánto me muera de ganas porque me bese, no quedaré como otra de las chicas fáciles que él acostumbra a tratar.
—Marlenne solo piénsalo por momentos —me toma del rostro con ambas manos y se acerca continuando en un susurro— Podríamos pasar momentos inolvidables.
¿A qué le llamará momentos inolvidables? Ser su pasatiempo, la chica con la que puede divertirse en sus momentos de ocio y que luego le dará una patada para irse con su siguiente víctima. No planeo ser juguete de ningún chico por muy guapo que sea y mientras tenga mi dignidad por encima de todo, mantendré mi distancia de este pelirrojo esculpido por el todopoderoso.
No planeo ser una virginal toda mi vida, pero el día que deje de serlo al menos quiero que sea con un hombre que tenga sentimientos reales por mí y no que me tome como su juguete de turno. Quiero que sea alguien que me quiera de verdad y no me importa si es o no mi novio, o si nos vamos a casar en un futuro. No busco tampoco llegar virgen al casamiento, solo que sea una persona de buen corazón, que si al menos no llegamos a ser nada, seamos buenos amigos y que cuando recuerde esa primera etapa de mi vida pueda sonreír sin arrepentimientos.
No estoy diciendo que nunca vaya a suceder algo con el pelirrojo, solo que hasta el momento parece ser un sinvergüenza que busca acostarse con toda chica que se le planta delante y para mí no hay nada que sea más asqueroso.
Le pisó un pie con toda mi fuerza cuando tiene sus labios rozando los míos, tiene el ego tan alto que piensa que no puedo resistirme a él y lo veo reflejado en su rostro que parece confundido.
—¿¡Qué crees qué haces!? —se sienta sobre una silla y mueve el pie.
—Impongo una distancia entre ambos Marlon, respétame a partir de ahora porque no soy una de las chicas fáciles que acostumbras a tener cerca —me siento frente a mi taza de café y le doy un sorbo para calmar la revolución que llevo dentro.
—¿Crees que te va a funcionar ese juego? No sé dé que vas, si se te nota que te mueres por besarme y ya está pasado de moda ese clásico de la chica inocente que se hace rogar —alza una ceja y tengo ganas de bañarlo con el café entre mis manos, pero prestó atención a sus palabras— No vas a conseguir que ande detrás de ti como un perro, no estamos en una de esas historias donde el mujeriego cambia por la chica y le ruega que sean novios. Al menos si eres buena en el sexo podrías tenerme por un tiempo y disfrutarme, pero jamás pasaría de eso.